NOTA DEL EDITOR
El Seminario sobre Población y Salud Reproductiva celebrado en Cancún, primero de su género, produjo un buen número de excelentes documentos y la decisión de sus organismos convocantes, el Consejo Latinoamericano de Iglesias y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, de publicarlos para su oportuna socialización.
Mientras ese libro es editado y ve la luz, lo que esperamos ocurra en el primer trimestre del próximo año, el secretario general del CLAI nos pidió que produjéramos un primer material, ágil y de fácil lectura, para que las iglesias y organismos miembros del Consejo pudieran saborear un aperitivo, en preparación del plato fuerte que vendrá después.
No fue difícil la selección del primero de los textos incluidos en este cuadernillo. Es un documento que resume, con elocuencia y penetración, el trabajo de los participantes en Cancún, y que nos desafía a un debate que muchas veces ha estado ausente en la vida de nuestras iglesias.
De entre los demás materiales la elección recayó en el texto de la teóloga luterana brasileña Wanda Deifet, por la originalidad y rigurosidad de su enfoque que, si bien está planteado desde una perspectiva brasileña, puede considerarse válido para la realidad continental. Estoy seguro que los lectores y lectoras de este cuaderno apreciarán sus planteamientos sobre la misoginia explícita en el pensamiento y la práctica de las iglesias, así como los esbozos de una ética feminista que otorga a la mujer su justo valor al margen de la función de la maternidad. Mención aparte merece su inteligente y original contraste entre machismo y marianismo, una veta epistemológica que producirá valiosas reflexiones y un mejor discernimientos de arquetipos y actitudes profundamente arraigadas en nuestra cotidianidad.
Quiero aprovechar esta oportunidad para compartir con los lectores y lectoras un sentido adiós al pastor Felipe Adolf, quien concluirá su larga y fructífera trayectoria como secretario general del CLAI este mes de diciembre.
La Introducción que Felipe escribió para este cuaderno será su última colaboración con el trabajo del Departamento de Comunicaciones en su condición de secretario general del Consejo. Aunque quizás tendremos la oportunidad de disfrutar de su pensamiento y su palabra en el futuro próximo, si se hace realidad la idea de escribir sus ricas e inquietas memorias de dos décadas de peregrinaje ecuménico.
Esta última colaboración de Felipe refleja muy bien lo que ha sido su sueño todos estos años: que el CLAI sea un instrumento que posibilite -sin menoscabar la especificidad y diversidad de nuestras tradiciones protestantes- avanzar en la búsqueda de consensos que hagan más precisos los rasgos de nuestra identidad evangélica y fortalezcan nuestra común vocación de servicio.
Manuel Quintero
Director Departamento de Comunicaciones
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