|
Ejes Programáticos
Basándonos en la experiencia adquirida a través de las diferentes actividades con iglesias y organismos relacionados, en la mayoría de países de América Latina, especialmente en estos últimos años, hemos identificado la necesidad de trabajar con una visión holística de la salud Integral, del cual se desprenden al menos tres temas, que serían los ejes programáticos del Programa, a partir de considerar a la salud como derecho humano. Estos son:
A.- Educación Sexual y Derechos Reproductivos
Es imposible dejar de reconocer o negar la influencia de la sexualidad sobre todos los actos de nuestras vidas. Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, por muchas razones, la sexualidad ha sido encubierta, se ha ido disfrazándola con falsas imágenes, las mismas que han conseguido desvirtuarla, mitificarla, hasta convertirla en un tabú.
Históricamente y principalmente por influencias filosóficas y religiosas, (dualismo cuerpo-espíritu) se da un amplio período de represión de la sexualidad, de tal manera que aun las relaciones sexuales entre esposos han sido afectadas por esta represión. Cualquier estímulo sexual era considerado como pecado.
Esta represión de la sexualidad dio lugar al aparecimiento de diversas desviaciones sexuales, muchas de las cuales pasaron inadvertidas, todo esto dentro de un marco de una punitiva y falsa moralidad.
La total ausencia de educación sexual daba lugar a que el instinto, más mal que bien, supliera el conocimiento en muchas ocasiones. La expresión genital de la sexualidad, en lugar de ser una fuente de placer y satisfacción, se convirtió en un sinónimo de dolor y carga para la mujer, pues su marido, ajeno al conocimiento de las necesidades de ella, la tomó como un objeto para su propio placer. Esta pesada carga fue soportada estoicamente en nombre del amor conyugal y de su papel de madre, pagando en muchas ocasiones con la frigidez como precio.
Esta situación da lugar a que muchos hombres vean en la prostitución una fuente de placer sexual, a la vez que ella se convierte en la primera escuela de "educación sexual".
Esta dinámica prevalece por muchos siglos, hasta que a principios del 20, se despierta el interés científico-médico por el comportamiento sexual de la especie humana.
Es en la década de los treintas que se reconoce la falta de instrucción del médico y los ginecólogos sobre el tema de la sexualidad. Esto da lugar a que entre en auge, en las décadas siguientes, un período de investigación científica de la sexualidad como los famosos informes Kinsey, Hite y los estudios de Masters y Johnson.
Paralelamente, se despierta el interés de investigar el impacto de la sexualidad reprimida por siglos, en los campos de la sicología, sociología, pedagogía, política y economía.
La revolución sexual de los sesentas, impulsada por la invención de la píldora anticonceptiva, inaugura una nueva cultura a nivel mundial. Las costumbres sexuales se relajan y los medios de comunicación y la industria del entretenimiento erotizan la sociedad, a través de la producción de películas, anuncios, libros y revistas que utilizan imágenes de alto contenido sexual. De este modo el mundo cumple la llamada "ley del péndulo"; es decir, muy rápidamente va al extremo opuesto:
De la libertad al libertinaje.
De la información sexual a la pornografía.
Del interés científico a la explotación del morbo.
Es también la época que da lugar a la educación sexual, que nace enfrentando resistencia, porque en muchas sociedades se la considera contraproducente, en cuanto hay el temor de que más bien podría promover el libertinaje sexual. Aparecen programas y publicaciones educativas de dudosa buena intención, que son consideradas en ciertos sectores como "pornografía escondida".
Hoy en día, tener conocimientos y una vivencia adecuada de la sexualidad, se ha convertido en una opción de vida o muerte. Múltiples argumentos así lo demuestran:
. Cada día en el mundo se infectan 16.000 personas con el virus que da produce eldel sida (VIH), de los cuales el 50%, es decir 8.000, son jóvenes entre 15 y 24 años.
.La alienación de la que somos fácil presa las sociedades del Tercer Mundo, como conecue cia de la globalización económica, humana y social, que nos empuja hacia el individualismo, la deshumanización, la destrucción de la familia, la idealización del dinero por encima del ser humano, tiene una gran influencia sobre la sexualidad.
.La creciente prostitución masculina y femenina en edades cada vez más tempranas, como formas de explotación y supervivencia.
.La búsqueda del placer por el placer como un falso paradigma de estatus, liberación y machismo o feminismo.
.La pérdida de valores espirituales, culturales, éticos y morales.
.La falta de propuestas funcionales, basadas en principios, que produce efectos dolorosos, a más de la dura realidad del VIH/sida: embarazos no deseados, creciente número de madres solteras, millones de abortos -muchos de los cuales terminan en la muerte de las madres-; matrimonios muy jóvenes obligados -que en su mayoría acaban en divorcio-; infecciones de transmisión sexual (ITS).
.Un sinnúmero de daños y secuelas sicológicas, que muchas veces se traducen en hechos que rebasan los aspectos legales, como son el abuso sexual, con sus manifestaciones físicas y sicológicas.
Por otro lado, la sociedad erotizada, diariamente envía mensajes promoviendo valores distorsionados del auténtico propósito de la sexualidad. Niños, jóvenes y adultos estamos siendo afectados.
Ante estas realidades, se hace más que necesario introducir el tema de la sexualidad en las parejas, los niños, los jóvenes y los maestros de una manera integral, clara y responsable, rompiendo los esquemas tradicionales en su mayoría enfocados únicamente en el aspecto biológico.
Una vez más la Iglesia Cristiana tiene un gran desafío: comprometerse con un trabajo serio y responsable para develar este tema tabú, del que de todas maneras -generalmente de forma distorsionada- se está hablando. No sigamos cayendo en el error de la omisión.
Es hora de que, en los tiempos del sida, la Iglesia levante una vez más su voz profética para hablar con transparencia de la sexualidad, desde la perspectiva de Dios, para retomar los propósitos para los que Él la creó.
Objetivos de la propuesta
1. Poner en manos de la Iglesia a través de líderes religiosos o laicos un instrumento que les permita facilitar procesos de reflexión y acción para alcanzar un entendimiento de la vivencia adecuada de la sexualidad humana planificada por Dios.
2. Desafiar a la Iglesia para que retome su rol profético en el campo de la sexualidad, en medio de las duras condiciones que imperan en este tiempo.
3. Facilitar el cumplimiento del mandato de Dios en el sentido de cambiar la manera de vivir por medio de la "renovación del entendimiento" (Ro 12:2), a la luz de los principios bíblicos.
|