Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Reseñas
José Severino Croatto, Hermenéutica práctica - Los principios de la hermenéutica bíblica en ejemplos,Quito, Centro Bíblico Verbo Divino, 2002, 156p.
Este libro responde especialmente a las expectativas de mucha gente que trabaja en la lectura popular y comunitaria de la Biblia, en tanto aborda los principios teóricos de la hermenéutica, aplicándolos a la lectura del texto bíblico con múltiples ejemplos. Por tanto resulta un instrumento oportuno y útil para el trabajo concreto de animación de grupos de estudio bíblico.
Pero también es un aporte relevante para la reflexión más teórica y académica pues ofrece una formulación clara y precisa de los principios hermenéuticos y una orientación metodológica que muestra con maestría y sencillez el cómo se hace. De tal manera, estamos frente a una excelente muestra de mediación y complementaridad entre la teoría y la práctica, entre la aproximación académica y la popular a la lectura de la Biblia.
Sobre todo podemos destacar la intuición epistemológica que aproxima la Biblia a nuestra realidad como voz pertinente y eficaz, e ilumina la praxis de los creyentes desde el punto de vista de la fe. Pues, siguiendo al autor en la Introducción del libro, esa pertinencia y eficacia de la lectura del texto sagrado para nuestra realidad, no surge de una “actualización” del mismo, sino que por el contrario es el resultado de un proceso inverso, cuando la Biblia es leída desde la vida de las personas, comunidades cristianas o de la sociedad entera, en un horizonte histórico determinado.
Quizás para poder apreciar mejor el aporte de Severino en este libro hay que recordar que este es su tercer trabajo sobre el tema de la Hermenéutica Bíblica, y que su obra ha sido un punto de referencia permanente para la lectura bíblica comprometida que ha acompañado el caminar de la teología de la liberación latinoamericana desde sus comienzos, y aun tiene gran vigencia y actualidad. El primer libro de la serie se llama Liberación y libertad - Pautas hermenéuticas (Buenos Aires, Mundo Nuevo, 1973; Lima, CEP, 1978 y 1980); este toma como eje temático principal el éxodo o liberación de Israel del país de la esclavitud, y muestra cómo este motivo es releído y recreado a través de los grandes relatos de la Biblia (Génesis, profetas, Cristo, Pablo) de acuerdo a nuevas situaciones históricas y contextos muy diferentes. El segundo es Hermenéutica bíblica - Para una teoría de la lectura como producción de sentido (Buenos Aires, La Aurora, 1984; edición revisada Buenos Aires, Lumen, 1994 y 2000); en el cual se construye una teoría de los procesos hermenéuticos con ejemplos dispares de toda la Biblia, pero dando especial relevancia al Siervo sufriente de Isaías 53. En tercer lugar llegó entonces Hermenéutica práctica - Los principios de la hermenéutica bíblica en ejemplos, en el cual se reunen de una manera lógica y organizada los principios de la hermenéutica, ejemplificando cada uno de ellos con textos bíblicos. Se enfoca principalmente en textos proféticos y en pasajes de los evangelios que son muy usados en la liturgia y se prestan muy bien para la reflexión teológica.
En lo que concierne al contenido, el libro se divide en dos grandes partes. La primera es más teórica y enfoca los principios teológicos y lingüísticos de la práctica hermenéutica, y la segunda es el desarrollo y aplicación de los principios con múltiples ejemplos tomados de los textos bíblicos. Los principios desarrolados son:
Principio 1: La selección de lo que se lee o interpreta
Principio 2: La exploración de la reserva-de-sentido
Principio 3: La lectura como relectura
Principio 4: La interpretación de un texto como acumulación de sentido
Principio 5: Del autor al texto. El texto es más importante que su autor
Principio 6: Lo que el texto dice y su referente exterior
Principio 7: La distancia entre el texto transmitido y su relectura en el presente
Principio 8: Sobre el círculo hermenéutico
El autor nos recuerda que el “acontecimiento” es el origen y el punto central del proceso hermenéutico, el cual es recogido en la palabra-tradición, funda nuevos acontecimientos, y orienta la recreación de la palabra-tradición en un largo itinerario que llega hasta la constitución del canon y sus propias relecturas que acompañan los procesos vitales de las comunidades de fe.
Como no podría ser de otra manera, un tema como este no puede agotarse o cerrarse, al contrario podríamos decir que el libro nos deja el tema “abierto” y abre campos de comprensión que estimula a los lectores a participar con nuevos aportes desde diferentes perspectivas, contextos y sujetos. Este librito es una verdadera invitación a “meterse” en el círculo hermenéutico de la Biblia como una forma de expresión y elaboración de nuestro compromiso como creyentes en la búsqueda de una sociedad más justa.
Samuel Almada
Cássio Murilo Dias da Silva, Metodologia de exegese bíblica, São Paulo, Paulinas, 2ª edición, 2003, 515 páginas.
En este libro, Cássio Murilo socializa sus estudios y su práctica exegética, de manera competente e interesante. Para facilitar la comprensión de los pasos de la exégesis, este autor ha creado un personaje llamado Zeca, que es un estudiante de música. En la medida en que Zeca avanza en su aprendizaje de la música, el lector o lectora también irá descubriendo nuevas formas para estudiar el texto bíblico y para adquirir una mirada más crítica sobre la necesidad de leer las Sagradas Escrituras. El autor nos presenta un cuadro con cinco niveles de lectura bíblica que ayudan a percibir el tipo de lectura que se está haciendo y ofrece una referencia más incluyente y compleja para realizar el estudio de un texto bíblico. Este es el objetivo principal del primer capítulo.
En el segundo capítulo, el autor nos presenta los criterios que la Crítica textual ofrece para acercarnos a los textos bíblicos en sus idiomas “originales”. Este es uno de los capítulos más áridos del libro. Conciente de las dificultades que sus alumnos encuentran en el uso del aparato crítico, Cássio Murilo ofrece una ayuda para este trabajo, con una edición crítica; después sí, entra directamente en la metodología de la Crítica textual del Antiguo y Nuevo Testamento.
En el capítulo tres, siempre de manera muy didáctica, el autor nos ofrece algunos criterios para la delimitación del texto. A partir de estos criterios, el lector aprende a demarcar una unidad literaria. En seguida, el autor descubre que no basta con la delimitación de una unidad, sino que se hace necesario también percibir como ésta está articulada con otras unidades hasta formar el conjunto de la obra. Más allá del estudio en los idiomas “originales”, una lectura constante contribuye para esta percepción.
En el capítulo cuatro, Cássio Murilo entra en el campo de la semiótica, esto es en la ciencia que estudia los signos del lenguaje y su articulación. Aquí, y en los cuatro capítulos siguientes, el autor introduce al lector en dos categorías básica de esta ciencia: la sincronía y la diacronía. En una lectura sincrónica todos los elementos de un texto son analizados simultáneamente. En la lectura diacrónica se compara varios textos que tienen alguna relación entre sí, procurando encontrar semejanzas y diferencias, así como vacíos y constancias en las diversas secuencias. Estos dos procedimientos son complementarios, aunque metodológicamente se comience por la lectura sincrónica. La combinación de la sincronía con la diacronía contribuye a una comprensión mayor del texto como conjunto expresivo.
Algunas nociones de la poesía bíblica hebrea es el tema que se desarrolla en el capítulo nueve. Con una forma amena e interesante, el autor presenta en este capítulo las diferentes formas de poesía hebrea. Cássio Murilo nos aclara que para esta parte de su trabajo se fundamenta especialmente en la obra de W. C. E. Watson. Esta sincera referencia a un único autor es un motivo que debe resaltarse, al igual que lo es la excelente y diversificada bibliografía que se nos ofrece al final de cada capítulo del libro Metodologia de exegese bíblica.
En el capítulo diez, el autor retoma el camino recorrido con anterioridad, volviendo al primer capítulo, donde ayudaba a sus lectores y lectoras a percibir las diferentes maneras de leer la Biblia, y a descubrir la complejidad inherente al simple hecho de leer. Para ampliar nuestra perspectiva de las Escrituras, Cássio Murilo recoge una frase de la tradición judía: “La Torá tiene setenta rostros”. Con esta frase se introduce una visión panorámica de otras formas de lectura bíblica, realizadas en América Latina. Después de hacer una breve aproximación a la lectura fundamentalista, el autor invita a algunos colegas para que presenten otras formas posibles de leer la Biblia.
En el aparte titulado “Lecturas basadas en una tradición”, Vitório Maximino Cipriani presenta una lectura judaica de las Escrituras, mostrando la relación entre Palabra escrita y Palabra oral, en los diferentes momentos de la comunidad judía: en la liturgia, en la lectura comentada y en la lectura-investigación. Domingos Zamagna presenta los primeros pasos de la lectura patrística y dos grandes líneas de esta tradición: la escuela alejandrina, marcada por el alegorismo, y la escuela antioqueña, caracterizada por el literalismo. En la conclusión de su artículo Zamagna afirma que en el Occidente latino prevaleció la metodología alegórica.
Como ejemplo de “lecturas contextualizadas”, Sônia de Fátima Batagin presenta un artículo sobre lectura popular de la Biblia, centrándose en la comunidad como eterna aprendiz de la relación entre la realidad actual y el texto bíblico. Silvana Suaiden nos proporciona algunos aspectos de la lectura feminista o “hermenéutica feminista de liberación”, caracterizada por la sospecha hermenéutica, y mediatizada por la referencia teórica de género. Con estas herramientas, la lectura feminista busca investigar las situaciones y relaciones que subyacen en el texto bíblico.
En el capítulo once, Airton José da Silva ofrece un estudio sobre la lectura socio-antropológica de la Biblia, destacando, tanto el discurso sociológico, como el discurso antropológico. Este autor nos presenta algunos ejemplos de la aplicación de estos discursos en la lectura bíblica, al tiempo que recorre a diferentes autores que tienen visiones diversas sobre los procesos de formación de la Biblia Hebrea y del Nuevo Testamento, provocando un debate entre ellos. Más aún, nos muestra algunos límites de la lectura socio-antropológica y termina afirmando su importancia en el contexto actual, al tiempo que nos ofrece una amplia bibliografía sobre este modelo de lectura.
En la conclusión, Cássio Murilo retoma y actualiza la historia de Zeca y nos cuenta que él es hoy un artista reconocido, que permanece muy ligado a su comunidad de origen. De la misma manera, el autor espera que las personas que lean el libro Metodologias de exegese bíblica aprendan o comiencen a aprender la técnica para hacer exégesis. Sin embargo aclara que ninguna técnica puede sustituir la relación personal y directa con el texto bíblico. Con la frase “¡es necesario enamorarse del texto!” el autor concluye su trabajo.
Mercedes Lopes
René Krüger y José Severino Croatto, Métodos exegéticos, Buenos Aires, Publicaciones de EDUCAB, 1993
Cuando se trata de estudiar la Biblia con cierto rigor académico la pregunta obligada será: ¿Cómo debo proceder? Entonces debemos pensar en método o métodos. Hay muchos textos que nos orientan pero no es fácil encausar el estudio serio de la Biblia en los términos en que lo hace el texto que nos ocupa. Estamos en la presencia de una obra de singular importancia para la exégesis bíblica en América Latina. Seguramente es el resultado de muchos ensayos y trabajos no solamente en la Argentina sino en muchas partes de América Latina. Métodos exegéticos revela la manera como los autores han sido y fueron tan prolíferos en la interpretación de la Biblia. Ahí está parte del secreto. El texto es un manual para estudiantes lleno de ejemplos y de ejercicios prácticos. Su objetivo es “interpretar la Biblia reconociendo, reescribiendo y reproduciendo su sentido y su mensaje para cada uno, hoy”.
El inicio hace pensar al estudiante en dos elementos de crucial importancia al hacer exégesis: 1. las diferentes maneras de leer e interpretar lo que se lee. Cada uno lleva sus propios lentes. Es también muy importante el hecho de hacer pensar al estudiante en que los escritores de la Biblia también llevaban sus propios lentes. Ellos eran como nosotros. 2. No solamente se leen textos sino que se lee todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Los textos de la Biblia son el producto de distintas lecturas de la realidad de los escritores. Cuando leemos e interpretamos la Biblia también leemos e interpretamos nuestra realidad. Luego, nuestro texto, más que definir un método como “marcha razonada que se sigue para llegar a un fin” o como “conjunto de herramientas para comprender un texto con la mayor cantidad posible de elementos”, coloca sobre la mesa una visión, una manera de penetrar en la Biblia. Esto se hace interpretando lo que en materia de métodos existe y está a disposición, hasta el momento en que nuestro manual se escribe. Esto quiere decir que le corresponde al estudiante continuar escribiendo el manual; significa también que el manual no es una camisa de fuerza, no es dogma, es solo una visión, un camino que muestra caminos entre muchos caminos.
El texto se presenta en términos de un curso que se divide en catorce unidades, la primera de las cuales es una introducción general. Si la primera parte de esta unidad introductoria hace pensar al estudiante en que existen múltiples lecturas de la Biblia y la realidad; la segunda parte le exige no ser ambivalente. Esto por dos razones: primero, porque le señala exactamente cuáles son los métodos y cómo se trabaja con estos; segundo, porque le presenta una grave responsabilidad: ¡no se puede prescindir de ellos! Para reafirmarlo asegura que “no es una opción adicional o voluntaria, un pasatiempo de estudiantes de teología o de profesores; sino que es una obligación. Renunciar a estos instrumentos equivale a ser ingenuo, pues nadie tiene acceso directo a la Biblia”. ¿Cuáles son por fin los métodos exegéticos? Es una pregunta clave para el desarrollo de lo que sigue. Los autores los dividen en tres grupos: métodos histórico-críticos, semiótica y hermenéutica.
La unidad 2 es dedicada a las herramientas básicas necesarias para cualquier ejercicio exegético. La primera de estas herramientas son los textos originales como la Biblia Hebraica (BHS) y el Nuevo Testamento Griego (NTG); le sigue las sinopsis, la Septuaginta, los diccionarios, las concordancias, las estadísticas, los apócrifos, los documentos de Qumran y obras fundamentales para el estudio de los métodos exegéticos como Los métodos histórico-críticos en el Nuevo Testamento de Heinrich Zimmerman (1969) e Introducción a los métodos de la exégesis bíblica (1974) de Josef Schreiner.
Desde la unidad 3 hasta la unidad 12 nuestro texto se dedica a desarrollar, de forma exhaustiva, todos y cada uno de los pasos del método histórico-crítico que se define como “un estudio del texto bíblico según las exigencias de la historiografía” y centra su mayor énfasis en la historia de la formación del texto a través de un amplio conjunto de técnicas de investigación como son la crítica textual, filología, crítica literaria, crítica de las formas, historia de las tradiciones, crítica e historia de las formas, crítica e historia de la redacción y la lectura sociológica. Cada una de estas unidades se aplica tanto al Nuevo como al Antiguo Testamento.
En la crítica textual (CT) del Nuevo Testamento se presenta una información básica y una información ampliada. En la información básica se trata acerca del objetivo que se propone la posible reconstrucción del texto original del NT y la identificación de variantes en el aparato crítico utilizando el material de trabajo que son los “testigos”. Luego aparecen diversos ejemplos de cómo se hace crítica textual en el NT. En la información ampliada se incluyen las diferentes recensiones, la clasificación de testigos, los signos fundamentales, siglas y abreviaturas, las reglas y criterios para la realización de la CT del NT. En CT del AT se procede de forma semejante añadiendo una breve historia del texto hebreo partiendo de las variaciones del Texto Consonántico por medio de la inclusión de madres de lectura, la posterior fijación del Texto Masorético contenido en el Códice L que dio origen a la BHS. Atención especial es necesario prestar a otros textos, versiones y testigos del AT como el Pentateuco Samaritano, la Septuaginta, el Targum, la versión siríaca y la Vulgata entre otras.
Como la filología se refiere al estudio de los idiomas se omite entre las unidades siguientes, continuando con la Crítica Literaria (CL) que procede mediante el análisis actual del propio texto. Así por ejemplo, un texto escrito en forma continua y por el mismo autor, resulta claro y coherente. Otro, producido con intervalos, en situaciones diversas, o complementado por nuevas manos, será discontinuo y revelará rupturas, tanto de pensamiento como de lenguaje. La CL sirve para delimitar unidades literarias y temáticas por medio de indicadores lingüísticos y temáticos con el fin de diferenciar las partes más antiguas de sus posteriores complementos, dependencias literarias entre un texto y otro, cortes y suturas, diferencias de lenguaje y procesos hermenéuticos en los que han sido fundamentales las relecturas.
Papel fundamental cumple en el método histórico-crítico la crítica de las formas y de los géneros. Nuestro texto diferencia entre estas dos categorías. La comunicación lingüística tanto como la gestual se expresa en formas. Las formas tienen la función de especificar lo que es genérico. Cuando una forma se repite o repite algunos rasgos, se vuelve género. Algunos autores piensan que en el AT existen más de doscientos géneros literarios. Cosa semejante ocurre en el NT. El manual contiene la lista de los principales géneros literarios del AT y NT, y la explicación de cada uno de ellos a partir de variados ejemplos.
Finalmente, se aborda la crítica de las tradiciones y la crítica de la redacción. La primera trabaja a partir de un conjunto cerrado de ideas, símbolos, representaciones, acerca de un acontecimiento; Dios, el hombre, el mundo, relacionado con un grupo social, un lugar, una época. Una tradición comprende un componente verbal y literario (lo que se dice), otro real (sobre lo cual se dice algo) y uno contextual (ubicación histórica). Los autores nos orientan sobre cómo conocer una tradición en la Biblia, su relectura y su doble itinerario dependiendo de si se parte del texto matriz o de su última aplicación hasta llegar al origen de la tradición. Por su parte, la crítica de la redacción se vale de las anteriores para lograr identificar, con más acierto, la mano de los autores finales de una obra completa. Aquí parece fundamental el nuevo papel que cumplen los estratos preredaccionales al formar parte de una obra mayor. La obra mayor, entonces, no es igual a la suma de sus partes sino que las historias originales son utilizadas en función de un nuevo sentido de acuerdo a la intencionalidad de los redactores o compiladores finales.
Por fin, los autores nos introducen en la temática de la semiótica, método que se presenta como complementario de los métodos histórico-críticos que se interesan en el antes del texto: su historia oral y escrita, su prehistoria, sus etapas y formaciones remotas. Por el contrario, el análisis estructural o semiótico se formula otro tipo de preguntas: ¿Cómo funciona el texto? ¿Cómo produce sentido? ¿Qué pasa en el texto en sí? ¿Qué operaciones de lógica, afirmación, negación, oposición hay en el texto? El análisis semiótico tal como es presentado por los autores, diferente al análisis redaccional, sobrepasa la intencionalidad de los redactores o autores para adquirir autonomía, y es independiente del lugar social que le da su sentido original. La semiótica identifica en un texto estructuras inmanentes y estructuras manifiestas. La primeras constituyen el nivel de lo estructurante al regular el plano manifiesto; las segundas se refieren a toda disposición ordenada de los elementos de un texto. Como tal, parten de los resultados de la CL y CF/G. En lo que sigue, nuestro texto presenta variedad de ejemplos de estructuras manifiestas en la Biblia diferenciando entre paralelismo sinónimo, antitético, sintético, parabólico, estructuras simétricas como el quiasmo y estructuras concéntricas.
De acuerdo al esquema introductorio, quedaría faltando el análisis hermenéutico pero los autores remiten al estudiante al texto de hermenéutica bíblica de José Severino Croatto. Por último, se presenta un ejemplo de exégesis utilizando todos los elementos estudiados. Resta al estudiante juicioso aprovechar estas valiosas herramientas para unirlas a las nuevas metodologías que durante estos últimos años han hecho escuela en América Latina y que hacen énfasis en los nuevos sujetos. Así, todo esto unido, podríamos valorar la hermenéutica no como un método aparte sino como una ciencia que aproveche, de manera holística, todos y cada uno de los métodos para ponerlos al servicio de la interpretación bíblica.
Esteban Arias
Maria Paula Rodrigues (organizadora), Palavra de Deus, palavra da gente - As formas literárias na Bíblia, São Paulo, Paulus, 2004, 181p.
Seis jóvenes biblistas brasileños/as reunieron, en este libro, sus publicaciones semanales que, durante 2002 y 2003, publicó el periódico Bíblia-Gente, de la editorial Paulus de Brasil. Un dato que hay que tener en cuenta para valorar este trabajo es que, como los autores y autoras lo dicen en la Introducción, “Brasil es una tierra apasionada por la Biblia” y que, precisamente por ser hijos/as de un pueblo que ama la Biblia, ellos y ellas se reconocen como fascinados biblistas populares con formación y método rigurosamente científicos. No hay duda que es cierto que, parafraseando el dicho, “cada pueblo tiene los biblistas que merece” y que cada biblista es hechura del pueblo con quien anda. Por cierto, al contrario, también es cierto que biblista que no tiene contacto con su pueblo se ve condenado a reflejar su ensimismamiento.
Los casi 100 pequeños artículos, divididos en 4 partes (I – Entendiendo los géneros literarios de la Biblia; II – Analizando la forma de un texto bíblico; III – Conociendo los géneros literarios mayores; y, IV – Conociendo los géneros literarios menores), tienen sus raíces en los estudios académicos realizados por cada uno de ellos/as en diversas universidades del Brasil pero, en lo que se refiere a su carácter más vivencial, en los innumerables cursos de estudio organizados por grupitos ecuménicos a lo largo y ancho de su país. Tienen, entonces, doble matriz: la soledad del cubículo de estudio (intervenido frecuentemente por la alegría de sus hijos e hijas) y el entusiasmo de grupos de mujeres, campesinos, de gente que lucha con Biblia en mano.
Las 4 partes tratan de organizar lo difícilmente organizable, a saber, las innumerables y multivariadas maneras con que el pueblo, el de la Biblia, expresó su vivencia, su experiencia, su conciencia de fe.
Queda claro, por un lado, que el texto de la Biblia es el retrato de un pueblo que generosamente se esforzó por regalarnos su caminar sin escatimar detalles, rasgos y matices de su experiencia.
También queda claro que no hay un género bíblico por antonomasia; cada situación, cada pueblo, cada conflicto, cada esperanza, cada dolor, cada gozo, generó un modo de contemplar el rostro rico y diverso de Dios. El Dios de muchas palabras fue esculpiendo a un pueblo también de muchas palabras. De ahí que los géneros múltiples que tiene la Biblia sean matices, muestras varias, de lo que Dios hizo con su ser, al contacto con nuestro mundo, y de lo que el pueblo hizo de sí mismo, al contacto con ese su Dios tan peculiar.
En la lectura, se echa de menos alguna indicación bibliográfica para, si se quiere, quien lee pueda comprobar que los autores/as ciertamente tienen bases de estudio. Al final de cada artículo, una nota sobre libros, revistas, que se puedan consultar, ayudaría para ampliar el estudio sobre el tema desarrollado.
El libro recorre minuciosamente cada género bíblico, desplegando cada pliegue de poesía, de literatura, de humanidad y de gracia, contenidos en las vivencias del pueblo. Es una excelente cartilla, un óptimo manual-guía para el caminar bíblico, con el aval de un pueblo –el brasileño- (“el pueblo de las 100 mil CEBs y las centenas de millares de círculos biblicos”, en palabras de Leonardo Boff), que supo reflejarse en otro, el de la Biblia.
José Luis Calvillo
Ediberto López, Para que comprendiesen las Escrituras - Introducción a los métodos exegéticos,San Juan/Puerto Rico, Seminario Evangélico de Puerto Rico/Fundación Puerto Rico Evangélico, 2003
Este libro excelente y erudito no sólo se ocupa de los métodos exegéticos clásicos, sino también de los temas más modernos de la interpretación literaria y bíblica. Es difícil hallar obras tan completas y abarcadoras como ésta. Su lectura ha constituido una grata sorpresa.
El autor, Ediberto López, es puertorriqueño, ministro ordenado de la Iglesia Metodista y tiene un doctorado en Nuevo Testamento de la Universidad de Drew. Trabaja como profesor de Nuevo Testamento y Griego en el Seminario Evangélico de Puerto Rico.
En la introducción, el autor explica las diferencias entre exégesis y hermenéutica, el papel de la precomprensión del lector o la lectora en la interpretación, seguido por los factores que afectan y determinan la lectura de un texto, para terminar recordando que Cristo mismo es la clave para discernir lo que es palabra de Dios. Tal como dice el autor, "cualquier pasaje que muestre el evangelio vivificador de Cristo, es divina palabra. Sin embargo, cualquier pasaje que margine, elimine a un ser humano o legitime la injusticia, es letra que mata" (p.14-15). En el capítulo 1, se resume la historia de la interpretación bíblica y luego se muestran las diferentes aproximaciones actuales con una preocupación pastoral que será una constante en la parte final de los demás capítulos. El doctor López nunca deja de ser, también, el pastor López.
En los siguientes capítulos se exponen los distintos métodos exegéticos: crítica textual; análisis histórico; sociológico; de las fuentes; de los géneros y formas literarias; de las tradiciones; de la redacción; composicional (la relación de un texto con el resto de la obra); canónico; gramatical; literario (narratología); retórico; estructural; postestructural; feminista; y teoría de la recepción (reader's response). Esta teoría de la recepción está presentada como una aproximación hermenéutica, aunque en realidad abarca más que eso. Por último, el epílogo de poco más de dos páginas, titulado "Una lectura del Nuevo Testamento para la vida", contiene una conclusión al libro como tal.
Todos los capítulos que tratan los diferentes métodos exegéticos están desarrollados en una forma muy ordenada: teoría, historia, explicación, aplicación a uno o más textos bíblicos, uso en la pastoral. La exposición de los temas es perfectamente clara y está complementada por una bibliografía muy actual. Sin embargo, hay que hacer una salvedad. No todos los autores que se citan en un determinado capítulo aparecen en la bibliografía de ese mismo capítulo. Se trata generalmente de autores que han aparecido anteriormente, pero sería bueno que se los incluyera en las bibliografías de todos los capítulos en los que son citados, para comodidad de quienes leen en primer lugar los temas que más les interesan.
Otra advertencia para el autor es que tenga cuidado con los anglicismos. Hemos encontrado varios, como por ejemplo: "lector responsivo" por reader’s response que en realidad significa "respuesta del lector" (p.365); o "retante" en lugar de "desafiante" (p.10).
Se comprende que la inclusión de una mayor cantidad de ejemplos prácticos excedería los límites de una introducción. Por lo tanto, sugeriría al autor la elaboración de un volumen de aplicación práctica de los métodos que tan bien expone en este libro, algo así como Para que comprendiesen las Escrituras II - Práctica de los métodos exegéticos. Sería un aporte invalorable.
En suma, éste es un libro ameno, didáctico, fácil de leer y muy bien documentado. Se trata de un libro de consulta que resultará sumamente útil para pastores, estudiantes y biblistas.
Cristina Conti
Hans de Wit, En la dispersión el texto es patria - Introducción a la hermenéutica clásica, moderna y posmoderna, San José, Universidad Bíblica Latinoamericana, 2002, 557p.
Hans de Wit nos ofrece un amplio y erudito recorrido por la historia, diversos métodos y autores relacionados con el tema de la exégesis y la hermenéutica bíblica. Aunque este acercamiento no se limita únicamente al horizonte de lectura latinoamericana, reconocemos en él huellas propias de dicha perspectiva y un espacio privilegiado en el desarrollo de la obra, lo cual justifica su inclusión en la presente selección.
El contenido del libro se divide en cuatro capítulos que se pueden alinear sobre un eje temporal, a lo que se suma una bibliografía amplia y actualizada sobre los temas desarrollados. El primer capítulo abarca desde el Antiguo Testamento hasta la Reforma, y analiza cómo en la Biblia misma (Antiguo y Nuevo Testamento) se lleva a cabo el proceso de interpretación de textos autoritativos; luego se abordan otras formas de interpretación posbíblicas tanto en la patrística cristiana como en la exégesis judía; y finalmente se exploran los principales cambios que llegaron con la Reforma protestante y el Renacimiento tardío.
A continuación, el segundo capítulo evalua los resultados de la revolución copernicana y del nacimiento de la modernidad, y sus implicaciones en el surgimiento de los métodos históricos de interpretación a partir de mediados del siglo XVIII; entre ellos la lectura sociológica y materialista.
El capítulo tercero se concentra en los desarrollos de la hermenéutica moderna del siglo XX a través de algunos énfasis y tendencias destacados, como por ejemplo las hermenéuticas de la apropiación (Gadamer y Ricoeur), de la liberación latinoamericana, del genitivo y poscolonial.
El recorrido termina en el capítulo cuarto con una mirada sobre la posmodernidad y sus implicaciones para las teorías de la interpretación. Aquí se incluyen desarrollos sobre las nuevas tendencias de la crítica literaria, el estructuralismo y la semiótica, la crítica retórica y los lectores como coautores, articulaciones entre interpretación e ideología, el deconstructivismo y los límites de la interpretación.
El autor presenta este volumen sobre la hermenéutica como la primera parte de una obra mayor que prevee el desarrollo de ejercicios exegéticos y relecturas en un volumen posterior. Es decir que comienza con la parte más teórica sobre las reglas que regulan el proceso de interpretación de los textos, para luego completar el proceso con los pasos de aplicación. Desde el comienzo establece una distinción clara entre exégesis y hermenéutica, entendiendo como hermenéutica una teoría de la exégesis, y la exégesis como la labor que hace que el texto pueda desplegar el espectro de sus matices y significados; lo cual también aparece como una justificación de la propuesta de dar el debate hermenéutico antes de encarar la labor exegética concreta.
La obra da cuenta de la gran diversidad de métodos y teorías a la hora de considerar la situación hermenéutica actual, y también nos plantea preguntas de fondo; por ejemplo, si esta diversidad es solo anarquía o hay algún tipo de estructura en las diferencias, y también sobre si es posible fundamentar nuestro actuar social, ético y político en los textos bíblicos. La propuesta del autor es ir más allá de las hermenéuticas particulares y de las diferencias, tratando de esbozar una hermenéutica bíblica intercultural que de cuenta de nuestra situación de diáspora, y ofrezca una respuesta pertinente.
Se insiste en defender el principio de complementaridad en los procesos interpretativos, tanto en cuanto a los métodos exegéticos, como respecto a las comunidades de lectura y otros actores. En todo caso, la palabra clave que acompaña todo este proceso es la que se refiere al diálogo entre las diferentes tensiones en juego, por ejemplo, entre protección y apertura del texto, hechos del pasado y necesidades del presente, actitud analítica y actitud existencial, etc. Un aporte específico en este sentido es que trata de poner en diálogo las perspectivas de lectura bíblica latinoamericanas con otras aproximaciones de diversas latitudes y orientaciones.
El autor concluye que la diversidad en la interpretación trae desafíos liberadores, aunque algunos la perciban como algo negativo o caótico. La diversidad no significa el final del gran consenso, porque este nunca existió, sino que más bien abre nuevas posibilidades y nos salva de lecturas reduccionistas con pretensiones hegemónicas. La aceptación y comprensión de la diversidad hace a la Biblia y a sus lectores más humanos, y no implica necesariamente relativización o pérdida de valores, al contrario nos ayuda a movilizarnos para entender a los demás, confrontar ideas, hacer madurar nuestras posiciones y superar los conflictos a través de la imaginación y del diálogo.
Esta posición también es fundamentada en el mismo texto de la Biblia que ya refleja la diversidad de comunidades de lectura, tendencias teológicas e ideologías. En este sentido se recuerda un problema siempre presente en la hermenéutica bíblica como es la presencia de “textos malos” en el canon autoritativo que, aunque sus efectos en muchos casos han sido negativos, desde el punto de vista hermenéutico dan forma al principio de diversidad en la Biblia.
En fin, el objetivo que se persigue, más que ofrecer un compendio completo de las ciencias de interpretación bíblica, es repasar críticamente las diferentes escuelas y tradiciones que tienen vigencia actualmente, mostrando la pertinencia y formas de utilización de las herramientas disponibles, y al mismo tiempo estimular la apertura de nuevos horizontes donde los caminos todavía no están hechos; la idea es que como lectores y lectoras de la Biblia podamos liberarnos de ciertos dogmatismos en lo que se refiere a los métodos de lectura y podamos encontrar nuestro propio camino en el laberinto.
Samuel Almada
Uwe Wegner, Exegese do Novo Testamento - Manual de metodologia. São Leopoldo/São Paulo, Sinodal/Paulus, 4ª edición, 2005, 414 páginas.
En los últimos años ha crecido bastante la diversidad de traducciones y ediciones de la Biblia, así como la publicación de libros y sitios en Internet que ofrecen información respecto a los textos bíblicos. Una verdadera onda evangélica que usa citas bíblicas aisladas de su contexto está devastando la sociedad, a través de los medios de comunicación y del comercio.
Frente a tanta simplificación, el desafío de entusiasmar a las personas cristianas para que hagan estudios más profundos de los textos bíblicos, aparece cada vez mayor. Por eso, presentar la reseña de un Manual que ha llegado a su cuarta edición, nos muestra que todavía hay una búsqueda continua de un estudio más profundo de los textos bíblicos.
Uwe Wegner trabaja hace varios años como profesor de Nuevo Testamento en la Escuela Superior de Teología en São Leopoldo/RS. Este autor condensa en este libro su larga experiencia y conocimiento sobre las investigaciones del método histórico-crítico.
Wegner entiende como tarea de la exégesis “redescubrir el pasado bíblico de tal forma que lo que fue narrado en los textos se vuelva transparente y comprensible para nosotros que vivimos en otra época y en circunstancias y culturas diferentes” (p.12); escuchar la intención original del texto y “verificar en que sentido las opciones éticas y doctrinales pueden ser respaldadas, y por lo tanto, reafirmadas o deben ser revisadas y relativizadas” (p.13).
En su primer capítulo nos presenta una breve evaluación de los tres métodos que, según su opinión, son los más conocidos: el histórico-crítico, el fundamentalista y el estructuralista, explicando las razones que lo llevarán a incorporar en su manual sobre el método histórico-crítico, las propuestas del estructuralismo.
Después de esto nos presenta 12 capítulos donde nos va recordando los pasos para la elaboración de una exégesis aplicada a un texto del Nuevo Testamento.
La traducción, sus principios y criterios para la evaluación crítica de las versiones en portugués.
El capítulo sobre Crítica Textual ofrece una amplia visión sobre el camino recorrido hasta que el texto llegó a su estadio actual y nos enseña a descodificar los complejos aparatos críticos de gran parte de las ediciones del Nuevo Testamento griego.
Siguen las informaciones sobre el análisis literario;
De la redacción;
De las formas (este es el capítulo más extenso del libro). Sin duda uno de los temas que ha recibido una gran atención entre los investigadores europeos, desde los inicios del desarrollo del método histórico-crítico, porque presupone que este análisis es central para el descubrimiento de la intención original del texto;
De la historia de la transmisión del texto;
De la historicidad de los textos;
De la historia de las tradiciones;
Del contenido de la teología;
El desafío de una nueva traducción y de una actualización.
Como en la descripción de los pasos fue tomado como paradigma un texto de los evangelios, se dedica un capítulo a la exégesis de las cartas o epístolas.
Y por último una síntesis de los pasos exegéticos y sus respectivas tareas.
Todas las explicaciones correspondientes a cada paso son ejemplarizadas a través de su aplicación al texto del Evangelio según Marcos 2, 15-17.
Otros innumerables ejemplos son presentados pero, lamentablemente, la estructura adoptada en esta obra que implica colocar las notas bibliográficas al final del libro, vuelve incomoda su lectura. Para fines de estudio sería mucho más práctico si éstas estuvieran colocadas como pie de páginas.
El libro realmente cumple lo que promete en su título como manual, pues al final de cada capítulo presenta una amplia lista de bibliografía seleccionada respecto al asunto tratado. En esta cuarta edición se nota la actualización y nuevos elementos de estudio, como lo es el apéndice sobre sitios de investigación en Internet que ofrecen seriedad académica.
Regene Lamb
Véase por ejemplo el texto de Hans de Wit, En la dispersión el texto es patria. Introducción a la hermenéutica clásica, moderna y postmoderna, San José, Ediciones UBL, 2002, 557p. Igualmente, los escritos de CETELA y variados números de RIBLA.
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.