Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Lectura de Lucas 1-2 desde una perspectiva afro-feminista
Maricel Mena López
Resumen
Este artículo trabaja desde una perspectiva afro-americana, diferentes caminos de aproximación a los relatos de la infancia de Jesús de Lucas 1 y 2. La autora explora de manera especial el significado que tiene un nacimiento mesiánico, en un contexto mundial como el del imperio romano del I siglo y el de la globalización norte-americana de los días actuales; preguntándose particularmente por su sentido en la vida de mujeres y niños afro-colombianos.
Abstract
This article works from an Afro-American perspective, several approaches to the stories of the childhood of Jesus of Lucas 1 and 2. The author explores in a special way the meaning of a messianic birth, in a global context as the Roman empire of the I century and the north-American globalization today. She ask particularly for their sense in the life of African-American-Colombian women and children
Introducción
Pretendemos en este artículo aproximarnos a los primeros dos capítulos del Evangelio de Lucas, con una mirada desde la negritud. Nuestra pretensión no está en la afirmación de que en estos capítulos tenemos personas de origen africano, aunque el tránsito afro-asiático sea común en este período, mas sí en el reconocimiento de que en la obra de Lucas encontramos memorias de diferentes pueblos y culturas; y que experiencias similares además de ser experimentadas por otros pueblos, nos inspiran para una práctica liberadora.
Por eso, como pueblos afro-americanos y caribeños, nos identificamos también con esas memorias; de esta forma, entramos en el cuerpo textual a partir de las preguntas que emanan de nuestros cuerpos. ¿Podemos encontrar en estos capítulos un mensaje liberador de las estructuras racistas, clasistas, sexistas y colonialistas que aún imperan en nuestros cotidianos? ¿Es posible leer el mesianismo bíblico a partir de los cuerpos de nuestras niñas y niños negros, que en el caso afro, son los más vulnerables de la sociedad, pues además de ser pobres y sin voz, son sometidos a frecuentes agresiones físicas y psicológicas? Estas entre otras preguntas serán como el telón de fondo de nuestro intento de aproximación a los métodos exegéticos y hermenéuticos desde una óptica de los pueblos negros.
1. El trabajo de composición de Lucas
Sobre el nacimiento y la infancia de Jesús solamente tenemos registros en las obras de Mateo y Lucas. Los primeros dos capítulos de estos evangelios presentan, con diferentes acentos y de formas diversas, a quien constituye el contenido de su buena noticia (eu-aggelo), Jesús y su significación para aquellos que en él creen, algo que será desarrollado en los siguientes capítulos. Sin embargo una primera lectura, en paralelo de estas dos obras, descubre en ellas enormes diferencias, las cuales han conducido a autores a preguntarse por el origen y relación de estos relatos de infancia de Jesús.
Centrándonos en Lucas parece haber un consenso entre los exegetas sobre el origen de este material que no está ni en el más antiguo de los evangelios, Marcos, ni en el más moderno, Juan. Existen muchas más diferencias que coincidencias entre Lucas y Mateo; esto parece sugerir la existencia de una primera tradición, quizá oral, que ambos han utilizado muy libremente de acuerdo con sus objetivos teológicos y a la situación de sus respectivas comunidades.
Los caps.1 y 2 de Lucas están compuestos en forma de díptico, donde una de las partes se refiere a Juan Bautista y la otra al propio Jesús. La composición tiene su punto focal en Jesús.
Introducción: Anuncio del nacimiento de Juan Bautista y de Jesús
A. Canto de María
B. Nacimiento de Juan Bautista
A’. Canto de Zacarías
B’. Nacimiento de Jesús
Conclusión: Jesús en el templo
El esquema inicia con el anuncio del ángel de dos nacimientos milagrosos, el de Juan y el de Jesús. Son milagrosos pues tenemos de un lado, un anciano y una anciana y de otro, una madre virgen. El primero es anunciado a Zacarías el padre y el segundo a María, la madre. Enseguida se realiza el encuentro de las dos madres Isabel y María, que en realidad, es el encuentro de los hijos, donde Juan Bautista reconoce a Jesús como lo hará más adelante siendo adulto. Tanto María como Zacarías entonan un canto de agradecimiento, los dos niños son circuncidados y es relatado el crecimiento de ambos. Todos estos paralelismos están señalando que el interés principal de estos capítulos no es histórico sino teológico.
Aunque sea pertinente la afirmación de Fitzmer, de que todo estos dos capítulos iniciales apuntan a que su contenido y propósito es cristológico y no mariológico; es importante notar que Lucas es el evangelista que nos ofrece un mayor número de elementos para una teología mariana. De todas formas, la centralidad en la persona y significación de Jesús es evidente en estos capítulos; es sobre él que se declara y se anuncia su importancia y significación. Toda la composición literaria está dirigida a que el lector y lectora comprenda quién es realmente Jesús. No olvidemos que el autor en el prólogo anuncia su objetivo: hacer ver la solidez de la enseñanza y la fe recibida (Lc 1,4).
El autor explica en su prólogo que ha consultado los escritos que existían acerca de Jesús, y que ha investigado los hechos y luego ha tratado de escribir una ordenada relación de los mismos (1,1-4). Talvez sea por esto que su obra contiene más detalles que los otros evangelios sobre la infancia de Jesús y sobre Juan Bautista.
Aunque el autor tenga una nítida convicción de que lo que se propone es hacer historia, una historia que según él se basa en el análisis minucioso de textos escritos, vemos que al escribir las cosas en orden (kathexes), el termino alude más a un orden de significaciones teológicas que a un orden cronológico según el concepto moderno de lo histórico. Al insistir en la veracidad de los hechos, vemos en la composición su preocupación histórico-teológica; Jesús no se tornó Mesías, lo fue desde su nacimiento, por esto es el hijo de Dios. Desde el comienzo somos llamadas y llamados a la contemplación de la fe.
Desde una perspectiva afro-americana, consideramos importante la valoración conjunta de lo teológico e histórico. Pues la supervaloración de lo histórico en detrimento de lo teológico (memoria oral) es una tendencia exegética. La historia afro, es una historia que se escribe a partir de testimonios orales, la mayoría de ellos preservados por boca y experiencia de mujeres, vemos aquí un importante puente hermenéutico entre la Biblia y la cultura afro.
2. Nacimiento mesiánico de Jesús
En el segundo capítulo de Lucas, tenemos inicialmente una introducción (2,1-5), enseguida una narración de nacimiento (2,6-7), anuncio de los pastores (2,8-20), circuncisión y presentación en el templo (2,21-38), discusión con los doctores de la Ley en el templo (2,39-52).
El marco narrativo de Lc 2,1 y Lc 2,52 se desarrolla entre dos verbos de movimiento bastante significativos. El primero es el verbo subir (Lc 2,4, subió José desde Nazaret...) y el segundo, es el verbo bajar (Lc 2,51, Jesús bajó con ellos y vino a Nazaret). “El marco de este capítulo, lo constituyen, de un lado, el cuadro de historia pagana, la ley romana y la historia universal (Lc 2,1-20), de otro, el cuadro de la vida religiosa, ley judía y la historia de Israel (Lc 2,21-28).”
Dentro del cuadro de la historia pagana, de la ley romana y la historia universal, la familia de Jesús es obligada a desplazarse de Nazaret a Belén, pues debían participar del censo de Quirino en tiempos del emperador romano Cesar Augusto. Como el censo se hacía en su lugar de origen, Belén se convierte en un escenario central. Lucas pretende situar el nacimiento de Jesús, dentro del contexto de la universalidad del mundo romano, y de la época de la pax romana. En ese contexto, Augusto es aclamado como “soter”, es decir, como aquel que trae la salvación a ese universo. Los términos “oikoumene” (2,1) y “soter” (1,47/ 2,11) son característicos de Lucas; él en su obra aplica estos términos del imperio romano y sus habitantes, a la figura de Jesús. El título salvador con que era saludado el emperador romano y en concreto Augusto, es atribuido a Jesús.
En el contexto de historia religiosa y ley judía, la familia se desplaza de Belén a Jerusalén (v.22), Jesús es circuncidado y presentado en el templo, seguido por un reconocimiento de Simeón y Ana, y del regreso de Jerusalén para Nazaret (v.51). El nacimiento de Jesús sucede en un lugar desplazado por las circunstancias. María da a luz en un pesebre, puesto que no había un lugar para ellos en la posada. El Mesías nace en un lugar cercado de animales, de pastores y pastoras; es un lugar periférico con relación a la ciudad. Se trata de un lugar marginal, puesto que los pastores/as eran considerados marginales e impuros por el sistema social israelita. Este lugar se convierte en un espacio simbólico importante desde el cual nace aquel que será considerado el salvador de la humanidad. El evangelio de Lucas tiene entonces un tono subversivo. El salvador no es hijo de nobles y príncipes, nace en un establo, entre sus habitantes, allí donde transcurría la vida diaria de los pastores, donde estaban los animales que compartían el trabajo y el espacio. Es un salvador que no viene de arriba, no se impone por la fuerza.
En el contexto exterior, tenemos la ciudad de Jerusalén, centro de la vida política, religiosa y social de la comunidad de Israel. Es pues el ámbito rural y no el urbano el que se convierte en lugar privilegiado de anuncio y vivencia de la Buena Nueva de Jesús. Y son los pastores/as aquellos/as que lo reconocen en primera instancia como salvador, el Mesías. En el templo, lo reconocen dos personas ajenas a los habitantes oficiales del templo: Simeón y Ana. Un judío piadoso y una viuda profetisa y piadosa. Ambos laicos. Al final de la perícopa el niño Jesús se encuentra sentado en el templo, escuchando a los maestros de la ley y haciéndoles preguntas, por lo que todos los que lo escuchaban se quedaron maravillados. Jesús en el corazón religioso de los israelitas, entabla un diálogo, constituyéndose en el verdadero centro, en el protagonista que prepara todo lo que viene en el resto del evangelio.
Todo este capítulo narra una historia larga y detallada. Pero lo que llama la atención es justamente los escasos dos versículos que narran el nacimiento de Jesús (v.6-7). Se trata de un relato que narra el nacimiento del niño de forma corriente y normal. Sabemos que se trata del hijo de Dios por el carácter mesiánico del evangelio y por la concepción virginal, pero no por lo extraordinario del parto de María. Son los ángeles los encargados de anunciar que el niño está envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De este modo, lectoras y lectoras son llamados a escuchar y actualizar el acontecimiento como lo hacen Simeón y Ana.
No obstante, el papel de la madre es importante ya que en todo el evangelio se habla de María de una manera especial. Se distingue en él dos tipos de textos: en primer lugar, un trecho en el cual María representa un importante papel en el evangelio de la infancia, a saber, anunciación, visita a Isabel, nacimiento en Belén, presentación en el templo y encuentro del niño en el templo. En segundo lugar, tenemos un grupo de textos donde María tiene relativamente poco espacio; los textos referentes a la vida pública de Jesús (Lc 4,16-30; 8,19-21), la perícopa donde una mujer la alaba (Lc 11,27-28) y en Hechos es encontrada solamente en 1,1-14.
En el evangelio de la infancia de Lucas, María aparece en primer plano con relación a José, lo contrario sucede en Mateo. La anunciación a María (Lc 1,26-38) es presentada en escenas vivas, cuyo interés se encuentra en el anuncio de Cristo, ligado de manera inseparable al ministerio y a la concepción virginal por obra del espíritu Santo (Lc 1,35). Lucas se empeña en acentuar que la maternidad de María es una opción libre. Cuando el ángel llega, María no consulta a José, ella toma su propia “decisión”. El autor ve esa opción como expresión de fe de María. En este punto ya podemos intuir que la comunidad lucana tiene una sensibilidad especial por las mujeres pobres y despreciadas, cuya fe es vinculada al profetismo mesiánico de Israel.
Todo este estudio me sirvió para levantar pistas hermenéuticas importantes en perspectiva afro. La primera ya fue señalada en el punto anterior; se trata del rescate de la memoria y tradición oral de nuestro pueblo, para esto, es importante acudir al estudio comparado de tradiciones religiosas. La segunda es el estudio del mesianismo, ¿puede entonces una niña o un niño negro, nacida/o en condiciones de desplazamiento similares al vivido por Jesús, ser figuras mesiánicas para su pueblo? La tercera tiene que ver con el rescate de las memorias libertarias de las mujeres afro. Cada una de estas pistas serán abordadas en el siguiente punto, aunque no necesariamente en el mismo orden.
3. Posibilidades de aproximación teniendo en cuenta el referencial afro
3.1. Mesianismo y desplazamiento geográfico
“Debíamos soportar rechazo y veíamos a los que nos desplazaron en las calles, armados, cerca de nuestros albergues; sentíamos miedo y humillación. Nuestros hijos no podían ir a la escuela. Empezamos a sufrir enfermedades que nunca antes habíamos sufrido. Huellas de espanto y temor que empezaron a crecer en nuestros cuerpos y en los de nuestros hijos."
Aunque el motivo de desplazamiento de la familia de Jesús fue por el censo provocado por la potencia mundial que gobernaba Palestina, Roma, es posible hacer una comparación con la realidad de desplazamiento de las mujeres y niños afrocolombianos.
Cuando reconstruimos la escena del nacimiento de Jesús, la primera imagen que nos viene es la de María y José preguntando por un lugar para dormir, una y otra vez, en diferentes posadas, sin éxito. Sin embargo, la familia extensa judía tenía la obligación de acoger y ser hospitalarios con su propia familia. Las casas que no pertenecían a familias de clase alta, en Palestina del siglo I, tenían un único espacio compartido por personas y animales. La habitación quedaba en la parte alta y en la parte baja estaban los animales y los comederos. A veces había una habitación de invitados y probablemente esta ya estaba ocupada por otros parientes, por eso el único espacio que tenía la casa era la parte baja.
¿Pero será que esa idea de familia extensa rige también las leyes colombianas? ¿Cómo son acogidas estas personas en las grandes urbes? Aunque la idea de familia extensa sea parte de la idiosincrasia africana, cuando analizamos la situación de los y las desplazadas, nos encontramos con muchos de ellos viviendo en las calles, pues no hay para ellos ni siquiera un establo para albergarse. La situación de guerra que azota nuestro país, Colombia, bien como la globalización impuesta por la potencia hegemónica mundial, ha generado una situación de desplazamiento de sus lugares de origen de un contingente de personas de origen afro-colombiano.
El desplazamiento es pues, uno de los hechos mas graves que vulnera los derechos de las mujeres y niños afro: "Yo tengo cuatro hijos y a mí me tocó salir de Riosucio (Chocó) porque allá mataron a mi esposo y a un cuñado. Eso fue en diciembre de 1996 cuando se metieron los paramilitares. Aquí todo ha sido muy difícil... A veces me desespero y la cojo contra lo pelaos (sic) , yo se que no está bien porque ellos no tienen la culpa... ellos lloran mucho, se levantan de noche y a mi me da lástima..."
De acuerdo con la Consultoría para los Derechos Humanos, CODHES, en Colombia hay un 53% de población femenina desplazada, de ellas el 28% son mujeres afrocolombianas. El número de hogares de desplazados afrocolombianos en el país constituye el 10% del total de hogares desplazados en todo el país, es decir 5.393 hogares. De estos hogares el 49.5% se encuentran encabezados por una mujer mientras el 50.5% restante por un hombre.
El análisis de estas cifras nos permite concluir que en las comunidades afrocolombianas las mujeres representan la mitad de las y los afrocolombianos en condición de desplazamiento, con el agravante de que casi la mitad son mujeres cabeza de familia, por tanto ellas se ven obligadas a garantizar la sobrevivencia social de su grupo familiar y gestionar soluciones para las necesidades básicas, aún en los casos en los cuales los hombres están presentes. De esta manera, las mujeres se enfrentan a cambios bruscos que profundizan la inequidad en los roles tradicionales, sin posibilidades ni tiempo para asumir y tramitar los efectos psicológicos que este proceso les deja.
Las niñas y niños, al ser desplazadas junto con sus familias también sufren los efectos nocivos de esta situación que se concreta en bajos niveles de escolaridad, generado por la baja capacidad económica de sus padres o por falta de cupos escolares cuando llegan a las ciudades. Debido a la ruptura en las estructuras familiares, las niñas se encuentran en riesgo de violencia y explotación sexual; es común encontrar a niñas desplazadas de 12 y 13 años embarazadas. Para las niñas desplazadas la lucha por la comida, la salud, el alojamiento y la seguridad las obliga a tener relaciones sexuales y un matrimonio precoz. Las niñas comercian sexo por ropa, dinero o cupos escolares.
En ese proceso de actualización del texto, hoy proclamamos el nacimiento mesiánico de nuestros niños y niñas negras que en las mismas condiciones de desplazamiento nacen constantemente en pesebres. Madres que dan a luz a sus hijos en las periferias, en el lugar de la no gente; en ese espacio viven muchas de las mujeres afrocolombianas víctimas de una guerra deshumana que ya lleva más de 50 años en Colombia.
Decir que una niña o un niño afrocolombiano pueden convertirse en Mesías, para muchos de ustedes puede constituirse en un escándalo. Por eso es importante analizar el significado de la palabra hebrea Mesías y griega Cristo. Ambas significan ungido, es decir, aquel sobre cuya cabeza se ha derramado aceite con un significado concreto. Según la Biblia, Dios suele elegir a una persona enviada a cumplir una misión especial y la designa en consecuencia como su siervo. A esta persona, a veces, se le unge la cabeza como señal de esa elección. Pero los términos, ungido, enviado y siervo, son generalmente intercambiables; esto da lugar a que se le llame ungido a una persona elegida por Dios, pero sobre cuya cabeza no se le ha vertido materialmente aceite. Inicialmente la palabra mesías equivalía a rey, pues el rey era por ley ungido. El mesías era entonces el rey del momento (Saúl, David, Salomón); más tarde, este título es reservado al rey ideal que ha de venir y que será miembro de la dinastía davídica.
El rey esperado traerá la esperanza de salvación al pueblo, lo librará de las injusticias. En el tiempo de Jesús, lo esperaban como un libertador político, o como aquel que reestablecería la ley (fariseos), un caudillo revolucionario (zelotes), o alguien que se ocuparía de la liberación política y que llevaría a cabo la purificación religiosa (esenios). Nadie esperaba a un mesías humilde y mucho menos a uno que personificara la presencia de Dios en la historia. Los reyes son ungidos materialmente pero cristo es el ungido espiritual.
Hablar de mesías significa hablar de una capacidad de ser uno para los otros y otras salvaciones. Cristo fue una persona capaz de ser para los otros y en su práctica invita a hombres y mujeres a desarrollar esa dimensión crística o mesiánica. La palabra ungido, al no ser una palabra religiosa estrictamente masculina, invita a hombres y mujeres a consolar, secar lágrimas, anunciar la justicia, salvar la vida; es pues una vocación, una vocación a las que son llamados también los niños y las niñas afrocolombianas y también sus madres.
3.2. Mesianismo bíblico y mesianismo afro-americano
Aunque el fenómeno del sincretismo religioso es visto desde el cristianismo oficial como degradación de la figura de la inmaculada virgen María, el sincretismo católico asocia Yemanjá a las imágenes populares de Nuestra Señora, sobre todo a nuestra señora de la Concepción. Las prácticas sincréticas de las comunidades no son más que expresiones creativas de resistencia cultural y religiosa. Esas prácticas desafían hoy las hegemonías religiosas que imperan en este mundo globalizado, para un cambio de actitud y una apertura al diálogo y respeto por la religión ajena.
Yemanjá y María
En los 500 años de invasión, conquista y explotación de las Américas, las religiones indígenas y africanas sobrevivieron por el esfuerzo de resistencia de los pueblos que continúan adorando diosas y dioses demonizados por el cristianismo. Las mujeres indígenas y negras fueron las que más sufrieron prácticas de exclusión de los colonizadores. No obstante, ellas con la oralidad no permitieron el olvido de sus tradiciones, contribuyendo así a una organización de resistencia ante la imposición colonial.
El culto a Yemanjá es uno de los cultos más significativos en la religión Yoruba. En África tenía lugar a orillas del río Ogum y su función era gobernar la fertilidad y la maternidad de las mujeres. En Brasil se transfirió al mar, adoptando las características de una Gran Madre; tal vez esta es una de las características que favorecieron su asociación con Nuestra Señora Inmaculada, virgen, madre y casta.
Yemanjá es adorada dentro de la religión yoruba como la madre de las aguas saladas del mar, es un orixa o un “ancestral divinizado” , es poseedora del axe o fuerza vital, energía, principio de vida, fuerza sagrada de los orixas.
Hay muchas historias o leyendas sobre Yemanjá, la mayoría son relatos orales que forman parte del complejo mundo lingüístico-cultural yoruba. Las leyendas sobre el origen del mundo dicen que Obatalá, el cielo y Odudua, la tierra, se casaron y de esa unión nacieron Anganju, la tierra firme e Yemanjá, el mar. Estos hermanos a su vez se casaron y de esa unión nació Orunga. Este aprovechándose de la ausencia de su padre raptó y violó a Yemanjá. Yemanjá alcanzó a huir y murió, y sus senos se rompieron y de ellos salieron dos grandes ríos que formaron los mares, y de su vientre salieron muchos otros orixas, por esto se le ha dado el título de “Madre de todos los Orixas”.
Yemanjá también es adorada en el Brasil como la madre virgen. Ella y también María son vírgenes porque están revestidas del principio universal, es decir, de la fertilidad presente en todas las mujeres. María y Yemanjá son consideradas como Madres de la humanidad en cierta forma porque ellas nos remiten a la memoria de la “Grande Diosa Madre” de las mitologías antiguas.
María en el evangelio de la infancia de Lucas es importante no solamente como la madre de Jesús, sino también como símbolo fundamental de la fe de lo femenino, como arquetipo, como figura primordial de la Grande Madre con su hijo Divino. La tradición católica afirma en sus dogmas que ella fue preservada del pecado original porque estaba destinada a ser la madre de Jesús, el hijo de Dios. Ese dogma ha contribuido y mucho para reforzar el pudor sexual de las mujeres, del mismo modo que ha llamado a las mujeres para ejercer la maternidad como destino único. Cabe entonces a nosotras y nosotros luchar para que ella sea verdaderamente un símbolo de igualdad, situándola en el mismo nivel de Dios y de Cristo. El mito de María continúa vivo hoy en la vida de mujeres y hombres que prefieren acudir a ella, en lugar de dirigirse a un Dios distante.
Changó y Jesús
Changó es el primer rey de la nación Yuruba, que es castigado y mandado al exilio. Es perseguido y en su desesperación se cuelga de un árbol y posteriormente resucita y asciende al cielo en una cadena y se vuelve el Orixá más poderoso, el dueño del trueno y del relámpago. En la historia de Changó encontramos varios paralelos con relación a Jesús, por ejemplo, los dos son designados rey, sufren persecución, mueren colgados, descienden al mundo inferior, resucitan, ascienden al cielo, y se convierten en un inmortal divino; pero esta historia no es considerada parte de la tradición judaico-cristiana, aunque sea evidente que la tradición judeo-cristiana proviene de una tradición teológica africana preexistente.
Las historias de lucha por la emancipación del pueblo negro nos revelan mujeres y hombres que bravamente dieron su vida en defensa de su pueblo, entre ellos podemos destacar a la esclava Anastasia, Serafina, Zumbi, Benkos; figuras que hicieron de su vida una vocación para el servicio. En Colombia, la figura del líder del palenque de San Basilio es símbolo de lucha para nuestras comunidades. Como muchos líderes mesiánicos cristianos, Benkos Biojó se convierte en la parábola del elegido de Changó, del siervo del pueblo afro-colombiano.
4. Jesús y el diálogo interreligioso
El Evangelio de Lucas nos presenta a Jesús no solo como un salvador del pueblo de Israel, mas como un salvador de la humanidad. Esta pretensión universalista puede ser entendida de diferentes maneras. La primera, abre el mensaje para más allá de los límites del judaísmo ortodoxo proporcionando el reconocimiento de que el ambiente socio-cultural en que emergieron los evangelios, era un ambiente plural, es decir donde confluyen pueblos, culturas y religiones diferentes. Este reconocimiento es importante, pero el problema apuntado por algunas comunidades es el hecho de colocar a Jesús como el único salvador de todo el género humano. Y en un clima de pluralismo religioso, como es la realidad de los y las afro-americanas, donde encontramos comunidades, seguidoras de religiones de origen africanas, musulmanas, evangélicas, católicas, entre otras, se hace necesario ver a Jesús como aquel que salva libre y espontáneamente a todas y todos los que se inspiran en su mensaje. Viendo también la posibilidad de salvación en otras confesiones religiosas no cristianas.
Este reconocimiento desafía a las prácticas hegemónicas y centralizadoras de nuestras iglesias cristianas y nos lanzan el reto de un diálogo descentralizado. Este diálogo parte del reconocimiento de que tenemos una mística y espiritualidad profunda ligada a nuestras herencias africanas, a pesar de los siglos que nos distancian. Esta mística también se identifica con Cristo, a quien lo sentimos como una fuerza y esperanza en situaciones de dolor y sufrimiento. De este modo, el diálogo que proponemos no favorece de entrada ningún tipo de universalidad, para procurar un nuevo tipo ecuménico de relaciones entre las culturas y las religiones donde prime una democracia en la que no haya censura y con derecho a expresarnos sin límites conceptuales previos.
La cristología, a lo largo de los siglos, fue uno de los puntos más problemáticos para el diálogo; por eso se hace necesario y urgente repensar una cristología más amplia y plural. Esto nos impulsa no a renunciar a Jesucristo, y sí a buscar un sentido dinámico en nuestra religión cristina. Así podemos ver a Jesús como una de las formas de llegar a Dios. Quizás de este modo podamos entender el verdadero mensaje del mesianismo cristiano, que es ser para los otros y otras; de esta forma nos liberamos de los racismos, sexismos, clasismos, homofobias que imperan en el mundo actual. Pues la vida continua siendo la motivación primera; fue por la vida de los excluidos que Jesús fue crucificado por el imperio romano y resucitado por el Dios de los pobres.
5. Una palabra sobre las opciones
Este artículo en forma parcial es fruto del trabajo y experiencia con algunas comunidades en Colombia y en el Brasil. Comunidades comprometidas con la hermenéutica y espiritualidad afroamericana. En su espíritu prima, más que un diálogo entre cristianismo y religiones afroamericanas, una comunión, pues en la mayoría de estas comunidades no hay dicotomías entre una y otra, hay complementación que se experimenta en lo cotidiano de sus prácticas religiosas y espirituales de fe.
Vamos a nuestras historias míticas con el mismo respeto que vamos a la Biblia, hay una sintonía profunda entre Biblia y cultura, pues no hay espacio para la negación del uno y la supervaloración del otro y sí para la complementación, para el diálogo y para la crítica. Creemos que las críticas nos ayudan a crecer y a no perder el rumbo de nuestro objetivo que es el rescate de una vida digna para todas y todos. Como la mayoría de los grupos está compuesto mayoritariamente por mujeres, este artículo priorizó la cuestión del mesianismo al cual estamos llamadas las mujeres y los niños. A partir de esa mirada, entramos en el texto bíblico.
Después de leídos los dos capítulos, optamos por el cap.2. Aquí intentamos hacer un trabajo exegético, levantando los posibles caminos que seguiríamos. Aquí los temas de contexto mundial, desplazamientos, maternidad, mesianismo, diálogo interreligioso, fueron marcando la pauta, inspirados sobre todo por la situación colombiana. Una vez realizado este estudio, empezamos a hacer paralelos con nuestro contexto y de allí surgió todo el punto de las pistas de aproximación teniendo en cuenta el referencial afro. Estamos conscientes que esta fue una opción metodológica y que hay por supuesto otros caminos de aproximación que por limitaciones de tiempo y espacio no los trabajamos aquí. Finalmente esperamos que este estudio pueda animar y fortalecer nuestras búsquedas afro-feministas.
Maricel Mena López
Apartado Aéreo 26239 Unicentro
Cali
Colombia
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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.