
Elogio a la prudencia económica transgresora (Lucas 16,1-8)
Ivoni Richter Reimer
Resumen
Este ensayo busca entender la parábola del administrador prudente, dentro de su contexto histórico-social y jurídico. Reflexionar sobre los procesos de traducción e interpretación de este texto y sus consecuencias en la descalificación moral del personaje. Sugiere una revisión de esta interpretación, a partir de la praxis económica de personas que insertas en un sistema de dominación, transgreden sus normas con estrategias en favor de la vida amenazada por relaciones de dependencia, deuda y empobrecimiento.
Abstract
This article tries to understand the parable of the prudent steward within its socio-historical and legal context. The article discusses procedures of translation and interpretation of this text, hose consequence is the moral disqualification of the protagonist. Proposed is a revision of this interpretation from the economic praxis of persons who, working within a system of domination, transgress its norms through cautionary strategies in favour of a life that is threatened by relations of dependency, endebtedness and impoverishment.
El Evangelio de Lucas, también en sus parábolas, deja entrever una sociedad dividida entre hombres ricos y mucha gente pobre, y entre ésta, muchas personas esclavas. Esta literatura, como otras de su época, se produce a partir del reflejo de varias y diferentes experiencias dentro del sistema esclavista romano, que repercute en otros sistemas organizacionales y de identidad, como lo era el religioso, que intenta sobrevivir o constituirse dentro de ese contexto.
Mi objetivo, en este ensayo, no es elaborar una visión económica global del evangelio de Lucas , sino afinar la sensibilidad para percibir las realidades históricas conflictivas y complejas, subyacentes en algunos textos y sus interpretaciones. Aquí dedico la atención a Lucas 16,1-8. Aun sabiendo que el capítulo forma parte de una unidad temática, estructurada concéntricamente, no puedo detenerme a analizar todo el conjunto. Dejo asentado entonces que yo me centro en una parte, consciente que ella se inserta en un todo, y lo refleja.
La parábola del administrador que debe presentar cuentas a su señor está inserta en la segunda parte del Evangelio de Lucas (9,51-19,44), que presenta la subida de Jesús, con sus discípulas y discípulos de Galilea a Jerusalén. En términos literarios, en cuanto parábola, esta perícopa hace parte del material discursivo sobre Jesús, pudiendo ser entendida como una “narrativa parabólica” que presenta un ejemplo raro. Así sería su estructura interna:
16,1a - Introducción
6,1b-7 - Desarrollo
16,8 - Conclusión
Franklyn Pimentel Torres nos proporciona elementos importantes para la comprensión de las parábolas en el Evangelio de Lucas . En cuanto composición lucana, la composición pretende contemplar y sugerir respuestas a problemas o preocupaciones comunitarias, como la postura y actitudes cristianas ante la realidad de pobreza, y la administración del dinero dentro de esta situación. En este sentido, se enfatiza, la solidaridad con las personas pobres como señal de pertenencia a Dios y la primacía de la persona sobre el dinero.
Hacemos un elenco, aquí, de algunos aspectos histórico-sociales que pueden contribuir a la comprensión de la parábola de Lc 16,1-8.
Cuestiones histórico-sociales
En el imperio romano se reforzaba el sistema esclavista, con algunas características como la concentración de feudos en manos de unos pocos señores, generalmente políticos: la urbanización y la producción mercantil, aspectos que también están presentes en el contexto de Lc 16. Como parte intrínseca de la lógica de aquel sistema, "la esclavitud proveía la mano de obra permanente, en el campo y en la ciudad, y el trabajo libre servía de complemento ocasional" . La esclavitud era una institución jurídico-legal que garantizaba que las personas esclavas sean adquiridas de diversas maneras: como prisioneros de guerra, mantenidos bajo el poder de soldados veteranos que habían ganado tierras del Estado, vendidos en el mercado público, a causa de su nacimiento; como prenda por deudas contraídas... los esclavos eran traídos de todos los pueblos y culturas, salidos de todos los extractos sociales, portadores de conocimiento en todas las áreas, perdedores de tierras y propiedades que antes ellos administraban... Por esto, no es de extrañar que muchas de estas personas esclavas eran destacadas para la administración de propiedades, sólo que ahora bajo el yugo de la esclavitud. Pienso que este es el caso en Lc 16,1-8.
En este contexto esclavista, el latifundio constituía la mayor expresión de poder y riqueza de la clase dominante, siendo también la principal fuente de riquezas acumulativas y expansivas, especialmente a través del trabajo de esclavos. El latifundista, normalmente, era también un gran comerciante (acaparador) que, viviendo en la ciudad, asumía cargos políticos. Para poder vivir así, el hombre rico necesita a alguien que administrara sus bienes.
La existencia de los administradores (oikónomos / epítropos), entre la mayoría esclava, era muy difundida en la antigüedad . En los escritos de Platón y Aristóteles que tratan sobre las relaciones económicas que perduran durante siglos, trasluce la dificultad de un señor que quiere combinar el trabajo de administración de sus propiedades y el deseo de dedicarse al arte de la filosofía y a la vida en la ciudad. Por consiguiente, escoge de entre sus esclavos a alguien educado y sabio, para nombrarlo administrador encargado de cuidarlo todo y aumentar la capital de su señor. Se trata de un cargo de confianza que garantiza una mejor posición para el esclavo, e incluso la posibilidad de obtener una ganancia para adquirir su liberación futura . El esclavo administrador (oikónomos) se distingue del esclavo trabajador (ergátes) por el carácter de su trabajo intelectual, y no corporal; ellos ejercen una función de liderazgo y autoridad sobre las otras personas esclavas, que trabajan por día o como arrendatarias. Para escoger a sus administradores, el señor observaba también los aspectos psicológicos del esclavo, que revelaran que era alguien con conciencia económica fuerte. Al señor le cabía la tarea de controlar y supervisar el trabajo del esclavo-administrador, para garantizar así sus ganancias y prohibir la auto-promoción de esclavo-administrador, a través de actos de corrupción.
El escritor romano Varro, del siglo I, en un tratado sobre agricultura, describe como los señores deben cuidar sus latifundios, a través de la administración delegada a algún esclavo, capaz e instruido. El mismo podía actuar como administrador y capataz, supervisando también el trabajo de los otros esclavos y personas que trabajaban por días. Este autor recomienda a los señores que los esclavos-administradores deben ser muy idóneos y experimentados, deben recibir algunos privilegios en la distribución de comida, debe dársele alguna propiedad y una compañera esclava para que tenga hijos, puesto que así se vuelve más estable y con sentido de pertenencia al lugar. Este escrito enfatiza la preocupación que se tenía con los propietarios, hombres adinerados que vivían en las ciudades, y cuyas propiedades eran administradas por esclavos-intendentes, que estaban entrenados para este tipo de trabajo, dado que la persona esclava común "no le importaba el éxito o las ganancias de la granja" . Por lo tanto, con estas indicaciones se esperaba que haya más dedicación y fidelidad de parte del esclavo-administrador.
La necesidad y la existencia del ecónomos/administradores, por consiguiente, era común en la realidad socio-económica y jurídica del siglo I. Y esto vale tanto para el contexto grecorromano como para el judío. Para entender Lc 16,1-8 es necesario adentrarse un poco más en la pregunta por el “derecho de representación” vigente en aquel tiempo, y que se basaba en tres principios básicos : a) la persona autorizada ("administrador") actúa en lugar de quién lo autorizó (“hombre rico”), representando sus intereses de ganancia y expansión de propiedad. Los negocios realizados implican derechos y responsabilidades para quien delega el poder, por tanto, las consecuencias jurídicas son responsabilidad del señor; b) esta representación no autoriza la práctica de delitos que perjudiquen al señor. Cualquier acción que sea contraria a los derechos del señor es de responsabilidad exclusiva del representante; c) un representante siempre actúa en la función de las responsabilidades recibidas. Este principio legal es importante en dos sentidos: todos los negocios realizados son autorizados y legítimos; este principio regula la relación recíproca entre los dos, y en caso de irregularidades, ninguno de los dos dispone de medios legales contra el otro. En el caso de Lc 16 esto significa que el “hombre rico” no podía exigir del "administrador" una indemnización por la ganancia perdida, ni tampoco el "administrador" podía exigir una compensación para el despido del trabajo o por los daños morales inherentes a la acción tomada por el “hombre rico”.
Frente a esta exposición general sobre la situación jurídica de la relación entre el administrador y el propietario, quiero analizar el texto de Lc 16,1-8 para ahondar en lo que éste dice sobre la actuación del administrador dentro de la lógica económica vigente en el sistema esclavista de producción y dominación romana.
Sobre traducciones, interpretaciones y escuelas...
Lo que motivó este ensayo fueron exactamente algunos comentarios sobre este texto. Hay poco material exegético latinoamericano sobre el mismo. Lo que tenemos viene de fuera, y muchas veces lo reproducimos. Es común afirmar que Lc 16,1-8 es un texto complicado y sin duda, de “difícil interpretación" . Esta interpretación, sin embargo, viene marcada por “los lugares e intereses vivenciales”. En este sentido, se habla del administrador como si fuera "un delincuente... sin garantía de escrupulosos... y sin futuro...; el hombre no es ningún paradigma..., sino ¡un ejemplo horrendo!... un fraude (v.1); él aumenta la falsificación de documentos;... un delincuente como modelo, que causa escándalo en la Iglesia y en la exégesis . Una persona sólo puede actuar así porque, "después de ser abandonado por su señor, cae totalmente en todas las profundidades demoníacas” . En todo caso, se trata de un corrupto que actúa ilegal e inmoralmente. Dentro de este flujo interpretativo, no hay una exégesis que, por lo menos, se pregunte y se preocupe por el destino del administrador que perderá su cargo; ¡no hay una exégesis por lo menos se alegre con la disminución de la deuda y de sus consecuencias para las personas empobrecidas!... ¡Todos ellos están sumamente interesados por la integridad patrimonial del hombre rico! Por eso es que se encuentran inevitablemente en un callejón de salida difícil y se extrañan del hecho de que Jesús (¡no puede ser él!) termine elogiado a alguien así...
Esta es sólo una breve y parcial mirada a las opiniones, prejuicios y medios que son dominantes y que van siendo exteriorizados en forma de traducción, exégesis, interpretación y catequesis. Las traducciones que tenemos en portugués nos inducen a estas interpretaciones. Dicen que el administrador "gastó / defraudo los bienes", que él es un administrador "injusto" etc.
Por ello, un primer cuestionamiento es si podemos entender la acción del administrador, descrita en Lc 16,1, como un "defraudar los bienes" de su señor, para que caracterice a aquel hombre como “injusto”, como lo quieren las interpretaciones dominantes. Según el texto, alguien denunció la acción del administrador como diaskorpídzo. Este verbo, en la Antigüedad, significa "extender" y "dividir" personas y cosas. En el Nuevo Testamento, (dia) skorpidzo aparece pocas veces, usado en el sentido de "extender", "dispersar" (Lc 1,51; 11,23; 15,13; 16,1; Mt 12,30; 25,24.26; 26,31; Mc 14,27; Jn 10,12; 11,52; 16,32; He 5,37; 2Cor 9,9 = Sal 112,9).
¡Es interesante que sólo para los pasajes de Lc 15,13 y 16,1 es que se lo quiere usar para significar la acción de "gastar", "desperdiciar", sin remitirnos a otro material literario contemporáneo! Y es tal significado, sin argumentos u otras referencias, lo que caracteriza toda la historia interpretativa de estos textos en el sentido de descalificar moralmente a las personas que realizan una acción, como son los casos del hijo joven y del administrador. Respecto a ambos, sin embargo, los textos apenas afirman que "daban/distribuían" bienes.
Es oportuno y necesario notar que, en el judaísmo de la época, esta forma de trabajar con los bienes, dando/distribuyendo –también en forma monetaria, ¡es bastante conocida y elogiada! Así, el rabino Elieser, preocupado en extender los lazos sociales y familiares a través de la solidaridad económica, afirma: “¿qué se hace para tener más hijos? La gente da/distribuye su dinero entre las personas pobres” . Dentro de aquella cultura socio-religiosa, ¡esta es una forma de hacer justicia! Así también el apóstol Pablo se encuentra en esta tradición judía, cuando cita Sal 112,9 para argumentar la colecta para las personas empobrecidas de Jerusalén: ¡da/distribuye a los pobres, y su justicia permanece para siempre!" (2Cor 9,9). Más tarde, el Padre de la Iglesia, Crisóstomo en una homilía utiliza el término skorpídzo con el sentido de "extender la abundancia" .
Por tanto, léxicamente el texto no descalifica al administrador, moralmente hablando, por el hecho de "dar/distribuir" bienes, ni afirma que él estaba actuando de manera fraudulenta o injusta. Esta, sin embargo, es la interpretación dominante del texto. La razón para tal interpretación se sitúa, a mi modo de ver, en otro campo: se trata de una interpretación que adopta –consciente o inconsciente, pero con consecuencias económicas-morales nada ingenuas-, la perspectiva del sistema dominante que impone sus reglas sobre las formas de organización para todas las personas y culturas que se encontraban en relación de subordinación e dependencia. Separarse de estas reglas o vivir otras forma reguladoras en varios niveles de relación –también la solidaridad y el compartir- se entendía y condenaba como una trasgresión de aquella orden impuesta, oficial y legal. La interpretación dominante se colocaba, no sólo al lado de señor, sino también interviniendo en su defensa, es decir, en defensa de su patrimonio. Así, sí el término (dia)skorpidzo indica negocios en los que se involucra bienes, y entre ellos, también el dinero, entonces no hay ninguna duda ninguno de que "dar/distribuir" estos bienes contradice la lógica de la acumulación, de los bancos y de los intereses (Mt 25,24-26). Si esto es así, distribuir los bienes del señor es actuar contra los intereses del mismo, es transgredir las órdenes de ese sistema, dado que esta praxis no garantiza la ganancia y la expansión de patrimonio del señor, sino que pone en riesgo el mantenimiento del statu quo. Ésta es una situación que el texto, simplemente, verifica e informa, pero sin calificarla ni expresar opinión negativa de juicio.
Un segundo cuestionamiento que me gustaría esbozar, está ligado con la insinuación y la afirmación interpretativa de que este administrador sea "injusto". Esto normalmente se dice con relación a la estrategia y acción del administrador, desencadenadas después de la amenaza de su señor de quitarlo de ese cargo que le garantizaba algunos privilegios a él. La parábola dedica la mayor parte de su espacio a la reflexión, planificación y acción consecuente (16,3-7). El texto trae a colación un proceso profundo de reflexión de quién se siente acorralado y con dificultad para lograr otro tipo de trabajo como esclavo . El protagonista ni siquiera pierde tiempo intentando justificar o aclarar su inocencia. El hecho es que él está frente a la inminente pérdida de su cargo de administrador, y que deberá rendir cuentas sobre su administración (16,2). ¿Qué hacer ante esta situación y en perspectiva que todo será peor?
Quizá el administrador, ejerciendo su cargo de confianza y privilegios, ya había recogido suficientes ganancias como para comprar su libertad. Pero, aun siendo libre, continuaría teniendo vínculos de dependencia con su ex-señor. Si no prueba el camino de la liberación, será fatalmente rebajado de su posición socio-económica. Además, no podemos olvidarnos que, al perder su cargo –justa o injustamente-, él estará moralmente descalificado de su mejor ambiente, socialmente rebajado de su estatus y profesionalmente perjudicado. Si fuera anciano o enfermo, su situación sería aún peor. ¿Qué hacer después de todo?
El v. 4 apunta al resultado de esta reflexión: ¡El protagonista sabe lo que debe hacer, cómo hacerlo y para qué hacerlo! ¡Antes de rendir cuentas y perder su cargo, él se valdrá de sus poderes legales representativos y buscará asegurarse de que no estará en la calle! Él no hará nada ilegal. Actuará dentro de la legalidad garantizada, por cuanto él es el administrador, y en esta acción, él subvertirá –como ya lo hizo distribuyendo los bienes- la lógica de la legalidad, colocándola al servicio, no de su señor, sino de las personas que fueron empobrecidas en las relaciones de dependencia y deuda con aquel señor. Si es que existe fraude y corrupción, cuando, como afirman las interpretaciones, entonces ¡estas consisten exactamente en eso! Y es con esta acción que el administrador garantizará para sí mismo el derecho a la hospitalidad: ¡"para que me acojan en sus casas"! la hospitalidad es una institución social de la antigüedad, y significa más que sólo comida y casa; implica la oportunidad de trabajar junto a las personas que lo hospedan, garantía de protección delante de las autoridades locales, posibilidad de frecuentar los lugares de reunión y celebración .
¿Pero, qué hará para garantizar ese derecho a la hospitalidad? El texto revela el resultado de su rápida reflexión: él llama a cada uno de los deudores (chreoféiletoi) de su señor (16,5) que, por la formulación hena hekaston pueden ser muchos más que los dos aquí presentados. Los llama individualmente. Cada negocio es tratado por separado. Las deudas pueden haberse originado en contratos de arrendamiento de tierras, en la compra y transporte de mercaderías en gran escala. Sin embargo, no lo podemos decir con certeza. Cada deudor responde por su propia grámmata, es decir su “documento de deuda", que está en manos del acreedor, en este caso, de su representante legal, el "administrador".
Estos documentos de deuda existen, tanto en el derecho grecorromano, como en el derecho judío. Se trata de un documento legal unilateral, escrito y firmado por el deudor (o por alguien autorizado por él), que está bajo al cuidado del acreedor o de su administrador. Los descubrimientos arqueológicos permiten una reconstrucción de estos documentos: eran pequeñas tablas de madera, revestidas de cera, en el cuales se escribía la cantidad de la deuda, los bienes hipotecados y las condiciones del pago. Estas tablas eran divididas en dos o tres “partes”, que se cerraban con un candado perfecto. Estas eran selladas con cordones incrustados con el sello de cera del acreedor. Sin la pericia, conocimiento y ayuda del acreedor o su representante legal, era imposible modificar el contenido de estos documentos (lo que sólo podía ser hecho por el deudor), porque la tabla debía recibir un nuevo sello, y este no podía ser dañado para que no falle la validez del documento . Así, el escrito del deudor, los testimonios y el sello del acreedor atestiguaban la veracidad y legalidad de la información.
En lo qué se dice respecto al derecho judío, es importante destacar que fueron encontrados documentos de deudas –con nombres, valores, condiciones de pago, bienes hipotecados- de los siglos I y II, en grutas del desierto de Judá, al nordeste del mar Muerto, lo que atestiguan la existencia de documentos de deudas de origen judío. Los documentos contractuales de deuda y de matrimonio (kethuba) encontrados en estas grutas tienen valor histórico-legal, y atestiguan que el derecho judío se encuentra en una posición especial en el mundo antiguo, en el sentido que éste es entendido como parte integrante de la religión judía .
Con respecto a estos documentos de deuda, A. Gulak ya hizo una primera contribución histórica, aportando interesantes paralelos y diferencias entre literatura talmúdica y la literatura jurídico-legal en el mundo grecorromano: la diferencia fundamental consiste en el hecho que el derecho talmúdico judío prohíbe la práctica de la usura y la práctica de la prenda del cuerpo del deudor (o de sus parientes); semejante es la práctica de hipotecar los bienes que garantizan el pago de una deuda en el plazo estipulado; en el caso de que el bien hipotecado tenga un valor superior al de la deuda, la diferencia será entregada al deudor. En todos los casos, hay siempre dos testigo, como mínimo, que atestiguan las transacciones tanto de la deuda como del pago de la misma. Por lo tanto, estas cuestiones económicas son de dominio público, realizadas legalmente.
Esta pequeña incursión en el mundo de los documentos de deudas, quieren contribuir a la comprensión de la acción de “nuestro” administrador. Él llama a los deudores de su señor. El texto transpira la situación del momento. Todo es corto, rápido: ¡todo tiene prisa! Es la prisa de una vida que se está redefiniendo...
Las deudas son grandes, y ambas están registradas in natura . El primero debe 100 “bats” de aceite. El “bat” es una medida hebrea, es un recipiente hueco, que podemos llamar barril. Cada barril corresponde a 36,5 litros, vendidos a una media de 10 denarios. La suma total de la deuda es de 3650 litros de aceite, que suman un total de 1000 denarios. En términos de producción agraria, cada olivo producía una media de 120 kilos de aceituna de que las que se extraía 25 litros de aceite. Por hectárea se plantaba 22 olivos. Para pagar la deuda de una solo vez, se necesitaba la producción de 146 olivos, plantados en 6 o 7 hectáreas de tierra. La reducción de la deuda que deberá ser registrada por escrito en el documento de deuda, por el propio deudor (16,6: ¡escribe rápidamente!), es del 50%, lo que corresponde a 1825 litros de aceite, es decir un total de 500 denarios. El otro hombre debe 100 “coros” de cereal. El “coro” también es una medida hebrea, un recipiente hueco en el que cabe 275 kilos de cereal. La suma total de la deuda es de 27500 kilos de cereal. En término medio, cada “coro” costaba 25 denarios, por la que la deuda sumaba un total de 2500 denarios. Para cancelar la cantidad de la deuda in natura, se necesita 42 hectáreas de tierra. La reducción de la deuda es del 20%, lo que corresponde a 5500 kilos de cereal, es decir 500 denarios. Considerando que una persona consumía anualmente, en término medio 260 kilos de cereales, podemos concluir –si pensamos en una familia de 5 personas- que la reducción de la deuda significó 4 años de alimento diario necesario, salvaguardando la semilla para el plantío.
¿Cómo podríamos entender esta reducción de la deuda, diferente en porcentaje, en cuanto el monto de la deuda, pero iguala en su valor monetario? No son muchos los exegetas que se hacen esta pregunta. Aun así, en la historia interpretativa, se encuentran dos hipótesis: una, apoyándose en la inmensa cantidad de documentos antiguos, sostiene que, en la reducción de la deuda, se trataría de una devolución de los intereses que, después de haberse calculado, estaban incluidos en la cantidad de la deuda. Con esto, y tratándose de personas judías que realizan el negocio , el administrador estaría rescatando la Torá en su prohibición de la usura. La otra propuesta sugiere que la cantidad reducida sería una cantidad agregada a la deuda para garantizar los honorarios del administrador . Esta hipótesis destaca más la supuesta acción fraudulenta del administrador, ahora también en relación con los deudores. Sin embargo, es totalmente inviable frente a las evidencias de antiguos documentos de deudas que, como vimos antes, no incluyen ninguna cláusula de honorarios o provisión para el agente. Además de estas hipótesis, podríamos mencionar otra posibilidad que contempla simplemente la necesidad del propio administrador de arreglar las deudas para que, en compensación, los deudores de su señor lo acojan en sus casas (v. 4); así el monto de la deuda reducida sería parte de su plan estratégico.
Sea como sea, la parábola nos pone delante de una reducción real de deudas, realizad por el administrador dentro de la legalidad a él otorgada por su señor, aun cuando en la ejecución él no está actuando en favor de los intereses de su señor, para lo que vimos anteriormente, él deberá asumir toda la responsabilidad. Esto, sin embargo, en la dinámica del texto y ante la urgencia del tiempo, no hace parte de la reflexión y no es motivo de preocupación. Además, esto no será considerado y estimará en v. 8...
Por ello, regreso al cuestionamiento anterior: en que medida el administrador de Lc 16 puede, a partir de su acción, puede ser entendido como “injusto”, “criminal” etc. ¿Será que el texto está diciendo esto?, o ¿es esta una manera como los traductores y comentaristas interpretan una realidad dentro de la cual, las personas –como aquel administrador, actúan y, a partir de la cual, Jesús convoca a sus discípulas y discípulos a actuar de manera semejantemente creativa y prudentemente sabia? En todo caso, la exégesis dominante se encuentra en una situación incómoda ante un texto donde el Señor toma al administrador como modelo para la acción querida por Dios... En este ensayo, percibo al administrador y su actuación de manera diferenciada.
Una de las razones por la que los autores afirman que el administrador es injusto es la traducción de la expresión oikónomos tes adikías (Lc 16,8) como “administrador injusto/ deshonesto". Literalmente, la expresión significa "administrador de la injusticia" que se lee con mamona tes adikías ("mamon de la injusticia", 16,9). Cuestiono la traducción común en las Biblias y comentarios que entienden tes adikías de forma adjetivada , atribuyendo un predicado que caracteriza al administrador como “injusto", "infiel", "deshonesto", etc. Es interesante que ningún traductor o comentarista se preocupe por explicar porqué "Lucas", que domina muy bien el idioma griego, no utiliza aquí, directamente el adjetivo ádikos "injusto", para decir eso que los traductores quieren... Si quisiera "Lucas" identificar al administrador como injusto, ciertamente usaría la expresión adjetiva, como se encuentra en 16,11 (to adikô mamona).
En mi parecer, al elogiar al administrador, debido a su actuar astutamente prudente (16,8), el texto, sutilmente, avala la globalidad del sistema de mamon como ambiente y origen de la injusticia, dentro del cual también este administrador vive y trabaja, en relaciones de complicidad o conveniente dependientes. Al actuar por cuenta propia y en su propio interés, él se distancia de este ambiente y forja otra forma de complicidad, pero con los deudores de su señor, construyendo relaciones de solidaridad entre las personas dependientes. Comportándose de manera diferente a las reglas del sistema, y subvirtiendo aquello que garantiza su mantenimiento. Hacer amigas y amigos con el mamon de la injusticia (16,9), pero sin adherirse a la lógica del mamon injusto (!). Ese es el actuar de este administrador...
Aquí lo que importa es resaltar lo siguiente: la traducción y la consecuente interpretación dominante, caracteriza al administrador como injusto y, con ello, consiguen desviar la atención sobre la situación de injusticia, en cuanto expresión de un sistema de explotación. La función de tal traducción y exégesis es presentar al administrador de tal forma que lo descalifican moralmente, y con esto se individualiza la injusticia, no reflejándola sistemáticamente, a partir de la metafísica de economías que generan pobreza, esclavitud y muerte.
Desde una perspectiva latinoamericana de liberación, podemos interpretar la parábola de Lc 16,1-8 como un instrumento importante que desmontó y continúa desmontando “el esquema mental simbólico” de una economía acumulativa dominante. Este “esquema mental simbólico de Jesús está en total contradicción con el de su sociedad” . La parábola expresa "una lucha simbólica” , representante de una de las dos mentalidades opuestas. Aun discrepando con los conceptos inmorales que Gonzalo Guerreiro aplica al protagonista de la parábola, considero oportuna y acertada la reflexión sobre la confrontación de dos campos simbólicos opuestos, uno caracterizado por la injusticia y otro, por la justicia.
Con el presente ensayo de traducción e interpretación de la parábola, uno de los resultados fue salvaguardar al administrador de Lc 16, poniéndolo seguro frente a tantas lecturas - censuras moralizantes realizadas por las traducciones e interpretaciones. Al mismo tiempo, fue posible observar su acción de forma diferenciada, dentro de un contexto amplio de injusticia, del cual, junto a los demás deudores, él mismo es víctima. En cuanto tal, y dentro de su espacio de trabajo dependiente, él no reproduce la "prudencia" sistémica que está apenas interesada en garantizar y extender el patrimonio del señor. Dentro de sus límites, él actúa en la lógica de una "prudencia" subversiva, hetero-tópica, que pone los valores del compartir, de la hospitalidad, de los beneficios de una reducción de la deuda, de lo bueno de su propia vida, por encima de los intereses del capital acumulado... Esta prudencia es condenada desde el punto de vista de quién detenta y defiende el patrimonio dominante, pero es elogiada, desde la perspectiva de las personas beneficiadas por esta acción.
Finalmente, y por lo mismo, quiero contemplar a la persona que expresa el elogio al administrador que actuó de forma astutamente prudente. Podemos entender el v. 8 como la parte conclusiva de la parábola, propiamente dicha, pero como en otras parábolas, hay un cambio de personaje que, en 16,9 introduce el veredicto: "y yo le digo" Para quien está organizando el evangelio, la memoria le recuerda al Señor Jesús. ¡Este Jesús es también trasgresor, como el administrador! A él le gustaría observar a Jesús en la misma línea de lucha contra las estructuras de poder. Lo hace brevemente a partir de la estructura global del Evangelio de Lucas , específicamente en su camino de subida y llegada a Jerusalén. En el capítulo 16, en la subida a Jerusalén, Jesús confronta al mundo de los 'hombres ricos” con la voluntad de Dios; se trata de un desempoderamiento del capital socialmente acumulado para los latifundistas y grandes comerciantes, y simultáneamente de un empoderamiento de las personas que van empobreciendo y perdiendo su dignidad dentro de este sistema. En Lc 19,45-48, ya en Jerusalén, Jesús confronta al mundo del templo por su relación con el comercio y el Estado; se trata de un desempoderamiento del capital del templo, fuente de explotación de la mayoría del pueblo creyente, y de un empoderamiento para la práctica gratuita de la espiritualidad. En Lc 20,20-26, Jesús confronta el capital del Estado romano con la dinámica económica del Reino de Dios; se trata del desempoderamiento de la máquina económica tributaria, fuente de empobrecimiento, pérdida de tierra y de vida de miles de personas; se trata también de un rescate de un derecho divino para garantizar y preservar la libertad y la justicia. Este es, pues, el Señor Jesús, el que elogia a aquel administrador, debido a su praxis trasgresora.
Dentro de este panorama mayor, podemos entender el elogio al administrador, por el hecho de que él ha redireccionado la economía del (des) orden establecido por un sistema de acumulación y explotación, por la construcción de unas relaciones orientadas por el cuidado, el compartir y la solidaridad de un sistema comunitario, que tiene en la hospitalidad una de las referencias del movimiento de Jesús, y su sobrevivencia.
Como vimos, el administrador actuó en interés propio frente a la inminente pérdida del cargo de confianza y su privilegio.Explícitamente, él no actúa por motivaciones o principios religiosos, sin embargo, su acción y sus consecuencias para las personas endeudadas, contemplan una exigencia profundamente religiosa, fundamentada en el derecho social de las personas empobrecidas, dentro del judaísmo y del movimiento de Jesús. En el fondo, hay que acoger seriamente la acción del administrador, que es contraria a la espectativa económica de la lógica dominante –que no corresponde a la lógica de la “economía divina”- ¡no está, de hecho, realizando parte de las demandas de Torá! El perdón y reducción de las deudas, así como la inversión de las relaciones de poder por una lógica de compartir y hospitalidad es una fuerte insistencia que traspasa el Evangelio de Lucas. Podemos verlo desde el Magníficat de María, la predicación inaugural de Jesús en Nazaret, la hospitalidad de Marta, la conversión de Zaqueo, la ofrenda de la viuda pobre..., hasta el alojamiento de Jesús y sus discípulos, en Emaús y en aquel último compartir del pan, los peces y la miel.
Estos pueden ser algunos de las motivos por los que el Evangelio de Lucas recuerda el hecho de que Jesús –el gran transgresor- elogie la transgresión creativa y subversivamente prudente del administrador, dentro de un sistema económico que masacra la creación de Dios. Y talvez sea, precisamente, esta creatividad económica trasgresora, la que el Señor Jesús pone como referencial paradigmático para sus discípulas y discípulos, a fin de que hagamos ¡otro mundo posible! Que utilicemos –así como el afdministrador- los conocimientos y las estrategias de economía para devolver la libertad a las personas y países endeudados, para recomponer cuerpos que están muriendo por falta de pan, tierra y cuidado...
Ivoni Richter Reimer
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Sobre la visión económica general en Lucas, tenemos buenas contribuciones en RIBLA. Véase por ejemplo, René KRÜGER, “La conversión del bolsillo - La isotopía económica en el evangelio de Lucas”, en RIBLA, Ecuador, RECU, vol. 30, 1998, p. 98-128.
Los géneros literarios son descritos detalladamente en Uwe WEGNER, Exegese do Novo Testamento - Manual de metodologia, São Leopoldo/São Paulo: Sinodal/Paulus, 1998, p. 207 en el contexto.
Pudieramos considerar los vv. 9-13 como parte íntegrante de esta narración, en forma de dichos de admonestación, temáticamente vinculados a la parábola. Sin embargo, no tenemos tiempo ni espacio para ello.
Franklyn PIMENTEL TORRES, “O abismo que separa e rompe a fraternidade (Lc 16,19-31)”, en RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol. 44, 2003, p. 103-110.
Ciro Flamarion S.CARDOSO, Trabalho compulsório na antiguidade - Ensaio introdutório e coletânea de fontes primárias, Rio de Janeiro: Graal, 3ª edición, 2003, p. 69.
Sobre esclavos administradores en la antiguedad, véase Hans KLEES, Herren und Sklaven - Die Sklaverei im oikonomischen und politischen Schriftum der Griechen in klassischer Zeit, Wiesbaden: Franz Steiner Verlag, 1975, p. 68-71.76-78.107-108.226. Nestor O. MÍGUEZ, “O império e os pobres no tempo neotestamentário”, en RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol.5/6, 1998, p. 85-86 dice que los esclavos administradores también conseguían “acumular fortunas, conseguidas como prestamistas”.
Sobre esto, véase también Nestor O. MÍGUEZ, “Escravos no império romano - O caso de Onésimo”, en RIBLA, Petrópolis, Vozes, v. 28, 1997, p. 94, donde se cita Lc 16,1-10 para hablar de los “medios lícitos e ilícitos” para conseguir un salario. Para el autor, también Onésimo pudo haber sido administrador de Filemón o su artesano aprendiz. Sobre el salario, véase también Milton MELTZER, História ilustrada da escravidão, Rio de Janeiro: Ediouro, 2004.
Para mayores detalles, véase Milton MELTZER, História ilustrada da escravidão, p.126-131.
Las siguientes son informaciones extraídas de Dieter PAULY, “‘Ihr könnt nicht beiden dienen, Gott und dem Mammon’ (Lk 16,13)”, en Kuno FÜSSEL y Franz SEGBERS (editores), “...so lernen die Völker des Erdkreises Gerechtigkeit” - Ein Arbeitsbuch zu Bibel und Ökonomie, Luzern/Salburg: Exodus/Anton Pustet, 1995, p. 187-188.
Pablo RICHARD, “O evangelho de Lucas - Estrutura e chaves para uma interpretação global do evangelho”,
en RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol.44, p.25.
Joachim JEREMIAS, As parábolas de Jesus, São Paulo: Paulinas, 1976, p. 43-44.182-183.
Walter GRUNDMANN, Das Evangelium nach Lukas, Berlin: Evangelische Verlagsanstalt, 1961, p. 318, citando a Preisker.
MICHEL, verbete skorpídzo etc., en G. FRIEDRICH (editor), Theologisches Wörterbuch zum Neuen Testament,Stuttgart: Kohlhammer, 1964, vol. 7, p. 419-424. En la p. 423, él afirma que la palabra diaskorpidzo se usa eventualmente como “desperdiciar”, “gastar”, sin mayores referencias. Y es exactamente este uso el que supera las interpretaciones de estos dos textos de Lucas. Véase también A. A. TRITES, verbete “Reunir/Espalhar”, en L. COENEN e C. BROWN (organizadores), Dicionário internacional de teologia do Novo Testamento, vol. 2, São Paulo: Vida Nova, 2000, p. 2112-2113.
bBB 10b apud MICHEL, verbete skorpídzo etc., p. 421. La tradución (en portugués) pertenece a la autora.
Apud MICHEL, verbete skorpídzo etc., p. 423.
Tanto el término skapto = “cavar a terra”, cuanto epaitéo = “mendigar” son utilizados en el Nuevo Testamento sólo por Lucas (6,48; 13,8; 16,3; 18,35). El primero remite al duro trabajo en el campo, que normalmente era realizado por los esclavos, trabajores por días y arrendatarios; el segundo hace referencia a la mendicidad realizada por personas enfermas.
Sobre esta cuestión, se puede ver Ivoni RICHTER REIMER, Women in the Acts of the Apostles - A Feminist Liberation Perspective,Minneapolis: Fortress Press, 1995, p. 117-127.
Descripción conforme a las informaciones obtenidas en Dieter PAULY, “‘Ihr könnt nicht beiden dienen, Gott und dem Mammon’ (Lk 16,13)”, p. Descrição conforme informações obtidas em Dieter PAULY, “‘Ihr könnt nicht beiden dienen, Gott und dem Mammon’ (Lk 16,13)”, p.187-202.187-202.
Sobre esto, véase Elisabeth KOFFMAHN, Die Doppelurkunden aus der Wüste Judá - Recht und Praxis der jüdischen Papyri des 1. und 2. Jahrhunderts n.Chr. samt Übertragung der Texte und deutscher Übersetzung, Leiden: Brill, 1968, p. 6-7: los contratos de deuda están transcritos en hebreo y griego, traducidos y comentados en las p. 67-70.77-103. Véase comentarios sobre direchos y deberes económicos de hombres y mujeres en la kethuba, en Ivoni RICHTER REIMER, Vida de mulheres na sociedade e na igreja - Uma exegese feminista de Atos dos Apóstolos, São Paulo: Paulinas, 1995, p. 34-37.
A. GULAK, Das Urkundenwesen im Talmud im Lichte der griechisch-ägyptischen Papyri und des griechischen und roemischen Rechts, Jerusalém: Verlag Rubin Mass, 1935, p. 114-125.
De acuerdo a Nestor O. MÍGUEZ, “O império e os pobres”, p. 84-85, a pesar de la monetarización de la economia, había dificultades geo-políticas para la metalización de la misma. Este es, a mi modo de ver, uno de los motivos por los cuales muchos contratos de deuda eran firmados con claúsulas de cumplimiento in natura. Los datos referentes al monto de la deuda fueron tomados principalmente de Dieter PAULY, “‘Ihr könnt nicht beiden dienen, Gott und dem Mammon’ (Lk 16,13)”, p. 189-190.
J. Duncan M. DERRET, Law in the New Testament, Londres, 1970, p. 48-77. En esta dirección, véase también Dieter PAULY, “‘Ihr könnt nicht beiden dienen, Gott und dem Mammon’ (Lk 16,13)”, p. 188-189, donde él argumenta que la diferencia porcentual en el cobro de los intereses se justifica por el hecho de que el aceite era fácilmente adulterado. En este sentido se puede ver también L. L. MORRIS, Lucas - Introdução e comentário, traducción de Gordon Chown de la obra de 1974, São Paulo: Vida Nova, 2000, p. 233.
Joachim JEREMIAS, As parábolas de Jesus, p.182, afirma que se debe presuponer “circunstancias galileas”, siendo el hombre rico un grande propietario de tierras.
Esta opinión es defendida por FITZMYER, 1985, p. 1101.
Cf. Pablo RICHARD, “O evangelho de Lucas”, p. 25.
Para tal traducción, los comentaristas y traductores europeos argumentan con la gramática griega neo-testamentaria de BLASS e DEBRUNNER, 11ª edición, Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1961, p. 109-110, que sugiere que estamos delante de un genitivo de cualidad hebraizado, ¡que tiene paralelos en otras gramáticas griegas! Las versiones brasileñas se basan en aquellas traduciones, sin siquiera discutir la gramática. Obsérvese que la misma estructura parabólica y lingüística es utilizada tambien en Lc 18,1-8. Véase Ivoni RICHTER REIMER, “O poder de uma protagonista - A oração de pessoas excluídas (Lucas 18,1-8)”, en RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol. 25, 1996, p. 63-73. El uso de adikía en el genitivo, refiriéndose a un sistema de injusticia, es característico de Lucas (Lc 16,8.9; 18,6; He 1,18), y es encontrado apenas en Sant 3,6 y 2Pe 2,13.15.
Sobre las parábolas como vivencia de práxis liberadora y como expresión de sistemas simbólicos con sus respectivas inversiones, véase Gonzalo M. de La TORRE GUERREIRO, “As parábolas como expressão simbólica de libertação - Primeira abordagem do tema”, en RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol. 9, 1991, p. 103
Gonzalo M.de La TORRE GUERREIRO, “Solidariedade, goelança e parábola - As parábolas, expressão e escola de goelança”, en RIBLA, Petrópolis, Vozes, vol. 18, 1994, p. 81.
Cf. Pablo RICHARD, “O evangelho de Lucas”, p.8
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