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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

RAICES AFRO-ASIÁTICAS EN EL MUNDO BÍBLICO
Desafíos para la exégesis y hermenéutica latinoamericana

Maricel Mena López

Síntesis
Este artículo busca entender el horizonte de comprensión del Oriente Medio antiguo, a partir de la inclusión de pueblos de origen afro-asiáticos (Egipto, Cuch o Etiopía y Sabá) en la constitución de la tradición judeo-cristiana. De esta manera se propone el rescate de los textos bíblicos que en su unilateral interpretación occidental descuidó la participación activa de África en el imaginario israelita y cristiano.

 

Introducción

Este fue el título dado en el encuentro anual de la Revista de Interpretación bíblica Latinoamericana RIBLA, realizada en San Leopoldo, Brasil en el año 2004. Nos reunimos cerca de 50 biblistas del continente para reflexionar sobre este tema . Este texto no es más que un esfuerzo de sistematización de los contenidos abordados.
El encuentro se dio en el marco de una ruptura de paradigmas de la manera como hemos abordado los estudios bíblicos en el continente. Partimos del presupuesto de que muchas de nuestras lecturas están filtradas por un modelo euro céntrico de ver la historia. Una historia que la mayoría de las veces excluyó pueblos y culturas que están fuera del foco occidental.
Por este motivo el encuentro permitió ampliar el horizonte de comprensión del Oriente Medio Antiguo, a partir de la inclusión de pueblos de origen afro-asiático (Egipto, Cuch o Etiopía, Sabá) en la constitución de la tradición judeo-cristiana. De esta manera nos propusimos rescatar los textos bíblicos de su unilateral interpretación occidental que descuidó la participación activa de África en el imaginario israelita y cristiano. Partimos entonces de la constatación de que hay una participación activa y constante del mundo africano en las experiencias antropológicas del Israel bíblico y post bíblico. Cuando solamente se ve la historia del pueblo de Israel y de Judá a partir de ópticas occidentales, se deja de considerar a África como una de las perspectivas culturales y religiosas para la comprensión de Palestina. Los objetivos delineados para el encuentro fueron:
* Reconsiderar la historia de los pueblos africanos en la historia de la interpretación, en su localización conjunta: África y la Península de Arabia.
* Integrar el paradigma intercultural en la exégesis y hermenéutica bíblica latinoamericana para que no pensemos o hablemos sobre diferencias sino que dialoguemos con ellas y a partir de ellas. De este modo la exégesis y la hermenéutica latinoamericana asumen el desafío de diálogo con las diversas tradiciones bíblicas, con la finalidad de establecer nuevas relaciones, donde no hay ni dominado ni colonizado culturalmente, pero sí donde hay puntos de convergencia y divergencia que no implican necesariamente relaciones jerárquicas.
* Revelar los mecanismos a través de los cuales se produce y reproduce la dominación de pueblos negros en procesos históricos de resistencia social.
* Propiciar un espacio de diálogo entre los biblistas para que juntas y juntos levantemos los desafíos que el estudio arroja a la exégesis y hermenéutica latinoamericana.

1.         ¿Por qué hablar de raíces afro-asiáticas en la Biblia? marcos epistemológicos

Los grupos negros continúan creyendo que un nuevo mundo es posible, y por eso nosotros continuamos caminando, ocupando espacios que nos fueron negados. Revindicamos la necesidad de que la teología se ennegrezca, mirando para África, rompiendo con muchos paradigmas. Diciendo también que las tradiciones israelitas se fundamentan en el espacio africano. Nuestro grito es también una necesidad de contar la historia bien contada. No proponemos buscar y enumerar la presencia negra, pero si colocar nuestra presencia en el centro; somos otro centro, al lado del centro judío. Israel se fundó, tomando muchos elementos de África. Con el tema de raíces, a veces los blancos se sienten amenazados por el hecho de ser tomada su tradición etnocéntrica blanca. Pero las raíces bíblicas antiguas por otro lado no son blancas. Queremos encontrarnos en la religión, en la política, en el centro de las perspectivas, y conocimientos… es importante destacar, nuevas lecturas, por ejemplo que las tribus de Israel igualmente tomaron las tribus africanas como modelo, a través de la comparación del mundo cultural mediterráneo. Es necesario preguntar, finalmente, ¿por qué siempre tomamos Siria, Babilonia, Mesopotámia etc. y no aparece África para elaborar nuestra “historia de Israel”? No queremos ser afrocéntricos, pero sabemos de la necesidad de criticar también estructuras que vienen de África.
Enfatizamos que el lugar de nuestro trabajo y teología son nuestras comunidades. Pero es necesario saber lo que significa ser negro en Norte, Centro, Caribe y Sur América. Nuestra manera de entender y estudiar no solamente son reconstrucciones de memorias históricas, sino también traemos en las claves simbólicas, etc, y de la misma manera un saber profundo. Proponemos por lo tanto un cambio de cosmovisión, pues es necesario considerar la historia israelita desde su aporte antropológico para llevar en serio su sujeto de narrar historias a través de mitos, así como su patrimonio cultural que hace parte de un mundo mayor con raíces en África y en Asia Menor.
Cuestionamos nuestra manera de acceder al conocimiento, proponiendo por lo tanto, revisar epistemologías centradas, monolíticas, euro-céntricas. Por esto nos preguntamos, ¿qué estamos haciendo en la academia? Hacemos apenas eco, y como lo hemos hecho, sólo repetimos textos y lecturas? Hacemos reproducción de otras copias de discurso. La función crítica es romper esa línea de coherencia lógica, mostrando que hay una lógica difusa en el sistema académico. Con Raíces, estamos buscando salir de la caverna y parar de repetir, hacer hablar o callar. No reproducir el discurso. Aunque no estemos inventando nada nuevo, estamos trayendo a la superficie lo que ya está en el propio texto. Dejar que los textos tengan olor, color, cuerpo, trasmitir vida que convida a salir dentro de él. Con eso, rompemos paradigmas, buscamos otras instancias de la lógica, otros métodos de interpretación.
Necesitamos una relación dialógica, en la cual es importante escuchar al otro, saber que es lo que el otro tiene que decir. De esta manera habrá un crecimiento mutuo y posibilidad de nuevas construcciones de relación. La presencia negra en la Biblia no es evidentemente en la Biblia, porque el proceso interpretativo ha invisibilizado esta presencia. Existen dos hipótesis para ignorar la presencia: metodológicamente, porque no se puede colocar la pregunta por causa de los límites del paradigma; el pretexto no incluye el negro, solo el oprimido/mujer…; etnocéntricamente el racismo es difuso en Brasil, el racismo jerarquiza los grupos étnicos y crea relaciones intermediarias cosificadas, exaltando al mestizo; la relación blanco/negro no es evidenciada, nos engañamos que no hay racismo .

1.2       ¿Qué será un mundo afro-asiático?

En las últimas décadas, en EUA, se acepta la existencia del mundo Atlántico, por lo tanto, un mundo que cambia de foco occidental euro céntrico para los cuatro puntos cardinales, un mundo ligado por el Mar Mediterráneo. El mundo Afro-Asiático reconoce la existencia del mundo Atlántico.

Pero entonces, ¿qué sucede con el mundo Mediterráneo? Hace más de diez mil años tenemos noticias de contactos habidos entre pueblos de Asia Menor, África, descendiendo el río Nilo hasta Tanzania. Esas culturas emigraron todo el tiempo con procesos integradores. Hasta la lengua es afro-asiática…En la filología, en las cartas, poesías, en el arte, la iconografía y monumentos hay evidencias que esos mundos estaban siempre en contacto: asirios, sumerios, etíopes, egipcios, libios se comunicaban entre sí como compañeros, adversarios, vasallos, soberanos….

Hasta la década de 1970, se afirma que los egipcios eran soberanos; arqueológicamente se evidencia, que los cuchitas o etíopes actuaron en la historia en cuanto relaciones amistosas como bélicas con los egipcios. Eran tanto soberanos como subalternos junto con los pequeños reinos de Arán, Canaan y Negueb. Se ha descubierto que hubo varias tipos de dinastías. Ser egipcio no es una cuestión étnica, pero si cultural. Podemos ver distintas auto representaciones de los egipcios y de cómo expresaban su realeza. Estas diferenciadas formas de contacto y comunicación entre los pueblos afroasiáticos están documentadas tanto en textos bíblicos como también en otros documentos. La 18ª dinastía de Egipto está demostrada en las castas de Amarna, que indica reyes babilonios y asirios; la 25ª dinastía entre los siglos 9-8, el tiempo de los grandes profetas, existen cuchitas/africanos como reyes de Egipto. Textos proféticos como Jr 1,5-6 reflejan interacción cultural con textos elaborados dentro de la 25ª dinastía .

A veces las personas nos cuestionan, ¿cómo es posible justificar un mundo negro bíblico? En nuestra perspectiva, lo contrario también era justificado, pues mirando en los mapas, entendemos que no podemos justificar un mundo blanco en aquel espacio. Hay textos bíblicos que demuestran que toda la ciencia de los grandes teólogos es ciencia fracasada, porque ha sido fruto de auto-representaciones de su época interpretativa. Así, es posible ver el mundo antiguo de forma diferente.

La nacionalización de la idea de que el mundo antiguo era esencialmente “caucásico” está fundamentada en un proceso de racialización que tiene sus raíces en conceptos de superioridad europea que surgieron en la época de la colonización americana ..El mundo clásico que acostumbramos a entender como nuestro progenitor cultural, descubrió sus raíces en el mundo oriental y africano (Egipto, Libia, Etiopía). Los griegos no tenían problema con la belleza negra. Homero, historiador romano, en el 5º libro de la Odisea, afirma que los etíopes fueron los primeros en adorar a Zeus y todos los otros dioses del Olimpo. Esto puede ser indicio que en el entendimiento popular del siglo I, los etiopes fueron los primeros pueblos en orar y honrar los dioses griegos .

1.3.      Reacciones a la propuesta metodológica

Por un lado se colocó el problema de identidad del color en distintos espacios, lo que posibilita la identidad con un grupo específico; por otro, se coloca la cuestión de la investigación bíblica. Lo mismo sucede con la hermenéutica feminista, que se pregunta por la autoridad bíblica; el problema está en el texto y en la percepción de los textos. Interesante es ver cómo distintos grupos a partir de sus experiencias silenciadas se levantan y asumen su historia e interpretación.

Vemos en esta propuesta un desafío exegético-hermenéutico que es la construcción de la identidad en el amplio campo de otras culturas e identidades, cómo es que ellas se comunican e interrelacionan manteniendo alteridad y autonomía?

La Teología de la Liberación pecó al no asumir toda la cuestión de las relaciones étnico-raciales a nivel académico como en la práctica pastoral popular. Racismo es una cuestión de enfermedad de la sociedad, es una categoría de análisis que debe recorrer todos los niveles de la vida, debe también acontecer en los trabajos académicos, y cómo puede interrelacionarse con otras categorías? Estamos en un proceso de aprendizaje y es importante escuchar todas las investigaciones a partir de las múltiples experiencias. Enriquecer el análisis de esta coyuntura, racismo/discriminación. Qué queremos decir cuando hablamos de blancos?

Todo lo que se habló puede ser pasado por la hermenéutica indígena. Problematizar la cuestión del Mestizaje, negativa/libertadora. Los métodos de estudios están en proceso de cambio para la nueva construcción del mundo con muchos centros.

Se mencionan grupos de negros, pero, ¿y los grupos de homosexuales? ¡Aún hay muchas voces que ni siquiera son nombradas! Invisibles en el discurso teológico/académico. Cuando se habla, son heteros hablando sobre el tema.

2.         Geografía afro-asiática

Iniciamos este estudio mostrando un mapa bíblico del antiguo medio Oriente, destacando Egipto. ¿Será que tenemos que repensar nuestros mapas? Presentan un desafricanización de Egipto en una perspectiva de norte a sur. Hay mapas más recientes de África antes del siglo 14. El objetivo de ellos es bajarlo al centro de África y ver cuál es su influencia y movimiento dentro de la historia de Israel, a través de las múltiples migraciones. ¿Por qué dentro del contexto geográfico-cultural, Etiopía y Egipto, que hacían parte de las dinámicas de aquel mundo, fueron descuidadas?

El texto de Gn 2,8-14 relata la expansión del jardín del Edén. En el extremo oriente hay un río que se dividía en 4 brazos y descienden hasta Hevila y Cuch. Este texto es atribuido a la fuente J cuyo jardín incluía las tierras africanas. Lo que los israelitas llaman de Cuch equivale a lo que el mundo helénico llama de Etiopía. Para los israelitas, se trata de una región cerca del río Nilo; antiguamente este territorio se adentraba más para las regiones centrales africanas, la región de los grandes lagos. En este territorio al final de la cuarta catarata podria estar el origen del mundo.

A partir de este texto del Génesis, se levantaron algunas cuestiones sobre la hipótesis de los pobladores del mundo. En el 10º milenio a.C. sucede el descongelamiento de la tierra, en esa época tenemos las sabanas con poblaciones más bien prosperas, poseían ganado doméstico y agricultura; el lago de Chat, Berberes. Desde el centro africano hay varias migraciones internas para todas las direcciones; las narrativas de las genealogías bíblicas pueden estar apuntando en esa dirección. Esto difiere con la exégesis tradicional a la cual le es difícil considerar las genealogías como históricas, para nosotros, ellas nos están desafiando para la recuperación de un modelo antiguo, anterior al semitismo.

En este texto de Gn 2 la historia de la investigación coloca una polémica en relevancia. La localización del segundo río que va a la tierra de Cuch y es considerado como el río Jordán, tal vez porque para esos estudiosos el jardín del Edén está entre el Tigres y Eufrates (Hidekel y Perut). El nombre de Pisson es también identificado con el río Nilo.

El río Giom no es mencionado en otros lugares del antiguo Testamento con gran precisión (1Re 1,33.38.45; 2Cró 32,30;33,14), los estudiosos de la Biblia presentan dificultades sobre la geografía de esta tierra. Inclusive hay una corriente de investigadores que considera impensable que África sea parte de la demarcación del mundo por los antiguos israelitas .

La actual tendencia de los investigadores del Antiguo Testamento es ambigua, con todo me parece apropiada la apreciación de Edgard Ullendorff de que “el río Giom que circunda toda la tierra de Etiopía es una adaptación de la descripción del recorrido del Nilo hasta Meroé y Abisinia” . Existe entonces la probabilidad de que el río Giom sea el río Nilo. Para Claus Westermann, por ejemplo, “Cuch es principalmente Etiopía o Nubia, la tierra al sur de Egipto, o más exactamente el área entre la primera y cuarta catarata del Nilo.” A su vez Hermann Gunkel conectó el sur de Arabia con Etiopía, mientras que Gorapor y Albright relacionaron Egipto a Etiopía .

Según la tradición veterotestamentaria, los cuchitas estaban organizados en dos grupos. El primero está situado al sur de Egipto; y el segundo cruza el Mar Rojo, incluyendo la península de Arabia extendiéndose hasta Mesopotámia (Tigres y Eufrates) . Por eso concordamos con Ullendorff , cuando dice que en la tradición bíblica “Cuch” era un término que designaba de una manera general toda la región del Valle del Nilo, sur de Egipto, incluyendo Nubia y Abisinia (Ester 1,1). En la misma línea Cheikh Anta Diop afirma que “los pueblos negros fueron establecidos en civilizaciones desde el Nilo a la creciente fértil mesopotámica millares de años atrás.” .

Según Jorge Pixley “Cuch es conocida, y no hay problema con identificar allí al río Nilo; en todo caso la región de los lagos es muy distante, no sé si en el tiempo de la fuente J esa región era conocida; hoy es una región muy fértil” En aquella época hubo migraciones internas. Los antropólogos dicen que los orígenes de la humanidad se deben situar en esta región Kenia/Uganda”.

Es necesario observar algunos aspectos que nos parecen obvios del texto ya que fueron ignorados en el proceso interpretativo de la historia de la tradición, que puede estar ampliando la región del paraíso o que existen dos paraísos. Si la exégesis se preocupa en trabajar la teología, entonces tenemos que rescatarla hacia dentro de aquellos tiempos antiguos, o sea, otra manera de entender la historia; son textos mitológicos, sin embargo, no quiere decir que carezcan de valor; en Kenia se habla que las migraciones también van hasta el sur de África. Hay indicios de la participación de negros en muchas iconografías. Para Elsa Tamez “los orígenes de la humanidad pueden vincularse a los estudios geográficos en Gn 2”. Ahora bien, para Sandro Galazzi “ese texto es visto desde el centro, que es Jerusalén (árbol de la vida); Si es fuente J, entonces es importante considerar que el relato pertenece al tiempo y contexto de Salomón, pudiendo ser un texto compuesto en el cual todo el mundo es visto a partir de Israel”.

2.1.      Egipto y Cuch en las genealogías bíblicas

Entre los textos bíblicos que citan a Cuch, el más famoso corresponde a la tabla de las naciones de Gn 10. Este texto es el mayor puente de identificación entre África antigua y el antiguo Israel. Lo primero que debe tenerse en cuenta al estudiar Gn 10 es que este capítulo es producto literario de dos tradiciones o fuentes distintas, la Javista Gn 10, 8-19, 24-30 (usualmente fechada en la mitad del siglo décimo a.C.) y la Sacerdotal Gn 10, 1-7; 20-23 y 31-33 (usualmente fechada en el siglo quinto a.C.). Estos escritos tienen intencionalidades diferentes dependiendo de la fuente literaria.

Observando el mapa general vemos dos familias – canita (Cam) y semita (Sem). Elsa Tamez observa que “en el v. 8 el más poderoso de la tierra es descendiente de Cuch, y en su reino está Babel”. A su vez Sandro se pregunta “si es una síntesis sacerdotal; ¿cuál es el interés de los sacerdotes en eso?”

¿Por qué se coloca una expansión tan grande? Si los israelitas tienen raíces camitas, entonces ¿cuál fue la intencionalidad de la maldición de Cam? En Gn 10, los sacerdotes están como “limpiando” la maldición de Cam, entonces, ¿por qué la historia negra hasta hoy carga en sus costillas esta maldición? ¿Por qué la historia interpretativa no destaca eso? Quien admite la multiplicidad de esta descendencia son exactamente los sacerdotes.

¿Qué percibimos en el texto? Llama la atención que tenemos dos estratos del texto en Gn 10 – textos javistas (anteriores) y sacerdotales (posteriores); Sabá aparece como descendiente de Cam y Sem. Según Randall Bailey Gn 10,8 es el texto más antiguo. De acuerdo con la tradición más antigua Egipto habría influenciado sobre los territorios europeos (Gn 10,13-14) y Cuch (Gn 10,8-12) habría influenciado en Arabia y Mesopotámia(referencia con Babel, Nínive) la fórmula x generó la y es la tradición más antigua; la fórmula y generó la x es la tradición sacerdotal más reciente. Los textos no tienen problema con estar incluyendo las influencias africanas.

Sin duda estos compiladores creyeron que los pueblos de África eran descendientes de los africanos, o que estuvieran bajo su dominio. Esta idea vino de la tradición javista. Así la tesis de que Cuch habría influenciado política y económicamente a los pueblos árabes aún continúa, aunque la tradición sacerdotal lo describa en términos de parentesco de la humanidad. Los hermanos de Cuch y Egipto aparecen juntos en muchos textos deuteronomistas. En Is 20,3-6 Egipto y Cuch son naciones militarmente poderosas capaces de dar esperanzas a Judá y con la posibilidad de evitar la invasión de Asiría. En Is 45, 14 se exalta el producto de Egipto, las riquezas de Cuch, y los pueblos de Sabá por su elevada estatura.

Mientras que en la tradición javista las genealogías de las tierras africanas son presentadas como principales, en la sacerdotal son descritas como un elemento de parentesco a la humanidad de Cam. En cuanto los fragmentos javistas de Gn 10 evidencian influencias políticas y económicas, en los fragmentos sacerdotales, esas influencias parecen estar minimizadas a las sencillas relaciones genealógicas. La fuente javista presenta el cuadro de influencias africanas como primero dentro del mundo, la fuente sacerdotal describe un mundo en el cual la influencia africana está disminuida.

Martín Bernal con su obra Black Athena estudia las influencias egipcias en la cultura griega; la tendencia de la Iluminación en los siglos 18 y 19 afirma que los griegos se originaron del mundo semítico y negaron cualquier relación de la influencia africana. Los relatos bíblicos demuestran como los africanos “subieron” geográficamente. Estas cuestiones que aquí están siendo colocadas están muy desarrolladas en los EUA, donde Martín Bernal en su obra antes mencionada revolucionó las teorías, y además fue muy polemizado.

Al comentar los textos genealógicos estos fueron los principales aportes de los y las biblistas: Para Sandro Galazzi: “es importante considerar el doble sentido de una geografía y una genealogía; la geografía incluye y al mismo tiempo excluye. Es interesante que los textos que nacen en el centro del poder, sean P o J; por lo tanto, se podría preguntar si los pueblos incluidos son considerados autónomos o dominados. ¿Cuál es la perspectiva? ¿Cuáles son las relaciones políticas que circulan? Es el centro el que está hablando, tanto en cuestiones de geografía ¿cómo en la genealogía? Observar las ambigüedades. La Genealogía legitima un grupo, y deslegitima otro. ¿Será que es posible mirar los textos sólo como tradiciones ancestrales, o como resultado de unos escritos centralizados? En esa época el templo en Elefantina, en el cual los cuchitas adoran a Yahvé, está siendo visto como problema a partir del de Jerusalén…”

En este momento Mercedes Bachman García indica lo siguiente:
“las genealogías contienen cultura, sin embargo la dificultad radica en saber si las partes están de hecho incluidas de igual manera. Hay muchos elementos que dificultan: África está presente, pero, ¿cómo? Porque junto con ella está mencionada Babel; Gn 10,18 habla que la descendencia de Cam se dispersó – emigró del sur; hay presupuestos en las fuentes, y es por eso que no sabemos cuanto el redactor final mantuvo y cuanto eliminó; porque al final se dice que Cam debe servir a Sem. La lectura es válida y la dinámica muestra que todo vestigio de la diferencia fue borrado, por la Biblia, sistemáticamente”

Elsa Tamez – “todo esto es muy nuevo en AL; es un proceso que deja entrever las relaciones en textos marcados por vaguedades, debemos escuchar los textos de manera nueva; lo que significa decir que los cuchitas son los más poderosos de la tierra”

Tenemos que partir del presupuesto que la cultura africana es oral, no escribimos los textos, otros escribieron nuestra historia a partir de otras perspectivas, pero dieron algunos indicios para que podamos construir a partir de eso, nuestra historia. Nuestro enfoque en el momento, es la reconstrucción de la historia e identidad negra. No basta ver la historia, sino también la cultura, mitos, etc. Implica una revisión interna sobre la organización de los imperios faraónicos y los procesos de esclavitud/poder; preguntar ¿cómo la tradición bíblica relegó/ocultó la tradición africana?; releer la historia de las plagas, que son historia de horror para otros pueblos; (releer todas las historias de las sinagogas en Egipto).

Cuando hablamos de Cuch, hablamos de una región cuya primera capital fue Kerma, después Napata y en el siglo V a.C. pasó a ser Moroé, en una tendencia de descenso hacia el sur. Cuch y Nubia son dos entidades políticamente diferentes. Las relaciones entre cuchitas y egipcios ni siempre fueron pacíficas.

Cuando los Hicsos tomaron las regiones septentrional y central de Egipto, Cuch reforzó su independencia y su poder. El reino de Cuch se constituyó en un peligro en potencia para los faraones. Aunque Egipto siempre tuviera políticas de explotación contra los cuchitas, estos siempre resistieron y una de las estrategias empleadas fue la promoción de los intereses de Nubia, especialmente cuando Egipto pasaba por dificultades de política interna, como en el caso de la invasión de los Hicsos. En este periodo, la población de Kerma extendió sus influencias al norte y sus leyes sustituyeron el poder del faraón, controlando la Baja Nubia y su comercio. Durante la Décima Séptima Dinastía (1650-1567 a.C.), el rey Komose reconoció el poder cuchita y compartió el poder egipcio con los cuchitas y Hicsos .

El reino de Cuch fue conquistado por el faraón Tutmósis en el Nuevo Imperio (1580-1085), y su capital Kerma, fue la menos afectada por la invasión, sufrió influencia de Egipto en el plano cultural desde el 2000 a.C., pero conservó identidad propia. Las razones que llevaron a los egipcios a ocupar Cuch y parte de Nubia fueron al mismo tiempo económicas y defensivas. Las razones económicas eran, por un lado, el deseo de garantizar las importaciones de productos del sur, como plumas de avestruz, pieles de leopardo, marfil y ébano, y por el otro la explotación de las riquezas minerales de Nubia. Esta dominación duró casi tres siglos. Excavaciones en Nepata (cuarta catarata) revela la presencia de tumbas de príncipes, ancestrales de los cuchitas, que integraron la 25ª dinastía etiope.

No era solamente el Egipto faraónico el que tenía poder en aquellos tiempos. Es importante ver el poder cuchita. Los cuchitas llegaron hasta la península arábiga, existen informaciones de emigraciones de Cuch para el sur de Arabia en el I milenio. Si la genealogías son aproximación histórica, entonces existe relación entre Cuch con Arabia. En Arabia, existen vestigios del reino de Sabá, pero también en Etiopía, donde fue encontrado un templo al dios Almaqah (luna), y existen réplicas en Arabia. La lengua etiope es usada también en Yemen, pudiendo ser colonia en el otro lado de la península arábiga (indicios arqueológicos y esqueletos negroides). Existen emigraciones de Cuch para Arabia, pues la población árabe en Etiopía no era muy significativa. En las investigaciones de las tribus israelitas, existen estudios comparativos que comprueban la interrelación de la organización de tribus africanas. En los estudios tradicionales, ese movimiento de Arabia para Cuch es sustentando porque todavía hoy existe ese movimiento. El camino inverso es una posibilidad efectiva. Después hubo incursiones de Arabia para Cuch, también a través de influencias semitas, lo que no aniquiló la cultura e idiomas cuchitas. Los navegantes del sur de Arabia atravesaron el Mar Rojo, allí encontraron un territorio con características reducidas que conducen a una región montañosa, lluvias constantes y un valle fértil, esos comerciantes se volvieron emigrantes africanos.

Resumiendo, las relaciones entre los países de Egipto y Cuch se dan principalmente a través de políticas de explotación y de defensa. Los egipcios llegaron a Cuch por el occidente, siguiendo el Nilo a través de rutas naturales que permitieron el acceso. Además de los productos cuchitas tales como: inciensos, especies, hierro y oro, productos encontrados en el “cuerno de África” , los egipcios explotaron los recursos humanos. Dadas la condiciones geográficas y los recursos naturales y humanos, los cuchitas desarrollaron estrategias de resistencia que posibilitaron el desarrollo de un imperio respetado por los egipcios. El estudio de las relaciones entre Cuch y Egipto, me hace preguntar todavía por las emigraciones. Sin duda, el fenómeno de las emigraciones era común, pues, muchos de estos grupos fueron forzados a separarse debido a los amplios movimientos demográficos en el Oriente Próximo. En ese sentido, las emigraciones entre Cuch y Sabá en Arabia eran constantes.

2.2       Geografía de Arabia / Saba

El reino de Saba incluía Etiopía y Somalia (Axum) y la mayor parte del sur de Arabia. La reina de Saba que aparece en el texto de 1Re 10,1-13 había salido de la Capital Axum, atravesando el mar Rojo, y de allí habría llegado a sus ciudades propias en Yemen, para después viajar en caravanas hasta Jerusalén, por una de las rutas principales, probablemente atravesando la Meca. Por lo tanto, su viaje fue con camellos y navíos. No se sabe si esta Etiopía estaba próxima al margen del río o estaba más cercana a la cuarta catarata del río Nilo . El reino de Cuch incluía esta parte de Arabia. Es posible sustentar una tesis de influencia de sur a norte, de este a oeste. A finales del siglo VI a.C., algunas colonias de Saba se establecieron en la ciudad de Axum, en el Tigris. Axum tuvo un notable florecimiento entre los siglos II y IV; es importante su soberanía sobre la Arabia meridional en el siglo II d.C. El rey axumita, Ezana, según la tradición, se convirtió al cristianismo bajo el ministerio de Frumencio, a quien se considera el inventor del alfabeto etiope .

Según Jorge Pixley: “en Etiopía había una civilización fantástica, pero también esclavos que construían enormes monumentos. No se sabe cuando se logró ese desarrollo civilizatorio, pero ya existía. Se supone que hubo un conocimiento de expansión que llegó hasta Israel, y por ello es que se habla de ello en Israel. No es un invento, sino un registro de influencias de regiones distantes. Lucas puede ser entendido mejor desde este telón de fondo, cuando leemos los relatos sobre el etiope misionero –los confines de la tierra son entendidos como esas regiones del sur. Excavaciones arqueológicas constatan la importancia civilizatoria de Cuch, y de que los contactos con el pueblo de Israel existían con certeza”.

Estas cuestiones son bastantes conocidas en el mundo antiguo, pero los exegetas las han silenciado”.

En cuanto a la organización religiosa de este territorio, se sabe que existía un templo de Almaqah, dedicado al dios Lua, dios de la fertilidad y de la agricultura. Hay también diosas en este templo. Hay una organización matriarcal que se mantiene hasta los tiempos de los Hechos de los Apóstoles (reina de Saba). En la iglesia etiope encontramos una historia en secuencia, respecto a Salomón y Saba y el hijo de ellos, Menilek, que son realmente tradiciones vivas. La tradición y la cultura negra no entraron en el cuerpo judeo-cristiano, no porque no estuviesen, sino porque fueron silenciadas en el proceso de escritura e interpretación. Las migraciones cuchitas también fueron en dirección al sur, por lo que no mantuvieron un lazo con las tradiciones semitas. Excavaciones recientes han revelado que el templo demuestra un movimiento migratorio intenso, y bien antiguo (1200 a.C. – 400 d.C.) .

El aislamiento geográfico le permitió la independencia. Este es un país matriarcal. En el libro de Nagash (crónica real) se transmite muchas tradiciones sobre la autonomía de las mujeres, apuntando a otro tipo de organizaciones. La estructura matriarcal será así entendida hasta los primeros siglos del cristianismo. Uno de los primeros relatos de los primeros siglos de nuestra era cristiana nos informa que el imperio romano no consiguió llegar al territorio cuchita porque había una mujer que parecía un demonio, dado que había perdido un ojo en una de sus batallas. El evangelio apócrifo Hechos de Pedro, del siglo II d.C. nos trae el siguiente relato a propósito de la historia de Simón el mago:

“Marcelo fue a dormir por un breve momento. Al recordarse le dijo a Pedro… vi una mujer con aspecto tan feo que parecía etiope y no egipcia. Sin embargo era negra, vestida con sucios trapos, estaba danzando con un collar sobre su regazo y cadenas en las manos y pies… no sólo cortaremos la cabeza a este demonio, sino que cortaremos en pedazos todos sus miembros… el cortarlos en pedazos… revelación de Cristo…” . Esta mujer puede ser descendiente de Candace.

Es importante pensar la geografía y los mapas desde una perspectiva diferenciada, apostando por una vida que también tiene riquezas, oro y técnicas. Hay que rescatar también a las mujeres ricas, para mostrar que todo ello también nos cuestiona. Fuimos vaciados, robados. Hay etíopes esclavizados por los egipcios, pero esta cultura también daba derechos a los extranjeros, esclavos que trabajaban y comían (comida en las bandejas en el tiempo de la esclavitud). Hay polaridades y la historia no puede ser construida desde una sola vía.

2.3       Observaciones finales sobre la geografía

Usamos el nombre afro-asiático como designación de enormes grupos que hablan las mismas lenguas, en un proceso migratorio múltiple, durante 10 mil años. En la actualidad existen aproximadamente unas 240 lenguas afro-asiáticas que se hablan en la parte septentrional de África, desde Marruecos y Mauritania, en el Atlántico, hasta Egipto, Sudán, Etiopía, Somalia en el lado oriental de la costa mediterránea y en el cuerno de África. A más de ello, hay lenguas semitas en muchos países de Oriente Medio, como Arabia Saudita, Jordania, Israel, Líbano, Siria e Irak. Por razones culturales y geográficas, la rama de la familia afro-asiática fue reconocida por los europeos. La conexión existente entre el hebreo, arameo y árabe ha sido reconocida por los eruditos judíos y musulmanes desde tiempo atrás, aunque fue el francés Guillaume Postel, en 1532, quien la definió como tal. En 1702 Hiob Ludolf entendió este núcleo semita como lenguas semíticas etíopes; en 1781, Schlözer usó el término “semítico” para englobar esta rama .

¿Por qué en América Latina no se inició antes este proceso de rescate de la historia negra en la Biblia? Tal vez porque, no hace mucho tiempo que el pueblo tiene acceso directo a la Biblia. Tal vez no tuvimos mucho contacto directo con África. Es muy caro viajar. Hoy todavía se encuentra, en el África, iglesias que se consideran parte de las tribus de Israel. Otro motivo es que no teníamos acceso directo a la teología. En el África del sur, una tribu, en la cual se hizo exámenes de ADN, se encontró las mismas características biológicas de las tribus israelitas. Parece que la iglesia blanca se considera la décimo tercera tribu de Israel ¿Lucas? La hermenéutica negra se coloca dentro de un campo más amplio de nuevas hermenéuticas, lo que nos ofrece otras herramientas de trabajo para nuestras perspectivas latinoamericanas. Necesitamos asumir esto en nuestros trabajos de publicaciones, en las aulas. Incorporar esta preocupación junto a la de los pobres y las mujeres. Debemos anotar preguntas y continuar trabajando en conjunto, no sólo el pueblo negro.

Martin Bernal no es negro, sino un chinólogo que oso traspasar los límites dados. Hay un problema de especialización en nuestra teología latinoamericana, donde los textos sobre mujeres son tarea de las mujeres, de los negros para los negros, de los pobres para los pobres. Tenemos que trabajar en conjunto todos los textos.

¿Por qué estas cuestiones no entraron antes en América Latina? En los EUA, el movimiento negro es muy fuerte, históricamente desde el siglo XVIII. Esto influenció también la cuestión hermenéutica / teológica. No necesitamos repetir todo lo que otros hicieron. Vamos a hacerlo desde nuestro propio caminar.

Algunos factores de la historia influenciaron la no lectura de la Biblia en esa perspectiva, como lo fue la política de “emblanquecimiento”. Hacemos lectura descontextualizada, tanto en sentido geográfico, como étnico (las personas no tienen cuerpo, ni sexo). Esto sería la continuación de la lectura europeizante.

Es importante también abordar el tema de la interculturalidad a partir de la realidad de las sinagogas, su existencia en los muchos y diferentes lugares, también de África y, por tanto, también en el Nuevo Testamento. Otro desafío es la relectura de la peregrinación a las grandes fiestas, las múltiples influencias culturales y religiosas, por ejemplo: Pentecostés (Hch 2,9-11), aunque también hay textos paulinos, dado que también el apóstol trabajaba a partir de las sinagogas, v.g. textos como Rom 16 –rescata los orígenes étnicos de los nombres de las personas, a partir de la filología y etimología. ¿Por qué sólo trabajar con el Antiguo Testamento?

Esta pregunta parece tener respuesta en el miedo que tenemos, a veces, de mezclarlo con Jesús. Sin embargo, el desafío está también en el abordaje de la geografía en los textos del Nuevo Testamento. ¿Qué aconteció con Jesús en Egipto? ¿Cuáles serían los confines de la tierra de los que nos habla Lucas? ¿Será que el objetivo de la misión de Lucas es llegar al centro del imperio romano? Se siente la necesidad de rescatar otros lugares de dicha geografía, como Egipto, Cirene, Libia, y de figuras como Simón el negro, Simón el mago, Simón de Cirene, entre otros. Para ello tenemos que trabajar mucho en aquello que está por detrás de los textos, y a partir de otras fuentes documentales.

Para Diodorus, historiador romano popular del siglo I de nuestra era, los etíopes eran autóctonos, y modelos para los griegos y egipcios. Citando la obra La Odisea de Homero, Zeus se ausenta de la montaña sagrada y va hasta los etíopes, donde había hombres sin faltas que sabían cómo hacerle una fiesta a Zeus. Mitología e historiografía se entrecruzan. Usando nuestro imaginario, ¿Por qué normalmente hablamos de Sudán, y consideramos a los negros como empobrecidos? Nuestro imaginario sobre los africanos debe ser construido a partir de los imaginarios antiguos.

3.         ¿Quiénes fueron los etíopes?

¿De dónde salen nuestras ideas sobre los etíopes? ¿Cómo lo decido? ¿Por qué me centro en una idea o concepto? Tenemos dos tradiciones bíblicas importantes: 1 Reyes y Hechos 8, que nos muestran la presencia judía pre-cristiana, presente en África, y alguna otra tradición que dice que la iglesia copta fundó las iglesias cristianas en Etiopía en el siglo IV d. C. ¿Con qué idea nos identificamos?

El término Cush y sus derivaciones, es empleado 40 veces en el Antiguo Testamento ; hay diferentes formas que incluyen Cush: referencia a nombres de individuos Cushi (Sof 1,1), a lugar, Cushan (Hab 3,7), a personas nombradas como cushitas. Fuentes arqueológicas y bíblicas relacionan Cuch con Egipto, en diferentes contextos (Ez 29,10; 30,9; Sal 68,31; Nau 3,8-9; Is 20,3-5). En 1Re 19,8-13 e Is 37,9 consta que el rey Taraca de Cuch entró en combate con Asiria. Este rey pertenece a la 25 dinastía Cuchita que gobernó Egipto en el periodo que va del 727 al 656 . Cuch o Etiopía aparece como uno de los lugares para los exiliados (Is 11,11), como guerreros o jinetes (Jer 46,9). En Is 45,14, Egipto y Etiopía son amigos y vecinos y no subalternos. Los primeros caballos domesticados en Asia Menor aparecen alrededor del 1600 a.C., pero ya en 1625 a.C. hay evidencias de caballos domesticados en Sudán, esto es apuntando a las investigaciones recientes en el Alto Egipto, motivados por la construcción de la represa de Aswan.

Nuestro conocimiento sobre África se ha modificado en los últimos años. ¿Por qué esas novedades no entran en la exégesis? ¿Cómo tomamos nuestras decisiones para optar por temas de contenido y metodologías en el estudio en cuestión?

3.1.      Los etíopes en el imaginario académico

Para los franceses más serios, en los años 1911, el mensajero etíope que lleva la noticia al rey David es un mensajero negro, con noticias negras. El comentario Critical Internacional 1899, 1970, ve al etíope naturalmente como un esclavo. La historia interpretativa hace de él un esclavo, hasta los años 80. Esto se interpreta así, obviamente, porque si David mata a un esclavo, no es tan grave como si matase a un príncipe, sacerdote, etc. El primero en cuestionar esta idea fue un holandés. Desafortunadamente, en el 2000-2001 todavía había gigantes como Brothermann que continúan con el mismo discurso de “negro-esclavo”. ¿Cómo explicar los silencios exegéticos con relación a la etnia/color? La categoría “raza” como dato biológico no existe. Somos todos afro descendientes, nuestro ADN es igual, es diferente, pero es igual. LO que fue naturalizado a partir de la ciencia judía no existe. Necesitamos desmontar el concepto de raza, como hecho biológico, para eliminar y aprender a cultivar de forma positiva las diferencias culturales que acompañan nuestros diferentes colores.

Con el final de la experiencia socialista en China, el chinólogo marxista y profesor titular de la Universidad de Cornell, Martín Bernal, creó un alboroto en su búsqueda de nuevos desafíos. Bernal cambió el centro de reflexión de Asia a Asia Menor. En primer momento publicó una descodificación de los textos complicadísimos de la Línea B , materiales del Oriente Medio, estudios de las lenguas semitas, haciendo una relación de ésta con las lenguas indo-europeas. Se fascinó con el mundo afro-asiático y comenzó a examinar varias inconsistencias incluso en el campo que se entiende como corazón de África hasta Mesopotamia. Este autor publicó los dos volúmenes de Black Athena: las raíces afro-asiáticas de la civilización griega antigua. Esto generó una polémica enorme, y hubo una reacción inmediata de los estudiosos clásicos. Mary Lefkowits refutó las ideas de Bernal, haciendo por ello una gran carrera. En su libro Not out of Africa, cuestiona cómo es posible que se enseñe un mito como si fuera historia. Esta autora fue dos veces deshonesta, porque en la tesis de su propio doctorado trabajó el tema de la mujer en las representaciones de los pecados griegos. Ella representó a Bernal como afrocentrista, un militante de la idea de que todo lo bueno es africano, y que todo lo africano es bueno. Así, Bernal es cuestionado por ambos lados. Ella desdeñó de Bernal. Tanto Bernal como Lefkowits eran judíos.

En este año fue publicado un libro con 22 artículos criticando a Bernal, en todos los sentidos. Bernal respondió al libro Black Athena Revisted con su libro Black Athena Writes Black, reconociendo en él que cometió errores, pero que no fueron deslices, y que alguien estaba comprando una lucha, donde no había lucha alguna.

Otro autor, Berlinerblau que trabaja el Antiguo Testamento, acusa a Bernal de no tener competencia, ya que ignora los hechos ya establecidos, además confunde algunos detalles, hay falta de apertura y entendimiento. Este autor sostiene que Bernal escribió una sociología de conocimiento, que pretende desafiar los presupuestos anti-semitas y anti-africanos que están en la base de la universidad moderna, en todos los lugares. J.D. Michaelis fue el primero en abordar en forma antropológica y cultural la cuestión de los pueblos. Pero, Michaelis no quiso escuchar una respuesta que incluyera África.

¿Por qué libros como Black Athena y sus reacciones no entraron en las facultades de teología? ¿Por qué nuestra forma de entender el mundo y la historia entran, justamente, a través de personas que, usando un método histórico-crítico, hacen teología?

El libro de Mary Lefkowits fue best seller entre los ricos de EUA, judíos o no. El motivo, tal vez estuvo en que se apuntó a los alemanes, con el argumento del anti-semitismo. Al final, Michaelis se fue totalmente contra la inclusión de los judíos en la sociedad alemana del siglo XIX; este autor afirmaba que los judíos debían ser enviados a las islas caribeñas, a las producciones alemanes colonialistas.

El propio Bernal critica como las investigaciones, en los siglos XVIII y XIX, fueron iniciadas más por buscar riquezas, que de hacer una investigación antropológica. No siempre la arqueología fue en búsqueda de la cultura, sino a la apropiación de los objetos culturales, que hoy se encuentran en Londres.

Es importante reconocer que el gobierno francés devolvió a los pueblos africanos el cuerpo de una estatua de divinidad femenina, que fue llevada a Francia como mero objeto. El poder de la teología es más fuerte que el de otras ciencias, porque coloca la legitimidad de la autoridad divina: Dios dijo que los africanos eran subalternos.

Teólogos exegetas como Albright y Noth sostendrán que los únicos no caucásicos en el mundo bíblico fueron los etíopes. Los etíopes no eran realmente africanos, eran un poco negros, por la influencia de sus vecinos del sur. Albright quiso explicar que había dos tipos de cráneos con criterios de inteligencia, lo que fue desmentido por otras ciencias. En 1956 Albright reaccionó diciendo que los cráneos menos inteligentes eran aquellos de los esclavos, no de los señores africanos. Esta idea permanece en nuestras facultades hasta nuestros días. La metodología acaba influenciando a la teología, aunque no lo quiera.

Se ve la necesidad de desmontar la negritud de Egipto a partir del iluminismo. Ha sido científicamente probado que los negros eran incapaces de hacer civilizaciones, ¿cómo habrían sido capaces de construir el antiguo Egipto? La solución ha sido negar que los egipcios fueran negros; negar que los egipcios antiguos hayan erigido civilizaciones; negar ambas cosas, teoría la última que fue preferida por la mayoría de los historiadores del siglo XIX y XX . ¿Cómo es su imaginario, en este momento, respecto a la negritud en la Biblia? ¿Imagina objetos para percibir y construir la negritud en la Biblia?

3.2.      Las tribus africanas de Israel y Judá

¿Cuántas tribus negras se encuentran en el Antiguo Testamento? Actualmente hay investigaciones genéticas que afirman que hace 80 mil años atrás, los primeros seres humanos estaban en África. Los textos bíblicos también dan testimonio de ello.

Según la memoria de los propios israelitas, cuatro de las doce tribus de Israel son de origen africano. La primera de ellas nos remonta a la tribu de Leví; según Num 12, una parte de esta tribu tiene raíces cuchitas con Ziphora, la mujer de Moisés. La segunda se puede encontrar en el Salmo 7,1, donde vemos la relación entre Benjamín y, por lo menos, una persona ligada a Cush (David canta haciendo referencia a Cushi). La tercera y la cuarta tribu están referidas en Gen 41, 39-56, donde Efraim y Manasés tienen raíces camitas.

Encontramos una tribu más en Gen 38; es en la historia de Tamar y Judá. Al inicio de este relato, Judá aparece escandalizado con el tratamiento que los hermanos inflingen a su hermano José. Este está ahora esclavizado en Egipto, y Judá regresa, junto a sus otros 10 hermanos, hacia territorio cananeo. ¿Y que hacen allá? En esta tierra se junta a una cananea que le da tres hijos, dos de ellos morirán, y el tercero no fue entregado conforme a la ley israelita. Entonces Tamar vuelve a su casa materna, y años después es seducida, cuando queda claro que él no tiene ninguna intención de darle a ella su último hijo. Entonces Tamar queda embarazada de su suegro Judá: da a luz unos gemelos que extenderán la línea judaica. Entonces Tamar, la mujer cananea, pasa a ser parte de la línea davídica, a partir de esa unión. También Jesús es descendiente de David. Aquí tenemos una tribu afro más, descendiente de judíos.

Usando los propios mitos / historias judías, ellos se auto-entienden como aquellos que revelan alianzas de casamiento con diversos pueblos, por eso, el mundo bíblico es muy afro-asiático. Las historias que siempre conmemoramos son aquellas que ligan a Israel con lo afro en la historia. Por algún motivo, la tradición europea nos colocó vendas para que no reconozcamos nuestras raíces religioso-culturales afro.

No sólo la biología comprueba, actualmente, que todos somos afro- descendientes, sino también la teología de la solidaridad en la propia Biblia. Tenemos, entonces, cinco tribus afro descendientes en Israel, entre ellas Benjamín, Leví y Judá, que sobrevivieron a todo .

Julio Zabatiero recuerda que Crusemann también considera que los modelos antropológicos tribales enfatizan la simultaneidad e identidad con las tribus africanas.

Por su parte, Jorge Pixley argumenta que: “tiene algunas problemas con la diferencia entre categorías antiguas y modernas –la palabra “África” hoy y para nosotros significan un continente…, pero ¿cuándo comenzó esa idea de África? ¿Será que se conocía, en los tiempos bíblicos, regiones más debajo de Cush? En la época del imperio romano, África era una provincia no muy grande, y más abajo había otras regiones. Pero, ¿todo era considerado como africano? Es una cuestión conceptual, geopolítica. El problema de vocabulario crea una serie de dificultades”.

Fueron los romanos quienes crearon este problema, que incluía varias otras regiones y pueblos dentro de la palabra África: tenemos que preguntar también qué entendían los griegos por África, y qué es Cush para los hebreos ¿Será que es todo o no es Egipto? ¿Por qué Egipto y Etiopía son distintos? ¿Sólo porque los etíopes eran más oscuros que los egipcios?, pero ¿será que eso es verdad? Estamos jugando con dos imaginarios: qué es África hoy y qué es el Oriente Medio, del cual estamos sistemáticamente refiriendo a Egipto / Libia, etc., porque hablan árabe. Etiopía también es un país considerado caucásico, no negro. Este es un argumento utilizado por la Alemania nacista.

Para Nancy Cardoso, “parece importante conectar estas mitologías en el marco mayor de los conflictos de los campesinos en Egipto y en lo que estamos llamando Cuch. Conflictos imperiales, considerando las contradicciones internas Tal vez re-localizar esos pasajes en el texto bíblico. Ver cómo la resistencia popular hizo reaccionar a los imperios”.

Sandro Galazzi observa los textos como producto de la elaboración humana.

Ivone Richter, a su vez, cuestiona “cómo ligar estas búsquedas con otras, rescatando, por un lado, los aspectos y participaciones ciudadanas de la iglesia de los negros, y por otro lado, cómo conectar esos “descubrimientos” con los otros descubrimientos hechos por lecturas feministas que desenmascaran el profundo androcentrismo, y los varios mecanismos de opresión contra mujeres y contra personas esclavas, en sus obras escritas (las mujeres como puertas al infierno, los esclavos que no tienen esperanza de liberación en la Iglesia), entonces se hace necesario un análisis de conflictos y tradiciones internas –imperio y patriarcado, y como estás trasvasan las más variadas culturas. Continuando hasta nuestros días, en todas las iglesias dispersas por la faz de la tierra”.

Sandro Galazzi sostiene: “las informaciones que estamos recibiendo son buenas, pero también surgen preocupaciones: ¿quién entró en la lista de las tribus, entró en la lista de poder? ¿Cómo lidiar con eso? ¿Cuál es el nexo que las tradiciones afro tienen con las tradiciones del imperio en los diversos movimientos y momentos históricos? ¿Cuál es la participación y contribución de estas tribus?”.

Esta danza ya está ocurriendo, pero con un lenguaje diferente (Maricel y Peter). Algunas personas afro también reconocen que eso no nos sirve; la discusión de los poderes. Las tribus sobrevivientes son ligadas con el poder de las tribus de África. Los afrocentristas quieren que todo lo que viene del África sea bueno –sin embargo, si todos somos descendientes del los reyes egipcios, todos estamos enredados en la dinámica de la opresión, como cómplices.

Silvia Regina de Lima aporta: “el diálogo con las religiones tradicionales africanas, ¿en qué medida estos descubrimientos nos pueden ayudar, desde el punto de vista teológico en esos otros diálogos y desafíos para la comunidad negra? Para la hermenéutica de la sospecha es necesario desmontar las teologías a partir de las prácticas”.

3.3.      Reacciones de los y las biblistas

El resultado del repaso de la construcción de los modelos historiográficos con los cuales estamos acostumbrados a trabajar en la historia de Israel es herencia cultural de los siglos XVIII y XIX, como parte del proyecto colonizador. La lectura latinoamericana no asumió todas las referencias porque estaba preocupada por reconstruir la historia a partir de otra perspectiva. ¿Qué hacemos ahora? ¿Cómo rehacer esta ciencia, para no continuar repitiendo estos elementos? Nuestros escritos sobre Historias Bíblicas en América Latina también bebieron de estas fuentes. ¿Cómo hacemos ahora, concientes de este telón de fondo racista y colonialista de las ciencias con las cuales trabajamos?

Cuidar para no caer confundir categorías. A veces, lo religioso es mezclado con categorías étnico-políticas. Considerar que un judío puede ser negro, blanco, etc. Considerar exactamente lo que afirmamos sobre los procesos migratorios. La lectura académica se hace en el Primer mundo y nos relegaron las lecturas populares. Hacer un esfuerzo para crear materia prima, sin depender de lo que hacen los demás.

Toda creatividad proviene del caos y de las voces mutuas. No necesitamos buscar una lectura homogénea, sino mantener las varias voces.

Las mujeres nos dan ejemplos de su caminada. ¿Cómo crear una nueva epistemología a partir de las nuevas ópticas? Son procesos largos, que se van abriendo a otros problemas. Buscar una epistemología que incluyente, que abarque todas las categorías de género, etnia, clase…

No sólo es necesario trabajar contra la lectura oficial, racista, sino preguntarse cómo nos liberamos de esto. ¿Cómo liberar a la Biblia de la Biblia? No hay una Biblia, sino muchos textos que se encontraron con intereses distintos; unos son racistas, otros no. Hablar de biblias, de teologías, de líneas distintas. No todo lo que está ahí es Palabra de Dios. La lucha por la identidad no necesita de la Biblia; esa lucha se legitima también fuera de ella. Liberarnos de los fundamentalismos que subsisten dentro de la Biblia.

Estamos trabajando marcos teóricos, epistemológicos, pero el enemigo también está entre nosotros, por causa de nuestras tradiciones. Aspectos sociológicos, dinámicas de reconstrucción. En un marco propio, enfatizar nuestros aportes, sin entrar, en primer lugar, a discutir teorías que vienen de otros contextos, menos aún incorporándolas al trabajo, porque después nos ponen en conflicto en las diferentes dinámicas que usemos.

¿Cómo elaboramos nuestro discurso teológico? La ruptura epistemológica parte del lugar concreto de nuestras experiencias, debe romper con epistemologías occidentales patriarcales. Debemos crear nuestra propia ciencia, en constante proceso de autocrítica, también con relación a las autoridades bíblicas. Insertar y elaborar cada vez más, a partir de nuestros autores y autoras latinoamericanos.

ES importante estar alerta contra esta tendencia unísona y homogénea que tenemos que “batir” indistintamente en todos los europeos y resaltar la necesidad de amistades, de alianzas con las minorías que también sufren en sus diferentes contextos sociales, epistemológicos, teológicos, y que pueden contribuir en una caminada que no es sólo nuestra. Tenemos que cuidar las personas con quienes trabajamos y no alejarnos de aquellos y aquellas que también buscan esperanza y liberación en otros lugares, para no ser excluyentes y racistas.

¿Cómo hacer para que nuestras lecturas bíblicas no repitan y reproduzcan prácticas racistas? Continuamos siendo dependientes de conceptos universalistas que nos limitan en nuestras maneras de evidenciar nuestras lecturas desde nuestro lugar. La mayoría de las bibliotecas tienen literatura de afuera. ¿Por qué nuestros escritos no se encuentran allí?

Se hace necesario rever conceptos universalizantes y tomar a América Latina como un bloque monolítico. ¿Cuál es nuestra perspectiva latinoamericana? La sospecha ya hace parte de nuestro referencial, pero necesitamos hacer sospechas sobre nosotros mismos y nuestras concepciones, y la dificultad de incluir cosas nuevas.

La institución permite que los negros puedan hacer teología, pero no que hagan teología negra. L mismo vale para otros grupos. Cuando analizamos todo cuestión de poder (Foucault), quien consigue publicar, vende sólo aquello que es considerado un producto interesante para el mercado.

La academia es anti-semita y racista, y quien hace el discurso exegético es racista. ¿Cómo asumimos estos conceptos de manera inconsciente? Estamos en un sistema que nos enseña a trabajar de cierta forma (metodologías), y decimos que nuestra relectura es diferente.

No consideramos el término “desaparecido” –a partir de la hermenéutica feminista y negra- como categoría tan nueva, porque ya estamos haciendo el trabajo de rescatar sujetos…

Revisamos conceptos, categorías, geografías, genealogías, antropología. La discusión seria sería crear un cuerpo en torno de eso. La solidaridad a nivel de países, y lecturas a partir de nuestro continente –un abordaje étnico-racial en torno de las hermenéuticas. ¿Quiénes son los sujetos? Nombrar sujetos como nuevos actores sociales. Otro paso que cabe es la cuestión de las categorías, también étnico-racial, para la construcción de identidades, considerando varios y diferentes actores, en un proceso de interrelación con otros sujetos y otras hermenéuticas.

4.         ¿Cómo abordaremos esta temática en el estudio de textos específicos?

La siguiente reflexión es fruto de un trabajo en grupos, de aquellos que fuimos realizando en esos días. Se formaron cuatro grupos con dos tareas: lectura de los textos de Num 12 y Éxodo 18, 1-12 y comparar esas dos tradiciones con la pregunta por las fronteras y por la etnicidad. El segundo grupo leyó Éxodo 15,22-16,8 y lo comparó con Éxodo 7, 14-25, preguntándose por el poder, el imperio y la resistencia.

4.1.      Fronteras y etnicidad a partir de Num 12 y Ex 18, 1-12

Num 12 tiene una clara denominación de que la esposa de Moisés es de origen cuchita y de que debido a su origen se generó un conflicto de relaciones con Miriam y Aarón, sin embargo sólo Miriam es castigada. ¿Por qué Miriam está con Aarón cuestionando a la esposa de Moisés? ¿Cuál es el problema?

Todo apunta a que estamos delante de un problema de autoridad religiosa. Tal parece que delante de la presencia cuchita, la familia de Moisés pierde autoridad. Vemos un juego de poder en la demarcación de fronteras. Qué mas decir, las fronteras pasan por el poder. Sin embargo, al final es Yahvé quien ordena a quien debe obedecerse, y es Miriam quien lleva la peor parte. Con todo, a pesar de ser castigada con una dolencia que es una lepra blanca, el pueblo no se ve involucrado, en tanto que ella no puede retornar. En esta disputa entre cuchitas e israelitas, Miriam es importante, al punto que el pueblo debe esperar por ella.

Recordemos que el nombre de Ziphora está ligado al hecho de la circuncisión de Gerson. Ella es la única mujer que en la Biblia puede circuncidar a un hombre, de manera explícita, eso es más de lo que se le revela a Moisés. La cuestión sacerdotal pasa también por Gerson que aparece en el capítulo 18, como sacerdote de Da. Una cuestión fundamental puede ser que ellas tienen acceso a lo sagrado, donde las mujeres tienen el control y hay espacio para la disputa, inclusive entre mujeres. Disputas de liderazgos con relación al espacio sagrado: ¿Qué tipo de disputa se da entre Moisés y Miriam? ¿Será que Moisés rechaza a Ziphora? Percibimos aquí un desdoblamiento del protagonismo de las dos mujeres; ahora el poder pasa a manos de Moisés. ¿Será que, de hecho, Moisés rompe su alianza con la cuchita? Ambas están siendo dejadas atrás, para que así se asuma un modelo más exclusivo de los hombres.

El texto de Ex 18 nos relata el encuentro de Moisés con su suegro Jetró, sacerdote de Madia. Jetró va con Ziphora y sus dos hijos, camino al desierto, y allí se encuentran. Lo que llama la atención de este relato es el sacrificio que Jetró ofrece a Elohim, en un tiempo en que Yahvé es el más fuerte que los elohim. Evidentemente, la comparación de los textos, nos lleva a entender que Midia es una extensión de Cush, ya que en Midia están los cuchitas y Jetró y Ziphora pueden ser cuchitas. ¿Las fronteras estaban fijadas después de Gerson o no? Las fronteras no se diluyen, los cuchitas continúan existiendo. Ellos están allí como parte de nuestros orígenes y de nuestros conflictos originales. ¿O qué es más importante? Depende de la situación. Estas entradas se entrecruzan. Parece que hay una tradición sacerdotal no sólo de Moisés, sino de Miriam, de Aarón y de otras personas.

Es interesante resaltar que en el trabajo grupal uno de los cuestionamientos pasó por el proceso de racionalización. Randall Bailey cuestionó el porqué de la enfermedad de Miriam fue quedar blanca. Por lo que aparece, en Num 12 no hay ningún conflicto entre las mujeres. Uno de los elementos que confirma esto es que la enfermedad de Miriam es quedar blanca, su dolencia significa quedar con un color que no es propio, entonces ella era negra. Es necesario investigar mejor esta enfermedad, ver que características tendría la piel blanca y la piel negra. Los conflictos, como bien apuntamos, serían de tipo religioso, territoriales, y no raciales.

Otro elemento a resaltar es por qué, normalmente toda tradición sinaítica es asociada a Arabia, negando la posibilidad de un yavismo africano. Normalmente se dice que el nombre de Yahvé surge en la región de Midia, en el Sinaí. Según investigaciones arqueológicas, en el año 1400 a.C., las inscripciones de Amenofis contienen el nombre de Yahvé. Las fronteras no pueden ser fijas; el yavismo se formó en ese espacio cultural geográfico. Es importante la intención de colocar a la mujer en disputa. Las mujeres eran sacerdotisas en Cush, ¿en territorio israelita pudo haber sido diferente? A lo largo de la historia israelita se puede constatar que las mujeres extranjeras eran más emancipadas que las israelitas, por eso Miriam reclamaría un tratamiento semejante. Las prácticas religiosas que las mujeres ejercen son la circuncisión y el sacerdocio. Muchas de esas prácticas venían de Cush. Estamos percibiendo el conflicto entre dos poderes, donde los hombres aparecen como mejores, pero nos lleva también a dar un vistazo fuera de Israel y ver el yavismo relacionado a Cush. El problema no es por el color de la piel, sino por el liderazgo, por el sacerdocio.

4.2.      Poder, imperio y resistencia en Ex 15,22-16,8 y Ex 7,14-25

Una de las primeras constataciones es que estamos dentro del mismo grupo étnico. El pueblo que está con Moisés es aquel que sale de Egipto, después de habitar allá 450 años, entonces, son todos egipcios. Normalmente tenemos la idea de que son dos pueblos, pero todos son del mismo grupo étnico. Del mismo modo debemos entender los símbolos de la vara y de la serpiente; la coextensidad es un elemento cultural importante.

En el texto anterior se tiene el tema del agua que se transforma en sangre y el instrumento que hace esto posible es la vara. Aquí la vara se transforma en serpiente, La vara es, entonces, símbolo de la serpiente, sin embargo esto debe cambiar para que el agua se torne en sangre y después para que se transforme en agua dulce. Se utiliza el mismo instrumento, el mismo símbolo.

Una segunda constatación tiene que ver con los poderes. El grupo separó el poder del faraón y del pueblo egipcio, del poder de Moisés y de su pueblo. El pan que cae del cielo, en ambos pueblos, no es sujeto. Sujetos son Moisés/ Aarón y el faraón/magos egipcios.

Los argumentos de la asesoría giraron en torno a lo siguiente: Moisés rescata elementos africanos: serpiente/sabiduría, elementos egipcios que son apropiados aquí por la tradición yavista.

¿Cómo es posible que pasemos desapercibidos, por el hecho de que para alcanzar el corazón de una persona –el faraón, o de un sistema político, muchos inocentes tengan que morir? Se arruinan pueblos enteros y se destruye la naturaleza. Es necesario ver cómo estamos leyendo los textos. El faraón es un torturador, pero no mejor que esta situación, hay mujeres, hay niños, hay naturaleza. Egipto siempre fue ejemplarizado como poder del mal. Matamos el mal, pero instauramos un sistema semejante al que criticamos. Es importante echarle un vistazo a estos procesos. Analizar la cuestión ecológica sobre el problema de agua en las periferias, donde hay problemas de salud y donde las mujeres pobres y negras, y sus hijos, son los más afectados. Tenemos que cuestionar los dos lados del poder.

La murmuración del pueblo es una protesta a la jerarquización religiosa que comienza a ser fomentada por el liderazgo sacerdotal de Moisés, que tiene el poder de las plagas. Si el objetivo de ellas era ablandar el corazón del hombre, ¿por qué no lo alcanzó a él personalmente y no a la gente inocente? Se hace necesario reflexionar para las víctimas, como concretamente son las víctimas de hoy. Las muertes que se cuentan son sólo las americanas. Tomar en consideración que son vidas humanas. Los fines no justifican los medios. La corriente que hoy tiene fuerza es la lectura post-colonialista. Se está trabajando bastante en esta perspectiva en América Latina: hemos entrado en esa lectura, pero relativamente hace muy poco tiempo.

Un gran desafío es volver a la cuestión hermenéutica, porque los conflictos que están al interior de las relaciones políticas, culturales, étnicas son muy pertinentes en nuestras relaciones. ¿Cómo superar estos desafíos y alcanzar la construcción de la propia identidad? El concepto de fronteras geográficas es diferente al concepto de fronteras étnicas. Lo mismo se puede decir respecto a la visión del pueblo judío como centro, porque imaginamos que los procesos se dieron en ese centro. Cuando en realidad hay una relación de conflicto. Entonces, ¿cómo podemos definir nuestra identidad de afroamericanos y afroamericanas? Hay una serie de contradicciones, los sujetos se chocan. La identidad negra es una identidad en construcción, que implica alteridad, y esto vale para todas las hermenéuticas.

La lectura popular hace un avance en el sentido de auscultar horizontes que toman determinada distancia o interpretación complementaria. Debemos entrar con sospecha de que los malos no son tan malos y que los buenos no son tan buenos. ¿Cuál es el horizonte ético que procuramos alcanzar y que nos dice eso? ¿Cuál es la contribución para nuestra vida?

Se analizan otros medios elementos como la magia. Tenemos que entrar con otros lectura, no sólo del la eficiencia política. Si trabajásemos el protagonismo dentro de otro horizonte, conseguiremos pensar en los elementos antropológicos de resistencia. En este sentido, en la magia, la estructura de distribución de poder es diferente. Tenemos que investigar con más calma.

Para nosotros es preocupante cuando decimos que las hermenéuticas no hacen exégesis. No podemos olvidar que la hermenéutica sale del grito y de la lucha popular. Por eso vamos a buscar métodos. Muchas veces las hermenéuticas han sido fijadas sólo como apéndices. Proponemos una revisión de muchas de nuestras concepciones teológicas, revisar diferentes periodos de la historia israelita. Ya estudiamos la historia de Agar, pero faltan estudios que privilegien la historia comparada y el rescate de las raíces egipcias. Generalmente, en beneficio de un monoteísmo y centrismo, negamos la vida. Revisar la experiencia del Éxodo y de las tradiciones en torno al yavismo y revisar nuestra historia. Es evidente la necesidad de una reconstrucción de nuestras historias de Israel y Judá. No decir sólo que media docena de tribus eran africanas, sino contar aquello que no nos contaron. Con el movimiento de los 500 años se comenzó a contar muchas cosas que no eran contadas. Proponemos revisar el tribalismo, la monarquía, la conquista, los profetas, el cristianismo originario entre otros temas y tradiciones.
 

El contenido que aquí explicamos fue parte de una asesoría de la profesora Maricel MENA-LOPEZ y del profesor Peter NASH, y enriquecido con los aportes de los participantes. Los apuntes que fueron la base, fueron realizados por la profesora Ivonni RICHTER REIMER. Sin embargo, la articulación de ideas y la síntesis son mías. Al ser un texto-memoria considero importante conservar algunos aportes de los biblistas participantes del encuentro, para valorar mejor la riqueza de la reflexión.

Ezequiel de SOUSA y Hênio SANTOS DE ALMEIDA. Por que falar sobre raízes afro-asiáticas na Bíblia? En Raízes afro-asiáticas do mundo bíblico. Boletim Identidade,vol. 5, São Leopoldo, EST, 2004.

Ronald, WILLIAMS, “Egito e Israel”, en O legado do Egito, J.R. HARRIS (editor), Rio de Janeiro, Imago, 1993, p.267-301.

Martin BERNAL. Black Athena: Afroasiatic Roots of Classical Civilization, vol. 1, The Fabrication of Ancient Greece 1785-1985. New Brunswick, NJ: Rutgers University Press, 1987.

Frank SNOWDEN, Black in Antiquity – Ethiopians in the Greco-Roman Experience, Cambridge, Harvard University Press, 1997.

Cf. La cartografía presentada por Joseph Erwin WILSON, “Maps of the Rivers of Eden”, 1887.

Edward ULLENDORFF, Ethiopia and the Bible, Londres, Oxford University Press, 1968, p.17.

Claus WESTERMANN, Genesis 1-11 – A Commentary, Londres, SPCK, p.230 e 312.

Cain Hope FELDER, Troubling Biblical Waters – Race, Class, and Family, Nova Iorque, Maryknoll, Orbis Books, 1989, p.23.

Isaac EPHRAIM y Cain H. FELDER, “Reflections on the Origins of the Ethiopian Civilization”, en International Congress of Ethiopians Studies (Novembro, 1983) Addis Ababa, Ethiopia. Cf. La discusión presentada a lo largo del segundo capítulo.

Edward ULLENDORFF, Ethiopia, p.5.

Cheikh Anta DIOP, African Origin of Civilization – Myth or Reality? Mercer Cook, Nova Iorque e Westport, Lawrence Hill and Company, 1974, p.73.

Randall BAILEY, “Beyond Identification - The Use of Africans in Old Testament Poetry and Narrative”, en Stony the Road we Trod, Cain Hope Felder, editor, Minneapolis, Fortress Press, 1991, p.165-186.

Martin BERNAL, Black Athena: Afroasiatic Roots of Classical Civilization, vol. 1, The Fabrication of Ancient Greece 1785-1985. New Brunswick, NJ: Rutgers University Press, 1987.

Frank M. SNOWDEN, Jr., Before Color Prejudice - The Ancient View of Blacks, Cambridge, Harvard University Press, 1983,p.24

El título de “cuerno de África” es dado por su aspecto cartográfico.

MENA-LOPEZ Maricel, “Mulheres Sábias em 1Reis 3-11”, en As muitas vozes da Bíblia, Sean Freyne y Ellen van Wolde, editores, Concilium, n. 294, Editora Vozes, 2002, p. 25-33.

Mario CURTIS GIORDANI, História da Africa anterior aos descobrimentos, Editora Vozes, Petrópolis, 1993.

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El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.





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