Capítulo VI
Conclusiones y propuestas estratégicas
Por lo expresado, entonces, nos permitimos elevar las siguientes recomendaciones y propuestas de acción tanto al CLAI y a sus instancias miembros como si a nuestras propias iglesias, comunidades y programas de trabajo. Lo hacemos en la certeza de que el Espíritu del Señor, aquél que dio vida a los huesos secos, independientemente de su condición de género (Ezequiel 37), restauró una nueva comunidad en Pentecostés y acompaña los esfuerzos de aquellos y aquellas que, a veces sin saberlo, promueven el Reino en la defensa de la vida, sabrá darle curso a nuestros esfuerzos.
o Introducir en todos los ámbitos de la educación que involucra al liderazgo de y en nuestras iglesias (formal/teológico-institucional y no formal, educación cristiana/capacitación ecuménica) los aspectos curriculares que intervengan en la formación con sus respectivos contenidos bíblicos, históricos y conceptuales sobre salud sexual y reproductiva.
o Valora la inclusividad de la experiencia de fe de las mujeres, lo que demanda libertad para expresarse en toda su amplitud y totalidad.
o Abrazar la causa femenina y el sufrimiento histórico que entraña como una misión exigida por la Palabra y el sentido del evangelio.
o Reconocer la necesidad de los espacios en nuestras comunidades donde nuestras mujeres puedan contar sus historias y debatir sus propias realidades inspiradas en Jesús, quien rechazaba la discriminación y la desigualdad.
o Hacer de nuestras liturgias un espacio privilegiado para expresar de una manera vivencial, participativa y pedagógica una reflexión contextualizada, reflexiva y de concientización sobre los temas de salud sexual y reproductiva.
o Promover una lectura renovada de aquellos textos bíblicos donde Jesús se encuentra con mujeres.
Esas tareas, si son pensadas de cara a una comunidad que celebra y se alegra de ser restaurada en sus derechos y dignidad por el propio Cristo, deberán abocarse, además, a una relectura de la himnología y de los cantos que se usan en nuestras liturgias, donde se expresa -no pocas veces- un lenguaje sexista.
El volumen de la tarea exige caminar juntos y juntas, varones y mujeres, sin distinciones, como expresión del anuncio de una voluntad para todas las personas que viven mas allá de las fronteras de las iglesias.
Por su parte, la interdisciplinareidad exige, desde una profunda convicción acerca de su necesidad, que los grupos e iglesias incorporen a sus tareas pastorales y educativas a profesionales de distintas disciplinas y que contribuyan a darle seriedad al tratamiento de los temas aquí abordados. También confrontarse con los desafíos que plantean los nuevos valores de cara a una teología de equidad de género y que contribuya a una dimensión inclusiva de los afectos y la ternura llevarán a la construcción de nuevos perfiles en nuestras comunidades.
Finalmente, el Seminario recibió la propuesta de uno de los grupos de trabajo:
TOLERANCIA CERO:
a la violencia intrafamiliar ...
a los embarazos precoces ...
a los embarazos no deseados ...
a la descalificación arbitraria de la mujer como ser y criatura de Dios ...
a la degradación de la autoestima
Cancún 25 de setiembre de 1998
Seminario sobre Población y Salud Reproductiva
Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI)
Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)
sigue Derechos Reproductivos en América Latina
Texto de la Dra. Wanda Deifelt
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