Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Las raíces afro-asiáticas de la Biblia hebrea ¿Disfraz académico o corriente esotérica?
Nancy Cardoso Pereira
Despertai-vos Para
Cultura Egipicia no Brazil
Em Vez de cabelos Trançados
Veremos turbantes de Tucamom
E nas Cabeças
Enchei-se De Liberdade
O Povo Negro Pede Igualdade
Deixando De Lado As Separações
(Faraó, divinidade do Egito – Olodum)
Resumen
Son muchas las críticas que ha suscitado en el mundo académico contemporáneo las investigaciones sobre el imaginario egipcio, liderados por los black studies. En este artículo, la autora, a partir de la crítica de Ciro Flamarion se propone demostrar cómo lo que este autor llama egiptomanía no es más que una violencia de clase del modelo de ciencia y de historia de dominio occidental.
Abstract
They are many critics that has been raising in the academic contemporary world the researches on the imaginary Egyptian led by the black studies. In this article, the author starting from Ciro Flamaron’s critic intends as demonstrate as that author call egiptmany is not more than a violence of class of the model of science and history of western dominance.
El prof. Ciro Flamarion Cardoso en el artículo “El Faraón Akhenaton y nuestros contemporáneos” presenta críticamente diversas modalidades de presencia del imaginario egipcio en laactualidad. De modo especial, el artículo se dedica a identificar algunos núcleos de apropiación de estudios del Egipto antiguo y sus motivaciones políticas y culturales que –según el autor-comprometen el ámbito de los escritos seriamente escritos.
El autor localiza de modo prioritario dos tendencias de egiptomanía:”La egiptomanía disfrazada de estudio académico: el ejemplo del Faraón Akhenaton por los Black Studies de los Estados Unidos” y “Akhenaton y algunas de las corrientes esotéricas contemporáneas”. La distinción exigida aquí es la de diferenciar “egiptología” de “egiptomanía”. En cuanto a la egiptología es académica y usa “orgánicamente” las normas de las obras genuinamente de especialistas, la “egiptomanía” nada más es de lo que una vinculación aparente con el carácter académico y especializado, situándose en la “superficie de las normas habitualmente empleadas, evidentemente por los especialistas auténticos.
El problema estaría en el compromiso de los estudios de la egiptomanía con los usos destinados al mundo contemporáneo. “En un contexto de estos el estudio del antiguo Egipto es un medio para un fin importando muy poco por sí mismo…los criterios académicos van para el espacio y nos encontramos plenamente en el interior de la egiptomanía”.
La crítica del Prof. Flamarion –que no debe ser subestimada por cuenta de su reconocida contribución a los estudios de la historia en el Brasil- podría ser estimulante y desafiadora en la perspectiva de la lectura bíblica latino-americana y sus relaciones con el estudio de las historias y literaturas de la antigüedad, si no fuese por algunos problemas metodológicos que merecen ser señalados.
No quiero esconderme en las posibles críticas a un proyecto de relectura de las raíces afro-asiáticas de la Biblia Hebrea, pero asumo que los cuestionamientos levantados me ofrecerán una síntesis de las dudas en el desarrollo de este ejercicio, fruto del trabajo y del desafío de teólogos y teólogas afro-latino-americanos/as que se expresó en la reunión de Ribla, en São Leopoldo, 2004.
Entre lo que es disfraz y lo que es auténtico, entre el Egipto-por-sí-mismo y el Egipto-medio-para-un-fin, entre la corriente esotérica y el estudio académico, entre la voluntad-de-descender y los especialitas-auténticos, acepto el desafío de este Ribla y pido permiso para iniciar con algunas cuestiones metodológicas, expresión del carácter aprendiz y provisional de mi reflexión.
La tensión entre lo que sería un estudio-académico de la Biblia y las otras lecturas tenidas (también entre los biblistas y teólogos) como corrientes-esotéricas puede ser percibida en la trayectoria de Ribla, en los encuentros anuales y en las oscilaciones editoriales de número tras número. En un consenso no discutido, Ribla viene acogiendo exégesis seriamente escritas y apropiaciones proto-históricas (genealogías, sentido metafórico, hagiografía y mitología)- haciendo uso de las expresiones del Prof. Flamarion. También los proyectos de una hermenéutica feminista latino-americana vienen siendo criticados como ciencia-ruín o literatura-exótica.
La doble pertenencia de Ribla, su simultaneidad al mundo académico-científico y al mundo de la pastoral-movimientos, ha sido hasta aquí un valor, un espacio seguro para la reflexión y la caminata bíblica latino-americana. Más que un consenso superficial, el espacio de Ribla puede continuar siendo un espacio de extrañeza y de pluralidad vital para la teología latino-americana.
En este artículo me voy a ocupar de cuestiones metodológicas-hermenéuticas sobre los orígenes afro-asiáticas de la Biblia hebrea y sus impactos en las relaciones con los estudios académicos y movimientos sociales.
Entre la verdad y la manía : ¿quién puede hacer historia antigua?
La discusión de la egiptomanía tiene en Brasil un ámbito abarcante e intra-disciplinar en la investigación desarrollada por la Prof. Margarita Bakos, investigadora de historia antigua de la PUC de Porto Alegre. El proyecto desarrollado por la Prof. Bakos describe a la egiptologìa, de la siguiente manera:
“Sauneron expone cuatro géneros extremadamente precisos de la actividad para caracterizar un proyecto de egiptología: debe empeñarse en salvaguardar un patrimonio cultural, explorar el material que se encontraba a su disposición, ampliar el campo de las investigaciones.y, finalmente, publicar y difundir el resultado de sus trabajos.”
La egiptomanía, según la Prof. Bakos, se refiere a una práctica más antigua que la egiptología caracterizada por la reutilización de motivos del antiguo Egipto para la creación de objetos contemporáneos, es decir, tomando elementos de la gramática, del léxico y del imaginario del Egipto antiguo, recreándolos a través de nuevos usos.
Pero, en esta perspectiva, la egiptomanía no tendría la pretensión de pasarse por estudio científico, quedando, claramente, restringida al mundo de la cultura. El problema estaría en las apropiaciones de los motivos egipcios por los historiadores para la creación de objetos contemporáneos…o, mejor dicho: apropiaciones de objetos egipcios para la creación de motivos contemporáneos. ¿Quién puede hacer historia antigua? ¿Cuáles son los motivos para el estudio de la antigüedad?
La principal crítica del Prof. Flamarion estaría en una agenda egiptomaníaca al servicio de intereses de identidad de grupos afro-americanos. Entre las cuestiones de esta agenda estarían cuestiones como: probar que los antiguos egipcios eran negros contaminando los estudios iconográficos; vincular grupos afro-norte-americanos a través de genealogías de las familias reales egipcias; reconciliar la civilización africana con la Historia; afirmar el Egipto antiguo como la cuna civilizadora en los moldes de Grecia y de Roma; reivindicar el protagonismo del Faraón Akhenaton como figura modelo de una Historia de los Negros explicitando el carácter original y superior de su reforma monoteísta.
La crítica aparece hecha como el uso de expresiones descalificadoras para algunas obras del Black Studies:
Afirmaciones extrañas que, a primera vista, podrían parecer un libro académico;
Al lado de egiptólogos auténticos aparecen citados, en pie de igualdad, un charlatán, psicoanalista y estudioso del folklore, un historiador autodidacta de Jamaica y un conferencista muy popular;
La forma puede parecer académica, sin embargo…mezcla ajos con bugallas al escoger lo que cita y cómo lo cita;
Uso de argumentos curiosos;
En circunstancias así, para personas con tal compromiso (incluso aunque fueran profesores universitarios),¡que se dañen las fuentes!
Los criterios académicos van hacia el espacio;
Autores vinculados a los Black Studies estadounidenses, muchos de ellos, profesores universitarios, aun más desprovistos de credenciales egiptológicas auténticas;
La tortura que ha cuestionado los testimonios textuales e iconográficos, son sistemáticamente sometidos…al mismo fariseísmo del enfoque
El tono irónico, vulgar y violento no esconde la profunda indignación del Prof. Flamarion ante la posibilidad de ser confundido con un ¡charlatán, un folklorista, un autodidacta y un biblista! Tal posibilidad se amplía si consideramos las inversiones de grupos considerados no-académicos en el estudio de las antigüedades por motivos varios.
El rigor de los conocidos textos del Prof. Flamarion dan espacio a un discurso corrupto y enérgico. El tono, defensivo de la autenticidad y de las credenciales de la tarea de egiptólogo, deja transparentar un profundo elitismo clasificatorio.
De algún modo el hecho de que los investigadores citados tengan titulación académica, publiquen en prestigiosas editoras universitarias y participen en eventos importantes, no es suficiente para conceder valor académico y científico a sus ideas y argumentos. La crítica está dirigida hacia el carácter militante de la investigación del Black Studies.
La afirmación del Prof. Flamarion de que “En un contexto de éstos, el estudio del antiguo Egipto es un medio para un fin, importando muy poco por sí mismo” revela una comprensión metodológica clásica y orgullosa de sí, típica de nichos de conocimiento que supone que la crítica de la neutralidad científica no los alcanza y, por eso mismo, desconocen cualquier interlocución externa en el ejercicio de la producción de conocimiento. Autosuficientes, pueden afirmarse como guardianes del método y señores de la investigación no contaminada por los sudores de la historia. Reconociendo el carácter elitista de los estudios referentes a la antigüedad en Brasil, no se debe extrañar la reacción emotiva del famoso profesor, ni extrañar la comodidad de la divisoria metodológica: egiptología / egiptomanía.
Los señores (y señoras) del logos se colocan en defensiva contra el avance de los maníacos (y maníacas) que estudian la antigüedad con militantes motivaciones. Esta gente puede tener hasta título, publicar y presentar sus investigaciones… pero si no se alinean con los patrones científicos-auténticos-académicos, deben ser rotulados y clasificados: sólo son maníacos de la historia antigua. Cualquier agenda es irrelevante. En palabras del Prof. Flamarion: “Nótese que el problema no tiene que ver con la hipótesis…de que los egipcios de la antigüedad hayan sido negros. Es bien posible que hayan sido…no obstante yo pienso eso como irrelevante.”
Egiptología-en-sí—Egiptología-para-sí: ¿antigüedad para qué?
La crítica del Prof. Flamarion reivindica a la Egiptología-en-sí, sin desvaríos metodológicos o teóricos, que impongan intereses contemporáneos.
En este punto sería vital hacer de nuevo (¡) la discusión sobre el estudio de la historia, de manera especial, de las antigüedades. Tres cuestiones se entrelazan aquí: la construcción de la memoria del pasado, la cuestión de la causalidad y la posición de la narración en una relación explícita o implícita entre “el tiempo de la historia dicha “real” (o conjunto de los acontecimientos, Geschichte, en alemán) y el tiempo de la historia contada (la narración de los acontecimientos, Geschichte, más también Erzählung), es decir, la dinámica temporal que preside la historia en cuanto saber (disciplina, “ciencia”, en alemán también Historie).”
La prof. Jeanne Marie recuerda aquí la tri-dimensionalidad de la historia, lo que convierte el esfuerzo del conocimiento, en un intrincado proceso de interpretación de los discursos y representaciones sobre el pasado. El estudio de las antigüedades debe enfrentar estas oscilaciones en el propio objeto, que estudia: los textos, las cartas, documentos, inscripciones son interpretaciones de los hechos; las piezas de cultura material son expresiones de cómo la historia debería ser conocida; los descubrimientos arqueológicos se proyectan en el tiempo con el deseo mismo de la a-temporalidad, disimulando sus señales de pertenencia.
Este debate ya presente en la antigüedad, tiene en comparación de las historiografías de Herodoto y Tuicídides un lugar privilegiado. Herodoto afirma su poder y subjetividad de narrador, él explicita también la subjetividad de sus fuentes, de sus aproximaciones a los acontecimientos…sin, con todo, perder el término referencial griego: es a partir de lo que serían los griegos que Herodoto establece su historiografía. Una mirada sobre los otros pueblos, en un estudio comparativo entre “ellos” y “nosotros” y, finalmente, la invención del “nosotros”, al mismo tiempo criterio y síntesis del esfuerzo historiográfico.
Ya en Tuicídides los criterios racionales de convivencia y verosimilitud deben ser amparados por el análisis de la coyuntura política y de la consideración de la situación del narrador(a); en el trato con los acontecimientos y las acciones, se impone el criterio de la verificabilidad amparado en la verosimilitud racional. En Tuicídides, el método se impone sobre los acontecimientos y la inteligencia del historiador, decide por “nosotros” lo que es auténtico, científico y racional. El racional, aquí se confunde con la adaptación de la verdad de los hechos, a los derechos impuestos por los más fuertes. ¿...Cómo garantizar tales criterios de verificabilidad, cómo distinguir la razón que guía un discurso tan coherente…de la racionalidad impuesta a causa de la fuerza? ¿Cómo distinguir la racionalidad de la realidad histórica, de la razón a los vencedores”
La discusión con la prof. Jeanne Marie coloca de nuevo la cuestión de la relevancia de los estudios de las antigüedades como establecimiento de narrativas con función mediadora entre los acontecimientos y el establecimiento de sistemas hegemónicos de poder y de dominación. La búsqueda y el celo por los criterios académicos y serios en los estudios de las antigüedades serían resquicios de un elitismo que disfraza su pertenencia al discurso hegemónico del poder, en la guarda científica de fuentes y documentos.
La distinción entre verdad y manía, revela también la dificultad y la limitación de la academia, de manera especial en Brasil lidiando con la religión. Marcados por un esquema mental binario y primario, desconocen la participación de la religión en el metabolismo de reproducción de la cultura y, como buenos positivistas, intentan inmovilizar los motivos religiosos como objetos del pasado. Se habla sobre la religión, dejando claro que el/la investigador-a no se deja contaminar por ningún resquicio de fe o de creencia.
En este sentido el historiador-cientista reivindicaría el Egipto-en-sí negando cualquier intento de desarrollo de una reflexión del Egipto-para-sí, es decir, como apropiación disgregadora de la teoría del poder y de la dominación. Si historiadores/as negros/as llaman para-sí, la historia del Egipto antiguo como mecanismo genealógico de descendencia o adquisición de poder, mediante la genealogía, lo hacen explicitando los términos de la lectura, identificando los compromisos ideológicos de la historiografía y situando el campo de la historia como campo de conflicto, de disputa.
Lo que el profesor Flamarion llama de egiptomanía, no es nada más que la apropiación por sectores excluidos de los sistemas de clasificación académica, sectores culturalmente y políticamente desposeídos de las herramientas teóricas serias, las que establecen otro movimiento de aproximación y estudio de la antigüedad egipcia. Si existe duda sobre la lucha de clases en la antigüedad…no existe ninguna duda sobre la disputa entre los sectores alineados con las genealogías de poder y dominación y sus estructuras de clasificación, a través de la ciencia y de la academia y de los procesos de “toma del poder” de las clases subalternas. ¡El “lumpenproletariat” de las antigüedades pide paso!
El Egipto-para-sí, se articula con la construcción de un conocimiento para-sí fundamental en el desarrollo de la conciencia de clase: clase-para-sí.
La trayectoria de estos estudios, muchas veces, se confunde con la permanencia y persistencia de motivos egipcios como continuo cultural todavía disponible, y no solamente como estudio del pasado.
“A medida que el saber científico relativo a Egipto, se fundamenta en los cuadros de los saberes válidos para la sociedad, el espacio discursivo del esoterismo queda menguado y debilitado; ahora bien, ese espacio discursivo es indicador directo de una de las prácticas que las visiones tradicionales sobre el Egipto Antiguo le daban plena validez: la alquimia. Así, analizar la desaparición de una idea del Egipto esotérico y misterioso, y el nacimiento y crecimiento de una imagen científica de este mismo objeto historiográfico, es como rastrear el final de un campo de utensilio mental, esencial para el discurso alquímico; de esta forma cada vez más vuelto hacia fuera del campo de las prácticas corrientes y oficiales, cada vez más cerrado e inaccesible.”
En este sentido, la afirmación de la moderna egiptología, en el campo de los saberes oficiales, a partir del siglo XIX, en detrimento de las visiones tradicionales y sus variables heredadas de las relecturas de la propia antigüedad y de lo medieval, hacen del pasado egipcio/africano un objeto cerrado sin continuidad o permanencia significativa como motivo contemporáneo. De esta forma la investigación histórica –en nombre del método y de la ciencia-- esteriliza y congela las tradiciones egipcio/africana como objeto del pasado que sólo puede ser accesible a través de fuentes debidamente investigadas y científicamente verificadas.
Aquí queda clara la complicidad entre el modelo de dominación occidental y el modelo de ciencia/historia occidental: desconocer los continuos materiales y símbolos de las tradiciones egipcio/africana que, por varias y sincréticas formas persistió como contenidos accesibles para las reformulaciones narrativas, científica y simbólicas entre los trueques de las culturas y de las respuestas culturales, refuerza la exclusión y la aniquilación de África como activo cultural que merece ser estudiado en el pasado en sus trayectorias contemporáneas.
Así, la religión, la alquimia, la astrología no son lenguajes cerrados como sarcófagos a la espera del historiador. Estos motivos permanecen en la cultura a lo largo de la historia y permanecen accesibles como motivo de identidad o genealógico, recolocando estas posibilidades del pasado como cultura viva para que, más allá del filtro de la ciencia occidental y su tentativa de inmovilización del pasado de los otros.
Hombre y mujeres que consideran la cuestión racial relevante, se aproximan y se apropian de la antigüedad afro-asiática y producen conocimiento a más de 40 años. Tienen su agenda. Tienen sus motivaciones. Son parte del debate y así deben ser considerados/as, sin ningún esnobismo científico y clasificador. En este caso, la desclasificación de los Black Studies como manía, quedaría mejor caracterizada como violencia de clase, como un recalcar de las élites del orientalismo-para-sí, forjadores de un pasado manipulable por las formas de poder y dominación. En nombre de la ciencia…y por algunos puntos y ventajas además en la tarjeta-fidelidad de las agencias de investigación.
“La prueba de los nueve de la producción intelectual, es como ella afecta al mundo exterior, no es lo que se pasa dentro de un enclave académico…la verdad perturbadora, por lo demás, es que esas decisiones son tomadas con vista a asegurar que nuestro trabajo en nada contribuyó para la lucha de clases. Y eso, mis amigos, es problemático”.
Los pesados telescopios, títulos de nobleza y jubilación precoz: ¿y el método?
En este punto se hace necesario ampliar los términos de la interlocución y del conflicto hacia dentro del marxismo, no como mecanismo garantizador de seriedad y cientismo para la egiptología de Black Studies, sino por cuenta de la integridad intelectual que, en los días de hoy exige la superación de todas las formas nostálgicas de apología del progreso histórico, dando lugar para la difícil convivencia entre política revolucionaria y pesimismo histórico.
En palabras de la profesora Susan Blick-Morss: “El desafío para aquellos de nosotros, que ya están seguros dentro de la academia, es la exigencia dialéctica de pasar para la próxima generación, una tradición de pensamiento radical. Exigencia dialéctica debida a la aparente contradicción: ¿Cómo es posible pasar de una tradición a ser radical? La respuesta a esta cuestión requiere nada menos que una filosofía de la historia…Estamos en la historia y su tiempo no acabó”.
Lo que los sectores de la egiptología-en-sí, defienden, es la evitación de cualquier pensamiento radical. Tal ahorro se efectiviza en la reproducción de los mecanismos académicos de clasificación y en la reproducción de la meritocracia instalada, que funciona plenamente como filtro del metabolismo reproductor del carácter clasista de la Universidad, de la investigación y de los estudios de las antigüedades, de un modo general.
En la reflexión de Walter Benjamín, el poder-instalado no hace posible el surgimiento y la inclusión de conocimientos diversos, lo que exigiría un redimensionamiento de toda la constelación del conocimiento y la búsqueda de nuevas legibilidades. Pero, en la estructura capitalista del saber, el poder distorsiona la visión de los cielos, imponiendo métodos & teorías como pesados telescopios que se mueven con dificultad, con el peso de los títulos de nobleza académica y el peso de los intercambios del poder de reproducción de los sistemas clasificatorios. Obstruidas e invisibles otras formas de conocimiento son avasalladoramente inviabilizadas, precisando ser categorizadas como manía o esoterismo.
El poder de clasificación y reproducción de mecanismos de exclusión, de nuevas modulaciones en las preguntas y en las articulaciones de la historia, está en la propia estructura de las disciplinas de los cursos y estudios de la historia. Las sociedades de estudio, los congresos y sucesos de la antigüedad, funcionan como embudo perverso, como pesado telescopio, que sitúa su foco siempre de nuevo, en áreas ya cartografiadas, impidiendo cualquier movimiento disidente o divergente del foco de los nuevos descubrimientos. En nombre de lo académicamente serio, de las normas científicas correctamente utilizadas y las citaciones debidamente estructuradas y clasificadas…y también para mantener el título de nobleza federal y la jubilación precoz.
“Tal poder no es, apenas, impuesto por el Estado, más bien está alojado en la propia estructura de nuestras disciplinas – ellas son aparatos de ampliación, a la inserción, que estimulan a la inserción de nuevos descubrimientos en sus constelaciones del discurso ya cartografiadas, cambiando su foco apenas lentamente, para adecuarse al signo de los tiempos. Nosotros, intelectuales practicamos la agencia crítica cuando rechazamos las cadenas de los signos astrológicos dominantes…”
Acostumbrada a oír a todos esos señores teóricos y metodológicos, la hermenéutica feminista latino-americana también oscila entre invertir sus energías y posibilidades, intentando corresponder positivamente a todos los ítems exigidos por la teocracia de los estudios de la antigüedad o…explotar el continuo cultural –forma y contenido- sin la pretensión de sustituir este lugar de poder por otro, sea él sobre una historia de mujeres o una historia de los/as negros/as.
La cuestión entonces es la de entender las hermenéuticas históricas con la agenda como parte del conflicto de clase, expresado en las relaciones de poder en el mundo de la academia y de la producción de conocimientos asentados en el pensamiento liberal hegemónico. La cuestión sería la de reconocer el potencial desconstructivo –teórico y metodológico—de las hermenéuticas feministas y de los Black Studies, tratando de considerar que, en la explosión hacia adentro, de viejos mitos, el potencial iluminador de los nuevos hechos no se haya perdido en la explosión.
La presión clasificatoria de las disciplinas y de los espacios de estudio de las antigüedades, puede contaminar los espacios fronterizos entre academia y los espacios militantes, tornando inviable un abordaje tridimensional y transdisciplinar, de modo especial en la articulación de las categorías de raza/género/etnia, dando, por lo contrario, razón a los temores del Prof. Flamarion. El peligro no está en la explicitación de la agenda contemporánea en los estudios antiguos, sino más bien, en la tentativa de reproducción del simulacro teórico-occidental, simplemente descolocando la noción de centro.
El etnocentrismo crónico de las concepciones antropológicas del siglo XIX en el desarrollo del método histórico-crítico y sus derivaciones (sociológica, estructuralista, etc.) perpetúan nociones fijas y esencialistas de identidad, dificultando un simple proceso de descolocación del método para el tratamiento de nuevas constelaciones del conocimiento. Así, una visión afro-céntrica de la historia, no puede sucumbir al patrón monocausal, reproduciendo la lógica de la historia, centrada en un punto originario, invirtiendo el movimiento interno de la centrifugadora historiográfica, más manteniendo las estructuras que niegan el tránsito/conflicto/diálogo entre los muchos orígenes antiguos, en nombre de un principio ordenador.
Interesa a una epistemología eurocéntrica la negación del sincretismo cultural, insistiendo en una separación artificial entre las culturas europeas y no europeas, y acercando una aproximación siempre movida por patrones de reducción de la alteridad. Este proyecto historiográfico eurocéntrico, no puede ser revertido por la sustitución del polo de origen, porque su etnocentrismo es extensivo al método historiográfico y a las dinámicas teóricas del estudio de la historia, como reducción del “diferente” por las operaciones disciplinadoras del conocimiento y de la verdad. “Aunque una narrativa eurocéntrica construya un muro artificial de separación entre culturas europeas y no europeas, la propia Europa es una síntesis de muchas culturas occidentales y no occidentales. La noción de una Europa “pura” originada en la Grecia clásica, está fundada en exclusiones cruciales, de las influencias africanas y asiáticas, que dieron forma a la propia Grecia clásica, a la osmótica cultura sefardí-judaico-islámica, la cual desempeñó un papel fundamental en el período de ascendencia oriental, en la Edad Media y en el Renacimiento. Todas las situaciones provisorias para el aprendizaje, que fueron célebres en el progreso europeo --Grecia, Roma, la Cristiandad, el Renacimiento, el Iluminismo –son momentos de sincretismo cultural. El “Occidente”, entonces, es él mismo, una herencia colectiva, una mezcla omnívora de culturas; él no observó simplemente influencias no europeas; fue constituido por ellas.”
Un proyecto de lecturas de los orígenes afro-asiáticos de la Biblia Hebraica, se inserta así, en la superación de lógicas de segregación auto-referenciadas, asumiendo la comprensión del sincretismo cultural, económico, científico y religioso, de modo especial en el espacio de las culturas mediterráneas en la antigüedad. Los mundos antiguos son mundos complejos, con porosas fronteras culturales.
La crítica del pensamiento neo-liberal hegemónico, investido de verdad seria, sólo podrá ser hecha a partir de la radicalidad de una nueva epistemología, por nuevas formas de producción del conocimiento que incluya la crítica “al eurocentrismo, como forma hegemónica de control de la subjetividad / intersubjetividad, en particular en el modo de producir conocimiento
…”cada científico tiene sus propias normas e intereses, como la adquisición de riqueza, fama y poder, por ejemplo. (…) La meta de la Ciencia se concilia con los intereses de los científicos por medio del sistema institucionalizado de recompensas y penalizaciones. De esta manera los científicos son constreñidos a actuar de modo que atiendan a los intereses de la Ciencia, porque es exactamente esta forma de obrar que resulta en las recompensas que atienden a sus propios intereses. Naturalmente, hay otros intereses en juego en la actividad científica, como los monopolios profesionales, gubernamentales y de los sectores privados (…)”
En este sentido, el esfuerzo latino-americano de una lectura de las raíces afro-asiáticas de la Biblia Hebraica, tiene como tarea el enfrentamiento de dos cuestiones:
1.– la inclusión de la historia y de la geografía de África, como uno de los espacios socioculturales que influenciaron la vida política y económica de Palestina. Pues la tendencia de minimización de cualquier influencia africana en el Canon hebreo, todavía continúa en nuestros tiempos actuales, y considero eso un serio error de la historiografía tradicional. Pero esta inclusión no pretende justificar la participación de estos pueblos en la tradición judeo-cristiana, y sí, por el contrario, rescatar la pluralidad cultural y religiosa como elemento importante en la reconstrucción de la memoria histórica y geográfica de esta tradición. 2.– el enfrentamiento de los núcleos de concentración del saber científico, denunciando cualquier “…afirmación de hipótesis y teorías en una zona de neutralidad, pues ella ‘ no goza de ninguna extraterritorialidad con relación a la sociedad que la produce y la usa’. Por esto, la ciencia debe ser abordada también bajo la perspectiva de un análisis crítico, con respecto a sus efectivos efectos de poder.”, de modo especial en nuestros bunkers masculino-caucasianos de las facultades de teología y en las ciencias de la religión de América Latina.
La pregunta por las raíces afro-asiáticas de la Biblia Hebrea: ¿qué significa? ¿verdad o manía?
Este ejercicio y esfuerzo colectivo de una lectura afro-latino-americana de la Biblia, ya se expresa tanto en los grupos de base, en las articulaciones de movimientos pastorales y también en nuestros centros de estudios de ciencias bíblicas, expresándose de modo más organizado, en los espacios de Ribla.
Las dudas y reservas que esta hermenéutica viene recibiendo –de modo especial por parte de los centros de estudios académicos de la Biblia–, amplían la desconfianza que un proyecto de lectura popular de la Biblia en América Latina, viene recibiendo en toda la trayectoria de las comunidades de base, de las pastorales populares y de la teología de liberación.
Siempre se tuvo claro que la Biblia estaba referida a los poderes del púlpito y de la cátedra, siendo necesario un descolocamiento epistémico, político y de espiritualidad en la construcción colectiva de esta lectura de la Biblia a partir de los pobres, como vector estructurante interno y externo de la lectura.
La lectura popular de la Biblia, siempre sufrió de la desconfianza por parte de las teologías sistemáticas y de la indiferencia de parte de la academia de modo general. El único camino posible sería aceptar la división entre verdad y manía, es decir, aceptando las clasificaciones que no hacen posible o dificultan lo “popular” de participar de la conversación de la ciencia.
Así, lo máximo que se hace es “literatura”, lectura pastoral, itinerario de catequesis…,pero la lectura popular de la Biblia no resistiría los tests de seriedad exigidos por la ciencia. En los últimos años, esta tendencia se confirmó, cancelando mucha de la vitalidad del diálogo político y místico entre exégesis y luchas populares.
Es que las revistas necesitan ser clasificadas, los centros de estudio requieren de notas, las bolsas de estudio exigen ser disputadas y las manías pueden ser objeto de estudio ¡más nunca ser motivo!
Entre el mundo de la ciencia y el del esoterismo: ¿a qué mundo debe pertenecer la lectura popular de la Biblia? Estudiar la Biblia y, a partir de ahí, a la antigüedad, ¿es antigüedad-en sí o antigüedad-para-sí? En las palabras cantadas y danzadas de Olodum, la cultura egipcia está viva en Brasil. ¡Olodum! ¡Pelourinho!
Deuses
Divinidade Infinita Do Universo
Predominante
Esquema Mitológico
A Ênfase Do Espírito Original
Exu
Formará
No Eden Um Novo Cósmico
A Emersão
Nem Osíris Sabe Como Aconteceu
A Ordem Ou Submissão
Do Olho Seu
Transformou-se
Na Verdadeira Humanidade
Epopéia
Do Código de Gerbi
Eu Falei Nuti
E Nuti
Gerou As Estrelas
Osiris
Proclamou Matrimônio Com Isis
E o mal Seth
Impera-ar
Horus Levando Avante
A Vingança Do Pai
Derrotando o Império Do mal Seth
Ao Grito De Vitória
Que nos satisfaz
Cadê ?
Tutacamom
Hei Gize
Akhaenaton
Hei Gize
Tutacamom
Hei Gize
Akhaenaton
Eu Falei Faraó
êeeee Faraó
Eu Clamo Olodum Pelourinho
êeeee Faraó
É Pirâmide Da Paz e Do Egito
êeeee Faraó
É Eu Clamo Olodum Pelourinho
êeeeee Faraó
É Que Mara Mara
Maravilha Ê
Egito Egito Ê
Egito Egito Ê
É Que Mara Mara
Maravilha Ê
Egito egito Ê
Egito Egito Ê
Hum Pelourinho
Uma Pequena Comunidade
Que Pórem Olodum Um Dia
Em Laço De Confraternidade
Despertai-vos Para
Cultura Egipcia no Brazil
Em Vez de cabelos Trançados
Veremos Turbantes de Tutacamom
E Nas Cabeças
Enchei-se De Liberdade
O Povo Negro Pede Igualdade
Deixando De Lado As Separações
Do CD “Egito”, 1987
Egipto está vivo en las calles de Salvador, Bahía…el faraón vuelve siempre de nuevo, el otro-momo de otro carnaval, y en un Nilo de gente desfilan cleopatras siempre vivas, alquimias de antigüedades insistentes… y, quien no tenga miedo de ser llamado maniático, por los sarcófagos universitarios, va a arriesgar irse al África como motivo y desafío vivo en la cultura popular: dios con nosotros.
Nancy Cardoso Pereira
Esta reflexión fue colectivamente construida en el grupo de investigación “Religión y Corporeidad” del Instituto Porto Alegre, con la participación de la alumna Magali de Rossi, a quien agradezco por la lectura atenta.
Citado en Margaret BAKOS, Egiptomanía, el proyecto-caracterización del problema, www.pucrs.br//ffch/ historia/egiptomanía/ proyecto2.htm
Citando Cheikh Anta DIOP ¿Cuál obra de Dios?
Confer.; Art SCOTT, The Queen of Sheba’s visit to King Solomon, presentado en el Vancouver Grand Masonic Day, oct 16, 1999, www: Paulo Mendes PINTO, Egipto Logia:entre tradición esotérica e innovación científica, presentado en el II coloquio internacional: discurso y prácticas alquímicas, junio 1999, Lisboa, www.triplov.com/alquimias/alpau.htm
GAGNEBIN, Jeanne Marie,Sete aulas sobre linguagem, memoria e historia, Imago, Río de Janeiro,1997.
GAGNEBIN, Jeanne Marie, sete aulas…p.15.
Respecto a Tuicídedes, GAGNEBIN, Jeanne Marie, Sete aulas, p.28.
GAGNEBIN, Jeanne Marie, Sete aulas, p.37.
BLICK-MORSS, Susan Walter Benjamin: entre moda acadêmica e avant-garde, Crítica Marxista, n° 10, Boitempo Editorial, São Paulo, 2000, p. 63.
BLICK-MORSS, Susan Walter Benjamín: entre moda acadêmica BLICK-MORSS, Susan Walter-Benjamin: entre moda acadêmica, p. 50.
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SOTA, op.cit., p.31
Roberto LEER, Experiencias de Educação para os Movimentos Sociais
http:www.lpp-uerj.net/outrobrasil/Docs./1352005174113_roberto_dezembro_2004.pdf
CHALMERS, Alan. A fabricação da ciéncia. São Paulo, UNESP,1994, p.159.
Maricel MENA-LOPEZ, Raízes afroasiáticas nas genealogías bíblicas, Identidade, Boletim do Grupo de Negr@s da EST/IECLB, VOL 5, jan-jun/2004 (identidade@est.com.br)
CHRÉTIEN, Claude. A Ciencia em açâo, Campinas, Papirus, 1994.
Pelourinho= plaza muy famosa en Bahía (Brasil), que tiene mucho valor para la población negra. (Nota del Traductor)
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.