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Crecimiento demográfico y derechos reproductivos
Una propuesta para la comprensión del fenómeno y para la práctica pastoral
Capítulo I
Contexto internacional y diagnóstico de la problemática
1.1. La problemática de la población a nivel mundial
Según un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas, actualmente nacen 4 personas por segundo, 250.000 por día, 80 millones por año. Y, si bien en 1960 había 3.000 millones de habitantes en la Tierra, para 1999 esta cifra se habrá duplicado.
La Organización de las Naciones Unidas ha realizado varios estudios prospectivos en cuanto a población. La perspectiva más realista en esa dirección sostiene que para el año 2050, la población mundial será de 10.000 millones de habitantes. Suponiendo que en muchos países serán empleadas estrategias para reducir el tamaño de las familias, nos asalta la pregunta: ¿Cuántos habitantes podrá sostener la Tierra con los recursos disponibles y la forma en que se los explota y administra?
Por otra parte, este cuadro se ve agudizado por las diferencias existentes entre países industrializados y los llamados países "en vías de desarrollo". Mientras que en los primeros el crecimiento de población se reduce y aumentan los recursos por habitante, en los países en vías de desarrollo aumenta la población y se reducen los recursos disponibles. Ese desfase entre crecimiento demográfico y reducción de recursos naturales lleva a que, sumado a otras causas, una cuarta parte de la población mundial viva en la pobreza absoluta.
os países industrializados, que representan en la actualidad un 26% de la población global, detentan más de 4/5 partes de la riqueza de todo el planeta. Y, si bien en los últimos años ha aumentado el porcentaje de escolarización en todos los países, ha disminuido la tasa de analfabetismo y se redujo la proporción de personas desnutridas, el número absoluto de marginados ha aumentado. El hecho de que la distribución de la riqueza y, de modo más específico, del ingreso per cápita, sea cada vez menos equitativo, da lugar al aumento significativo de nuevos pobres.
1.2. Salud sexual y reproductiva: las cifras
Si bien la Organización de las Naciones Unidas y unos pocos gobiernos de América Latina han establecido políticas de población, es preocupante notar que la mayoría de ellos carecen de políticas explícitas para promover la equidad de género, la educación para la salud reproductiva y sexual, entre otras políticas deseables en relación con el aumento de la calidad de vida de nuestros pueblos. De entre ellos debemos destacar que los más pobres no tienen una política poblacional. Si Guatemala, a modo de ejemplo, mantiene su tasa de crecimiento actual, en apenas dos generaciones su población crecerá de 11 a 300 millones.
Por lo anterior, el tema de la salud reproductiva no puede ser abordado sin considerar a la mujer y a las adolescentes como las protagonistas generalmente olvidadas por los servicios de salud y de justicia, sin tomar en cuenta las políticas de desarrollo y poblacionales de los gobiernos. Por eso en El Cairo y otras conferencias internacionales los temas de mujer, adolescentes, desarrollo, crecimiento, fecundidad, planificación familiar y salud se cruzan. Para ubicarnos mejor frente a lo que estamos diciendo, veamos lo que destacan algunas cifras:
o Cada minuto muere una mujer en el mundo por causas relacionadas con el embarazo.
o Anualmente mueren 585 mil mujeres por problemas relacionadas con la maternidad.
o En los países desarrollados el 99% de las mujeres tiene acceso a los servicios de atención materna, mientras que en los países en desarrollo sólo el 52%.
o Los embarazos no deseados resultan en cerca de 60 millones de abortos cada año, con más de 70 mil muertes por complicaciones.
o Cada día aumenta escandalosamente el número de personas que adquieren Enfermedades por Transmisión Sexual (ETS).
o Cada año 15 millones de adolescentes dan a luz.
o En América Latina y el Caribe, un tercio de las mujeres (cuando no el 52% en algunas regiones) se convierten en madres cuando aún son adolescentes.
o Uno de cada tres embarazos en América Latina terminan en aborto con altos riesgos de muerte.
o La mitad de los casos de VIH/SIDA se contagiaron en la adolescencia.
1.3. Compromisos y desafíos
Estos datos, además de revelarnos el dolor de tantas personas, nos llaman seriamente la atención a la responsabilidad pastoral de nuestras iglesias y a las políticas de nuestros Estados. Nos compromete, a la vez, a reflexionar sobre sus causas, elaborar propuestas para la acción pastoral y promover acciones comunes que generen espacios de empoderamiento para que nuestros conciudadanos, mujeres y hombres, encuentren la manera de ser plenamente personas. Tanto en el ejercicio de su sexualidad como en la construcción de vínculos significativos de relaciones humanas a través de un ejercicio responsable de su derecho ciudadano.
1.4. Trabajo con otras organizaciones
Sabemos que en ese esfuerzo no estamos solos. El Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) se propone afirmar la salud reproductiva y los derechos reproductivos, entendiendo bajo esos Derechos Reproductivos el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos, a disponer de la información y de los medios para ello y el derecho a alcanzar el nivel más elevado posible en el ejercicio de la salud sexual y reproductiva.
1.5. Educación sexual
De allí que compartamos la necesidad de desarrollar una educación sexual efectiva que tome en cuenta los nuevos estilos de vida derivados de las nuevas influencias socioculturales. Particularmente desde una dimensión colectiva donde los hombres y los niños y niñas puedan ser incluidos, tomando en cuenta no sólo la dimensión salud/enfermedad que se enfoca en la solución de los problemas antes mencionados, sino también y sobre todo, enfatizar la dimensión del desarrollo humano, la realización personal, el encuentro amoroso, el respeto y justa valoración por el otro/otra y el disfrute del placer de vivir. Conscientes de que el disfrute y el placer en el ejercicio de la sexualidad es un derecho y bajo ningún concepto un pecado (cf. al respecto el Cantar de los Cantares), destacamos la importancia, a la luz de nuestras deliberaciones y recomendaciones, que las iglesias incluyan en sus agendas de trabajo los temas de equidad de género, anticoncepción y participación del hombre en las decisiones implicadas, junto a la educación sexual, conducta reproductiva responsable y la despenalización del aborto. De esa manera, la tarea primordial de las iglesias consistirá en aportar valores, crear espacios pedagógicos dentro de las comunidades y elaborar materiales para una adecuada información y educación sexual con gran alcance.
1.6. Crecimiento poblacional y pobreza
Somos conscientes, por otra parte, que el crecimiento poblacional va de la mano con el aumento de la pobreza y al agotamiento de los recursos naturales. Por eso sostenemos que el verdadero crecimiento económico parte de una justa distribución de los bienes y por lo tanto de la justicia social.
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