III. Hacia un enfoque integral de la salud
Con seguridad, usted también se ha preguntado: ¿Qué es "salud integral"? Si volviésemos a hacer esta pregunta a un pequeño grupo, seguramente sucedería algo similar con respecto a la variedad de respuestas de cada miembro del grupo.
Todos tenemos una idea de salud integral de acuerdo con la información que tenemos con respecto al tema, y de acuerdo con nuestra experiencia previa de vida.
La idea de salud integral implica la búsqueda permanente de un bienestar físico, emocional, social y espiritual que corresponde al shalom bíblico. La salud integral es, además de un sentimiento de bienestar interior, algo que se combina con las sensaciones que percibimos en el medio en que nos desenvolvemos.
Guía de Grupo 3
Mientras un miembro del grupo lee el siguiente texto, los restantes cierran sus ojos e imaginan una ciudad muy grande, que se llama CREACION, de forma circular, que va flotando por el universo.
Imagine un lugar donde predomina la armonía, A un lado corre un río de aguas limpias, cuya cuenca no ha sido alterada. Las viviendas están alejadas del río, al igual que los lugares de trabajo. Las casas tienen sus puertas y ventanas abiertas, y no hay amenaza de delincuencia. La gente se trata amablemente. Los niños y las niñas juegan en zonas verdes y los automóviles corren a bajas velocidades sin contaminar el ambiente. Los medios de comunicación transmiten noticias y programas que estimulan la creatividad y la no violencia. No existen ruidos excesivos, ni basura en el ambiente.
Usted se siente bien. Procure imaginar la armonía del ambiente. Cuente qué más está imaginado en esa ciudad armoniosa.
Ahora, ponga atención. A lo lejos se oye un ruido que va creciendo conforme se acerca a la ciudad. El ruido causa alarma en la gente y en los animales. Es una especie de objeto de fuego que viaja a gran velocidad y amenaza caer sobre la ciudad. ¡Zas! ¿Cayó! Se produce un ruido ensordecedor. Es una explosión impresionante. Hay heridos, muertos, partes de cuerpos que han quedado desmembrados. Los desechos caen por todos lados. Los peces mueren en el río. Las sirenas de patrullas y ambulancias suenan y se produce un desorden generalizado.
Imagine la escena del río: ¿Qué ve bajar con la corriente del río? Descríbalo. Diga también como es la expresión de la gente.
Pero, ¿cómo se siente usted? ¿Cómo cambiaron sus sentimientos entre una situación y la otra?
En el grupo, sostengan un diálogo en torno a la siguiente afirmación: "En nuestro planeta tenemos una bomba de tiempo que está estallando poco a poco, casi sin que la gente se percate de ello. Nuestra tierra está enferma. El desorden se ha instalado en nuestras propias casas. Las escenas de muerte corren por los ríos, por las calles, por los parques y por los bosques. Estamos amenazados de muerte".
Existe una afirmación bíblica que debe ser recordada entre nosotros: "la tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía" (Lev. 25.23). Solemos olvidar que la Tierra pertenece al Creador: "De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan" (Salmo 24: 1). Desde que Dios formó a la primera pareja humana como responsable de la creación, le encomendó la gran tarea de cuidar y labrar la tierra. Pero el ser humano cambió el plan de Dios: se convirtió en dueño absoluto y como tal pensó que podía hacer lo que quisiera con la obra de Dios. Al dejar de ser administrador o mayordomo de la creación, empezaron a multiplicarse los problemas en contra de la vida y la supervivencia en el planeta.
Contrario a lo que piensan muchos, respecto a que este mundo se acabará y por tanto no es prioridad ocuparse de él hoy, la Iglesia debe ocuparse de aportar a la conservación y defensa de todas las formas de vida, porque de ello dará también cuenta a Dios. Ahora mismo, como escribió el apóstol Pablo en Ro. 8.22: "Toda la creación entera gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" en espera de su liberación (salud).
Existe gente que hace daño a la creación sin percatarse de que el daño que produce está en su propia contra. Con la difusión y aceptación de las ideas económicas actuales por igual en todas partes (GLOBALIZACIÓN) también ha aumentado y se ha generalizado la pobreza, el sufrimiento, la violencia y la destrucción ambiental y otros males que evidencian la necesidad de enfatizar con más empeño la palabra profética de Isaías de que Dios traerá "los cielos nuevos y la tierra nueva", en donde el trabajo humano jugará un papel de recreación y armonía con el ambiente (Isa. 65.17-25). Isaías propuso una idea integral. No sólo anunció los cielos nuevos, sino que propuso una tierra nueva. Los cielos nuevos no existirán sin la tierra nueva. No hay un "más allá" (cielos) sin "más acá" (tierra) en armonía, bienestar y justicia.
Para poder precisar un concepto sobre salud integral debemos partir de una primera idea que plantea lo siguiente: la salud y la enfermedad no son manifestaciones individuales y aisladas una de la otra, sino que ambas son parte de un proceso que llamamos el proceso salud-enfermedad, el cual está asentado sobre el hecho de considerar aspectos sociales, culturales e históricos que lo generan. No debemos afirmar, entonces, que una persona o un grupo social está sano o enfermo, sino más bien que presenta un estado de salud adecuado o inadecuado para los criterios que han definido los grupos sociales en el tiempo y de acuerdo con sus costumbres.
Las costumbres cuentan mucho en la determinación de lo que es o no saludable. Así, por ejemplo, hay algunos lugares donde se utilizan determinadas comidas, tales como las vísceras de animales (panza, mondongo, intestino, corazón o riñones se consumen con mucha frecuencia) o bien insectos (por ejemplo hormigas o gusanos) fritos o asados que sirven para alimentarse y en algunos casos para "fortalecer el cuerpo". Sin embargo, el consumo de este tipo de comidas en otros países puede causar trastornos digestivos en algunas personas que no están acostumbradas.
Hablar de salud, entonces, no significa exclusivamente hablar de medicina. No sólo se puede alcanzar un buen estado de salud yendo donde el médico; la salud envuelve otros aspectos que también contribuyen a tener una salud satisfactoria, tales como la vivienda adecuada, una buena disposición de las basuras y residuos líquidos, una educación creativa y útil para la vida en comunidad, la adecuada provisión de buena agua para el consumo humano, y otros factores que contribuyen con el bienestar humano y de todo lo que lo rodea.
Cuando las iglesias hablan de vida abundante, estamos incluyendo la salud como parte de esa calidad de vida que Dios da. Sin salud no hay vida plena; es decir, no hay salvación. Debemos animar a las iglesias para que ayuden al resto de la comunidad a tener una comprensión de esta temática y así, juntos, ocuparse del mejoramiento de la calidad de vida de todos.
Guía de Grupo 4
Reflexionen sobre las siguientes preguntas:
1. ¿Participa su iglesia en algún programa o acción a favor de la salud?
2. ¿Cuáles otros aportes bíblicos podrían dar para la educación de la comunidad sobre lo que es salud integral?
3. ¿Establece su iglesia alguna relación con otras instituciones u organizaciones que están dedicadas a la promoción de la salud integral?
4. ¿Con qué recursos cuenta su iglesia para desarrollar una labor en el área de salud integral?
5. ¿Ha visto usted algún cambio en su iglesia que relacione la salud con la salvación?
Hay una premisa importante que determina lo que es la salud integral y es esta: El enfoque integral de la salud depende tanto de los determinantes4, como de la respuesta social5 que existe para enfrentar el proceso salud-enfermedad.
a. Los determinantes: son, entre otros, factores de tipo biológico, espiritual, geográfico, social, económico, cultural, educativo, político o ambiental.
b. La respuesta social, que incluye acciones que van más allá del quehacer del "sector salud" (hospitales, centros de salud, etc.), para involucrar a otros sectores y organizaciones tales como las que se relacionan con la agricultura, el ambiente, la energía, ciencia y tecnología, la educación, la vivienda, la economía y finanzas, todos los cuales, entre otros, pertenecen a la instancia Estado-Gobierno. Pero además está involucrada la sociedad civil, o sea, la comunidad, las organizaciones sociales no gubernamentales como el sector de las iglesias y organizaciones cristianas, así como la empresa privada.
Entonces, la salud integral comprende muchos aspectos, tanto del lado de las situaciones que influyen en las personas y su entorno, como de las posibles fuerzas que sirven para atender los problemas en que viven las personas.
El ejemplo de la tuberculosis puede ilustrarnos esta situación apuntada: la pobreza en América Latina ha ido creciendo. Según datos expuestos por la Organización Panamericana de la Salud (Véase Salud en las Américas 1994 OPS/OMS, Washington 1994), en 1986 había un promedio de 43% de pobres en la región, pero en 1990 este número creció a 196 millones, es decir el 46% de la población. Al interior de los países, estos promedios se agudizan en los diversos grupos, por ejemplo, en países con población indígena, más de un 70% de ésta es pobre.
En concordancia con esta situación, para casi el 80% de la población latinoamericana la tuberculosis constituye un problema de salud real o potencial y esta situación se ve agravada, entre otros aspectos, por la desproporción entre necesidades y recursos disponibles, es decir, por la pobreza.
Entonces, podemos afirmar que no sólo es necesaria la presencia del bacilo productor de la tuberculosis para que se presente la enfermedad, sino que se necesitan condiciones que como la pobreza y la consecuente desnutrición pueden propiciar una mayor presentación del problema.
Visto de otra forma, podemos decir que es más difícil controlar esta enfermedad si no se controla también la condición de pobreza de la población y aquí no sólo se necesita de la acción de los servicios de salud, sino de otros que, como la educación, la vivienda, el agua, el empleo adecuado, el transporte, la alimentación, promueven la satisfacción de las necesidades básicas de las personas.
Ahora bien, mucha de esta población pobre es miembro de nuestras comunidades de fe y debemos mostrar que es posible la salud y la salvación conjuntamente. Así la tuberculosis, por ejemplo, aparte de ser una enfermedad que causa un gran deterioro físico, es una muestra también de la injusticia y el egoísmo que carcome nuestra sociedad de fines de siglo.
Nuestras comunidades de fe o iglesias, son parte del grupo social que ocupan con ellas un mismo territorio. Las iglesias son parte de la comunidad. Sin embargo, no siempre las iglesias logran involucrarse en las acciones que las comunidades emprenden para mejorar su bienestar colectivo.
Escoger la vida es optar por la salud como un don de Dios y una responsabilidad humana. Salud en la Biblia implica el bienestar personal y comunitario, en términos de plenitud física, emocional, social, espiritual (shalom). Por ello "salud" y "salvación" tienen su origen en el mismo término bíblico.
Guía de grupo 5
Pensemos... y dialoguemos:
1. ¿Cada cuánto tiempo en nuestra congregación se habla de salud?
2. ¿Cómo logra la iglesia hacer ese puente de unidad entre salud y salvación?
3. Exponga alguna experiencia concreta donde la iglesia acompañó a la comunidad en una acción a favor de la salud de la gente.
4. ¿Cuáles suelen ser las dificultades que la iglesia enfrenta cuando acompaña a la comunidad en sus acciones a favor de la salud de la gente?
5. ¿Cómo lograr una mayor y mejor participación de la iglesia en la tarea de dar a conocer el mensaje de salud y salvación a la comunidad?
La salud es responsabilidad de todos: del Estado, del gobierno y de cada uno de nosotros como parte de la sociedad.
La atención integral de la salud requiere de la participación de todos los sectores, instituciones y personas de la sociedad, para lo cual existen planos de acción diferentes que deberían ser complementarios, cada uno con personas y programas de acción también complementarios, tal y como presentamos a continuación:
PROCESO SALUD-ENFERMEDAD:
DETERMINANTES Y RESPUESTA SOCIAL6
ATENCIÓN DE LA SALUD, en la que participan una serie de profesionales como ingenieros, profesionales en ciencias sociales, teólogos, comunicadores, arquitectos, abogados y economistas, así como los grupos de la sociedad civil, entre los que se encuentran las iglesias. Sus acciones se desarrollan en lugares tan diversos como un acueducto, una carretera, una fábrica, una escuela, un templo, una casa o en cualquier otro ámbito o actividad que procure el desarrollo humano tanto físico como espiritual.
Pensemos aquí, por ejemplo, cuántas veces hemos recibido y atendido en nuestras iglesias, sin la ayuda de ningún funcionario de salud (por ejemplo, un médico o una enfermera), a personas que manifiestan sentirse enfermas y con el apoyo y acompañamiento oportuno, así como un consejo para acudir a los servicios de atención médica, la persona experimenta una mejoría. Pero más aún, ¿cuántas iglesias, mediante el apoyo a un programa de acueductos rurales o a una campaña para el manejo adecuado de basuras, han evitado más muertes que un hospital? Entonces la pregunta es: ¿Trabajamos o no en salud? ¿Por qué no asociamos el mensaje de salud con el de salvación?
ATENCIÓN MÉDICA, que se refiere a la acción que desarrollan los profesionales o técnicos que tradicionalmente hemos vinculado con el sector salud, tales como los médicos, las enfermeras, los odontólogos, los microbiólogos, los farmacéuticos, los bioquímicos, los sicólogos y las trabajadoras sociales, entre otros. Su escenario de acción es el hospital, la clínica, el consultorio comunitario, los consultorios de medicina alternativa, entre otros.
La atención integral de la salud se debe abordar a partir del espacio local, con sus respectivas particularidades sociales, culturales e históricas. En este espacio se presentan las necesidades y se le puede dar una respuesta que involucre, como hemos dicho, los esfuerzos cooperativos y solidarios de varias personas e instituciones, incluyendo por supuesto a la población misma que habita en ese espacio.
Las iglesias ocupan un espacio local, en el que junto con otras organizaciones sociales lucha permanentemente por un mejor estado de salud (y por la salvación) de todas las personas. En este espacio local, la iglesia es uno de los elementos más importantes dentro de la red de organizaciones sociales. Se debe hacer esfuerzos para participar junto a todas las organizaciones sociales con la consigna permanente de asociar la salud y la salvación como un mensaje integral al pueblo creado por Dios.
Deseamos terminar esta reflexión sobre la salud y la salvación, citando un texto que aparece en el documento denominado La comprensión cristiana de la salud integral publicado por el Consejo Mundial de Iglesias:
La espiritualidad encuentra su expresión en las relaciones con otros, en las actitudes de comprensión y de simpatía, de solidaridad y de compromiso. Eso queda claro en la espiritualidad de Jesús: Su comunión con Dios encontró expresión al bajar de la montaña, mezclándose con el pueblo (véase la historia de la transfiguración seguida por la curación de un niño poseído por un espíritu maligno). Se trata de una interacción constante entre meditación, oración, acción.
Guía de Grupo 6
Recomendamos que el grupo haga una síntesis de lo analizado y dialogado hasta aquí. Para ello puede utilizar las siguientes preguntas:
1. ¿Qué entendemos por salud integral?
2. ¿Qué aspectos intervienen en la salud integral?
3. ¿Qué desafíos plantea para las iglesias la salud integral?
4. ¿Cómo relacionamos la espiritualidad con la salud integral?
5. ¿Cuáles expresiones de destrucción y muerte se observan en su comunidad?
6. ¿Cuáles son los signos de vida que la iglesia promueve en su propia comunidad?
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