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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

Esdras y Nehemías

Nelson Kilpp

 

Resumen
Los libros de Esdras y Nehemías forman una unidad de contenido y surgieron de la escuela cronista que, en el siglo IV a.C., estaba preocupada en preservar la identidad de los grupos repatriados y dar cohesión a la incipiente comunidad en torno al culto en el templo de Jerusalén y de la ley mosaica, que se tornó en medida de la fe y de la acción del nuevo pueblo de Israel.
Las fases de la constitución de la comunidad cultual pasaron por la reconstrucción del templo bajo Zorobabel y Josué, la implantación de la ley, bajo Esdras y  la construcción de las murallas de Jerusalén bajo Nehemías. A pesar de la estructura, un tanto confusa de la obra, existen datos históricamente confiables en las fuentes a disposición del redactor final. Tuvieron un peso especial, las grandes medidas adoptadas por los principales personajes de la narración, en especial la disolución de los matrimonios mixtos y la segregación de los extranjeros, medidas que no despertaron la simpatía de los lectores modernos, sin embargo existen razones suficientes para testimoniar que, en la época, ellas fueron vitales para evitar la desintegración de la comunidad de Israel.

Abstract
Ezra and Nehemiah should be understood as one book, whose origin is to be found in the chronistic school, in the IVth century BCE, and whose main concern was to preserve the identity of the homecoming Golah and to foster the cohesion of the Jewish community through temple cult in Jerusalem and the Mosaic law, which becomes the measure of faith and action for the new Israel. The three stages of formation of the cultic community are the reconstruction of the temple under Zerubabel and Joshua, the introduction of the Law under Ezra, and the construction of the city walls of Jerusalem under Nehemiah. In spite of the somewhat awkward structure of the book, there is sufficient historically trustful information in the sources used by the final redactor. Although many of the decisions made by Ezra und Nehemiah, specially those concerned with the dissolution of mixed marriages and the segregation of  foreigners, will not find the approval of modern readers, the are sufficient reasons to believe that they were, at that time, necessary to avoid the disintegration of the community.

1 – Introducción

Un solo libro

Los libros de Esdras y Nehemías (Ed/Ne) pueden y deben ser tratados en conjunto, por constituir una unidad. En la tradición masorética, Ed/Ne formaban un único libro. Eso todavía se percibe en el hecho de no haber ninguna (massora) final después de Ed 10, sino solamente después de Ne 13, abarcando ambos libros. Además de eso, por los cálculos de los masoretas, en la mitad de Ed/Ne se encuentra Ne 3,32. En la tradición griega, entretanto, este libro  de Ed/Ne fue subdividido, muy temprano, en dos, ciertamente por causa del título en Ne 1,1. Ya Orígenes, en el siglo III, conocía dos libros. Más tarde, Jerónimo (342-420), el traductor de la  Biblia, en latín (Vulgata), adoptó y popularizó esta división en dos libros. Estilo, lenguaje y contenido confirman que podemos y debemos tratar Ed/Ne como una única obra.

Los libros atribuidos a Esdras

Cuando todavía figuraba como un solo libro, Ed/Ne recibía el nombre de Esdras.  Con su división, aparecen diversas maneras de designar los dos libros. En la Vulgata, ellos son denominados 1º Esdras y 2º Esdras. En la tradición griega, el libro de Esdras  es llamado de 2º Esdras (Eσδραç β), por cuanto que Nehemías puede, en cuanto libro separado, recibir la designación de 3º Esdras (Eσδραç ỵ). En esta tradición, el nombre de 1º Esdras (Eσδραç α) está reservado a un libro apócrifo que fue intercalado entre Cr y Ed/Ne. En la Vulgata, este libro apócrifo, que contiene partes de 2 Cr 35-36;Ed 1-10 y Ne 8, se encuentra en un apéndice y recibe el nombre de 3º Esdras. Por ser apócrifo, este libro no se encuentra en las versiones en lengua portuguesa. Finalmente, la Vulgata todavía incluyó, en su apéndice, otro apócrifo: el 4º Esdras, un Apocalipsis judaico de fines del siglo I d.C. Éste no entró en la versión de los

Setenta. Para mejor visualizar los diferentes libros que fueron agraciados con el nombre de Esdras, presentamos la siguiente tablilla:

Vulgata (latín)                Septuaginta (griego)              Portugués

1º Esdras                      Eσδραç β (Esdras II)               Esdras    
2º Esdras                    Eσδραç ỵ  (Esdras III)             Nehemías
3º Esdras                    Eσδραç α  (Esdras I)               -------------
4º Esdras                      ------------------                          ------------

Adoptamos aquí la nomenclatura utilizada por la Vulgata para los apócrifos.

La posición de Esdras /Nehemías en el canon hebráico

En la estela de las versiones griega y latina, las Biblias en lengua portuguesa
colocan Ed/Ne en el bloque de los libros históricos, después de los libros de Crónicas. Excepción a esta regla, la constituye la Traducción Ecuménica de la Biblia (Loyola), que conserva la secuencia de los libros del canon hebreo, en donde Ed/Ne se encuentran en el bloque de los ketubim (Escritos), al final del canon, ocupando ahí, el penúltimo lugar, curiosamente  antes de los libros de Crónicas, que cierran el canon hebraico.  Esta posición en el bloque de los Ketubim (Escritos) se explica generalmente, por el hecho de que Ed/Ne surgieron bastante más tarde que los libros de la Obra Deuteronomista (Js a Rs) y fueron considerados normativos (canónicos) mucho después del bloque de los Profetas (Nebiim), donde se encuentran los libros de Josué a Reyes.

Más difícil de entender es por qué Ed/Ne se encuentra, en la Biblia Hebraica, antes de Crónicas, constituyendo una inversión del orden cronológico. Quizás los libros de Crónicas hayan sido considerados menos importantes  que Ed/Ne, por contemplar asuntos ya tratados en Samuel y Reyes. Ciertamente no se puede deducir de esta posición al final del canon, que las Crónicas surgieron bastante después de Ed/Ne.

la  secuencia de los libros en la Biblia Hebraica, generalmente, respeta las fases del proceso de canonización de los Escritos, ella poco se ata a criterios cronológicos o incluso temáticos. El orden de los libros en el canon griego (Septuaginta),  en la cual se basó la versión latina y, con el paso del tiempo, casi todas las versiones de la Biblia en las lenguas modernas, es más reflexionada y, por lo tanto, más lógica. El canon griego agrupó todos los libros históricos después del Pentateuco, colocando las Crónicas inmediatamente después de Samuel y Reyes. De modo, cronológicamente correcto, deja Ed/Ne de seguir a Crónicas, separado de éstas, solamente por el ya mencionado apócrifo 3º Esdras (Eσδρας α).

Relación de Esdras/Nehemías con Crónicas  y  el 3º Esdras

En todas las secuencias, Ed/Ne aparece en íntima relación con Crónicas (Cr). No existe ninguna secuencia en la cual  Ed/Ne siguiese, por ejemplo, inmediatamente a los libros de los Reyes, como una continuación post-exílica de esta misma historia.  Hace mucho tiempo que se tenía observado que se dan  diversas semejanzas lingüísticas y teológicas entre Ed/Ne y Crónicas. Además de eso, el final de 2 Cr (36,22-23) aparece repetido al inicio de Ed (1,1-3), reforzando la impresión de continuidad entre ambos libros. Actualmente, la mayoría de los investigadores admite que Cr y Ed/Ne formaron, originalmente, una única obra: la obra cronista. El redactor de esta obra, generalmente, es denominado el “cronista”. Entre los argumentos que deponen a favor de una obra cronista, podemos citar:

  1. las semejanzas lingüísticas y el imaginario común, centrado en el culto y en el funcionamiento del templo;
  2. la fuerte tendencia anti-samaritana de Ed/Ne, que corresponde a la concepción de pueblo de Dios de Crónicas, que omite totalmente la historia del Reino del Norte.
  3. Los libros de Crónicas, difícilmente, habrían sido canonizados si no tuvieran una continuación en Ed/Ne.

Las voces que contestan la pertenencia de Ed/Ne a la obra cronista, apuntan hacia el hecho de que, más allá de las semejanzas, también hay diferencias lingüísticas, y que Cr poseía peculiaridades (por ejemplo, el principio de la retribución) que no se encuentran en Ed/Ne.  Es verdad que se puede entender Ed/Ne sin el recurso a Cr, pero Cr ciertamente aparece mucho más claro si el origen de Ed/Ne se encontrara dentro de un movimiento fuerte de afirmación de la identidad étnico-cultural en el período post-exílico.  Las diferencias pueden ser  fruto de las peculiaridades de las fuentes utilizadas. También se admite la posibilidad de la existencia de una escuela cronista, es decir, la obra cronista no necesita haber surgido necesariamente de una única mano. Como quiera que haya sido, es legítimo usar la expresión “redactor o autor cronista” para designar el trabajo que resultó en Cr y en Ed/Ne.

Algunas veces se pensó que el apócrifo 3º Esdras representaría un escrito más antiguo que los libros canónicos Ed/Ne. Se pensaba que el 3º Esdras podría ser un fragmento de la traducción de una obra cronista mayor. Por lo demás, como el 3º Esdras contiene también fragmentos que no constan en los actuales libros canónicos –como la historia de los tres pajes en la corte persa-,el libro no puede ser mera traducción de un supuesto texto más antiguo que, por ejemplo, todavía no incluyese Ne 1-7, atribuido a la fuente de las Memorias de Nehemías.

2 – La estructura de Esdras y Nehemías

El actual libro de Ed/Ne, puede ser estructurado de la siguiente manera:

Esdras 1-6: a partir del decreto de Ciro, los utensilios sagrados del templo son llevados de vuelta por Sasabassar (1) y un grupo de exiliados regresa bajo Zorobabel y Josué (2). Se construyó el altar y se dio inicio a la construcción del templo (3), la construcción fue interrumpida a causa de la oposición de los samaritanos (4), pero fue retomada y concluida (5-6).

Esdras 7-10 : Esdras viaja a Jerusalén (1-2) e impone la disolución de los matrimonios mixtos (9-10).

Nehemías 1-7 : Nehemías es comisionado y viaja a Jerusalén (1-2), inicia la construcción de los muros de la ciudad, a pesr de la resistencia de los samaritanos (3-4), realiza una reforma social (5), concluye las murallas (6) y repuebla la ciudad de Jerusalén (7).

Nehemías 8-10 : Esdras lee la Ley frente al pueblo (8), realiza una ceremonia de expiación,  por causa de los matrimonios mixtos (9)y exige del pueblo el compromiso de cumplir las exigencias de la Ley (10).

Nehemías 11-13 : la ciudad de Jerusalén es repoblada (11,1-3), la población fue inventariada en diversas listas, con resalte para el clero (11,4-12,26), se procedió a la dedicación de las murallas de Jerusalén (12,27-43) y se presentó un resumen de toda la época de Esdras y Nehemías (12,44 -13,3), mencionándose todavía las realizaciones de la segunda misión de Nehemías (13,4-31).

Este breve resumen de Ed/Ne revela diversos problemas. La actuación de Esdras, aparentemente es interrumpida al final de Ed 10 y retomada nuevamente en Ne 8, con la lectura de la ley frente al pueblo.; la disolución de los matrimonios mixtos, de lo cual trata  Ed 9-10, es retomada en la ceremonia de expiación, en Ne 9, y en el compromiso  del pueblo, en Ne 9, y en el compromiso del pueblo en Ne 10,31. Las murallas que fueron terminadas en Ne 6: solamente son inauguradas y dedicadas en Ne 12, y el proyecto de redoblamiento de la ciudad de Jerusalén, iniciado en Ne 11.

Esta aparente confusión de asuntos, viene agravada por otras dos observaciones: La primera, es que el libro de Esdras contiene fragmentos en lengua aramea (Ed 4,8 – 6,18; 7,12-26), y la segunda es que, tanto en Ed como en Ne, la narración es constantemente interrumpida por varias listas con nombres de personas y localidades, una de las cuales hasta se repite (Ne 7=Ed 2).
Todas estas observaciones son una señal bien clara de que la obra Ed/Ne no surgió solamente de una vez, sino que tuvo una historia bastante compleja. De hecho, la historia de la composición del libro es uno de los capítulos  más controvertidos de la investigación.


Bibliografía –
Libros:
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Artículos:
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3- Las fuentes de Esdras/Nehemías

Normalmente se atribuye la redacción del libro de Ed/Ne a una persona o a una escuela (cronista) debido a las ya mencionadas semejanzas con Crónicas. Independientemente de cómo hayan sido los detalles de la relación entre Ed/Ne y Cr, se debe admitir un redactor final que trabajó a partir de las fuentes a su disposición. Todas las inconsistencias y tensiones, mencionadas anteriormente, no pueden haber surgido de la creatividad de un teólogo. Difícilmente ellas son una mera ficción de un teólogo para defender sus intereses. Esto no quiere decir que el redactor final no haya puesto su impronta a las fuentes que utilizó. La investigación ha invertido mucho esfuerzo en la investigación de las fuentes a disposición del “cronista”  y en el estudio de la composición de toda su obra. Sigue un breve resumen:

  1. Las Memorias de Nehemías (MN)

En el libro de Ne  nos encontramos con un relato escrito en primera persona, que tradicionalmente fue atribuido al propio Nehemías y que es denominado como “Memorias de Nehemías”.  No hay consenso en cuanto a la delimitación precisa de estas “memorias”. Normalmente son consideradas parte de las MN los capítulos Ne 1 a 7, fragmentos de Ne 11 y Ne 12, además de Ne 13,4-31. Una de las características más características de las MN es la recurrente fórmula “acuérdate de mí” o semejante (5,19; 6,14; 13,14.22.29.31). A partir de esta y otras peculiaridades, así como de paralelos orientales, se buscó definir el género literario de este “relato” de Nehemías. Entre las sugerencias se encuentran las siguientes: una exaltación de las propias realizaciones; un memorial del deber cumplido; un relato de la defensa frente al rey; un relato en cumplimiento de un voto; finalmente, una  oración de alguien acusado injustamente. El contexto del uso de la fórmula “acuérdate” deja entrever que Nehemías, probablemente no se sintió reconocido por lo que realizó a favor de su pueblo o fue, hasta amenazado, por integrantes del propio pueblo. En esta situación, Nehemías se dirige a Dios, por medio de una llamada, que, quizás, haya sido depositado en el templo. Este llamado dirigido a Dios, puede haber sido utilizados relatos anteriores dirigidos al gobierno persa, presentado cuentas de la misión de Nehemías.

Nehemías, probablemente, ya incluyó en sus Memorias, algunas listas del archivo del templo de Jerusalén como, por ejemplo, Ne 3 y Ne 7.

Las Memorias de Esdras (ME)

Muchos postulan también la existencia de un relato de Esdras, escrito en primera persona (Ed 7,27 ss.), en analogía a las MN. Estas “Memorias de Esdras”, se encontrarían en Ed 7,12-8,36; Ne 7,72b-8,18; Ed 9,1-10,44; Ne9,1-2. También, en este caso, hay, todavía, menos consenso en cómo delimitar esta fuente y de cómo organizar el material. Muchos investigadores no admiten la existencia de esta fuente, ya que  -así argumentan- es muy difícil diferenciar, desde el punto de vista lingüístico, entre esta supuesta fuente y el redactor de lamisca, es decir, el cronista. En diversas ocasiones, el relato en primera persona, se transforma en relato sobre Esdras (Ed 10,1 ss; Ne 8,1 ss.). Todo esto indica que el actual texto es, sin duda, de producción cronista. Más, todavía, es bien probable que el redactor se basase en fuentes, que refundió de tal forma, que ya no pueden ser destacadas con claridad, en el texto final.

Se aceptan generalmente, como fuentes auténticas, usadas o por el autor de las ME o, entonces por el redactor cronista, gran parte del decreto de Artajerjes (Ed 7,12-26: en arameo) y también la lista de Ed 8,2-14.

  1. La correspondencia aramea de Jerusalén

En Ed 1-6 encontramos una serie de cartas de diversas épocas, escritas en arameo. La secuencia de las cartas no obedece a orden cronológico:

Correspondencia bajo Artajerjes I (465-425)

  1. Carta del gobernador de Samaría, Reum, y del secretario Samsai, a Artajerjes, cuyo tenor se encuentra en Ed 4,11-16, con el objeto de impedir la construcción de las murallas de Jerusalén.
  2. Respuesta de Artajerjes a Reum y Samsai, de Samaría (Ed4,17-22),  ordenando la cesación de la construcción de las murallas de Jerusalén.

Correspondencia bajo Darío I (522-486)

  1. Carta-relato del sátrapa de Transeufratenia, Tatanai, al rey Darío (5,7-17), solicitando informaciones sobre la legitimidad de la construcción del templo de Jerusalén.
  2. Respuesta de Darío al sátrapa de Transeufratenia, Tatanai, con copia del edicto de Ciro (Ed 6,2-12), autorizando la construcción del templo de Jerusalén.

Todavía se mencionan otras dos cartas, una bajo Jerjes I (486-465), en Ed 4,6 , y otra bajo Artajerjes I (465-425), en Ed 4,7, cuyo contenido no nos ha sido trascrito.

El autor del bloque Ed 1-6 tuvo acceso a la correspondencia oficial de la ciudad de Jerusalén, llamada, muchas veces, de “crónica aramea de Jerusalén”, de la cual citó los documentos que ayudaban a comprobar la oposición de los “pueblos de la tierra” a los esfuerzos de los repatriados en reconstruir el templo de Jerusalén. Generalmente se admite que el autor del bloque Ed 1-6, haya sido el propio cronista.

  1. Otras fuentes

Tanto las MN como las ME contienen listas en sus narraciones. Sin embargo no siempre se puede saber con certeza quién fue el responsable por el intercalado de las mismas, el autor del respectivo relato o el editor cronista o, tal vez, hasta un lector posterior.

Las MN fueron incorporadas a las siguientes listas:

  1. la lista de los participantes en la construcción de las murallas de Jerusalén (Ne 3,1-32);
  2. la lista de los repatriados, bajo Zorobabel y Josué (Ne 7), que probablemente representa toda la población de Judá, en la época un poco antes de Nehemías (cf. los nombres de las localidades en 7,25 ss. Y el número grande de la “asamblea” en 7,66: 42.360 personas).

Las ME fueron incorporadas a las siguientes listas:

  1. la lista de los que retornaron con Esdras (Ed 8,1-14);
  2. la lista de los casos de matrimonio mixto (Ed 10, 18,44).

Otras listas deben haber sido insertas por el redactor cronista o, quizás, por lectores dedicados posteriores:

  1. una lista de los que retornaron a Jerusalén bajo Zorobabel, fue probablemente, retirada de Ne 7 y colocada por el cronista en el lugar apropiado cronológicamente : en Ed 2;
  2. una lista de los firmantes del compromiso de observar la ley (Ne 10,2-28);
  3. una lista de los habitantes de Jerusalén (Ne 11,3-19);
  4. una lista de los habitantes de la provincia (Ne 11,25b-36);
  5. una lista de sacerdotes y levitas en la época de Zorobabel (Ne 12,1-9);
  6. una lista de sumos sacerdotes (Ne 12,10-11);
  7. una lista de scerdotes y levitas en la época del sumo sacerdote Joaquim (Ne 12,12-26).

4 – La historia de la composición de Esdras/Nehemías

Además de utilizar las diversas fuentes a su disposición, el redactor cronista mezcló las informaciones de sus fuentes de modo que formó un mosaico, a veces, inescrutable. Es perfectamente comprensible que la obra Ed/Ne, inicie con el complejo Ed 1-6, que retrata la época cronológicamente anterior a la actuación de los grandes personajes, Esdras y Nehemías. La primera fase de formación de la comunidad de Judá y Jerusalén consiste en el retorno de los exilados y en la reconstrucción del templo de Jerusalén. Éste representa el centro teológico en torno al cual se constituirá el nuevo pueblo de Israel como comunidad de culto. Ya en esta época hubo, de acuerdo con el cronista, la oposición de las naciones vecinas, en especial de los gobernantes de Samaría. Esta oposición fue la responsable por la demora en la reconstrucción del templo. Para demostrar esta posición, el cronista no vacila en recurrir a documentos bien tardíos en relación a la época de la construcción del templo (Ed 4,7ss). Este  primer bloque culmina con la dedicación del templo, juntamente con la celebración de la pascua en 515: “IAVE les llenará de alegría, habiendo hecho inclinarse hacia ellos el corazón del rey de Asiria, para que él apoyase su esfuerzo en las obras del templo de Dios, el Dios de Israel” (Ed 10,22) (¿??)

El segundo bloque introduce la actuación de Esdras, el sacerdote y “escriba versado en la ley de Moisés” (Ed 7,6), el gran líder religioso que tenía la tarea fundamental de implantar y supervisar la ley en la comunidad. Pero la lectura de la ley, acontece solamente en Ne 7,72b-8,18: desde un estrado de madera, Esdras lee y traduce el libro de la ley y, esto durante la fiesta de las carpas (tiendas), “cada día Esdras hizo una lectura del libro de la ley de Dios” (Ed 8,18). Como difícilmente Esdras habría esperado 12 años para concluir su principal tarea, es probable que esta lectura esté descolocada en el texto actual; cronológicamente, cabe mejor poco después, entre la llegada de Esdras a Jerusalén (Ed 8,36) y antes de la disolución de los matrimonios mixtos (Ed 9-10).

La  lectura de la ley y la toma de conciencia de la misma, por parte del pueblo, desemboca en la confesión de que “el lenguaje santo se mezcló con los pueblos de las tierras” (Ed 9,2) y exigen una actitud drástica: la disolución de los matrimonios mixtos (Ed 9/10).
Temáticamente vinculado a Ed 9/10 está Ne 9: “el lenguaje de Israel se separó de todas las personas de origen extranjero” (v.2). De este modo, la secuencia cronológica y la temática original de la actuación de Esdras y de las ME debe haber sido: Ed 7-8 Ne 8 Ed 9/10 Ne 9. De esta manera, las actuaciones de Esdras y Nehemías quedaron entrelazadas, pero se preservaba  la primacía de Esdras sobre Nehemías, de la lideranza espiritual sobre la lideranza política. ¿Puede reflejarse en esto una memoria histórica?

Las MN fueron subdivididas en dos partes, de acuerdo con las dos fases de la actuación de Nehemías. Ne 1-7 centra su atención en la reconstrucción de los muros (Ne 1,1-6,19) y, una vez concluidos estos,  en la repoblación de la ciudad de Jerusalén. (Ne 7,1ss). Para el cronista, estas medidas eran importantes, ya que representaban la garantía de sobrevivencia de la comunidad. La seguridad de la ciudad, a pesar de ser un factor profano, era necesaria para el éxito del judaísmo. La  segunda parte de las MN, que trata de la segunda estancia de Nehemías, es juzgada hacia el final de la obra (Ne 13,4ss). Entre ambas partes el redactor cronista tuvo por bien inserir lo que decía, respecto a la actuación de ambos: el esfuerzo por la implantación de la ley – en especial la cuestión de los matrimonios mixtos – que desemboca en un compromiso del pueblo con la ley (Ne 8-10), además de diversas listas relacionadas a la población de Judá y Jerusalén, de una celebración litúrgica y una evaluación final (Ne 11-12).

En Ne 10, el redactor incluyó un documento que debe situarse, cronológicamente, después de la segunda estancia de Nehemías en Jerusalén, ya que hace alusión a las medidas que él tomó, después de retornar de la corte persa, hacia Judá: 1) 10,31: prohibición de los matrimonios mixtos ( no disolución como en Ed 9/10), motivado por Ne 13,23-27; 2) 10,32ª: observancia del sábado, motivado por Ne 13,15-22 (resalta que no se deben comprar productos vendidos por extranjeros en sábado); 3) 10,32b: descanso sabático de la tierra y perdón de las deudas (recuerda Ne 5); 4) 10,33-34: impuesto sobre el templo, del cual deben ser pagados los panes de la proposición, el sacrificio perpetuo, los sacrificios los sábados y los días festivos, ofrendas y sacrificios especiales y las reformas del templo; 5) 10,35: ofrendas de leña (remite a 13,31); 6) las primicias, los primogénitos y los diezmos para los levitas (remite a Ne 13,10-14,31).

El sincretismo de Nehemías, presente en Ne 7,4-5, continúa en Ne 11,1-3. El redactor cronista aprovechó la oportunidad para intercalar, aquí, diversas listas de habitantes de Jerusalén, provenientes de diversas épocas, dando una atención especial al clero.

También llama la atención que las murallas de Jerusalén estén dedicadas solamente en Ne 12,27ss, después de estar ya concluidas ya al final de Ne 6. Probablemente, el redactor cronista  sintió la ausencia del ceremonial de la dedicación de los muros y aprovechó la falta para incluir un ceremonial conocido en su época, encabezado por los levitas. Para afirmar la importancia de Esdras, este personaje fue incluido en la ceremonia: “ y Esdras, el escriba, iba al frente de ellos” (12,36).

En un intento de resumir las actuaciones de Esdras y Nehemías, el redactor cronista, intercala, antes del relato de la segunda estadía de Nehemías en Jerusalén, un comentario sobre cómo las contribuciones al templo, fueran ordenadas, y cómo fue cumplida la ley, en lo tocante a la expulsión del extranjero (Ne 12,44 – 13,3). Se revela así, de forma ejemplar, la tendencia predominante del cronista contra los elementos extranjeros.

5 – Las cuestiones  históricas

Dos son las cuestiones que más llaman la atención de los investigadores: 1) ¿Cuáles son los hechos históricos reflejados en los relatos del cronista? Y 2) Cuando actuaron juntos Esdras y Nehemías, ¿quién precedió a quién? Las dos cuestiones aparecen entrelazadas. Finalmente, todavía se debe preguntar 3) por el contexto histórico en el cual surgió la obra de Ed/Ne.

Por lo que respecta a la segunda cuestión, no existe consenso al respecto. La actual construcción de la obra da a entender que Esdras precedió a Nehemías. De acuerdo con Ed 7,7, Esdras vino a Jerusalén en el séptimo año del rey Artajerjes. Se presume que se trate de Artajerjes I  Longimano (465/4-425). En este caso, la misión de Esdras habría iniciado en 458 a.C.  Según Ne 2,1ss, la misión de Nehemías sucedió en el año vigésimo, presumiblemente del mismo rey Artajerjes, es decir, en 445. Se levantaron muchas dudas contra esta precedencia de Esdras, de las cuales, las más importantes son éstas:

  1. Esdras vivió para implantar la ley entre el pueblo judío (Ed 7), pero Nehemías tuvo que invertir mucha energía para lograr imponer diversos preceptos de la ley (Ne 13);
  2. Los matrimonios mixtos disueltos bajo Esdras (Ed 9/10) continuaban existiendo en la época de Nehemías (Ne 13);
  3. Esdras encontró la ciudad de Jerusalén con mucha población (Ed 10,1), mientras que, de acuerdo con Ne 7,14, todavía había pocos habitantes;
  4. Ed 9,9 parece presuponer el final de la construcción de los muros;
  5. Para su proyecto de repoblación de Jerusalén, Nehemías tomó por base una lista de repatriados (Ne 7) que todavía no incluía los que retornaron bajo Esdras (Ed 8); también en la reconstrucción de los muros (Ne 3) éstos de Esdras no habrían participado;
  6. De acuerdo con Ne 11,16; 13,13, Nehemías designó tesoreros para el templo; en el tiempo de Esdras, aquellos ya existían (Ed 8,33).

Estos argumentos llevaron a muchos a pensar que Esdras llegó a Jerusalén en el séptimo año de Artajerjes II (404-359/8), es decir, en 398. Contra esta hipótesis, se levantó el argumento de que, conforme a los papiros de Elefantina, la pascua estaba regulada ya en 419 a.C., presuponiendo, por lo tanto, la implantación de la ley de Esdras. Además de eso, se debe preguntar por qué el cronista habría colocado la misión de Esdras antes de la de Nehemías, una vez que, en su época, ella podía ser fácilmente cuestionada por sus lectores, ya que, ciertamente percibirían el error.

Están los que admiten que Esdras y Nehemías actuaron simultáneamente, como se puede deducir de los tres textos en los cuales ambos están juntos: Ne 8,9; 12,26  y 12,36. Ya mencionamos, más arriba, que la presencia de Nehemías en la lectura de la ley  y en la fiesta de las tiendas (Ne 8,9) y la mención de Esdras al frente de la procesión de la dedicación de los muros (Ne 12,36), provienen de inserciones secundarias. También la información de la simultaneidad de Esdras, Nehemías y del sumo sacerdote Joaquín,  en Ne 12,26, no puede ser histórica. Pero el argumento mayor contra la simultaneidad de Esdras y Nehemías es que ninguno de los dos se refiere al otro y a su actuación; ellos no toman conocimiento el uno del otro. Además de esto, incluso con atribuciones distintas, los poderes de ambos son muy semejantes, de modo que una simultaneidad habría, probablemente, redundado en conflicto.

Parece extraño, no obstante, que el redactor cronista no sólo presupone la simultaneidad de Esdras y Nehemías, sino que también coloca actividades esenciales de Esdras después dela llegada de Nehemías, como la lectura de la ley (Ne 8). Estos datos pueden ser comprendidos con mayor facilidad si las actuaciones de ambos se intercalaran, es decir, si Esdras vino  a Jerusalén en el intervalo de las dos  estadías de Nehemías. Según Ne,13,6-7, Nehemías volvió a Persia en 433, para regresar cierto tiempo después.  Por este motivo, muchos piensan que Esdras no vino en el séptimo año, sino en el 37º año de Artajerjes, es decir, en 428, para quedar por poco tiempo en Jerusalén hasta el retorno de Nehemías. En este caso, la misión de Esdras no habría sido nada exitosa.

La época retratada en Ed/Ne

1.  Ed 1-6 retratan la historia del retorno de los exilados y de la restauración de la comunidad en torno al templo de Jerusalén, desde el edicto de Ciro (538), que permitió el retorno de los objetos sagrados bajo la responsabilidad de Sasabassar (Ed 1,8-11; 5,14-15). Un poco más tarde, quizás en conexión con la campaña de Cambises (525), se menciona otro grupo de exilados, que vuelve a la patria, juntamente con Zorobabel y Josué.
Conforme al cronista, Sasabassar es responsable por la construcción del altar (3,2-6) y por la iniciación de los fundamentos del templo (5,16), sin embargo la construcción es retomada con vigor bajo Zorobabel y Josué, con el estímulo de Ageo y Zacarías (520). Una visita del sátrapa de Transeufratenia a Jerusalén resultó en un pedido al Imperio persa de confirmar la autorización de la construcción de la construcción. La respuesta fue positiva y el templo pudo ser concluido en el 23º Adar del 515.  

2.  Entre 515 y 445, los judíos fueron acusados por los samaritanos, a Jerjes y Artajerjes I (Ed 4,6-7), lo que resultó en la prohibición  de la construcción de los muros de la ciudad de Jerusalén (4,8-23).

3.  Entre 445 y 433, Nehemías, después de haber oído del estado lamentable de la ciudad, recibió la licencia de Artajerjes I para la reconstrucción de los muros (445). Después de llegar a Jerusalén, consigue construir los muros en un tiempo record (52 días), a pesar de las amenazas de los  gobernantes de los países vecinos, preocupados con perder derechos sobre la región. Nehemías,  aparentemente, asumió la función de gobernador (peha) de Judá, en donde permaneció por 12 años (Ne 13,6), antes de retornar a la corte persa.

4.  Después del 433, Nehemías podría haber sido sustituido temporalmente, por Esdras, que tenía la misión de organizar la vida cultual y religiosa de la comunidad de Jerusalén (428?). La lectura e interpretación de la ley mosaica y la disolución de los matrimonios mixtos fueron sus hechos principales. Algún tiempo después, Nehemías retornó y, frente al fracaso de Esdras, buscó regular la vida de la ciudad de Jerusalén, en especial, el funcionamiento del templo y la observancia del sábado (Ne 13).

La época y el contexto del surgimiento de los libros de Ed/Ne

La redacción cronista sólo puede ser situada después del final del siglo V (terminus a quo), cuando algunas inconsistencias históricas  del cronista no podían ya causar escándalo o contestación. La obra cronista, entretanto, todavía no menciona la ruptura de los samaritanos, que se da definitivamente, con la construcción del templo de Garizim. Ella, debe haber sido concluida, pues, antes del final del siglo IV (terminus ante quem). La aparición de la Obra Cronista cae, así, en el llamado “siglo oscuro” del Imperio Persa. Poseemos pocas informaciones de esta época, que marca la consolidación del judaísmo post-exílico. Esta consolidación asumió las siguientes características:
1) La provincia de Judá conquista gradualmente su autonomía política y económica frente a los intereses de las provincias vecinas. Resultados arqueológicos confirman esta autonomía.
2)  El nuevo pueblo de Dios se constituyó como comunidad en torno al culto del templo, en Jerusalén y bajo la Ley.
3)  El siglo IV marca la canonización del Pentateuco, la norma máxima de la fe y vida del judaísmo. 
4)   El siglo IV muestra una tendencia de “cerramiento” del judaísmo, a las influencias culturales de los países vecinos, en un intento de mantener las costumbres rígidamente en concordancia con la ley, imbuida de la autoridad mosaica. Tendencias contrarias existen, pero, aparentemente no predominan.
5)  Con el correr del tiempo, el conflicto entre la comunidad judía y los samaritanos, se agudiza de tal forma que desemboca en la ruptura definitiva con la construcción del templo de los samaritanos en el monte Garizim.

6 – La teología de Esdras/Nehemías

La teología de Ed/Ne no difiere mucho de la teología de Crónicas. Las particularidades pueden ser atribuidas a las distintas fuentes utilizadas por los respectivos redactores o autores. También puede haber habido diferencias entre las propias fuentes subyacentes a Ed/Ne: el laico Nehemías ciertamente pensaba diferente del sacerdote Esdras. Se asume, no obstante,  que ellas hayan sido revisadas de tal forma que se adecuaran a la teología del redactor cronista. En todo caso, en Ed/Ne se destacan las siguientes concepciones:

1)  Ed/Ne narra la historia de los inicios de la comunidad judía del templo de Jerusalén, en la época post-exílica como un acontecimiento que, al final, tuvo éxito, a causa de la bondadosa iniciativa de Yahweh. Yahweh es el “Dios de los cielos” (Ed 1,2; N3 1,4-5), el Dios trascendente y universal, que actúa a través de los actos de las personas humanas. No hay milagros en Ed/Ne. Todo ocurre en el plano profano –político y social – es totalmente humano. Pero Dios está por detrás de las acciones y decisiones humanas: él “suscita el espíritu de Ciro” (Ed 1,1), “haz inclinar el corazón de Darío” a  favor del pueblo judío (Ed 6,22), “inspira” a Nehemías (Ne 2,12), “vela por los ancianos” para que el trabajo de la construcción del templo no pare (Ed 5,5). En diversas veces se habla de la “mano de Dios”: ella “está” con Esdras, concediéndole el favor del rey y el coraje (Ed 7,6.28), ella es “buena, benigna, bienhechora” (Ed 7,9; 8,22; Ne 2,8.18) Yahweh está por detrás de las decisiones políticas de los reyes y gobernantes, para que ellas vayan en beneficio del pueblo judío. Ciertamente existe, aquí,  el peligro de la ciega sumisión al poder político constituido. Los autores de Ed/Ne tampoco hacen ningún secreto de que se consideren fieles súbditos de los gobernantes persas. Para el redactor cronista, un gobierno que permite y hasta fomente la vida religiosa autónoma y la libre expresión de fe del pueblo a su Dios, ciertamente debe ser un gobierno de acuerdo a la voluntad de Yahweh.

2)  Yahweh no se revela solamente en la historia, sino también y en especial en la ley, dada a Israel por Moisés (Ne 8,1). No sabemos a lo cierto, cuál fue la ley que Esdras llevó a Jerusalén y  leyó al pueblo; probablemente fue el Pentateuco o parte del mismo. En todo caso, la ley es considerada revelación de la voluntad divina y requiere,  por lo tanto, observancia irrestricta. La ley no es solamente es leída, ella es enseñada por personas cualificadas (Ed 7,6; Ne 8,3.13.18) y es estudiada (Ne 8,13). Ella va a determinar toda la vida de la comunidad (Ne 8,13-14; 13,1ss) y de los individuos que la componen. La comunidad debe comprometerse con las diversas estipulaciones de la ley (Ne 10,29-30); ella debe “caminar conforme a la ley de Dios […] y guardar y observar todos los mandamientos de Yahweh, nuestro Dios, sus normas y estatutos”.

3)  El fervor de la comunidad religiosa en cumplir la ley, no puede ser cuestionado. Pero este fervor puede llevar a una hermenéutica viciada  de ciertas prescripciones (Ed 9,1-2; Ne 13,1ss; 18,26-27). Es, por ejemplo, el caso de la disolución de los matrimonios mixtos (Ed 9-10), que se basan en textos del Deuteronomio que intentan evitar o eliminar la idolatría (Dt 7; 13; 23 y otros). Podemos ver, en este punto, una pequeña diferencia entre la política de Esdras, que exige el repudio de las mujeres extranjeras casadas con hombres judíos, y la actitud de Nehemías, que prohíbe el  casamiento mixto en el futuro (Ne 13,25).
 

Ciertamente, la medida poco simpática de la disolución de los matrimonios mixtos, fue influenciada, en gran medida, por el miedo a la contaminación de la fe israelita por elementos extranjeros. Este recelo llevó, en el exilio babilónico, en medio de una cultura y una religión extrañas, el trazar diversos límites que pudiesen desplazar la identidad del pueblo judío exilado. Esta tendencia perduró después de que diversos grupos de exilados regresaron a Judá y a Jerusalén. Si todavía existía la amenaza de que el pueblo perdiera su identidad, frente a las costumbres religiosas  “de los pueblos de la tierra” o si el recelo estaba únicamente en la mente de los repatriados, es muy difícil de precisar. Lo cierto es que, para el cronista y sus fuentes, la comunidad judía se sentía amenazada por elementos extranjeros que se encontraban en su seno. Amenazador no es solamente el extranjero Tobías, el cual fue expulsado del templo porque lo utilizó  para fines indebidos (Ne 13,7ss), sino muy en especial las mujeres extranjeras, las que, como madres, serían responsables de la educación de sus hijos, pudiendo determinar, así, a toda una futura generación de la comunidad. En verdad, los casos de matrimonios mixtos se encontraban con mayor frecuencia entre la clase alta (Ed 9,2). Igualmente no es por acaso que la lista de Ed 10,18ss aparece encabezada por sacerdotes y funcionarios del templo; las mujeres extranjeras de éstos, aparentemente representaban, en la visión del cronista, una amenaza al culto.

4)  En un segundo aspecto, el celo por la ley es, por lo general, evaluado con mayor simpatía: es el caso del perdón de las deudas (Ne 5). En este caso, podemos observar que la ley de Dt 15 es interpretada, aparentemente desvinculada del año sabático; mas existe una gran presión popular y, probablemente, también una fuerte razón económica y política que empujaban a que se cumpliera la prescripción del perdón de las deudas. De forma positiva, también se pueden interpretar las medidas de Nehemías para regular la observancia del sábado; ellas son un intento de aliviar el yugo a los trabajadores, aunque parezcan un tanto drásticas a nuestros ojos (Ne 13,19ss).

5)   El mayor interés de la obra de Ed/Ne está en el culto. Para el cronista, el pueblo de Israel, en la época post-exílica, es una comunidad que se forma en torno al templo de Jerusalén. La reconstrucción del templo (Ed 1-6) es, por lo tanto, el primer capítulo de la formación de la comunidad. El templo es el signo de la presencia salvadora de Dios. La reconstrucción marca el inicio de una nueva época caracterizada por la vida plena. El celo con que se ofrecen los sacrificios (Ed 3,3ss; 6,17) y se realizan los ayunos, las confesiones y ceremonias de expiación (Ed 6,21; 9,6; Ne 9,1), la alegría que acompaña las fiestas (Ed 6,22; Ne 8,13ss) y las celebraciones litúrgicas (Ne 12,27ss), la dedicación de los funcionarios al culto, la actuación destacada de los levitas (Ed 6,18.20; Ne 12,27; 13,10), la alabanza a Dios a través de los cantos y de la música (Ne 11,22-23; 12,24), la preocupación de Nehemías en regular el funcionamiento del culto y la manutención de sus funcionarios (Ne 13,10ss.30-31) – todo esto es señal de que el centro de la vida de la comunidad gira en torno al culto en el templo de Jerusalén. Se tiene la impresión de que en el culto se realiza la salvación.

7)  El grupo de los repatriados se entiende como el verdadero pueblo de Dios: el “pueblo de Israel” (Ed 2,2; 6,21) o el “pueblo de Judá” – en oposición a los que no fueron exilados y que son denominados el “pueblo de la tierra” (Ed 4,4) – “simiente santa” (Ed 9,2, cf. Ne 9,2). Esta afirmación está muy cercana a una exaltación de la pureza étnica. Por un lado, era difícil, en la época,  distinguir entre pureza de la fe y pureza étnica. El ejemplo de la disolución de los matrimonios mixtos lo comprueba. De otro lado, era necesario  demostrar que la comunidad post-exílica era la continuidad del pueblo de Dios de la época pre-exílica. Esta continuidad era importante  no sólo para legitimar los derechos a las propiedades y a la vida en el territorio de Judá, sino y muy en especial por traducir que la historia de Dios con su pueblo no terminó con el exilio. Las promesas de Dios no fueron anuladas, sino que éstas continuaron en vigor para los que pertenezcan a la comunidad. Las genealogías son la manera más común de expresar esta continuidad con el “antiguo” Israel. Pero podemos observar esta continuidad también en ela celebración de las fiestas como en la época pre-exílica (Ne 8,17) o con el recurso a la fe de Abraham (Ne 9,7-8).
 
Esta comprensión, unida al recelo de contaminación por parte de elementos extranjeros, llevó a un gradual “cerramiento” de la comunidad judía frente al otro y frente a lo nuevo. Ciertamente, el contexto del conflicto entre la comunidad de Jerusalén y los samaritanos, consigue, en parte, explicar esta tendencia. Tenemos indicios de que el cronista podía, en determinados casos, aceptar la participación en el culto de gente “de fuera” del grupo de los repatriados (Ed 6,21), pero el tono general de la obra es de resistencia a todo aquello que ponga en peligro el cumplimiento de lo que exige la ley y la identidad de la comunidad judaíta.  Esta actitud fue aparentemente necesaria, durante este período, a fin de dar cohesión al pueblo y evitar su desintegración.

 

Nelson Kilpp
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