Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Análisis socioeconomicopolítico
Jorge Pixley
Resumen
En este ensayo se presenta el argumento que el análisis económico, político y social de los contextos en que se redactaron los textos bíblicos, nos permite comprenderlos mejor y entender cómo lucharon los patriarcas, reyes y profetas para enderezar los entuertos de sus sociedades. Esto no es una sustitución del análisis historicocrítico sino que descansa sobre éste. Solamente una lectura de esta complejidad nos puede servir si hemos de enderezar los entuertos que aquejan nuestro mundo hoy.
Abstract
This essay argues that the economic, political and social analisis of the contexts in which the books of the Bible were written helps us understand better how the patriarchs, kings and prophets struggled to right the wrongs of their societies. This is no substitute for the historical critical reading but rests on it and presupposes it. Only a reading of this complexity will serve us as we struggle today to right the wrongs of our societies.
Introducción
Todos hemos tenido la experiencia de reconectarnos con la vida y con el cosmos a través de la lectura de las Sagradas Escrituras. Por eso se llaman sagradas y son reverenciadas por los cristianos. Para esta experiencia no hacen falta “métodos exegéticos o hermenéuticos”. Podemos conocer la Biblia como la palabra viviente de un Dios viviente sin necesidad de herramientas científicas.
Sin embargo, todos hemos tenido la experiencia también de encontrarnos con quienes sacan conclusiones reñidas con la vida y con el Dios viviente que sostiene la vida. Para superar estas lecturas mañosamente actualizantes se creó y nos ha servido muy bien el análisis historicocrítico de la Biblia que busca las raíces históricas de los diversos libros bíblicos. Se descubrió, por ejemplo, que los libros de Moisés están compuestos de por lo menos tres “documentos” o quizás corrientes de tradición, la yavista, la deuteronómica y la sacerdotal y que, evidentemente, no fueron compuestas por una sola persona. Y se dieron varios posibles contextos históricos para la composición de estas diversas corrientes. Se descubrió que el Texto Masorético (TM) y la Septuaginta (LXX) difieren en importantes puntos, como la famosa “virgen” de Is 7,14, que es virgen en LXX y joven mujer en TM, o Nabucodonosor “siervo de Yavé”, que lo es en TM y no en LXX. Y se observó que el libro de Isaías contiene realmente tres libros diferentes que fueron compuestos en tres diferentes contextos históricos bien definidos en este caso, el siglo VIII a.e.c. (Antes de la era común), el exilio babilónico en el siglo VI, y la provincia de Yejud bajo los persas (siglo V), respectivamente.
Estas contextualizaciones históricas que se pueden afirmar con más o menos confianza, según el caso, tienen la importantísima función de impedir que actualicemos los textos indebidamente. Sin negar que la bestia en Apoc 13 puede ser un instrumento útil para leer cualquier imperio, sabemos que su uso por Juan fue para identificar y denunciar al Imperio romano. En fin, el método históricocrítico fue y es de mucha importancia para los creyentes.
Hemos ido descubriendo que hay muchos enfoques o métodos más que son útiles para leer con inteligencia nuestros textos sagrados, y este número de RIBLA busca dar cuenta de algunos de ellos. Nuestra tarea en este ensayo es analizar lo que estamos llamando el análisis socioeconopolítico. De ninguna manera estamos descalificando al método estructuralista, el método feminista, o los muchos métodos más que han demostrado su fecundidad para armar el sentido de los textos. En fin, el texto no tiene un solo sentido sino es capaz de generar muchos.
Análisis socioeconomicopolítico
Nosotros los humanos creamos con lo que nuestro pasado nos legó nuestras propias vidas. En esta labor creadora necesitamos producir o adquirir la comida, el vestuario, la vivienda, el transporte y otros. Esto es el aspecto económico de la vida. Es evidente que los materiales para crear estos elementos indispensables para nuestra vida no están simplemente a la mano para tomarlas libremente. Otro puede monopolizar la harina, por ejemplo, y si lo requerimos para hacer nuestro pan tendremos que comprarlo o arrebatárselo. En cualquiera de los casos hay un juego de poder, y con ello entramos a la esfera de la política que tiene sus propias reglas, primeramente analizadas fríamente por Maquiavelo. Es decir, no es posible separar la red de relaciones económicas en cualquier sociedad de las relaciones políticas. Hemos dicho “en cualquier sociedad” y con ello hemos ya entrado a la esfera de lo social. Los humanos vivimos necesariamente en sociedad. Sin parejas no hay reproducción, y ya la relación de pareja es una pequeña sociedad. En la realidad todos nacemos en familias particulares que gozan de alguna honra –o en algunos casos deshonra– ante los otros. Y todos nos formamos en alguna tradición religiosa que nos da una cosmovisión y unos rituales para pasar por las etapas críticas de la vida. Este aspecto social no se puede separar del aspecto económico ni del aspecto político en la vida que se vive. Con dificultad y pérdida de precisión podemos separar estos aspectos analíticamente en el pensamiento.En este ensayo queremos tratarlos en un solo abordaje. La manera de presentar el análisis será a través de ejemplos de textos que se ven iluminados cuando tomamos explícitamente en consideración sus aspectos socioeconopolíticos. Y a ello pasamos.
El éxodo de Egipto
Dice la primera frase del decálogo, “Yo soy Yavé tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre” (Ex 20,2). Beit ‘abadim o “casa de servidumbre” puede perfectamente traducirse “casa de esclavitud”. Entender cuál fue esta condición en Egipto requiere un análisis socioeconómico. Y examinando un texto como Gn 47,13-25 podemos identificar el tipo de servidumbre en Egipto como aquél que Marx llamó “modo de producción asiático”, y que mejor sería llamar “modo de producción tributario”. En sociedades estructuradas según este modo de producción, que son muchas tanto en América precolombina como en África y Asia antiguas, una sociedad de campesinos existía en una sumisión absoluta a sus reyes tiránicos. Su esclavitud o servidumbre se concretaba en la obligación de entregar a sus monarcas una porción de su cosechas, de las crías de sus animales, y de responder a llamados del trono a entregar días de trabajo para “obras sociales” identificadas y dirigidas por el trono. Dentro de las aldeas podía haber una relativa independencia y hasta una democracia limitada para escoger sus propios líderes, pero no había escapatoria de las demandas del trono. Era, pues, una especie de esclavitud generalizada. Al entender este fenómeno podemos entender cómo fue posible para este pueblo liberado tolerar una esclavitud doméstica aunque fuera limitada a seis años. La experiencia egipcia no les lleva a rechazar cualquier esclavitud. Rechazan solamente la que han conocido, la esclavitud generalizada a un rey. Sus leyes obligan a descansar y dejar descansar cada séptimo día, prohiben el cobro de intereses sobre préstamos, hacen de los ancianos de la aldea los jueces en casos criminales, etc. Todo es una reacción al sistema socioeconómico de Egipto y la búsqueda de crear otra cosa diferente.
Deutero-Isaías
El lector acusioso puede observar que los capítulos 40 a 55 del libro de Isaías forman una unidad. Hay indicios como la mención de Ciro en 45,1 y la alusión al mismo en 41,1-4 que permiten situar este bloque en el exilio babilónico del siglo VI a.e.c. Los estudiosos llaman a este bloque el Deutero-Isaías. Es decir, el contexto histórico de este material profético puede establecerse con poquísimo margen de dudas. Los editores del libro de Isaías, o mejor, los autores del libro en su conjunto, vieron en estas profecías una continuación con el libro de las profecías del Primer Isaías, Is 1-39. ¿Qué añade la lectura sociopolítica? Mucho. A base de 2Reyes 24-25 y Jeremías 52 podemos identificar los exiliados como gente tomada de la ciudad real de Jerusalén. La población de Judá era en un noventa por ciento campesinos, pero los babilonios no deportaron a esta población campesina. Según Jr 52,30 el total de los deportados fue de cuatro mil personas, un mínimo porcentaje de una población no menor a doscientos cincuenta mil. Según 2Reyes 24,14 fueron diez mil los deportados de la primera deportación, aún un porcentaje pequeño. En la clasificación de estas personas en 2Reyes 25,18-19 aprendemos que fueron los sacerdotes, oficiales del ejército y funcionarios de la corte, en suma, la élite de la sociedad judaíta. Estos fueron el público a quienes se dirigen las exhortaciones del Deutero-Isaías.
Pues bien, las exhortaciones del profeta son para animar a los deportados a volver a Jerusalén cuando Ciro invada y permita el regreso, como se anuncia lo hará. Con esta información es posible hacer una lectura crítica de la utopía del profeta y, se supone, de quienes regresaron unos años después. Lo más notable en Isaías 40-55 es un vacío, la ausencia total de la población mayoritaria campesina. Los campesinos no cuentan. El exilio babilónico espera regresar y retomar sus posiciones de mando, y los grandes señores terratenientes que vivían en Jerusalén a retomar sus tierras. Esto nos permite poner esta utopía, que no deja por ello de ser bella, en su lugar sociopolítico no tan bello.
Qohelet
Elsa Tamez ha hecho una lectura de Qohélet (Eclesiastés) muy esclarecedora. Este es un libro sapiencial que no tiene claros indicios de su fecha de composición. Los estudiosos no han logrado un consenso sobre el análisis histórico. Seguimos a Tamez en situarlo en el siglo III a.e.c. durante el dominio tolomeo de Palestina.
Los tolomeos ejercían una dominación total. Tenían un sistema administrativo desarrollado a la perfección para que Palestina produjera productos agrícolas que no se podían cultivar en Egipto (vino, aceite de olivo) y para sacar grandes cantidades para la exportación. El sistema de impuestos drenaba una cuantía sustancial para el tesoro del rey Tolomeo. Era una combinación de lo mejor del mundo gerencial griego con lo mejor del sistema egipcio de impuestos. En este contexto se entienden las referencias frecuentes de Qohélet al mundo “bajo el sol” como referencias al mundo egipcio-tolomeo, donde se rendía culto al sol.
Su enfoque sobre este sistema se puede apreciar cuando habla de “todas las violencias perpetuadas bajo el sol”, del “llanto de los oprimidos”, y de “la violencia de los verdugos” (Qoh 4,1). Qoh 5,7 ilustra la naturaleza jerárquica de esta sociedad: “una dignidad vigila sobre otra dignidad, y otras más dignas que ambas”. El futuro es incierto y la memoria del pasado se pierde (Qoh 1,11; 2,16). En este mundo “bajo el sol” la riqueza y el amor a los bienes barre con todo, y ya no se valora la sabiduría (Qoh 9,13-16).
Pero Qohélet no es un cínico sino un maestro del pueblo (Qoh 12,9-10). Y su mensaje de fondo es que no se debe dejar que las riquezas deslumbren; este mundo es jével: su libro comienza y termina con la frase lapidaria: “jével de jéveles, todo es jével”. Se acostumbra traducir esta palabra clave por “vanidad”, y hay unas pocas veces cuando en el libro tiene ese sentido (11,10; 7,15; 9,9). Pero su sentido más usual tiene que ver con el olor apestoso de un escusado. Podríamos traducir la frase lema, “Peste de pestes, todo apesta”. Ahora bien, esto no es una constatación objetiva; esta es la conclusión de un sabio que ha examinado muchos aspectos de su sociedad que se dice moderna y eficiente (obsérvese el “Qohélet dice”). Es una observación socioeconómica de algo que no es totalmente evidente. Muchos jóvenes se enlistaban en los ejércitos tolomeos, los mejores del mundo, para poder ver las maravillas del mundo. Y muchos hombres de negocios lograban colocarse dentro del sistema en situaciones ventajosas para ellos. Pero, si bien Salomón dijo en Proverbios que el principio de la sabiduría es el temor de Yavé (Prov 1,7), aquí el sabio afirma que ese principio de la sabiduría es reconocer que todo apesta. De este reconocimiento se puede seguir elaborando una visión realista de la conducta de la vida de parte del sabio.
Conclusión
Vivimos en este siglo XXI en un mundo donde mucho es hével, apestoso. Quizás el diez por ciento de la población del mundo vive consumiendo desenfrenadamente un exceso que no es sostenible. El petróleo se agotará pronto, el clima global se calienta y los océanos suben de nivel y la atmósfera se carga de bióxido de carbono, para mencionar solamente algunos de los efectos que van cercando la vida, y no solamente la vida humana.
Mientras tanto, la mitad de la población del mundo vive en gran estrechez. Unos 34,500 niños mueren de hambre cada día y plagas como el paludismo y el SIDA matan millones de pobres que no logran conseguir las medicinas requeridas para detenerlas. El contraste con el exceso del diez por ciento que vive en un consumo sin límites es un escándalo.
En esta situación es necesario hacer nuestros análisis económicos, políticos y sociales para poder diseñar estrategias que tengan una probabilidad de éxito en transformar el sistema global. ¡El asunto es urgente! Y no se logrará nada si no logramos entender los mecanismos que nos mantienen atados en esta situación de muerte. Un análisis de textos bíblicos como el Deuteroisaías y Qohélet nos permiten ver cómo los profetas y sabios de Israel que escribieron los libros sagrados hicieron para enfrentar sus crisis. Aunque nuestras soluciones no pueden ser las mismas, sus esfuerzos pueden inspirarnos en nuestras luchas. Precisamos todas las herramientas accesibles y el análisis socioeconopolítico es una de las más útiles.
Jorge Pixley
790 Plymouth Road
Claremont, California, 91711 USA
Cuando los horizontes se cierran, San José, DEI, 1998.
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.