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Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas



 

 

RESEÑAS

José María Vigil, Teología del pluralismo religioso - Curso sistemático de teología popular, Quito: Editorial Abya Yala, 2005, 389p.

Este es un libro importante de un teólogo que se ha establecido como el coordinador de la Agenda Latinoamericana, un instrumento práctico que ha resultado valioso para la formación teológica de muchas personas. El libro que hoy reseñamos muestra que Vigil es un teólogo de la liberación de primera fila. Tiene la virtud de avanzar la agenda de la Teología de la Liberación y no simplemente profundizar temas ya establecidos. ¡Y lo hace con una metodología popular que busca poner este tema novedoso al alcance de personas de nivel académico medio en grupos que pueden ser auténticamente populares!

La importancia del tema de la teología del pluralismo religioso se puede mostrar con el hecho evidente fácil de comprobar en cualquier almanaque que la población de la India es mayor que la de todas las Américas en su conjunto. Los pobres de ese país superan cuantiosamente a los pobres de América Latina. Y en su gran mayoría no son cristianos, sino hindúes, budistas, musulmanes y sikhs. Siendo esto así, una Teología de la Liberación netamente cristiana en sus bases teológicas y su imaginario movilizador es una teología provinciana que no toca las grandes mayorías de pobres en este mundo de Dios. Lo que se requiere es una Teología de Liberación plurireligioso que pueda hablarle a masas de pobres de los cuales una pequeña porción es cristiana en su tradición.

Para los cristianos esto exige no solamente un diálogo interreligioso, sino y con más importancia un “intradiálogo” que afirme con convicción la disponibilidad de la salvación para todos los pueblos, cada cual dentro de sus propias tradiciones religiosas. Resulta, entonces, que el encuentro de la Teología de la Liberación latinoamericana con las tradiciones religiosas indígenas y las africanas en nuestro continente es una preparación válida que ya plantea la urgencia de revisar nuestros esquemas aprendidos en la infancia de nuestros maestros de religión.

Si hemos de encontrarnos fructuosamente con personas de otras tradiciones religiosas es preciso que concedamos al/a la otro/a el mismo respeto y la misma apertura hacia sus creencias y prácticas que esperamos recibir para nuestras doctrinas y prácticas cristianas. Esto significa reconocer que Dios no pudo solamente ofrecer la salvación por un camino, camino desconocido por la mayoría de las personas. El viejo supuesto de que “fuera de la Iglesia de hay salvación” no solamente se pone en duda sino que se muestra falso. Y allí se abre toda una caja de Pandora de temas teológicos tenidos por incuestionables que requieren examen y algunas veces rechazo. La primera de ellas es sin duda la exclusividad de Cristo como medio de revelación y de salvación. Esto excluiría de entrada otros accesos al misterio de Dios y clausuraría el diálogo.

Vigil presenta su material importante y a veces explosivo en 24 lecciones sencillas, con sugerencias para discusiones en grupos populares. Con pasos pequeños organizados según la lógica del “ver, juzgar, actuar”, el libro lleva al lector o al grupo de discusión a través de campos minados con una lógica irrebatible y una comprensión pastoral que apela a la experiencia de cada quien. Todo muestra la firme convicción de que el pueblo es capaz de hacer teología. Es algo que hemos afirmado en la TL pero también es algo que arriesga confrontaciones con las autoridades. Un teólogo de la liberación que no esté listo para enfrentar este reto no merece nuestro respeto. Nadie podrá acusar a Vigil en este renglón. De una forma sencilla lleva a los cristianos populares de la mano para encontrar el misterio de Dios en la pluralidad de religiones, una multiplicidad de tradiciones que no es, asegura Vigil, simplemente un hecho sociológico sino una realidad querida por Dios.

Puedo recomendar sin reserva alguna la lectura y estudio de este libro para biblistas y para los grupos populares con quienes trabajamos. Como dije más arriba, esto avanza la agenda teológica. Por ello hay que agradecer a José María Vigil por su trabajo diligente en un tema que no es periférico en la escena mundial hoy, para biblistas, sociólogos, politólogos, y periodistas, entre otros.

Jorge Pixley
790 Plymouth Road
Claremont, California, 91711
USA
jjpixley@earthlink.net


Neuenfeldt Elaine Gleci. Prácticas y experiencias religiosas de mujeres en el Antiguo Israel: Un estudio a partir de Ez 8. 14-15 y 13. 17-23. Tesis doctoral presentada en el Instituto de Postgrados en Teología de la Escuela Superior de Teología, San Leopoldo, 2004

Se trata de una tesis que, sin lugar a dudas, viene a contribuir en la comprensión de lo que significó la participación de las mujeres en los espacios religiosos en el Israel del periodo exílico; esta tesis también contribuye a la comprensión de las prácticas y experiencias de mujeres en el mundo antiguo: mesopotámico, egipcio, cananeo, entre otros.
 
La novedad de la tesis no está solamente en la afirmación de que el espacio privado reservado a las mujeres posibilitó el surgimiento de una profecía popular y familiar, contraria a la profecía oficial masculina, sino también en la comprensión del dualismo público / privado, en la configuración de la religión de Israel, no como espacios fijos, estáticos, sino como espacios dinámicos. Al comprobar que hay una relación dinámica entre estos espacios, que permite que lo público se vuelva privado y viceversa, Elaine nos ayuda en la descontrucción de ideas fijas y monolíticas que han estado ligadas a las llamadas “religiones de oficialidad masculina”. Estas religiones, la mayoría de las veces, ocultaron prácticas religiosas y rituales sagrados protagonizados por mujeres dentro del mundo doméstico y casero. Prácticas y rituales como el parto, la menstruación, la comida, la vestimenta, la preocupación por la fertilidad humana, de los animales y de la tierra, rituales de lamento fúnebre o de desposorio, fueron condenados por la religión oficial, pretenciosamente ortodoxa. A pesar de que las mujeres no tenían espacios y mecanismos de producción dentro del ámbito religioso-sacral oficial, sus prácticas religiosas se caracterizan por la movilidad. Por lo tanto, aquello que se considera oficial, puede ser releído en otros espacios, hasta volverse popular, casero, domestico. La perspectiva feminista fue justamente la que posibilitó leer los textos bíblicos desde una visión crítica y preguntarse: ¿Quién dirige la normatividad con relación a las prácticas religiosas? ¿Con qué finalidad y desde qué perspectivas?

Una segunda novedad de este trabajo está en la tentativa de leer los textos contra ellos mismos y descubrir las prácticas escondidas detrás de las casas, de las puertas, de las ollas, de las fábricas, etc. La autora crea una metodología capaz de abordar la religión desde una perspectiva antropológica, hasta entender los textos en relación a sus contextos vitales y a la vida cotidiana. Así logra rescatar de los textos sus olores, sus sabores, sus ritmos, sus gritos, sus coros, sus ollas, todo ello parte de la revelación de lo divino. Más aún, la autora no se conforma con su aporte en el plano historiográfico y exegético, sino que va trazando una importante contribución para la hermenéutica feminista. De manera brillante, en las conclusiones finales, la autora nos ofrece una propuesta metodológica feminista, capaz de dialogar ecuménicamente con sujetos y prácticas diversas, rescatando y posibilitando el empoderamiento de los grupos populares en la interpretación creativa de los textos bíblicos.

La pregunta orientadora de la investigación fue la siguiente: ¿existen textos en los cuales las prácticas de las mujeres hayan sido condenadas? Esta pregunta fue como un eje conductor que le posibilitó a la autora leer las entrelíneas de los textos y reconstruir, a partir de ello, la historia de las mujeres que quedaron como breves testimonios en los escritos.

La obra es presentada en cinco capítulos densos que convergen todos en el epicentro de los estudios, investigaciones y cuestionamientos que se refieren a la presencia / ausencia y silencio de las mujeres en la religión oficial de Israel. En el primer capítulo son presentados los presupuestos metodológicos, que conducen a los lectores y lectoras a la comprensión del tejido religioso israelita.

En el segundo capítulo, la autora nos ofrece una importante aproximación al contexto socio-literario de la profecía atribuida a Ezequiel, destacando de manera especial las prácticas proféticas de las mujeres, durante este periodo. Aquí son abordadas diferentes propuestas de acercamiento al libro. En la parte final de este capítulo, Elaine nos ofrece también una interesante síntesis sobre las prácticas religiosas de las mujeres en Egipto y Mesopotamia.

Los capítulos tres y cuatro son ejercicios de análisis exegéticos de los textos en cuestión, los cuales nos ayudarán en la comprensión de los rituales de las mujeres: lamentos fúnebres, adivinaciones, magias, rituales de muerte, parto y nacimiento, etc. El tercer capítulo analiza el texto de Ez 8,4-15, que describe la polémica profética del grupo de mujeres que se encontraban llorando al dios Tammuz. También en el tercer capítulo tenemos una referencia que nos sitúa en el ámbito de otras divinidades del mundo antiguo. En el cuarto capítulo, el texto de Ez 13,17-23 se centra en la polémica desatada contra el grupo de mujeres que se encontraban realizando un ritual con unas tiras, con las que se amarraban entre sí, decretando con ello la vida o la muerte para las personas.

En el quinto capítulo, la autora teje la trama habitual de las mujeres, ofreciendo las prácticas cotidianas, como prácticas políticas de transformación social. En esta sistematización, Elaine redimensiona los temas y elementos comúnmente atribuidos a las mujeres, ofreciendo con ello nuevas perspectivas para la vida de las mujeres.

Elaine enfoca el tema de manera simple y espontánea, en el contexto de la metodología de la historia de las mujeres, que revela una simplicidad de historias y sentimientos profundos, al tiempo que lanza a la lectora y al lector a la cultura, historia y escenario en el cual las protagonistas vivenciaron sus experiencias. De manera sutil y precisa, la autora teje el contexto teórico con el cual pretende trabajar las experiencias escondidas, haciendo mención al pensamiento de investigadores e investigadoras de varias áreas de las ciencias, especialmente en el campo de la antropología y de las ciencias de la religión. La bibliografía es riquísima y variada, y es aplicada a través de citas, que son felizmente adecuadas, discutidas y puestas a interactuar con los cuerpos sagrados de estas mujeres. Me parece que es, salvo un mejor juicio, una obra inusitada sobre la religión de Israel, que se haya hecho en América latina.

El hecho de que la obra haya priorizado las experiencias y sentimientos de las mujeres en el periodo del exilio, no invalida su importancia para la comprensión de otras experiencias vividas por las mujeres en la actualidad; eso es justamente lo que Elaine quiere especificar en el último capítulo. En éste es posible percibir el campo teológico desde donde la autora escribe: en ambiente de las comunidades, de los grupos del CEBI, de las mujeres de la Pastoral Popular Luterana (PPL), que de alguna manera inspiran sus presupuestos teológicos y metodológicos.
           
La tesis Elaine Glecí Neuenfeldt es una lectura edificante, desafiante y desafiadora, tanto por la riqueza de contenido, en el que consigue equilibrar lo simple y lo profundo, hasta desarrollar ideas propias que dialogan con pensadoras y pensadores de esta área, como por su metodología exegética feminista, que al tiempo que desafía, invita a todos y todas a preguntarse por las entrelineas, por los silencios, por las contradicciones, por las negaciones de la religión de los otros y de las otras, simplemente porque no hacen parte de la oficialidad. De esta manera, el desafío lanzado para nuestros días tiene que ver con el respeto a la pluralidad de las prácticas religiosas populares.

Maricel Mena-López
mmena@puj.edu.co


Isidoro, José Luis. Cristianismo etíope a partir de la experiencia étnica, narrada en He 8,26-40, Disertación de maestría presentada en el Programa de Posgrado en Ciencias de la Religión de la Facultad de Filosofía y de Ciencias de la Religión de la Universidad Metodista de Sao Paulo, 2005.

En este trabajo de maestría, el autor, a partir del estudio del texto de Hechos 8, 26-40, se propone mostrar cómo algunas experiencias cristianas existieron y coexistieron en culturas extrapalestinenses y ejercieron un protagonismo en el anuncio del Kerigma. El texto escogido para el estudio, según el autor, relata y presenta experiencias cristianas en la región de Etiopía.

Las dos hipótesis que guían esta investigación son en primer lugar que las diásporas judaicas en el contexto helénico favorecieron la interacción social entre fronteras étnicas y por tanto la inserción del cristianismo en Etiopía. En segundo lugar que la perícopa de Hch 8, 26-40 es parte de la redacción lucana.

Para lograr el objetivo general propuesto José Luiz desarrolla cuatro capítulos. En el primero presenta el instrumental teórico y la definición de los conceptos centrales de la investigación entre los que se destacan los conceptos de etnicidad e identidad. El segundo presenta la historia del cristianismo etíope a partir de fuentes bíblicas, extrabíblicas e históricas; el tercero es un análisis exegético de Hch 8, 26-40 desde la perspectiva de origen del cristianismo en Etiopía y como parte del cuerpo textual “lucano”. El capítulo cuatro retoma el texto de Hechos desde la perspectiva de la construcción narrativa de un intercambio étnico-cristiano.

El primer capítulo además de presentar el alcance y desarrollo de los conceptos de etnicidad, identidad entre otros, afirma que el texto bíblico está cargado de un pluralismo de experiencias culturales y religiosas que evocan nuevas significaciones y sentidos. Por este carácter polisémico se hace necesario entonces conocer la dinámica interna de las narrativas que se pueden caracterizar por elementos imaginarios, lúdicos, de lenguaje, de mitos y representaciones culturales los cuales remiten al exegeta al dinamismo sociocultural- religioso que es pertinente en la construcción del texto. Es necesario superar el fundamentalismo exegético y apropiarnos de métodos que ayuden a recuperar el movimiento de la historia, el movimientos de la relaciones, la interacción de las sociedades y la construcción de las identidades.

El segundo capítulo que titula “Introducción a la Historia del Cristianismo etiope en la investigación del Nuevo Testamento”, plantea la dificultad de no tener fuentes históricas sobre la presencia del cristianismo primitivo en Egipto y África. Al respecto, destaca la tesis de Arminda Lozano que plantea que esta escasez de información tiene explicación en la falta de interés que representaban estas expresiones religiosas a los historiadores antiguos quienes estaban más atentos a las realizaciones heroicas de los grandes personajes. En esa misma línea, otros autores sustentan que esta carencia de información confiable es fruto de la interpretación hegemónica y unidimensional a partir de una visión escatológica marcada por el reduccionismo de la historia en la cual el kerigma cristiano se parcializa en la subjetividad de determinados grupos.

Sin embargo existe una serie de estudios desde la perspectiva exegética del libro de Hechos de los Apóstoles que aproximan a la evidencia de experiencias diversas del cristianismo primitivo y en particular en Egipto y África en forma de matices bíblicos, extra bíblicos con literatura apócrifa y de matices histórico-geográficos diversos. Se constata por ejemplo en los matices bíblicos que Jerusalén era ocasionalmente visitada por etiopes influenciados por la religión hebráica. El cristianismo en Etiopía recibe el apoyo evangelizador de la corriente helenista de origen judaíca presente en Antioquia (Hch 11, 19). Otros textos bíblicos Hch 13,1; Mt 12,42; Lc 11,31 ofrecen algunas informaciones sobre el imaginario africano, utilizando estas citas del Evangelio, fuentes veterotestamentarias en relación al reina de Sabá.

En el capítulo III “Análisis exegético de Hechos 8,26-40 en la perspectiva de los orígenes de cristianos en Etiopía”, hace un análisis exhaustivo de esta perícopa y considera como conclusiones importantes que es un texto lucano que presenta el anuncio de la Buena Nueva de Jesús a partir del movimiento de interacción e intercambio entre culturas representado entre el Etiope y Felipe. Este encuentro se realiza en camino desde Jerusalén a Gaza en el “carruaje del Etiope eunuco”. La subida de Felipe al carruaje se da “movido por el Espíritu” y por el interés de saber si el Etiope realmente comprendía lo que leía. La respuesta del Etiope es dada en forma de pregunta buscando la posibilidad de que Felipe le brinde una orientación para comprender el texto. Felipe, por su parte, presenta el texto desde un nuevo referente que es el misterio pascual de Jesucristo, del que procede la necesidad de un Bautismo que lejos de ser un simple rito como lo imaginaba el Etiope, éste sólo es posible si hay autentica fe, responde Felipe.

El capítulo IV “Hechos 8,26-40 como un relato que evidencia la construcción de un intercambio étnico-cristiano”, presenta la geografía imaginaria presente en el texto que además de las características que determinan los dos personajes Felipe y el Etiope, es una narración que evidencia la construcción de un intercambio étnico-cristiano.

El contexto de peregrinación a Jerusalén y la lectura del cuarto poema del Siervo Sufriente de Isaías realizadas por el Etíope demuestran que en Etiopía se vivió un cristianismo primitivo fruto de los intercambios socioculturales entre norte y sur y todo el mediterráneo y que de alguna manera incidió en el desarrollo y origen del cristianismo. Este reconocimiento genera grandes desafíos de diversa índole exegética y hermenéutica para comprender el contexto de construcción de las culturas e identidades y las formas de expresión religiosa así como la comprensión desde el horizonte del mundo afro-latino americano y caribeño a partir del conocimiento de las dinámicas de relación entre las fronteras étnicas y geográficas que establecen un intercambio desde sus representaciones simbólicas.

Esta investigación que es formativa ha sido un esfuerzo importante por reconstruir la memoria y la identidad de los pueblos de África en relación con el cristianismo que se ha visto enriquecido por la diversidad de esta cultura, al tiempo que ha sido una fe que ha transformado la vida de los pueblos de África.

Finalmente, es importante reconocer que estamos delante de una obra que proporciona una contribución efectiva a los estudios bíblicos e historiográficos en la perspectiva de la negritud. El autor desarrolla los temas con empeño. Su escritura persuade a sus lectores y lectoras a ir hasta el final de la lectura sin prisa, mientras invita a un diálogo.

Diego Agudelo
dagudelo@puj.edu.co

 

 

 
El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.





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