Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Fortaleciéndonos con Teófilo - Una lectura de Lucas 1-2
Darío Barolín
Resumen
El presente trabajo intenta ilustrar cómo el uso del análisis narrativo puede ayudarnos en la valoración e interpretación de los textos bíblicos. Un análisis narrativo completo de estos dos capítulos excede largamente el espacio disponible por lo que he optado por apuntar solamente algunos aspectos presentes en estos capítulos. En primer lugar mostraré de qué manera Lucas utiliza la voz de los distintos personajes para hacer conocer no sólo las expectativas judías alrededor del Mesías sino el mismo plan de Dios. En segundo lugar cómo ese plan de Dios se va revelando en los primeros dos capítulos y luego es modificado en el transcurso de la obra lucana. Para alcanzar tal objetivo es importante hacer evidente la importancia de leer “en orden” la obra lucana y relevar cómo Lucas presenta la misión de Jesús según el plan de Dios y su relación con Israel y los gentiles.
Abstract
The present article illustrates the usefulness of narrative analysis to interpret biblical texts. Certainly, a complete narrative analysis of Luke 1-2 requires more space than we have here, so this writing will focus only on two aspects. First, it will demonstrate how Luke uses the voices of several characters to present not only the Jewish expectations around the Messiah but the very plan of God. Secondly, it will show how this plan is disclosed in the first two chapters and why it is modified later in the ongoing Luke’s narrative. To accomplish this goal it is essential to recognize Luke’s work as a continued narrative and, secondly, to reveal the major possible number of clues regarding Jesus’ mission according God’s plan and its relation to Israel and the Gentiles.
Lucas escribe en orden
Cuando Pedro regresa a Jerusalén, sus colegas y el resto de la comunidad le piden explicaciones por la forma en que él se había comportado entre los gentiles (Hechos 11,1-2). Así Pedro decide contarles lo sucedido en orden kathexes (Hechos 11,4). El hecho de compartir con sus camaradas el proceso de transformación que él mismo tuvo y que ellos escuchen ese proceso tal cual él lo vivió y no en el orden cronológico en que sucedieron los acontecimientos (esto nos es relatado en el cap.10) es vital para que los oyentes de Pedro hagan el mismo proceso que él hizo. De esta manera ellos mismos pueden vivir la revelación de Dios y conocer su voluntad de inclusión de los gentiles de la misma forma en que Pedro lo hizo y por lo tanto ellos también pueden ser transformados como lo fue Pedro. Así ellos cambian del reproche a Pedro (11,2) a la alabanza a Dios (11,18).
Este texto es una pista importante para entender por qué Lucas decide escribir a Teófilo en orden kathexes (Lucas 1,3). Para Lucas contar las cosas en orden es lo que posibilitará que Teófilo pueda hacer el mismo proceso que Lucas ya hizo y así afirmarse en la instrucción recibida (cf. Lucas 1,3).
Este orden que Lucas privilegia al momento de narrar la historia biográfica de Jesús es vital pues uno de los puntos resaltados por el análisis narrativo es que el mensaje del texto va siendo develado paulatinamente. Esta mirada progresiva sobre el texto se suele perder por el uso litúrgico donde se leen porciones de textos no sólo fuera de su contexto sino fuera de la progresión lineal de la narrativa. Tampoco los métodos histórico-críticos han favorecido esta comprensión pues normalmente tienden a aislar cada vez más las unidades. Es cierto que la crítica de la redacción debería volver a juntarlas y tener una perspectiva de conjunto pero, en el mejor de los casos, la comprensión del texto es un tanto estática y no se detiene a ver la progresión que la narrativa va proponiendo a los lectores.
Leemos en orden
Justamente lo que proponemos aquí es no detenernos en cuestiones tales como la historia del texto sino que nos limitamos a él tal cual nos ha sido transmitido. Buscamos más bien considerar la obra como un tejido donde aparecen lugares, temas, personajes que se conectan unos con otros y cómo, en el proceso de lectura, el lector puede ir descubriendo con mayor claridad y profundidad “las cosas que se han cumplido entre nosotros” (1,1) y así poder compartir la firmeza de la instrucción recibida (1,4). Este es el objetivo que tiene Lucas para su obra y es nuestra tarea descubrir en el texto algunas de las pistas que Lucas ha preparado para influenciar y formar a sus lectores.
Por cuestiones de espacio no podemos hacer un análisis exhaustivo de estos dos primeros capítulos pero sí intentaremos relevar la mayor cantidad de pistas en relación a un par de temas: 1) cuál es la misión de Jesús según el plan de Dios y 2) su relación con Israel y los gentiles. Además para mostrar la relevancia de la información que se brinda al comienzo del evangelio haremos algunas referencias a cómo evolucionan estos temas durante el resto de la obra.
Gabriel y Zacarías
Lucas decide comenzar su obra en el centro geográfico de la religión judía: el santísimo. El anuncio del ángel Gabriel al anciano sacerdote Zacarías es que Dios ha escuchado su pedido y que por lo tanto Isabel concebirá un niño. El nacimiento del niño traerá mucho gozo porque será grande ante el Señor y su tarea será la de hacer volver (epistrefo) a muchos en Israel al Señor. Una tarea fundamental pero preparatoria pues algo más sucederá. La respuesta dubitativa de Zacarías es sorprendente pues sus palabras son exactamente las mismas de Abrahán ante la promesa de Dios en Gn 15,7. Es decir que Zacarías conoce la historia de Abrahán y Sara y que ellos concibieron siendo ya viejos (que es lo que motiva la incredulidad en Zacarías v.18) sin embargo no cree. Esta respuesta de Zacarías no deja de prefigurar la respuesta que el ministerio de Jesús tendrá entre los líderes de Israel. Pero esto el lector lo descubrirá recién más adelante.
Gabriel y María
El ángel se dirige a Galilea, a donde vive una joven virgen desposada y anuncia algo inesperado para ella. De la anunciación a María aprendemos:
Que Jesús será grande,
Que será llamado hijo del Altísimo
Que el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
Que reinará sobre la casa de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin.
No sólo tenemos un anuncio como en el caso de Zacarías sino que Dios se involucrará directamente a través del Espíritu Santo en la concepción de Jesús pues el Espíritu Santo vendrá sobre María y el poder del Altísimo la cubrirá con su sombra. Todavía no ha concluido el diálogo de María con el Ángel y ya tenemos un montón de información sobre quien será el personaje principal de esta historia y además muchas preguntas. En primer lugar, uno no puede dejar de comparar este anuncio con el de Juan e inmediatamente aparece con claridad la preponderancia de la figura de Jesús con respecto a la de Juan. Algo que si por las dudas no ha quedado claro al lector todavía se recalcará en la escena en la cual María visita a Isabel (ver infra). En segundo lugar, al principio de la anunciación se nos dice que Jesús será Hijo del Altísimo (1,32) y en el v.35 descubrimos porqué esto será así. En tercer lugar, el lector de la obra lucana que conoce la caída de Jerusalén no puede dejar de preguntarse por el cumplimiento de la promesa sobre el trono de David (o mejor dicho el incumplimiento de la misma). Así se introduce uno de los temas centrales de la historia de Lucas-Hechos: el cumplimiento del plan salvífico de Dios y su capacidad para llevarlo a cabo. El lector encontrará más adelante una respuesta a esto pero por ahora en su mente se abren preguntas y también intentos de respuestas de su parte. Desde que se instala un tema y se brinda la resolución transcurre un tiempo de lectura. Este tiempo es vital no sólo para conservar el interés sino para producir una necesaria maduración en la comprensión del lector.
María e Isabel
Si hasta el v.35 no sabíamos cuál es la relación entre Juan y Jesús a partir de ahora ésta empieza a aparecer con claridad. Es particularmente importante lo que sucede cuando María saluda a Isabel. En primer lugar, Juan salta de gozo en el vientre de su madre e Isabel queda llena del Espíritu Santo (1,41), así ya se empieza a dar cumplimiento a lo anunciado por el ángel Gabriel a Zacarías de que Juan estaría lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre (1,15) y además esto se produce a causa de la presencia de Jesús. En segundo lugar, Isabel llena del Espíritu Santo se refiere a María como “la madre de mi Señor” (1,43). Esta es la primera vez que aparece este título hacia Jesús y que por un lado anticipa lo que vendrá mucho después (cf. Hechos 2,36), pero también nos obliga a releer lo anunciado a Zacarías por el ángel. Hasta ahora no había dudas que las referencias al Señor eran una clara referencia a Dios sin embargo a partir de esta declaración inspirada por el Espíritu Santo y por lo tanto literariamente aprobada y avalada por el narrador tales referencias quedan ambiguas para el lector. Isabel además es la primera también en hablar explícitamente de cumplimiento de la promesa de Dios: “bienaventurada la que creyó que se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor” (1,45).
María cantó
Las palabras de María están llenas de referencias a las Escrituras y muestran un perfil de Dios donde sobresalen su misericordia y su poder y cómo estos se vinculan para producir una reversión en las situaciones de injusticia y opresión. Este perfil de Dios no queda reservado al pasado sino que adelanta su acción presente y futura, y también avanza algunos detalles del accionar de Jesús. En el accionar de Dios descrito por María se entrelazan su vida personal y la vida de todo su pueblo y vincula el anuncio del ángel con lo que Dios “había anunciado a nuestros padres...” (1,55). Esta vinculación que María hace de sí misma con el pueblo de Israel nos invita a preguntarnos si también nosotros podremos parafrasear a Isabel y expresar en relación a Israel: “bienaventurado el que creyó lo que le fue dicho de parte del Señor”.
También cantó Zacarías
Zacarías profetiza lleno del Espíritu Santo sobre su hijo (1,76-77) y sobre Jesucristo (1,68-75.78-79). Aquí aprendemos que Jesús es un cuerno/poder de salvación (1,69), que en él se cumple lo que Dios había prometido a su pueblo en memoria de la alianza que había jurado a Abraham (v.73). La salvación anunciada en 1,70 consiste en la liberación de los enemigos que permitirá que “le sirvamos sin temor en santidad y justicia” (v.75). Parece claro como la narrativa va aumentando en detalles sobre la misión de Jesús y sin duda que irá avanzando más allá de los límites de estos dos primeros capítulos.
El anuncio a los pastores
El ángel del Señor anuncia a los pastores que el niño será alegría para todo el pueblo pues ese niño es el salvador, el Cristo Señor. El título de “salvador” podría apelar a muchas cosas en la mente de un lector mediterráneo del siglo I, especialmente porque era un título común entre los emperadores. Para no dejar con dudas al respecto el autor ya ha detallado en el cántico de María en qué consiste la salvación que Jesucristo llevará adelante (1,46-55). Haberla descrito antes es una técnica por la cual Lucas no permite que el lector le de sentido a la palabra salvador. De haberlo hecho en forma inversa Lucas le hubiese permitido a su lector, al menos por un tiempo, llenar de sentido esa palabra en base a su conocimiento previo (por ejemplo con la imagen de los Césares) y darse una comprensión equivocada de Jesús.
Simeón y Ana
Las palabras de Simeón son las primeras en incluir explícitamente que el ministerio de Jesús trascenderá a Israel. La salvación que Dios ha preparado es “luz para revelación de los gentiles y gloria de tu pueblo Israel” (1,32). Sin embargo Simeón rompe el clima de alegría y gozo que rodea estos dos primeros capítulos anunciando a María que su hijo será para caída y elevación de muchos en Israel y “a ti misma, a tu alma atravesará una espada”. En relación con la inclusión de los gentiles es importante notar que al mismo tiempo que se los incluye, se introduce por primera vez en el evangelio, el rechazo de Israel. Algo que se desarrollará posteriormente en la obra lucana.
Ana por otro lado no habla indiscriminadamente a todo el mundo del niño sino sólo a los que esperaban la liberación de Jerusalén (2,38). Tal vez porque ella pensaba que solamente quienes comparten esta esperanza son capaces de alegrarse y de creer en sus palabras. Tal vez decirlo a viva voz hubiese implicado la cárcel por conspiradora. En todo caso Ana y Simeón mismo son parte del pueblo de Dios que le dan la bienvenida al Mesías.
Más allá de Lucas 2
Hasta aquí hemos revisado cómo los personajes principales de estos dos primeros capítulos describen a Jesús y su ministerio. En primer lugar debemos decir que todos los personajes aquí mencionados deben ser considerados como confiables pues todos cuentan con elementos que avalan sus palabras: El ángel es quien está delante de Dios; María (1,35), Isabel (1,41), Zacarías (en 1,68-79; no en 1,18) y Simeón (2,26-27) hablan inspirados por el Espíritu Santo; Ana es presentada como una profetisa. Por lo tanto todo lo expresado en estos discursos no puede ser considerado como las expectativas judías sobre el Mesías sino que ellos y ellas revelan el mismísimo plan salvífico de Dios para su pueblo.
En segundo lugar, ¿Qué pasa con estas expectativas en el ministerio de Jesús? Es indudable, y ha sido señalado en muchas ocasiones, que Jesús opera como salvador para una multitud de personajes: pecadores, cobradores de impuestos, mujeres, samaritanos, gentiles, pobres, etc., dándose así cumplimiento al plan salvífico de Dios. Sin embargo esto no colma las expectativas de salvación para todos/as (2,31.32; 3,6). La negación o el rechazo de muchos/as (ya anunciado por Simeón) se convierte en un verdadero obstáculo para el cumplimiento de la promesa, especialmente en Israel.
Veamos con un poco más de detalle. La liberación de Israel aparecía con claridad en los planes de Dios y está también en los que siguen a Jesús:
es la esperanza de los discípulos (“bendito el que viene, el rey, en nombre del Señor” 20,38),
es la decepción que tienen los discípulos que regresan a Emaús (“nosotros esperábamos que él era el que iba a liberar a Israel” (24,21),
es la pregunta de los discípulos al resucitado: “en este momento es cuando vas a restablecer el Reino a Israel” (Hechos 1,6).
Sin embargo esa liberación anunciada por Dios y esperada por el pueblo judío no se cumplió. La destrucción de Jerusalén por los romanos y el rechazo de la mayoría de los judíos a Jesús no dejan dudas al respecto. Entonces ¿qué pasó? La liberación de Israel constituía parte del plan de Dios pero no se cumplió pues los líderes no aceptaron a Jesús (7,30; 13,34) y rechazándolo, rechazaron el plan de Dios. La promesa de Dios de liberar a Israel no queda fuera de la obra lucana sino que es supeditada a la aceptación de Jesús (Hechos 3,19-21), y está abierta al futuro (cf. Lucas 13,35). En este aspecto encuentro una plena coincidencia en la teología lucana con la de Pablo. Pablo entiende justamente el rechazo de Israel como temporal y este rechazo permite la inclusión de los gentiles en la promesa (cf. Romanos 11).
En tercer lugar, ¿cómo debemos entender la alegría y esperanzas que aparecen en los dos primeros capítulos? Hay dos aspectos: a) por un lado esta alegría y gozo que mostraban Zacarías, María, Isabel, Simeón, Ana, los pastores y cuantos más se alegraban con ellos/as, es la respuesta adecuada a la promesa de Dios y también a la presencia del Cristo Señor. Lucas ha rescatado esa alegría, sabiduría y esperanza de la piedad judía popular pues la considera válida para sus lectores/as. Una piedad muy distinta a la de la dirigencia farisaica; b) Por otro lado, “cuando llegó [Jesús ] a la ciudad [Jerusalén] viéndola, lloró por ella” (19,41; cf. también 23,28). Ésta es la respuesta de Jesús ante Jerusalén y seguramente es la que Lucas espera de Teófilo para con el pueblo judío. El lector por cierto, no puede dejar de sentir lástima ante tanta esperanza, tanta alegría que no logra concretarse en plenitud por el rechazo de los líderes. Sin embargo esta redención esperada no ha sido descartada por Dios sino que es transportada hacia el futuro.
En cuarto lugar, que Lucas le haya dedicado tanto cuidado y preocupación al tema de la liberación de Israel, para un lector gentil es un aspecto a tener en cuenta. Considero que la preocupación básica de un gentil no está centrada solamente en la liberación de Israel sino en las promesas de Dios. Si Dios no ha cumplido lo que prometió a Israel ¿por qué cumplirá lo prometido ahora? La respuesta que Lucas presenta es que la liberación de Israel estaba en el plan de Dios, pero la falta de conversión de los líderes de Israel hicieron que ese proyecto no se cumpliera.
Conclusión
El análisis aquí presentado dista por lejos de ser un ejemplo de análisis narrativo. No obstante dos aspectos tomados en cuenta aquí como son la lectura continuada y el reconocimiento de la voz del narrador en determinados personajes nos han permitido visualizar aspectos importantes de la obra de Lucas. Pudimos ver cómo los dos primeros capítulos presentan no sólo “expectativas” del pueblo sino el verdadero plan de Dios para con Israel y los gentiles. También pudimos señalar que esa alegría y gozo iniciales son drásticamente transformados en el transcurso de la obra por el rechazo hacia Jesús.
Darío Barolín
Varela 1729
75100 Dolores - Departamento Soriano
República Oriental del Uruguay
La obra de Robert C. Tannehill ha sido de gran provecho para este trabajo y debo a él mucho de lo aquí presentado. He usado especialmente dos de sus obras: “Israel in Luke-Acts: A Tragic Story”, Journal of Biblical Literature 104/1 (1985) p.69-85 y The Narrative Unity of Luke-Acts - A Literary Interpretation. Volume One: The Gospel according to Luke, Philadelphia, Fortress Press, 1986.
Dejamos de lado a Juan por razones meramente de espacio. Ivoni Richter Reimer ya ha señalado con claridad la importancia de incluir no sólo a las criaturas sino a todos los personajes subestimados por una concepción racionalista. Cf “Lucas 1-2 bajo una perspectiva feminista... y la salvación se hace cuerpo”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana 44 (2003:1) 32-52.
En este sentido es importante notar que Pedro al inicio de su relato comparte la postura de sus oyentes pero es transformado por medio de una nueva revelación.
El vínculo entre estos dos textos y la importancia del relato de Hechos 11,1-18 para entender el prólogo de Lucas ha sido reconocido anteriormente por varios autores. Seguimos aquí básicamente lo expresado por Tannehill, The Narrative Unity.... pp. 11ss.
El análisis narrativo que es parte del movimiento de la respuesta del lector (Reader Response Criticism) está basado en un modelo comunicacional:
Autor/a real escribe un ® ® Texto leído por un/a ¬ ¬ Lector/a Real (yo, usted, etc.)
¯
¯
Autor/a implicado/a® ® Narrativa ¬ ¬ Lector/a implicado/a
(Tanto el autor/a como el lector/a implicado/a no son personas de carne y hueso sino más bien construcciones ideales presentes en el texto y construido por el lector real en el proceso de lectura.)
¯
Narrador (Lucas) ® ® Relato ¬ ¬ Narrador (Teófilo)
Este diagrama tiene como base el trabajo de Seymour Chatman, Story and Discourse: Narrative Structure in Fiction and Film, Ithaca, New York, Cornell University Press, 1978.
Por cierto que podemos leer estas pistas críticamente pero eso debería ser un proceso posterior a entender con profundidad como funciona la misma en el conjunto de la obra lucana.
Si bien la pregunta de Zacarías no necesariamente implica esto, el hecho de que el ángel, que narrativamente hablando es un personaje confiable, lo interprete como incredulidad no deja otro camino.
La nueva escena es radicalmente distinta desde todo punto de vista: geográfico (Jerusalén-Nazaret), género, status, generacional, etc. así como también es radicalmente distinta la respuesta.
Jean Noël Aletti ofrece una detallada comparación entre ambos. Cf. El Arte de Contar a Jesucristo - Lectura Narrativa del Evangelio de Lucas, Salamanca, Sígueme, 1992, p.58ss. Ver también Pablo Richard, “El evangelio de Lucas. Estructura y claves para una interpretación global del Evangelio”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana 44 (2003:1), p.7-31. La presentación en pares (a veces no tan pares) es una de las técnicas narrativas utilizadas por Lucas y ampliamente descriptas en las obras mencionadas más arriba.
Cuando Juan anuncia que el que vendrá detrás de él bautizará con el Espíritu Santo y fuego sabe de que está hablando, es la experiencia de su madre que él vivió estando en su vientre.
La referencia de 1,16 es a Dios pero la referencia al Señor en el v.17 no es tan clara. La cita de Isaías introducida por el narrador en 3,4-6 en relación a la misión de Juan inclinará la balanza a favor de Jesús. Esta ambigüedad es importante pues le permite al lector ir formando progresivamente la identidad de Jesús.
Las citas implícitas de la Escritura tienen un doble objetivo; en primer lugar le dan validez a las mismas y al mismo tiempo presentan a María como una persona con conocimiento sobre las promesas de Dios y la Escritura. María no tiene nada que envidiarle a la formación de Zacarías.
Nótese cómo la referencia a Dios como salvador (1,47) aparece como título luego en el anuncio a los pastores (2,11).
El lector no puede pasar por alto el cambio que ha habido en Zacarías. El tiempo del silencio y el cumplimiento de lo anunciado por el ángel ha transformado su comprensión de lo sucedido. Por otro lado la respuesta del entorno (vecinos y parientes) de Isabel y Zacarías es un dato importante pues da cumplimiento a lo señalado por el ángel (1,14). Sin embargo la alegría se transforma primero en admiración (1,63) y luego en temor (1,65). Todos los que oían percibían que la mano del Señor estaba sobre él (1,66).
Similarmente lo que Zacarías profetiza sobre su hijo es una ampliación y profundización de lo anunciado por el ángel anteriormente.
La condición social de los pastores como el lugar de nacimiento de Jesús son elementos ricos para enfatizar el camino de salvación elegido por Dios. Los pastores, clase despreciada por el judaísmo contemporáneo, es apreciado por Dios para revelar el cumplimiento de su promesa. Verdaderamente la salvación ya ha comenzado.
Nótese cómo identificamos automáticamente esta mención con Gabriel pues así nos lo ha enseñado el narrador anteriormente. Cf. 1,19.26.
Nótese que el nombre de Jesús es sólo mencionado por el ángel cuando se le aparece a María (1,31) y luego no vuelve a ser llamado por su nombre sino hasta la circuncisión 2,21 que es el momento en que ya hemos aprendido que los niños reciben su nombre (cf. 1:59-63).
Este título concentra todo lo expresado hasta ahora en relación a Jesús. Severino Croatto señala: “Según el esquema lucano, los episodios del anuncio, nacimiento e infancia de Jesús son paradigmáticos, apuntando a ‘realizaciones’ en su vida pública y a transignificaciones en la vida de la comunidad de sus seguidores” (“Jesús muere como profeta en Jerusalén”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana 43 (2003:1) p.146). Nótese además como del reconocimiento de Señor por Isabel vamos avanzando en especificaciones y caracterización de Jesús y su tarea.
Estos dos personajes son caracterizados cuidadosamente. Simeón es justo, piadoso, esperaba la consolación de Israel y estaba lleno del Espíritu Santo. Ana es caracterizada como profetisa, viuda, que vive en el templo sirviendo a Dios día y noche y anuncia sobre el niño a los que esperaban la redención de Israel (2,38) que es el mismo verbo utilizado en 1,68.
Elementos ya presentes en el cántico de María.
Desde un punto de vista narrativo la única que necesitaría mayor convalidación es Ana pues no aparece dirigida por el Espíritu Santo, no se mencionan sus palabras ni aparecen citas a la Escritura. Pero por otro lado es designada como profetiza y el contenido de su mensaje ha sido incluido anteriormente.
Otro tema que aparece posteriormente en la obra es cómo la adversidad o el rechazo a Dios lejos de cerrar puertas abre otras. Un ejemplo claro de esto es la muerte de Esteban y la inmediata salida de los discípulos (Hechos 7). El rechazo de Israel a Jesús, ¿qué puerta abrirá?
Estas últimas dos oraciones se las debo casi por completo a sugerencias de Néstor Míguez al respecto. Es interesante también notar cómo Lucas, si bien geográficamente trabaja desde el centro de la fe judía para luego ir hacia afuera, teológicamente ha rescatado la teología popular y no la farisaica de la que Jesús se apartará constantemente.
Si la expectativa de Zacarías era que su pueblo sea liberado de los enemigos aquí Jesús anuncia que sus enemigos la destruirán.
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.