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Un método que se descubre en la inversión y el re-aprendizaje - Una aproximación intercultural a Lucas 1-2

María Cristina Ventura

Resumen
Este ensayo propone leer Lucas 1-2 desde una aproximación intercultural. Leer cualquier texto bíblico desde esta perspectiva es algo nuevo, sin embargo no es nueva la temática dentro de la Biblia. Como práctica de lectura se hace necesario insistir en la solicitud del diálogo al que pocas veces estamos acostumbradas/os, una vez que tenemos como hábito ver el texto como un legado “mono-cultural”. - Mi pretensión sería por consiguiente: en el proceso de lectura de Lucas 1-2 nombrar algunos rasgos cuyas implicaciones me parecen más fundamentales para el cultivo de una praxis intercultural en el texto; mirar al texto como una expresión de cultura de culturas en relaciones y transformaciones abiertas, o más bien, culturas en constante tensión dialéctica. Se trata, entonces, de una práctica que nos afirma no sólo como sujeto de la lectura, pero principalmente nos abre a la importancia del diálogo entre el texto y el ser sujeto de inversión en nuestras propias culturas.

Abstract
This essay is an attempt to read Luke 1-2 from an intercultural approximation. Reading and interpreting a scriptural text from this perspective is something new, but is not a new theme in Bible studies. As a reading practice it is necessary to insist on the need for dialogue, something which we are not accustomed to since we ordinarily read and interpret the biblical text as a “mono cultural” legacy. - My pretension is, in the process of studying Luke 1-2, to name some elements which seem to me more fundamental in motivating an intercultural praxis of the text; to look at the text as a cultural expression of different cultures in relation with each other and open transformations or, better still, cultures in constant dialectic tension. I mean, therefore, a practice which affirms us not only as subject of the reading, but primarily leads us to the importance of the dialogue between the text and being subject of inversion in our own cultures.

Introducción

Como los demás evangelios, el Evangelio de Lucas ha sido y es estudiado regularmente desde diferentes propuestas de lecturas. En esta ocasión Lc 1-2 será leído desde una propuesta intercultural. La perspectiva intercultural nos propone entrar a Lc 1-2 con una disposición caracterizada por una paciente acción de renuncia; encaminándonos a la ruptura de la idea de unidad del texto, en el sentido de dejar transparecer en él las diversidades de las cuales está formado. Nos estaremos moviendo en un texto construido por un autor que en su situación contextual, principalmente religiosa, se afirma en intereses y propuestas, para lo cual hace uso de símbolos e imágenes por medio de los que propone inversiones y re-aprendizajes.

Las interrelaciones a la entrada del texto (Lucas 1,1-4)

En estos primeros versículos (1,1-4), conocidos como el prefacio, el autor además de presentarnos la obra, nos permite conocer el por qué su proyecto es significativo y al mismo tiempo su diferencia con trabajos similares. Con esto, nos invita a prestar atención especial a lo que continúa. Se trata de una dinámica introductoria que nos conecta con el tema de la identidad; la identidad del material que está siendo presentado. En ese afán, se hace necesario anunciar la solidez de este material, “para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas” (v.4). Con esto, el autor abre paso al ejercicio de pertenencia, ciertamente, dentro de una cultura, donde los significados son compartidos y al mismo tiempo cuestionados.

En este sentido, es interesante la dedicatoria a Teófilo “amigo de Dios” (v.3c), que parece ponernos de manifiesto los actores sociales dentro de la dinámica de relaciones, o más bien, el carácter no privado del texto.

El material presentado por Lucas surge de lo que podemos llamar interrelaciones culturales, o mejor, en la dinámica de interacción de propuestas. Y más, se trata de dinámicas y relaciones en las que no solo existen continuidades y determinaciones persistentes, sino también tensiones, conflictos, resoluciones innovaciones y cambios. El propio autor se presenta consciente de que depende de sus predecesores a quienes utiliza como fuente, se asocia a ellos, por eso afirma: “he decidido yo también” (1,3).

Se señala en el texto que existieron otros relatos anteriores de los eventos narrados (v.1-2) que podrían tratarse de los “evangelios”. Esto nos dice que se trata de procesos en elaboración y transformación continúas. Es el primer sabor que nos deja el prefacio de esta obra: sabor a interrelaciones, interculturalidad, innovaciones, transformaciones. Además, el contenido del prefacio deja ver que Lucas no está entendiendo su Evangelio como un ejercicio puramente académico. El autor parece ser un cristiano, alguien en quien los eventos descritos han sido “cumplidos”, y no alguien que investiga desde fuera.

 Teniendo que cambiar los hábitos de hablar - nacimiento e infancia (Lucas 1,5-2,52)

 Vemos con Sharon H. Ringe, que la forma formal que aparece en el prefacio, cambia súbitamente, y se entra a un estilo que se puede llamar bíblico. Este cambio de estilo en la manera de expresar los pensamientos puede entenderse perfectamente dentro de un sistema de relaciones e interrelaciones sociales donde la efectividad de la comunicación es marcada, precisamente, por la movilidad de hábitos de hablar o expresar las ideas teniendo en cuenta al otro.

El cambio se va a notar también en Lc 3, esta vez para un lenguaje del tipo más cotidiano, el cual se distingue del lenguaje formal del prefacio y, al mismo tiempo, del lenguaje religioso de los dos primeros capítulos. Más que una presentación en 1,5-2,52 estamos delante de una larga narrativa que nos trae la temática del nacimiento. Esta narrativa se desarrolla en un estilo de paralelismo entre relatos y personajes.

Los factores estructurales que gobiernan los discursos narrativos pueden ser diferentes materiales. Lucas hace un uso de la estructura de forma más dramática que los otros evangelios, hace uso de cruzamientos para destacar la importancia del material que él ha escogido relatar. Por ejemplo, en 1-2, coloca historias de la anunciación y nacimiento de Juan y Jesús en un programado paralelismo (para clarificar sus respectivos roles).

Otra vez, él hace el sermón en Nazaret (4,16-30) paradigmático, haciendo el discurso público de Jesús (similarmente el discurso de Pentecostés de Pedro es paradigmático para los Hechos). Él organiza 9,51-19,28 como un viaje a Jerusalén, muerte y ascensión (13,23, etc.), y con esto provee una estructura interpretativa para el material contenido dentro de la sección. El Evangelio finaliza, y Hechos comienza, con la ascensión de Jesús la que es de una importancia central para Lucas (y lo coloca en el punto central de su trabajo).

Lucas también organiza un cuidadoso y extensivo juego de paralelos entre Jesús, Esteban, Pedro y Pablo, los cuales hacen el punto que el verdadero discípulo es el que sufre con Jesús, y que Pablo fue un verdadero apóstol de Cristo; con y de similar estatura a Pedro. Esta es la estrategia narrativa usada por Lucas, con la cual guía a sus lectores/as a que puedan recordar a través de ésta los elementos importantes de su historia.

Observando de cerca los relatos paralelos

Después de observar la propuesta de construcción en paralelo que parece traernos Lucas, podríamos afirmar que ya desde la propia estructura del texto este evangelio juega con las interrelaciones. Y esto es un dato importante para nuestra propuesta de lectura de interculturalidad. Para una mejor observación de esa estructura, de relatos paralelos e interrelacionados, presentamos con Sharon Ringe, una sugerencia de división de los dos primeros capítulos de Lucas:
A.        Anunciación                1,5-38             B. La Visita de María a Isabel            1,39-56
            1. Juan el Bautista       1,5-25                                     
            2. Jesús                        1,26-38

C.        Nacimientos, Circuncisiones, e infancias        1,57-2,52
            1. Juan el Bautista                                                      1,57-80
                a. Nacimiento                                                         1,57-58
                b. Circuncisión y nombramiento                1,59-79
                c. Infancia                                                              1,80
            2. Jesús                                                                       2,1-52
                a. Nacimiento                                                         2,1-20
                b. Circuncisión y presentación templo        2,21-39
                c. Infancia                                                               2,40-52

Podemos observar tres grandes partes. La primera y la tercera destacan los pares, esto es, dos anuncios y dos nacimientos. Por medio de esta división hay posibilidad de entrar en contacto con un texto que nos permite, por medio de las informaciones presentadas, estar próximo de prácticas que tienen que ver con las características culturales de los grupos que intervienen. Las informaciones, aunque colocadas con tranquilidad, sin embargo, nos permiten sospechar por dónde se inclinan las intenciones o preferencias del autor.

En relación con Juan el Bautista, Lucas enfatiza sobre el anuncio de su nacimiento y sobre su nombramiento. En la historia de Jesús, el nacimiento y la presentación en el Templo reciben mayor atención. El espacio “templo” aparece haciendo parte de la identidad de Jesús (volveremos a esto más adelante). Mientras que Juan está más ligado a la casa, la familia: “y nos ha levantado un cuerno de salvación en la casa de David su siervo” (1,69).

Prestar atención a las diferencias en cómo son presentados Juan el Bautista y Jesús nos permite un diálogo con el texto sin reducir ni convertir en objeto a uno o a otro. Esto implica decir que la propuesta que nos trae Lucas no cae del cielo, sino surge en un contexto determinado. Es una propuesta que surge como proceso, así lo que va cristalizando como propio de Juan Bautista o de Jesús, parece surgir del conflicto entre grupos. Por eso, lo que llamamos o es dicho de uno o de otro, no tiene que ser visto como unipersonal, sino surgido en la interacción de lo que es cada uno.

Entre tradición e innovación

El tema de la anunciación está formado por dos momentos: el anuncio del nacimiento de Juan Bautista (1,5-25) y el de Jesús (1,26-38). Ambos anuncios están en paralelo,  y en ellos se destaca una relación semántica de tipo teológico-cultural, pero también en la manera en cómo están construidos. También existen oposiciones entre los dos.

Primer anuncio - En la dinámica de invertir e innovar (Lucas 1,5-25)

Es el tiempo de Herodes, rey de Judá, cuando se anuncia el nacimiento de Juan Bautista. Un anuncio que tiene como base una vieja temática: la infertilidad, bien conocida en el mundo de Israel. Es sobre eso que se inicia el nacimiento de Juan. Su madre Isabel y su padre el sacerdote Zacarías son de edad avanzada: “no tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad” (1,7) . Esto lleva a pensar en la discriminación de personas entradas en edad, que parece fue una práctica común en esa sociedad. Sin embargo, en la propuesta de Lucas aparece una inversión a estas prácticas. Hago observar, entonces, que a través del texto tenemos asimetría entre jóven-viejo, mujer fértil y estéril, pero también entre mujer y hombre (v.25).

El anuncio y el nacimiento de Juan se dan bajo un patrón político-cultural-religioso específico. Zacarías está oficiando en el templo, “mientras oficiaba delante de Dios…” (v.8), se aparece un mensajero, “el Ángel del Señor”, que más tarde se identifica, “yo soy Gabriel” (v.19). Es en medio del rito en el templo que Dios se manifiesta a Zacarías por medio de un ángel que le anuncia: “tu mujer Isabel te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan” (v.13). Se anuncia la llegada de un niño, e inmediatamente se le asigna una misión junto con Dios dentro de la tradición, “será grande ante el Señor e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías” (v.17). De esa forma, el niño es introducido en la cultura, y al mismo tiempo el compromiso que en ella tendrá, “será un gran profeta” como Eclo 48,22 y Lc 7,28. La tarea de Juan será con muchos, “y a muchos de los hijos de Israel les convertirá al Señor, su Dios” (v.16).

“Muchos” implica un anuncio que tiene una característica de colectividad, vista desde el inicio en la propia participación del pueblo que está en el santuario, “comprendieron que había tenido una visión en el Santuario” (v.22). De nuevo percibimos inversión con Zacarías, quien tiene la función de interpretar, es interpretado por la multitud. Así mismo, por su falta de credulidad, quien tiene la función de hablar, es silenciado (v.20), en tanto Isabel es quien dice: “esto es lo que ha hecho por mí el Señor” (v.25). Otra inversión la encontramos en el plan del Señor para el niño, “irá delante de él con el espíritu y poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos” (v.17).

Por un lado, las inversiones presentes en el texto pueden entenderse como crítica de lo habitual en la cultura a la que hace referencia. En este sentido, y con Raúl Fornet Betancourt, utilizando el pensamiento de Ortega y Gassset, se concretiza el que ninguna cultura cae del cielo como un regalo sagrado e intocable, sino que son realidades históricas que deben su aparición a las respuestas contextuales que dan los seres humanos a sus preocupaciones, necesidades, cuestiones. O, como bien dice Mercy Amba Oduyoye, “cultura es un amplio concepto, que siempre necesita finos ajustes” . Delante de esta constatación, es necesario plantear una crítica a prácticas opresivas y destructivas en las culturas.

O, por otro, las inversiones a las que el texto nos invita pueden ser entendidas como innovaciones al interior de la propia cultura. Se trata de un ejercicio de convocación de voces y de re-orientación de saberes y sabidurías. A rigor, es una innovación que convida al movimiento de re-aprendizaje para poder continuar; y que se origina a partir de preguntar si ¿la cultura tiene o no fuerzas para continuar siendo horizonte generador de sentido en la vida cotidiana? Por eso entendemos que se trata de una tensión dialéctica entre lo tradicional y lo innovador, pero sale a relucir por la presión o expansión de formas externas que posibilitan generar la tensión, en este caso la presencia romana es una realidad. De esa forma, la innovación puede acontecer de diversas maneras y presentarse con muchos rostros. Es así que sugerimos entender el segundo anuncio.

Segundo anuncio - En proceso de re-aprender (Lucas 1,26-38)

El segundo anuncio es sobre el nacimiento de Jesús, en paralelo con el de Juan el Bautista. En ese sentido, se puede entender la presentación de Juan como precursor de Jesús. Para Joseph A. Fitzmyer, Juan es quien inaugura el “tiempo de Jesús”. El anuncio del nacimiento de Juan es un material que pertenece a la tradición, y Lucas parece reelaborarlo. Estos relatos de la infancia, si bien es cierto que suponen un proceso de reflexión teológica, entendemos también que la construcción se inserta en intenciones culturales de re-aprendizaje, que pueden estar relacionadas con la proyección de una forma de racionalidad que se verifica o falsifica como modelo sólo en proceso de diálogo y contraste con otras.

En ese proceso dialógico de creación y re-creación, se puede afirmar que la redacción de Lucas está marcada por el desarrollo rápido de la cristología y por el mesianismo judeohelenista, específicamente aquel que reinaba en la comunidad de Alejandría. En este sentido, se destaca no tanto la historicidad probable de los hechos narrados, pero sí el significado teológico construido a partir de préstamos y modificaciones de los motivos. Así, se observa que la terminología de los v.31-33 y 34-35 es totalmente judía, pero el mesianismo judío, como suele ocurrir entre las minorías, expresa su identidad propia en categorías extranjeras.

Todavía deteniéndonos en la propia propuesta de Lucas de presentar los nacimientos de Jesús y Juan el Bautista en paralelo, destacamos los préstamos pero también las inversiones entre los dos relatos. Encontramos el mismo mensajero, Gabriel, conectando los dos relatos, pero manifestándose en un espacio diferente al del Templo: “Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret” (v.26). Quien recibe el mensaje no es un sacerdote. Sorprende la figura de una mujer, “virgen” , de nombre María. Identificada como prometida de José, descendiente de David. Es a ella a quien se le anuncia “vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús” (v.31).

Esta mujer no está pidiendo hijos. Está sin casar. Zacarías, en cambio, pedía hijo: “no temas, Zacarías, tu petición ha sido escuchada” (v.13). Zacarías y María, ambos parecen haberse impresionado, pero el texto señala que Zacarías fue al ver el ángel (v.12), en tanto que María lo estuvo por las palabras del ángel: “¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres” (v.28). Tanto María como Zacarías cuestionan al escuchar la noticia. Zacarías hace la pregunta desde su ser viejo, así como su mujer Isabel (v.18). María pregunta desde su condición de mujer que no ha tenido relaciones sexuales, “cómo será esto, pues no conozco varón?” (v.34).

Además de estas relaciones entre el anuncio a María y a Zacarías, parece haber en el texto un mayor énfasis en hacer el evento del nacimiento de Jesús más milagroso que el de Juan el Bautista:
“Respondiendo el ángel, le dijo:
El Espíritu Santo vendrá sobre ti,
y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios.” (v.35)

De esta forma, se resalta el anuncio no de un nacimiento biológico, pero sí uno a partir de la propia participación divina. Y esto se debió a la gracia que María halló delante de Dios: “no temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios” (v.30). María, al hallar esa gracia hace posible el anuncio de concebir. Vemos con Ivoni Richter Reimer, que esta gracia de Dios, subvierte los valores culturales e ideológicos de valores patriarcales: la mujer se convierte en agente de transformación, a ella le es dado el poder de nombrar. De nuevo, estamos frente a un ejercicio de inversión dentro de la cultura; una inversión que se coloca como crítica a la capacidad de la cultura de estar a la altura de las necesidades de quienes pertenecen a ella.

La interrelación de cuerpos y tradiciones

El tener participación, el ser sujeto, le posibilita a María confiar y afirmar: “he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia” (v.38). Y ahora, es María quien va a anunciar el mensaje, ya no hace falta Gabriel. Pero no sólo María, sino que dos mujeres se encuentran. María llega a la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Isabel ya conocía el actuar de Dios, pero a través del sentir de su propio cuerpo. Ese movimiento le posibilita la entrada del Espíritu Santo: “y aconteció que cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; e Isabel fue llena del Espíritu Santo” (v.41).

Y las dos mujeres comparten la experiencia de sus cuerpos y la experiencia de haber creído (v.39-56). Es, entonces, a través de este encuentro de cuerpos que las narraciones de anuncio del nacimiento de Juan y Jesús se relacionan. Ahora María regresa a su casa (v.56). Mediante la visita, Lucas enlaza las dos tradiciones. Así se convierte en un encuentro no sólo de tradiciones, pero también de proyectos innovadores, una pluralidad de mundos reales nuevos.

El autor del texto que juega entre tradición e innovación, retorna ahora a Juan el Bautista (v.59-80). Nos cuenta sobre la costumbre de la circuncisión de Juan (v.59) y finaliza con el regreso de Zacarías y su reacción delante de todo lo acontecido “quedó lleno del Espíritu Santo, y profetizó” (v.67), y las características de la niñez  (v.80). De nuevo abandona la historia de Juan para, a partir de ahora, centrarse en Jesús.

 Un nacimiento marcado por el viaje - (Lucas 2)

En el cap.2 tenemos el nacimiento de Jesús. Nos llama a la atención en este cap.2 la no mención de Juan el Bautista, a pesar del paralelo entre las dos narrativas, como ya dijimos, en término de los personajes Jesús y Juan el Bautista, y en la manera en cómo Lucas, haciendo uso de la tradición, parece juntar las dos culturas e intentar enfatizar algunas innovaciones.

Entendemos que la motivación de Lucas de estar proponiendo inversiones o re-creaciones, haciendo uso de la tradición, le nace de la necesidad de dar nuevo sentido a algunos eventos de la vida cotidiana del grupo para el cual escribe, los y las Teófilos, como dicho en la primera parte de este ensayo.

Nos parece interesante el movimiento que ocurre en este capítulo, el cual, como habíamos sugerido, podemos dividir de la siguiente manera:  a) El acontecimiento del nacimiento – 2,1-20,  b) Circuncisión y presentación en el Templo – 2,21-39,  c) Infancia de Jesús -  2,40-52. En la primera parte destacamos los personajes José y María como centrales. Pero también el cuidado que tiene Lucas en narrar las circunstancias en que ocurre el nacimiento. No sólo cuenta sobre el período en que ocurre, sino trae también información de las características del momento.

¡Nacimiento y movilización!

Así como se ubica históricamente el tiempo del anuncio del nacimiento de Juan Bautista, Lucas hace lo mismo con el nacimiento de Jesús. Desde el punto de vista socio-político este nacimiento se da, según Lucas, en un momento de movilización (v.1-5). Es tiempo del emperador César Augusto, quien ordena empadronarse todo el mundo en su ciudad natal. José y María van de “Galilea, en la ciudad de Nazaret, a Judea a la ciudad de David que se llama Belén” (v.4-5). Delante de esto, nos parece interesante la pregunta planteada por Sharon H. Ringe, en el sentido de ¿qué podría estar significando esta información sobre un censo, más allá que un simple conteo de habitantes? El dato sobre el censo no es un dato inútil en el relato del nacimiento. Se puede percibir, en esta primera sección de la primera parte, relaciones de oposición de culturas diferentes. La cultura a la que pertenecen José y María, y la cultura del imperio. Esta última forzando una movilización:
“Y sucedió que mientras estaban ellos allí,
se cumplieron los días de su alumbramiento.
Y dio a luz a su hijo primogénito;
le envolvió en pañales
y le acostó en un pesebre,
porque no había lugar para ellos en el mesón.” (v.6-7)

“Mientras estaban ellos allí”, es la expresión que conecta con lo dicho en los v.1-5. De hecho, dos acciones están ocurriendo simultáneamente, el censo y el nacimiento. Y es a partir de esta conexión entre censo y nacimiento que Lucas construye la figura simbólica de Jesús, usando elementos que tienen significado cultural. Es cultural lo de la circuncisión y el nombre (v.21), y más tarde la presentación al templo (v.22ss).

Entre tanto, el dato sobre el “pesebre” – encamina para el “no haber lugar para ellos en la hospedería” (v.7c). Con eso, Lucas explica que Jesús perteneció a una familia no de gran prestigio. Más bien, una familia vulnerable especialmente cuando tuvieron que dejar la seguridad en la ciudad donde vivían. Ahora bien, esa realidad de vulnerabilidad es construida por la asimetría de poder que se percibe entre el mandato del imperio y la realidad de humillación por la que la familia pasa.

Rápidamente el autor deja la historia del nacimiento y va para otro tema, el de los pastores (v.8-20). En este momento la acción de anunciar vuelve, pero los objetos del anuncio son los pastores, y es el anuncio no de lo que va a pasar, pero de lo que ya pasó, “porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (v.11). Y este mensaje viene acompañado de alegría: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace” (v.14). Esta noticia anima al movimiento de los pastores a querer “ir” y “ver”. El “ver” provoca “anunciar” (v.17).

Desde un espíritu de diálogo intercultural esta acción de “ir”, “ver” y “anunciar”, nos dice algo más que una simple disposición de los pastores. Se trata, por un lado, de una acción que contradice la concepción de una cultura que excluye y, por otro, hace público lo que ha pasado al interior de una familia:
“Y cuando lo vieron,
dieron a saber lo que se les había dicho acerca de este niño.
Y todos los que lo oyeron se maravillaron
de las cosas que les fueron dichas por los pastores.” (v.17-18)

Continúa la práctica de Lucas de revertir modelos, en esta ocasión, los pastores, económicamente pobres y religiosamente marginalizados, no son personas de poder o excepcionalmente piadosas, llegan a ser proclamadores de la buena nueva. Ellos son anunciadores a la propia familia y otras personas. Así mismo, los pastores se regresan y María pondera las cosas escuchadas. Es así que Lucas construye la figura de María.

Desde un diálogo intercultural, se pone en marcha una práctica de solidaridad radical que hace posible el reconocimiento del fundamento pre-político de la dignidad de los seres humanos. Solidaridad entre la familia, representada en este momento por María, y los pastores que vienen a anunciar. Esta solidaridad se concretiza en una práctica de afectividad subjetiva que genera proximidad, que hace mover y hallar sentido a referencias identitarias.

Con esto Lucas nos introduce en el tema de la presentación en el templo, pasando primero por el ritual de la purificación (v.21-39). En este ritual se enfatiza la obligación de la purificación de la mujer después de dar a luz (Lv 12). Aunque el lenguaje plural en los v.22-24 muestra que toda la familia debía pasar por esa obligación. Después de esto, Jesús es presentado, e intervienen dos figuras ligadas al templo, Simeón, hombre justo y piadoso (v.25) y Ana, profetiza, mujer de oración, el templo es su casa (v.36-37). Ambos son reconocidos por Lucas como modelos de fidelidad a Israel y al templo. Ana, a pesar de ser presentada como profetiza no dice nada a María ni a José, sin embargo, en la práctica hace lo mismo que los pastores: “y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” (v.38). No hay más sobre Ana.

Finalmente, el regreso a la ciudad de Nazaret. Lucas nos cuenta de cómo fue la vida de la familia en relación con los cumplimientos de las costumbres religiosas y en la relación entre los padres y el hijo. Lo hace de la forma más real posible, lo presenta como una relación biológica, entre un hijo que se va haciendo adolescente, con su padre y su madre. Esta relación es presentada como un proceso de aprendizaje también para María y para José. Este adolescente va forjando su identidad, y al mismo tiempo su libertad, por lo que va creciendo en “sabiduría”, “en estatura” y en “gracia” ante Dios y ante los “hombres” (v.52).

El proceso de aprendizaje y crecimiento, tanto para María y José como para Jesús se da en Nazaret, y no así en Belén. Entendemos que es en esta tierra donde la familia tiene un sentimiento de “pertenecer”. En este lugar, que parece ser el lugar de ellos, simplemente siguen las pautas que les traza la cultura, principalmente las relacionadas con la vida religiosa, son pautas que parecen obvias. Parece entenderse que la fuerza requerida para lograr, o más bien, hacer valer esta pertenencia no surge por sí misma, necesita cultura. Una cultura donde se puedan compartir los significados.

Lástima que tenemos que parar por aquí. Con todo, el sabor que nos queda, es el de sentir que la interculturalidad como perspectiva nos propone un método de leer los textos. O mejor, un plan metodológico para la inversión y el re-aprendizaje por medio del intercambio de las diversas configuraciones culturales. Ese plan, no consiste tanto en pasos enumerados, pero en el desafío de estar atentas y atentos a cómo se van dando los intercambios culturales al interior de los textos. Y esta atención es una habilidad que definitivamente adquirimos al prestar atención a los intercambios al interior de nuestras propias culturas. Intercambios que se utilizan para hacer valer o no “modelos”.

 

María Cristina Ventura
Apartado 901-1000
San José
Costa Rica
tirsaventura@racsa.co.cr  -  tirsa2000@hotmail.com

Como bien señala Sharon H. Ringe, “aunque no se sabe a ciencia cierta de quién se trata, puede ser el nombre de un personaje específico, o puede tratarse de un nombre general para referirse a las personas que forman parte de la comunidad, algunos de los cuales pueden haber sido gentiles atraídos por la teología y principios morales del judaísmo, pero no totalmente convertidos al judaísmo”. Luke, Kentucky, Westminster John Knox Press, 1995, p.20.

François Bovon, citando a Aristóteles, entiende que Lucas está convencido de que la investigación histórica puede confirmar la verdad evangélica. Para Lucas, la verdad es una sola, y las pruebas son argumentos retóricos destinados a persuadir más que a establecer objetivamente la evidencia. El Evangelio según San Lucas, Salamanca, 1995, p.65.

Joseph A. Fitzmyer sugiere no dar demasiada atención a quiénes podrían ser estos antecesores, y que más bien Lucas reivindica implícitamente su derecho a intentar, por su propia cuenta, algo que vaya en la misma línea, al tiempo que está convencido de que su obra supera las anteriores. De cualquier forma, este autor señala que los estudios recientes aceptan que este Evangelio según Lucas depende de Mc, Q y L. Este L, no necesariamente designa documentos escritos y del cual bebieron tanto Lucas como Mateo. Para él, no hay ninguna razón para entender que esos “muchos” predecesores fueran distintos de los “testigos oculares y servidores de la Palabra”. El Evangelio según Lucas II – Traducción y comentarios capítulos 1,1-8,21, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1986, p.17.

Sharon H. Ringe, Luke, Kentucky: Westminster John Knox Press, 1995, p.25.

Sin embargo, ese tener en cuenta al otro, puede ser con el objetivo de incorporarlo a la manera de pensar del autor, lo que generaría una cosificación del otro, o puede ser en el sentido de transfiguración de lo propio en lo ajeno con base a la interacción y la creación de un espacio común, determinado por la con-vivencia. (Ver Raúl Fornet-Betancour, Transformación intercultural de la filosofía, Bilbao, Editorial Desclée de Brouwer, 2001, p.46-47.

Meter Cotterell y Max Turner, Linguistics & Biblical Interpretation, London, SPCK, 1989, p.80-82.

Las explicaciones que generalmente se dan sobre la composición de los relatos de la infancia suponen un proceso de reflexión teológica, más que de cualquier otro tipo. En nuestra propuesta, y sin obviar la base teológica de los relatos bíblicos, hacemos notar el carácter conflictivo en los procesos al interior de las culturas. Como dice Raúl Fornet-Betancourt “culturas no son bloques homogéneos, de rígida ambivalencia, exigen una continua labor hermenéutica”. Transformación intercultural de la filosofía, op.cit. p.249.

Desde el inicio, en el texto hay interés en ofrecer información no sólo sobre la situación cultural a nivel religioso, sino también hay datos reflejando el panorama político que está influenciando a Lucas. En relación a esto, hay quienes afirman que Lucas es cuidadoso en colocar informaciones históricas. Un buen ejemplo de esto es Lc 3,1-2. William Barclay, The Gospel of Luke, Kentucky, Westminster John Knox Press, 1975, p.2-3 y 20. Lo que no significa que cometa errores en el uso de fechas. Con todo, Joseph A. Fitzmyer señala imprecisiones en el uso de la historia por parte de Lucas. El Evangelio según Lucas, op.cit. p.196-197.

No tener hijos para la cultura del Israel antiguo era una carga pesada, principalmente para las mujeres. Usualmente las mujeres eran responsabilizadas de lo que la falta de hijos podía provocar; sufrimiento y vergüenza sobre su esposo. Esto era visto como juicio de Dios contra ella. Ya conocemos casos como el de esta pareja: Sara y Abraham (Gn 16; 21);  la mujer de Maná, la madre de Sansón (Jc 13); Ana y Elcaná (1Sm 1-2). François Bovon afirma que “la infecundidad se veía como un sufrimiento y una humillación en una cultura en que la maternidad era la razón de ser de la mujer”. El Evangelio según San Lucas, op.cit., p.93. Por su parte, autores como William Barclay informa que, en las leyes judaicas, judíos fueron excomulgados por no tener esposas, o quien tuvo esposa y no tuvo hijos. Así el no tener hijos, fue una razón válida para el divorcio. The Gospel of Luke, Kentucky, Westminster John Knox Press, 1975, p.10.

Lucas, como otros textos del Primero y Segundo Testamento, hace referencia a la edad para identificar a las personas, principalmente mujeres, como viejas. Lo que puede significar que esta temática era importante para la comunidad de Lucas. El término probebekúia “estar avanzada en edad”, es la misma expresión para identificar la situación de Sara en Gn 18,11-12 para decir que ya no menstruaba; la profetiza Ana en Lc 2,36 para decir que tenía 84 años; igualmente el término geras, usado para identificar a Isabel como vieja. Y más, Ivoni Richter Reimer nos recuerda que en la cultura romana la vejez se liga con la pérdida de la capacidad de procrear que va de 20-40 años para la mujer y de 40-55 para los hombres, lo que queda fuera de esto es considerado “injusto”. Cf. “Lucas 1-2 bajo una perspectiva feminista… y la salvación se hace cuerpo”, en Ribla 44, Quito: RECU, 2003/1, p.39).

Ya conocemos historias como esas, a Abraham se le anuncia que Sara va a tener un hijo (Gn 18).

Raúl Fornet-Betancourt, Transformación intercultural de la filosofía, Bilbao, Desclée de Brouwer, 2001, p.222.

Mercy Amba Oduyoye, African Women’s Theology, Ohio, The Prilgrim Press, 2001, p.12.

Musimbi R.A. Kanyoro, Feminist cultural hermeneutics – An African Perspectiv, Cleveland, The Pilgrim Press, 2002.

Joseph A. Fitzmyer, El Evangelio según Lucas II, op.cit., p.52.

Con Joseph A. Fitzmyer, tenemos que este proceso se puede verificar en Lucas, en el sentido apologético que tiene el paralelismo entre Jesús y Juan Bautista, en el uso de títulos como Hijo de Dios, Señor y Mesías, propios de la resurrección se traen al período del nacimiento de Jesús e incluso al anuncio de su concepción (Lc 1,32-35; 2,11). El resultado de toda la reflexión teológica se concreta en una cristología pluridimensional en Mateo y Lucas, frente a la concepción bidimensional de Marcos. Ibid, p.43-45.

François Bovon, El Evangelio según San Lucas, op.cit., p.104-105.

Tanto en Lucas como en Mateo, María es llamada una “virgen”. Esta palabra que viene del griego puede ser usada para hombres o para mujeres, identifica a alguien quien no ha tenido relaciones sexuales.

Ivoni Reimer Richter, “Lucas 1-2 bajo una perspectiva feminista…” en: Ribla 44, p.48.

Raúl Fornet-Betancourt, Transformación intercultural de la filosofía, op. cit., p.228.

Llama a la atención que Mt 2,1 recuerda la tradición de que Jesús nace en Belén, pero no da ninguna explicación de por qué. No habla de censo.

Sharon H. Ringe sostiene que no hay reporte de censo en Palestina, en la época del nacimiento de Jesús. Luke, Kentucky: Westmnster John Knox Press, 1995, p.44-41. En tanto que Barclay William, nos recuerda que en diferentes períodos en el imperio romano se realizaron censos con la finalidad de estimar los impuestos y descubrir quienes fueron obligados para el servicio militar. Los judíos estuvieron exentos del servicio militar, por eso se entiende que este censo tendría propósitos de impuestos. En Egipto hay recuerdos de este tipo de censo, y si aconteció en Egipto, aconteció en Siria también. Y Judea fue parte de la provincia de Siria. Esas informaciones vienen de documentos sobre censos escritos en papiro y descubiertos en poblados y villas y en las arenas del desierto.

William Barclay considera que este “no haber lugar en la hospedería” es algo simbólico de lo que después iba a pasar con Jesús, pues él va a ser rechazado más adelante. El único lugar que encuentra es la cruz. El Evangelio de Lucas, op. cit., p.21.

Esa realidad de humillación no se puede limitar a que no fueron acogidos con la familia, pues no se puede dejar en un plano de individuos, familias, sino mejor de una estructura social que excluye y controla.

Para Sharon H. Ringe, esa actitud de María debe verse dentro de la dinámica de Lucas de presentar oposiciones. Luke, op. cit., p.44; mientras que François Bovon nos dice sobre el dilema en que se encuentra Lucas, entre “dar a conocer”, como los pastores, pero escoge “guardar los acontecimientos” como María. El Evangelio según Lucas, op. cit., p.192.

Raúl Fornet-Bentarcourt, “La inmigración como condición del humano en el contexto de la globalización neoliberal”, en Migración e interculturalidad, Raúl Fornet-Betancourt (organizador), Aachen, Wissenschaftsverlag Mainz, 2004, p.253.

Con François Bovon, existe diferencia en la manera de presentar a uno y a otro. Según el autor, la diferencia literaria refleja la diferencia de estatuto sociológico entre el hombre y la mujer en el judaísmo de aquella época, y se pregunta: ¿será éste el motivo de que Lucas silencie el discurso de Ana?

Joseph A. Fitzmyer, El Evangelio según Lucas, op. cit., p.288-290.

 

 

 
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