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2. La Salud en América Latina y el Caribe

Análisis y recomendaciones

La situación integral de la salud en América Latina y el Caribe es bastante compleja. Son muchas las causas que explican su deterioro, y múltiples los efectos que tienen en la población.

La pobreza aparece como un común denominador en los paises latinoamericanos y caribeños. Esta pobreza a su vez genera una serie de problemas conexos entre los que encontramos la carencia de servicios básicos, el deterioro en la calidad de vida, los altos índices de desempleo y subempleo, la convivencia de viejos problemas sin resolver con otros nuevos ligados al desarrollo.

En el orden político (sobre todo hablando de las democracias incipientes), se destacan la no priorización de la salud por parte de los estados en el delineamiento de sus políticas y presupuestos, así como la tendencia a la privatización de los servicios sociales y de atención médica. También destacan los cambios bruscos en la orientación de las políticas y en la dirigencia de los servicios de salud en muchos paises de América Latina y el Caribe, sobre todo cuando se producen cambios en el gobierno de turno, lo que a su vez genera discontinuidad en los planes y programas de salud.

Esta problemática se agudiza si tomamos en cuenta la conceptualización inadecuada que existe sobre lo que es la atención integral de la salud. La misma conlleva a una confusión entre las acciones de atención médica, las cuales se consideran como sinónimos de "atención de la salud", aunque es de muchos conocido que el segundo concepto engloba al primero.

El concepto es más amplio y por lo tanto estimula la incorporación de otros sectores tradicionalmente ajenos al sector salud, tales como el sector de medio ambiente, el sector educación, el de vivienda, trabajo y seguridad social entre otros.

Esta falencia ha generado a la vez poca participación de las iglesias y los grupos ecuménicos en las acciones de salud y ha determinado una utilización inadecuada de los recursos en general que se han dedicado a la salud, ya que se han medicalizado las acciones en esta área. Así mismo, muchos grupos eclesiales aún conservan la percepción que separa la evangelización del servicio a la sociedad, lo material de lo espiritual y el "más allá" del "más aquí".

Complementariamente, la salud y la enfermedad se han convertido en un elemento más de la ley de la oferta y la demanda que han generado que se excluyan los enfoques alternativos como la herbolaria y otros recursos de la medicina tradicional, enriqueciéndose las transnacionales farmacéuticas que son las verdaderas ganadoras de los procesos mórbidos, llegando éstas últimas al extremo de invadir los recursos populares al apoderarse de algunos derechos de explotación en el campo de la medicina herbolaria.

Por otro lado, la atención tradicional que las iglesias han tenido sobre la práctica de la salud, tiene una orientación asistencialista, fundamentalmente comprendida así en el rol de los hospitales o servicios ambulatorios (en caravanas o a domicilio). Este enfoque, aunque importante, ha sido insuficiente para controlar otras variables implicadas en la génesis del proceso salud-enfermedad.

Sin embargo, debemos reconocer que en la actualidad han emergido otras orientaciones más globalizadoras, que toman en cuenta aspectos relacionados con la Salud Ambiental, con enfoques de saneamiento básico o ambientalistas. O bien se ha dirigido la atención a los grupos prioritarios como el binomio mujer-niñez, niñez de la calle, grupos discapacitados, población trabajadora, grupos de adultos seniles; o por enfermedades específicas como por ejemplo el SIDA, y otros problemas sociales como la atención de los presidiarios.

Conviene destacar la realización de foros de discusión sobre los servicios de salud y el uso de medicamentos (Ej. Quito 1982, Panamá 1988, URSS 1989 y Bolivia 1990, Quito 1991), como también el hecho de que se han venido apoyando, de manera incipiente, procesos de capacitación de recursos humanos en salud.

Es bueno, asimismo, destacar la importancia de que se estén promoviendo acciones tendientes al mejoramiento de la calidad de vida y promoción de actividades que contribuyen a un estilo de vida sano, como: ejercicio físico, recreación, control de hábitos nocivos, intervención en crisis o apoyo emocional en caso de desastres naturales o los provocados por el ser humano.

Por todo lo anterior, hacemos especial mención a la necesidad de desarrollar estrategias con enfoque comunitario, que promueva el desarrollo de lo local y lo ecuménico, promoviendo la atención integral de los problemas en la base. En este sentido, la estrategia planteada por la OPS de desarrollo de sistemas locales de salud que promueven la incorporación de la comunidad, tanto en la toma de decisiones como en las acciones que tienen que ver con la promoción de un mejor estado de salud, puede ser una alternativa.

También nos parece esencial para el crecimiento conceptual de las iglesias la tarea de reflexionar sobre el concepto cristiano de salud, el cual debe buscar la integralidad en sus acciones manifiestas por un abordaje conjunto de los problemas de la comunidad, el acompañamiento a las comunidades y la promoción de las acciones de los grupos organizados, trabajo ecuménico y desarrollo de redes de cooperación en atención integral de la salud.

De allí que nos parece recomendable que las iglesias, y particularmente aquellas que están unidas al CLAI, consideren en sus programas de salud, acciones orientadas a:

a) Promover la comunicación y la educación para la salud. Esta comunicación debería darse en el interior de las iglesias y de las organizaciones ecuménicas; a nivel local, comunitario, nacional y regional.

b) Recuperar las prácticas de la medicina tradicional, integrándolas con la medicina alopática.

c) Desmitificar la teoría y la práctica de la salud pública como patrimonio de los funcionarios y los profesionales de las instituciones del sector salud, para incorporar a otros sectores que también contribuyen al bienestar humano, como los de educación, vivienda, recursos naturales o trabajo y seguridad social, entre otros.

d) Privilegiar las acciones de atención de la salud (bienestar humano y ambiental) sobre las de atención médica.

e) Participar en la formulación, gestión y evaluación de las políticas nacionales de salud.

sigue - Consideraciones bíblico teológicas sobre la salud




 

Introducción

Salud integral

La Salud en América Latina y el Caribe

Consideraciones Bíblico-Teológicas sobre la Salud

Propuestas de Acción

Recomendaciones para el seguimiento



 
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