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1. Salud Integral
Antecedentes y conceptos
En América Latina se han realizado varias experiencias en salud comunitaria y popular de la Iglesia y de otras organizaciones. En ese proceso, se han discutido también algunos aspectos de principio como: la participación comunitaria, los enfoques integrales de salud, la medicina aborigen, la gratuidad de los servicios, la teología de la salud, que permiten aclarar mejor el marco del trabajo y los objetivos (ideológicos, políticos y organizativos) de las acciones de salud.
Desde la constitución del CLAI, las asambleas han manifestado reiteradamente la aspiración de poder contar con una Pastoral de Salud, que facilite el trabajo de las iglesias en este campo a nivel comunitario.
Es una necesidad llegar a algunas formas de acción común en el trabajo de salud a través de la iglesia en algunos lugares de América Latina con el compromiso de que el CLAI y la CMC-Acción de las Iglesias para la Salud-apoyen en la coordinación de esta experiencia.
La ventaja de tener formas comunes de acción está, sobre todo, en la posibilidad de avanzar organizadamente en el debate de las principales líneas que el CLAI debe impulsar para fortalecer una visión transformadora del trabajo en salud.
Este trabajo conjunto de ninguna manera significa que se coarten iniciativas existentes, todo lo contrario. Estas iniciativas se verán estimuladas dentro de un proceso sistematizado, puesto que la propuesta de trabajo es solo una sugerencia metodológica para potencializar éstas en cada realidad concreta.
La propuesta ha sido realizada considerando postulados de las iglesias y conclusiones de diferentes documentos y eventos del CLAI y organizaciones afines (Plan Trienal 93-95, Serie Medio Ambiente, Consulta Latinoamericana de Salud, Quito 1991, etc.).
Algunos aspectos identificados en estos documentos y reuniones adquieren una especial importancia como ejes temáticos y programáticos para el trabajo en salud; se destacan por lo menos:
1. El enfoque de integralidad o globalizador al tratar la salud.
Aunque este enfoque haya sido definido en algunos eventos como aspecto más filosófico que práctico, tiene un valor especial para el trabajo de la iglesia a nivel local, en la perspectiva de la concepción bíblica del shalom.
Esta visión global no se contrapone a algunas actividades específicas como el trabajo para el control del SIDA que es una prioridad mundial, y que aun siendo específico debe ser abordado con un enfoque integral.
2. La recuperación del espíritu comunitario que caracterizó a la iglesia primitiva y a los pueblos aborigenes americanos antes de la llegada de los europeos.
Esta característica se conserva aún en la raíz de muchas comunidades indígenas; está latente en muchas comunidades cristianas y debe ser rescatada y fortalecida en todas las acciones de la Iglesia.
Concomitante a este enfoque, el respeto y promoción de las prácticas de medicina tradicional, es condición básica para el trabajo de los equipos eclesiales.
3. Dar una consideración especial a la relación del ser humano y las comunidades con la naturaleza.
La protección del medio ambiente debe ser un eje principal del trabajo en salud, no solo en el sentido tradicional de saneamiento básico que incluye dotación de agua segura, eliminación de excretas y disposición de deshechos sólidos, sino también por una visión ecológica de armonía con la naturaleza y de lucha contra todas las formas de contaminación y destrucción de recursos naturales que ha adquirido una gravedad inusitada con el desarrollo del capitalismo.
4. Hacer énfasis en actividades masivas de prevención de daños y de promoción de prácticas que favorezcan la salud.
Ello implica un papel importante de la educación popular entendida no como transmisión sino como construcción colectiva de conocimientos.
La prevención, de por sí, es un avance frente al enfoque únicamente curativo y hospitalario que ha caracterizado a la medicina oficial occidental; puede darse especialmente en un nivel primario (educación y control de riesgos) y secundario (detección temprana y tratamiento).
Sin embargo, la prevención no es suficiente si no es complementada con acciones de promoción de prácticas y estilos de vida positivos que favorezcan la salud, como: ejercicio físico, alimentación adecuada, eliminación de tabaquismo, alcoholismo y otras farmacodependencias.
5. Control comunitario (a través de sus organizaciones) y no falsa "participación" de la comunidad sobre el trabajo en salud.
El término de "participación comunitaria" ha sido entendido de las más diversas maneras dependiendo de los intereses y enfoques ideológicos, lo que muchas veces ha permitido la manipulación de las comunidades, so pretexto de la participación.
Esto compromete a las iglesias del CLAI a identificarse con el empoderamiento de las comunidades en la solución de los problemas.
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