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Una voz contraria a la guerra – Lectura de Jeremías 38,1-6

Noli Bernardo Hahn e Léo Zeno Konzen

Resumen

Jeremías 38,1-6 está integrado en el memorial de sufrimiento de los capítulos 37-45. El texto es la narración de una profecía de Jeremías en que el narrador recuerda la palabra del profeta como causa de una controversia con el rey Sedecías y sus comandantes. El lugar vivencial que hace surgir la palabra profética es el contexto de guerra. El profeta es contrario a la guerra contra Babilonia, lo que lo lleva a sufrir una serie de acciones planeadas y ejecutadas por los comandantes del rey Sedecías.

Abstract
Jeremias 38,1-6 is part of the suffering memorial of chapters 37/45. The text is a narration of a prophecy by Jeremias in which the narrator reminds the prophet´s words as a cause of a controversy with King Sedecias and his commanders. The prophetic word surges in a war context. The prophet doesn´t agree with the war against Babylon, and because of that he suffers a lot with the planned and executed actions by the commanders of King Sedecias.

Introducción

Jeremías 37‑45 es un memorial de sufrimiento. Ese tema da unidad al conjunto literario. La subunidad 37,1-40,6 posiblemente se une por el cerco y la conquista de Jerusalén , por el ejército del rey de Babilonia. Lo que, da belleza a los capítulos son las pequeñas subunidades que acentúan aspectos peculiares de la vida de las personas y de la profecía de Jeremías. Jr 38,1‑6 es la subunidad que estudiamos en este artículo.

1. El texto de Jr 38,1-6

Jr 37 tiene tres episodios: 1º En 37,3-10 se recuerda que Jeremías es buscado por personas, enviadas por el rey Sedecías, para que interceda junto a Yavé, en el contexto en que el ejército babilónico está cercando a Jerusalén. La respuesta de Dios a la intercesión es la de que los caldeos van a conquistar e incendiar la ciudad (37,8.10). 2º El episodio siguiente (v. 11-16) focaliza a Jeremías en el camino al territorio de Benjamín, siendo apresado y entregado a los comandantes que, además de hacerlo prisionero, le golpean. Lo acusan de “pasarse al lado de los caldeos” (v. 13). 3º La nueva escena se narra en los v. 17-21. Jeremías, todavía preso, vuelve a ser llamado por el rey Sedecías para que le informe sobre la palabra de Yavé. “Serás entregado a las manos del rey de Babilonia” (v. 17) es la Palabra de Dios al rey.

Jeremías además, alerta al rey en relación a los profetas que afirman lo contrario (v.19). El, a pesar de todo, permanece en la prisión.

Jr 38,1-6 recuerda los sucesos que siguen a los episodios del cap. 37. El texto se articula  partir de cuatro partes:

¡Ellos escucharon al profeta! 1“Y escuchó Safatías, hijo de Matán, y Gedalias, hijo de Fassur, y Jucal, hijo de Selemías, y Fassur, hijo de Malquias, las palabras que Jeremías hablaba para todo el pueblo”. Al abrir un nuevo escenario, el v.1, a partir del verbo “escuchar”, informa (o responde) cuatro preguntas: ¿Quién escuchó? ¿Lo qué escuchó? ¿De quién se escuchó las palabras? ¿A quién fueron dirigidas esas palabras? Se recuerda el nombre de los oyentes y el verbo se encuentra en singular (“y escuchó”), destacando a cada sujeto en particular.

Los dichos de Yavé. 2Así dice Yavé: “¡Aquel que permanece en medio de esta ciudad, morirá por la espada, por el hambre y por la peste; y aquel que salga hacia los caldeos, vivirá; y tiene para sí su vida para despojo, y vive!”  3Así dice Yavé: “Será entregada esta ciudad en mano del ejército del rey de Babilonia, que la tomará” . Los v. 2-3 son dos dichos proféticos, ambos están introducidos con la fórmula del mensajero (“así dice Yavé”). El primer dicho (v.2), la articulación del pensamiento contraponiendo dos verbos: morir o vivir. A cada acción verbal se presentan detalles que caracterizan la necesidad urgente en decidir o por la vida o por la muerte. La decisión por la vida se da al salir a los caldeos. Exponerse. Presentarse. La decisión por la muerte, al contrario, se evidencia en permanecer en medio de la ciudad. El final del v.2 es una idea conclusiva, lógica y realista en su contexto: la decisión por salir en dirección a los caldeos significa exponerse para el despojo, pero no se sufrirá la muerte. En el segundo dicho (v.3) se afirma categóricamente el destino de la ciudad. Las palabras de Yavé, en 37,8.17, se pronuncian en estilo idéntico.

La discusión entre los jefes. 4Dijeron los comandantes al rey: “Sea muerto este hombre. Realmente él calma las manos de los hombres de guerra que quedan en esta ciudad; y las manos de todo el pueblo, para decirles (las mismas) palabras, tanto cuanto habló realmente este hombre. No busca el bienestar para este pueblo, sino la desgracia”. 5Dice el rey Sedecías: “Ahí lo tienen en sus manos, pues el rey no tiene ningún poder frente de vuestra palabra.” Los v. 4 y 5 se asemejan por la manera de hablar que se establece entre los comandantes y el rey. El texto muestra la relación que surge de la escucha (v. 1) de los dichos proféticos (v. 2-3). Los comandantes proponen al rey que Jeremías sea matado. Justifican su proposición acusando al profeta de calmar “las manos de los hombres de guerra” y “las manos de todo el pueblo”, y de no buscar, para ese pueblo, el bienestar, sino la desgracia. El desenlace de la conversación entre los jefes se muestra cuando el rey entrega a Jeremías (“e aquí”) en las manos de los comandantes, explicando (“después”) su actitud.

La acción de los comandantes. 6Y agarraron a Jeremías y lo tiraron en la cisterna de Melquias, hijo del rey, en el patio de la guardia. Y, por medio de cuerdas, lo soltaron dentro de la cisterna, sin agua, pero con lodo; y Jeremías se hundió en el lodo. El v. 6 trae informaciones minuciosas sobre las acciones sufridas por Jeremías: fue agarrado, tirado por medio de cuerdas en la cisterna, una cisterna sin agua, pero con lodo, y, por fin, Jeremías se hundió en el lodo. A continuación “y”, en el inicio de la frase, se hace entender que el sujeto de las acciones verbales del v.6 son los comandantes, citados en el v.4.

Se constata que esas partes se encuentran relacionadas en una frecuencia que evidencia el género narrativo. Jr 38,1-6 es la narración de una profecía en que el narrador recuerda las palabras de Jeremías como causa de una controversia como el rey Sedecías y sus comandantes. Se observa, también, la repetición de varios términos. Veremos como la repetición de las palabras, en las narraciones, tienen la intención de enfatizar aspectos del contenido.

¿Quién habrá escrito Jr 38,1-6? La riqueza de los detalles muestra que el autor del texto conoce y tuvo acceso a las informaciones de los representantes del poder. El también conoce, sintoniza y simpatiza con la profecía de Jeremías. El texto retrata, por lo tanto, una situación vivida por el profeta. Pero podemos preguntarnos si tenemos ahí apenas una única narrativa o si hay en el texto alguna relectura. El estilo de los contenidos del v.2 tiene semejanzas con el deuteronomismo.   Los indicios son de que el narrador apenas transmite los contenidos del v. 3, como palabra de Yavé. Ese dicho tiene semejanzas con 37,8.17 que, posiblemente, son del mismo autor.

¿En qué lugar emerge, entonces, Jr 38,1-6? Un contexto de guerra es el lugar vivencial que hace surgir la palabra profética de Jeremías. El narrador recuerda la controversia que se establece entre la palabra del profeta y la del rey y sus comandantes. El v.2 es, posiblemente, una interpretación de las palabras de Yavé que encontramos también en 37,8.17 y 38,3. Es probable que esa interpretación del hecho histórico del 587 (el cerco y la destrucción de Jerusalén) haya sucedido, en las comunidades, varios años después de la destrucción de la ciudad.

2. Escucha, conversación, debate y violencia

La secuencia narrativa que se verifica en Jr 38,1-6 está formada de cuatro momentos: escucha, dichos proféticos, discusión entre los jefes y su actuación. Inicialmente se da la escucha de la palabra del profeta (v. 1). El comunica la Palabra de Yavé (v. 2-3). No tarda la reacción en palabras (v. 4-5) y las acciones violentas (v. 6).

Palabra de los profetas versus palabra de los comandantes. Hay un vocablo que se repite y da unidad a los versículos 1-6: “palabras”/”palabra” (v.1.4.5). El v. 1 recuerda las “palabras” que Jeremías hablaba a todo el pueblo. En los v. 2-3, esas “palabras” son dichos de Yavé. En el v.4, “palabras” sintetiza todos los motivos encontrados por los comandantes (sarim) para acusar a Jeremías y condenarlo a la muerte (sus “palabras” generarían desgracia y no bienestar o paz). En el v. 5, “palabra” significa poder. El rey no tiene palabra frente a la palabra de los jefes. ¡No tiene el poder para decidir! Deja a Jeremías en las manos de los comandantes. Jr 38,1-6, por lo tanto, es la memoria que focaliza el conflicto entre la palabra profética (el poder de la profecía) y la interpretación de esa palabra por los sarim (poder de los comandantes).

La palabra de ello es falsa. El contexto vital de nuestro texto es el cerco y la conquista de Jerusalén por el ejército babilónico. Jeremías se encuentra preso (37,13.21). ¿Cuál es el motivo de la prisión? Jeremías está preso bajo la acusación de “pasarse a los caldeos” (37,13). El intenta defenderse señalando la falsedad de esa interpretación (37,14).

La comprensión y el testimonio del profeta. ¿Cómo entiende Jeremías el tema de la relación entre la ciudad de Jerusalén y los caldeos, en el ámbito del cerco a Jerusalén? (37,11) ¿Cuál es su posición es la de pasar al lado de los caldeos, tal y como el jefe de la guardia  lo acusa? (37,13) En el v. 3, que es la palabra del narrador que tuvo acceso a las informaciones del rey y de los comandantes, Jeremías no ve solución para la ciudad. Ella será entregada por Dios al ejército del rey de Babilonia y este, de hecho, la conquistará. Los verbos “dar” (entregar) y “tomar” (conquistar, capturar) hacen posible esta comprensión.

La comprensión del autor del v. 2 es profundamente coherente con lo que el v. 3 informa. El v. 2, al introducir la posibilidad de decidir o por la vida o por la muerte, apenas prolonga y amplia el sentido inherente al v. 3. En la interpretación que el narrador deuteronomístico hace de la palabra original, la profecía entiende que la vida de las personas se sitúa, en este contexto, entre la vida y la muerte. Morirá por la espada y a través del hambre y de la peste, en la ciudad, aquel que asume la postura de sentarse, de permanecer. Vivirá aquel que asume la postura de salir, de exponerse, de presentarse a los generales del rey de Babilonia (cf. 38,17.21). Parece que esa propuesta coincide con el testimonio de jeremías que, cuando sucede el sitio a Jerusalén, sale (37,12) y va a Benjamín. Se entiende, así, la insistencia, en el v. 2, en sublimar la posibilidad de la continuidad de la vida para aquellos que se disponen a exponerse. La frase final del v. 2 sistematiza la tesis comprobada de la profecía, a partir de la destrucción y toma de Jerusalén, en el 587, y que Jeremías ciertamente no había expresado tan claramente en sus dichos.

La relación de los comandantes. Los v. 4-5 traen la relación de los comandantes a la palabra profética. Ellos entienden que la profecía desestimula a los guerreros y la califican como desgracia (maldad). En esa lógica, paz y bienestar consisten en matar al profeta, no tener en consideración su palabra y, consecuentemente, no salir de la ciudad. ¿La paz y el bienestar se consiguen con la guerra? ¡En la mentalidad de los comandantes, parece que sí! La decisión del rey de entregar el destino de Jeremías en manos de los comandantes revela que el poder de ellos, probablemente militares, se sobrepone a otras instancias de poder. La profecía está entregada al poder militar.

La humillación. El conflicto entre la profecía de Jeremías y sus acusadores pasa por diversos niveles que evidencian un crescendo: escucha (v.1); exigencia de pena de muerte y entrega en las manos de un grupo de poder que puede usar la violencia (v. 4-5); la extrema humillación: ¡ser tirado en una cisterna sucia y con lodo! (v. 6).  El sufrimiento de Jeremías se verifica, especialmente, en esa desfachatez, cuando el rey, aquel que todavía podría salvarlo, lo entrega en las manos de quien lo agarra y lanza en la cisterna infectada.

El destinatario de la profecía. ¿Quién es el destinatario, por excelencia, de las palabras de Jeremías? En el texto, aparecen diversos grupos que escuchan la profecía: “todo el pueblo” y las autoridades nombradas, en el v.1; “comandantes”, “rey”, “las manos de los hombres de guerra”, “las manos de todo el pueblo” y “este pueblo”, en el v. 4. ¿Es posible identificar más claramente esos grupos? El término “mano”/“manos” hace posible una mayor aproximación. En el v. 3, “mano” se relaciona a la fuerza del ejército de Babilonia. El v. 4 no se aparta de este sentido. Los comandantes observan en las manos la fuerza y la decisión para la guerra. Aunque, parecen ser dos grupos distintos. “Las manos de los hombres de guerra” posiblemente es un grupo del ejército menos numeroso; “las manos de todo el pueblo”, por destacar la expresión “todo el pueblo”, probablemente identifica un grupo más numeroso. Ese sujeto más numeroso parece ser el destinatario predilecto de la profecía. El objetivo de la profecía, por lo tanto, no deja de ser un grupo decidido para la guerra.

Conclusión

La profecía de Jeremías, en la óptica del narrador, revela a un profeta audaz y seguro. Jeremías, convencido de su análisis de que la opción por la guerra causaría la destrucción de Jerusalén, no duda, en ningún momento, y reafirma esa palabra, cuando es llamado por el rey Sedecias, para informarle de la palabra de Yavé. Esa palabra lleva al profeta a sufrir una serie de acciones propuestas y ejecutadas por los comandantes del rey Sedecias. La audacia y la seguridad del profeta y de su profecía, mientras tanto, son reveladas por el narrador en las entrelíneas de los detalles del v. 6. ¿Por qué Jeremías tuvo que ser agarrado y tirado por medio de cuerdas en una cisterna, para allí atorarse en el lodo? La novedad de la palabra de Jeremías está en no repetir la voz de aquellos que detentan el poder y quieren la guerra. En eso consiste su audacia: decir exactamente lo que especialmente los jefes militares no pueden oír. Su seguridad se muestra en la convicción de que su palabra es la de Yavé. Y esa palabra está decididamente en contra de la guerra.

Noli Bernardo Hahn e Léo Zeno Konzen
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Usaremos esta sigla siempre que nos referimos al libro de Jeremías, no a la persona del profeta.

Ver Nelson KIRST, Jeremias - Textos selecionados, São Leopoldo, Faculdade de Teologia, 1984, p.20 (Série Exegese, volume 6, fascículo 1).

Conservamos el sentido del verbo yz’ como “salir”. Aquí puede entenderse también como “aquel que se presenta”, “aquel que se expone”. “Los múltiples modos del empleo de yz’ qal… no se alejan nunca del significado básico de ‘salir’” (Ernst JENNI, yz’, em Ernst JENNI e Claus WESTERMANN, Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento, Madrid, Ediciones Cristiandad, vol.1, p.1041.

Por el contexto literario mayor en que Jr 38,1-6 se encuentra inserto, aquí, el verbo “tomar’, se puede entender, también, en el sentido de “conquistar”, “ocupar”, “capturar”.

Procuramos traducir literalmente el texto hebreo. La expresión, en paréntesis, por lo tanto, no se encuentra en el texto masorético. Introducimos “las mismas”, en el texto traducido, para entender más claramente la relación que el autor original procura poner en evidencia entre las palabras dichas a los “hombres de guerra” y a las palabras dichas a “todo el pueblo”: son “las mismas” palabras. La Biblia de Jerusalén trae esta traducción: “haciéndoles semejantes propuestas” (Luis ALONSO SCHÖKEL y José Luis SICRE DIAZ, Profetas, Madrid: Ediciones Cristiandad, vol.1, 2º edición, 1987, p.591, presentan esta traducción: “muera ese hombre, porque está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y a todo el pueblo con semejantes discursos” (la  cursiva es nuestra).

Ver, por ejemplo, Dt 30,15. Consultar, también: Wifried THIEL, Die deuteronomistische Redaktion von Jeremia 26-45, Neukirchen-Vluyn, Neukirchener Verlag, 1981, p.54 (Wissenschaftliche Monographien zum Alten und Neuen Testament, 52).

 

 
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