|
Programa de Estudios sobre el VIH y el SIDA para Instituciones Teológicas en África
“Por eso todo escriba docto en
el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que
saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.” (Mt 13:52)
Programa de Estudios sobre el VIH y el SIDA para Instituciones Teológicas en África
Introducción
La epidemia de SIDA y las iglesias
Programa de estudios teológicos sobre el SIDA
Plan del Programa
Unidad 1: La sexualidad humana y el SIDA
Unidad 2: Los estudios bíblicos y el SIDA
Unidad 3: La teología en contextos afectados por el SIDA
Unidad 4: El apoyo psicológico y el VIH/SIDA
Unidad 5: Elaboración de programas sobre el SIDA
Métodos de enseñanza y de evaluación
Recursos
El Programa de Estudios sobre el VIH y el SIDA para Instituciones de Formación Teológica en África
Introducción
Veinte años después del descubrimiento médico del VIH y el SIDA, es evidente la conclusión de que éste no constituye un problema meramente médico, sino más bien un fenómeno que invade todas las esferas de nuestras vidas, en sus aspectos tanto sociales como económicos, políticos o culturales (ONUSIDA 2000, pág. 26-33). No tiene un carácter simplemente individual, por cuanto afecta a familias, comunidades, naciones, continentes..., de hecho, al mundo entero. Por eso requiere la atención de todas las disciplinas, todos los departamentos y los gobiernos y todas las organizaciones no gubernamentales, el sector privado, todas las organizaciones religiosas o, en general, comunitarias. Las enormes repercusiones de la pandemia han impuesto un enfoque multisectorial tanto de su prevención como de su atención sanitaria, y han requerido ingentes esfuerzos para atenuar sus consecuencias (110). Ese enfoque se centra en el control del VIH/SIDA en todas las esferas de la vida y en todas las instituciones de enseñanza.
Los efectos devastadores del VIH/SIDA exigen también programas intensivos de educación e investigación encaminados a definir y aplicar las estrategias y los métodos más eficaces de prevención, atención, alivio e incluso la posible curación de la enfermedad. La iglesia de África, a la que pertenece la gran mayoría de las personas infectadas y afectadas, tiene asimismo la tarea de adoptar un enfoque multisectorial que le permita enseñar e investigar formas eficaces de luchar contra el VIH/SIDA, no sólo entre sus miembros, sino también en el marco de la sociedad y de la creación de Dios en general. Este programa de estudios da testimonio de los esfuerzos encaminados a ese fin.
El proceso de redacción de este programa se inició en junio de 2000, cuando MAP-International, con el apoyo del CMI y de ONUSIDA, patrocinó la celebración de un foro en el que participaron autoridades académicas, directores de escuelas superiores, teólogos y representantes de veinte instituciones teológicas de catorce países del África oriental y meridional, sin distinción de confesiones. A los participantes se les invitó a elaborar un programa de estudios sobre el VIH y el SIDA que permitiera garantizar la inclusión de la prevención, la atención sanitaria y la ayuda en relación con esa enfermedad en la enseñanza de sus instituciones. Un año después (en julio de 2001), el primer proyecto del programa sirvió para la formación de 24 formadores de las mismas regiones.
Como resultado de ese acontecimiento, monitores de África meridional ya formados dirigieron, con la ayuda y el apoyo del CMI, dos series de talleres de formación (que tuvieron lugar del 26 al 30 de agosto de 2001 en Sudáfrica, y del 9 al 14 de septiembre de 2001 en Botswana, respectivamente) para instituciones teológicas de la región. A esos talleres asistieron unos 60 participantes procedentes de nueve países sudafricanos y pertenecientes a iglesias protestantes, evangélicas, católicas, indígenas africanas y ortodoxas. De lo que se trató fue de formar a más profesores de teología para la integración del SIDA en sus programas, de intercambiar opiniones y de revisar la primera versión del programa para hacerlo más ecuménico y más atractivo. Los talleres sirvieron también de foro experimental de esa primera versión. Y las opiniones y las observaciones en ellos formuladas indicaron que los participantes apreciaban mucho ese tipo de formación en apoyo psicológico y pusieron de relieve su deseo de intensificar la formación en esa esfera. También manifestaron su deseo de mejorar su formación en métodos y pautas de enseñanza de los estudios teológicos y bíblicos en los diversos contextos del SIDA. La presente versión del programa refleja las modificaciones propuestas por los participantes.
Mientras que la primera versión se componía de tres unidades sobre información, respuesta cristiana y concepción de programas, la actual tiene cinco unidades. Como novedad cabe citar las tres unidades sobre estudios bíblicos, teología y pastoral. Y la presente revisión del programa no es en modo alguno definitiva, sino que seguirá afinándose y adaptándose a las necesidades de los usuarios y a la evolución que el fenómeno VIH/SIDA pueda experimentar en el futuro. Por el momento, sin embargo, todas las instituciones teológicas, tanto en África como en otros lugares, podrán utilizar esta versión para integrar el VIH/SIDA en sus programas teológicos. ¡En realidad, hace ya mucho tiempo que debería haberse hecho!
Dr. Musa W. Dube
Universidad de Botswana, 12/11/01
Consultor Regional para África meridional del CMI
La epidemia del SIDA y las iglesias
La aparición del VIH/SIDA suele considerarse como el mayor problema con que actualmente se enfrenta la humanidad. El número de personas seropositivas se calcula en 36,1 millones, de las cuales 25,3 millones viven en el África subsahariana. Desde su aparición, el VIH/SIDA ha matado a 21,8 millones de personas, de las cuales 17 millones vivían en la citada región africana, en la que, además, ha dejado huérfanos a unos 12,1 millones de niños. El país con el mayor número de personas que viven con la enfermedad, Sudáfrica, y el país con la mayor tasa de infección, Botswana, están ambos situados en la región subsahariana (ONUSIDA y PNUD 2001). Sin embargo, como lo indican las estadísticas, se trata de un problema mundial. El VIH/SIDA es causa de inaceptables sufrimientos humanos para las personas seropositivas, para los enfermos y para todos los afectados - se trate de individuos, familias, comunidades y naciones - por igual. Sus repercusiones, de las que nada ni nadie se libra, siguen desconcertando al mundo entero.
Siendo un fenómeno nuevo, los esfuerzos para frenar, controlar y explicar esta enfermedad han constituido un largo proceso que ha dado lugar a gran número de útiles estrategias, pero en el que, inevitablemente, también se han cometido muchos errores. Útiles estrategias tales como las pruebas de sangre, las amplias campañas de información y de educación, la promoción de estrategias para promover prácticas sexuales protegidas, la movilización de la comunidad y la elaboración de programas de intervención, la preparación de medicamentos que atenúen la acción del virus y combatan las infecciones “oportunistas”, y el establecimiento de centros de análisis de sangre y de apoyo psicológico. Todo esto es muy útil, pero también ha habido errores, entre los que cabe citar los retrasos como resultado del rechazo de reconocer lo que era evidente, y la lentitud de las respuesta a las primeras advertencias, el fariseísmo que asociaba el SIDA con la inmoralidad, o con ciertos grupos; las campañas que relacionaban el SIDA con la muerte, suscitando de ese modo sentimientos de miedo y de impotencia; la falta de conocimientos y de información suficiente, y el hecho de que se consideraba el SIDA como un problema exclusivamente médico y se lo confinaba a los hospitales; la importancia, también excesiva, dada a la información, y a las opciones individuales en relación con la prevención del VIH/SIDA, en perjuicio de las relaciones y las estructuras sociales que configuran las decisiones; y la actitud durante tanto tiempo reacia de las empresas farmacéuticas occidentales a facilitar el acceso a los medicamentos a precios asequibles. Estos problemas, entre otros muchos, han dificultado una prevención y un tratamiento eficaces del VIH/SIDA, y han dado lugar a otras “epidemias” tales como la estigmatización y el miedo.
Dos decenios de lucha para impedir la propagación del VIH/SIDA han puesto de relieve su complejidad. A la incredulidad sobre su existencia ha sucedido la pavorosa conciencia de su insidiosa omnipresencia y de sus consecuencias en todas las esferas: individual, familiar, comunitaria, nacional e internacional. Las experiencias de la vida real y la investigación han demostrado que el VIH/SIDA afecta e invade todos los aspectos de nuestra vida social, económica y política. Y, análogamente, se ha demostrado que el VIH/SIDA no puede simplemente identificarse con una falta de moralidad de las personas, ya que son muchos los niños inocentes que nacen seropositivos, los padres que se contagian por cuidar de sus hijos sin guantes protectores, los cónyuges fieles que son infectados por los que no lo han sido, las mujeres o las jóvenes víctimas de violaciones en sus propios hogares o fuera de ellos, así como las que, falta de recursos, tienen que elegir entre morir de hambre o ganar algo de dinero prostituyéndose, y son muchos los gobiernos y los países pobres que tienen que resignarse al hecho de no tener medios para proporcionar los servicios que requieren sus poblaciones infectadas y afectadas. Cabe mencionar asimismo las inestables condiciones políticas o de guerra, que dan lugar a desplazamientos de personas que de ese modo se ven privadas de su contexto social. Estos son todos factores que reducen o anulan la eficacia de la mayoría de los mensajes de prevención y de asistencia para la lucha contra el VIH/SIDA. En resumen, el VIH/SIDA ha demostrado que el suelo más propicio para su extensión es la injusticia social.
Con las intensas campañas de información, cuyos resultados han sido poco satisfactorios, se sabe ahora que el SIDA es una epidemia asociada a otras epidemias, tales como la pobreza, las desigualdades entre hombres y mujeres, la discriminación social de ciertos grupos, la guerra, las violaciones de los derechos de los niños y las culturas de desigualdad (CMI 1997:14-15; PNUD 2000:26). Es, por lo tanto, evidente que la lucha contra el SIDA tiene que incluir la lucha contra esas otras epidemias , es decir, contra la estigmatización y la injusticia social en todas sus formas. Asimismo es necesario considerar a los individuos como seres sociales, cuyas opciones y cuya capacidad para protegerse a sí mismos dependen estrechamente de sus relaciones y de su poder social (ONUSIDA 2000:45-51). Por último, y como ya se ha hecho notar, la prevención, el tratamiento y la atención tienen que encararse de forma multisectorial. Esto significa que todas las instituciones, comunidades, individuos, familias y asociaciones, así como todos los gobiernos, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales, las instituciones donantes y las organizaciones de base religiosa tienen que intervenir en la planificación y la puesta en práctica de programas de prevención y tratamiento, para ellos mismas y para la sociedad en general. En otras palabras, la lucha contra el SIDA es asunto de todos y requiere un amplio trabajo de red.
La Iglesia, como cuerpo de Cristo, es una comunidad de sanación y de compasión (CMI 1997:77-92). Al predicar la buena noticia de Jesucristo, la iglesia hace suyo el mensaje de integridad social, individual, nacional e internacional. Para la iglesia, todas las personas, independientemente de su sexo, clase, etnia, raza, edad y religión, son creadas a imagen y semejanza de Dios, y la vida misma es la voluntad de Dios para la humanidad y para toda la creación (Gen. 1-2). Así lo destacó además Jesús, que vino para que todos tuvieran vida y la tuvieran en abundancia (Jn 10:10). Por eso, el ministerio de Cristo en la tierra se caracterizó por la curación incondicional de todas las enfermedades (MC 1:29-34), el perdón de los pecados (Jn 8:1-12; Lc 7:36-49; 15:11-32), la desaparición del estigma relacionado con la lepra mediante la imposición de las manos a los leprosos y la devolución a éstos de su salud física y social (Mc 1:40-45; Lc 17:11-19), la denuncia del fariseísmo entre los creyentes (Lc 18:9-14), el apoyo a los pobres y a los marginados (Mt. 9:10-13; Lc 18:1-8), la denuncia profética de las estructuras sociales de opresión (Lc 4:16-22) y la derrota triunfante del poder de la muerte con su resurrección. En pocas palabras, las enseñanzas de la Biblia, el evangelio de Cristo y las tradiciones de la iglesia ofrecen marcos adecuados para que la iglesia sirva al pueblo de Dios en los tiempos del SIDA. De hecho, la estrecha relación de la iglesia con las personas, las familias y la comunidad, y su disponibilidad incluso en las regiones más remotas, la ha colocado en el centro de los cuidados contra la epidemia. La iglesia está ahí para los enfermos, los moribundos, los muertos, los afligidos, los huérfanos y los viudos, ofreciendo amor y esperanza en el evangelio de Cristo. Además, como comunidad de compasión y de curación, la iglesia es un acervo de recursos humanos, de personas que están dispuestos a tender una mano al pueblo de Dios.
No obstante, la epidemia de SIDA ha puesto de relieve que, incluso como cristianos, nuestra visión no deja de ser parcial (1Cor 13:9-10) y que la iglesia, como cuerpo de Cristo, está también infectada y afectada por una enfermedad de la que también sus miembros sufren y mueren. La iglesia está necesitada de curación. Y tiene que examinar algunas de sus concepciones, arrepentirse y dedicarse nuevamente al evangelio de Cristo. Porque, primeramente, la iglesia consideró el SIDA como un castigo del pecado, reforzando de ese modo actitudes muy arraigadas que llevan a la estigmatización de las personas infectadas y afectadas, y las priva de una atención de calidad. En segundo lugar, la tradición de silencio y la visión negativa de la sexualidad humana ha conducido a mensajes contradictorios y a un enfoque nada claro en relación con la protección de las relaciones sexuales y la prevención de la epidemia. De hecho, al insistir sobre la pureza sexual como respuesta a la prevención del VIH/SIDA, ha dejado de lado la perspectiva bíblica del carácter sagrado de toda vida humana. En tercer lugar, aunque el SIDA no es sólo un asunto individual, sino también un problema social y estructural, las iglesias al centrarse en la abstinencia y la fidelidad han demostrado que no habían sabido asumir su función profética. La iglesia no se ha enfrentado adecuada y proféticamente con las epidemias sociales de la pobreza, la guerra, la desigualdad entre hombres y mujeres, la discriminación basada en la orientación racial/étnica y sexual, la injusticia internacional o las violaciones de los derechos humanos e infantiles, que son terreno abonado para la extensión del SIDA. Y en cuarto lugar, las iglesias han sido víctimas de su falta de conocimientos, de su falta de asesoramiento, de la limitación de sus recursos financieros y de sus técnicas de gestión, de las divisiones entre denominaciones y de la ausencia del oportuno trabajo de red entre ellas mismas y con los gobiernos y otras organizaciones no gubernamentales. Y todas estas deficiencias han puesto sobre todo de relieve su pobreza teológica y la apremiante necesidad de programas educativos para las propias iglesias y para sus dirigentes. Como en todas las demás esferas, el VIH/SIDA es para todos los sectores un momento de ponerse al día con los conocimientos, de intensificar la investigación, de repensar nuestra forma de vida, y de planificar y de aplicar nuevas estrategias. La iglesia no es una excepción. Y este programa trata, por ello, de contribuir a ese objetivo.
El programa de estudios teológicos sobre el VIH y el SIDA
Un programa de estudios teológicos que trate de incluir la cuestión del SIDA exigirá necesariamente por parte de las instituciones interesadas el compromiso de crear el espacio necesario y de aumentar los recursos. Aunque la mayoría de los programas teológicos están ya sobresaturados, no hay más remedio que esforzarse por integrar el SIDA en todos los cursos o por crear uno o varios cursos separados para este programa. También habrá que esforzarse por formar personal o por asignar recursos para la incorporación de nuevas personas y para mejorar los recursos de las bibliotecas. Todas las instituciones de formación teológica deberían ayudar a la iglesia y a sus dirigentes a asumir plenamente su ministerio profético y de curación en la era del VIH/SIDA formando para ello a los pastores y a otras categorías de personal. No preparar a la iglesia para servir al pueblo de Dios en este difícil momento de la historia de la humanidad equivaldría a un fallo en nuestras relaciones con Cristo. Como acertadamente se pone de relieve en el documento de estudios del CMI Enfrentando el SIDA: El desafío y la respuesta de las iglesias ,
Para responder con eficacia a esta crisis, las iglesias deben estar dispuestas a actuar. Por otro lado, la crisis exige que las iglesias pongan en tela de juicio las condiciones humanas que promueven de hecho la pandemia, haciendo que tomemos mayor conciencia de la humanidad de las personas en sus relaciones unos con otros, de las relaciones rotas y de las estructuras injustas, así como su propia complacencia y complicidad. El SIDA es una señal de los tiempos que nos invita a ver y comprender. (CMI 1997; pág. 2).
La complejidad de la problemática del SIDA, como epidemia dentro de otras epidemias, exige un enfoque académico que no se limite simplemente a los síntomas, sino que se interrogue más bien sobre los complejos factores que han favorecido la difusión del mal, que busque seriamente medios eficaces para impedirla, que estudie a fondo las distintas formas de aportar cuidados de calidad a las personas infectadas y afectadas, y que prepare a los estudiantes con la debida competencia para orientar a la comunidad y organizar programas con eficacia. Partiendo de esas premisas, el presente programa de estudios abordará, siempre que sea posible, el estudio de los siguientes factores comunes en sus distintas unidades y materias:
? Problemas socioeconómicos (pobreza)
? Relaciones de hombres y mujeres en la sociedad
? Edad (impacto del VIH/SIDA en los niños, los jóvenes y los ancianos)
? Las personas que viven con el SIDA (su participación en la prevención y en los cuidados)
? Estigmatización (examen de sus efectos y medidas necesarias)
? Perspectivas culturales (ventajas e inconvenientes de la cultura)
? Perspectivas bíblicas y teológicas (empleando los recursos de la iglesia)
? Enfoques litúrgicos (para hablar al corazón y cambiar actitudes)
Estos factores han sido seleccionados como “factores aplicables en general” porque, si bien el VIH/SIDA infecta y afecta a todos, son los miembros más desprovistos de la sociedad, tales como los pobres, las mujeres, los niños, los socialmente desarraigados, los trabajadores del sexo, las personas con distintas orientaciones sexuales y los consumidores de drogas inyectables, los que más riesgo corren de verse infectados y de no poder obtener cuidados de calidad. El estigma del VIH/SIDA dificulta tanto la prevención como los cuidados y, a menos que se adopten las medidas oportunas, hace ineficaces muchos buenos programas. La participación de las personas que viven con el SIDA es imprescindible para que los interesados puedan hablar y contribuyan a luchar contra la estigmatización y el silencio. Y la reflexión bíblica y teológica, así como las liturgias de diversos tipos, son importantes recursos que necesitan las iglesias para hablar a los corazones y modificar las actitudes de individuos y comunidades, sobre todo porque las campañas de información por sí solas han resultado insuficientes.
Objetivos del programa de estudios
Reducir y, finalmente, frenar la propagación y las repercusiones del VIH/SIDA en África.
Reforzar el papel y la capacidad de las iglesias para responder a la pandemia del VIH/SIDA.
Dotar a los trabajadores cristianos con los conocimientos, las técnicas y la actitud que se necesitan para servir más eficazmente a sus iglesias y a la sociedad en la lucha contra la epidemia del VIH/SIDA.
Aumentar la capacidad de los estudiantes de las instituciones de teología para elaborar, aplicar y supervisar los programas de prevención, asistencia y apoyo en sus comunidades de trabajo.
Aprovechar el patrimonio y los recursos internos de las propias iglesias cristianas.
Objetivos generales
Proporcionar a los estudiantes y a los trabajadores de las iglesias los conocimientos y las informaciones adecuadas sobre el VIH/SIDA.
Ayudar a la iglesia y a sus dirigentes a explotar plenamente su propio potencial y recursos internos tales como la Biblia, la teología, las tradiciones de la iglesia y la liturgia, y desarrollar un sólido sistema de valores para la lucha contra el VIH/SIDA.
Inculcar en los estudiantes actitudes positivas hacia las personas infectadas y afectadas por el SIDA.
Proporcionar a los estudiantes los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para el desarrollo y el mantenimiento de un comportamiento positivo en relación con la salud reproductiva.
Ayudar a los estudiantes a comprender el papel que la iglesia y la comunidad deben desempeñar ante el problema del SIDA.
Dotar a los estudiantes de la capacidad analítica necesaria para entender mejor los factores sociales (pobreza, desigualdad entre hombres y mujeres, clase, raza, estabilidad nacional y relaciones internacionales) que han contribuido a la propagación del VIH/SIDA en África.
Integrar en las instituciones teológicas y pastorales la prevención, el cuidado y el apoyo de los enfermos.
Formar dirigentes y una iglesia que estén preparados para servir en su contexto social y para responder a las apremiantes necesidades de su pueblo.
FORMULACIÓN DEL PROGRAMA
El programa está concebido para ayudar a formadores, enseñantes, conferenciantes y profesores de las distintas instituciones que preparan a los pastores para el ministerio a dar la debida importancia al VHI y el SIDA en sus programas de formación, con miras a disponer de dirigentes de iglesia y una iglesia que estén mejor equipados para servir en esta época. Como instrumento ecuménico, es importante no olvidar, tanto en su aplicación como en su concepción, los siguientes factores:
El programa de estudios examina, en sus múltiples aspectos, algunas cuestiones fundamentales de la respuesta cristiana al VHI y al SIDA.
El enseñante y la institución interesada pueden utilizar total o parcialmente cualquier unidad del programa. El material está concebido de forma a que pueda ser fácilmente incorporado a los programas ya existentes. Por otra parte, las unidades y sus métodos de análisis pueden constituir cursos sobre maneras de enfocar desde un punto de vista bíblico, teológico, pastoral, de las relaciones entre hombres y mujeres o administrativo los temas del VHI y del SIDA.
Los usuarios de este programa y los destinatarios de sus enseñanzas tendrán que interpretar y adaptar su contenido en función de su propio contexto cultural, orgánico, eclesial, económico y pedagógico, y dentro de un marco teológico adecuado.
Este programa está destinado a estudios universitarios. No obstante, las distintas instituciones, y los distintos conferenciantes, formadores y profesores podrán libremente modificarlo con objeto de adaptarlo a los distintos niveles de formación (estudios para la obtención del certificado o del diploma, y cursos de postgraduados). También puede utilizarse para la organización de breves cursos en el empleo para pastores ordenados, empleados de la iglesia o laicos.
Los requisitos de ingreso de los estudiantes dependerán de las necesidades y los objetivos de cada institución,
El tiempo atribuido a cada una de las materias correspondientes a las distintas unidades y el sistema de calificaciones se dejará a la discreción de cada institución.
Los textos que se exijan o se recomienden, que en todo caso se proporcionarán a los estudiantes, se dejarán también a la elección de los distintos profesores y de sus instituciones.
El programa está dividido en cinco unidades. La primera está destinada a proporcionar información correcta sobre el VIH y el SIDA. La segunda trata de explorar las distintas perspectivas bíblicas de la enfermedad, la curación y la compasión que pueden ayudar a la iglesia y a sus dirigentes a adoptar métodos eficaces de prevención y de tratamiento. La tercera estudia la forma en que los marcos teológicos y el instrumental analítico existentes pueden equipar a la iglesia y a sus dirigentes para el desempeño de un ministerio eficaz en un contexto de VIH/SIDA. La cuarta trata de enseñar técnicas de tratamiento basadas en el apoyo psicológico. Y la quinta se esfuerza por dotar a la iglesia y a sus dirigentes de las técnicas más eficaces de dirección y de gestión.
Las unidades y los distintos temas figuran a continuación:
UNIDAD 1
? La sexualidad humana
? Las enfermedades de transmisión sexual
? Hechos científicos relativos al VIH/SIDA
? La prevención y el control del VIH y el SIDA
? El VIH/SIDA en las mujeres, los jóvenes y los niños
UNIDAD 2
? La enfermedad como castigo
? Job pone en tela de juicio la idea de la enfermedad como castigo
? La curación profética y el SIDA
? El ministerio de curación de Jesús y el SIDA
? El ministerio de curación de la iglesia y el SIDA
UNIDAD 3
? Una teología de la creación (Gen. 1-2)
? Las teologías africanas y el SIDA
? Las teologías de la liberación y el SIDA
? Las teologías feministas y el SIDA
UNIDAD 4
? El apoyo psicológico y pastoral
? El apoyo psicológico en contextos de VIH/SIDA
? El tratamiento y la atención a las personas seropositivas y a las personas que viven con el SIDA
? El tratamiento y la atención a los afectados por el VIH y el SIDA
? La atención en medio hospitalario y el apoyo psicológico
UNIDAD 5
? Técnicas de dirección
? Técnicas de gestión
? Gestión de proyectos
? Movilización de recursos
? Redacción de una propuesta de proyecto
? Formación de formadores
? Proyecto de curso
LAS UNIDADES
UNIDAD 1
PROPÓSITO
Con esta unidad se trata de proporcionar información sobre la sexualidad humana, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA, cuestiones sobre las que no se trata abiertamente en las culturas africanas ni en las iglesias cristianas. Sin embargo, la tradición de silencio arraiga más la estigmatización y dificulta la prevención y el cuidado de la enfermedad. La lucha contra el SIDA hace imprescindible que se rompa el silencio de forma sistemática. Así pues, esta unidad trata de exponer a los estudiantes a la realidad del VIH y el SIDA y de enseñarles a discutir abiertamente sobre las cuestiones relativas a la sexualidad humana.
La unidad se ocupa también del sector especial de las mujeres y de los jóvenes en su relación con el SIDA.
OBJETIVOS
Al final de esta unidad, los participantes deberían estar capacitados para:
Definir los distintos aspectos de la sexualidad humana y de su propia sexualidad
Demostrar la debida comprensión de la información sobre los hechos relativos al VIH y al SIDA y las enfermedades de transmisión sexual.
Comprender los distintos factores sociales que aceleran la propagación del VÌH y el SIDA.
Describir métodos de prevención, control y cuidado del SIDA.
Debatir y comparar algunas opiniones culturales y bíblicas sobre la sexualidad humana y sus repercusiones en la prevención y el control del VIH/SIDA.
Analizar las repercusiones del VIH/SIDA en las mujeres y en los niños.
Demostrar competencia en cuestiones sociales, morales, éticas y de comunicación.
CONTENIDO
LA SEXUALIDAD HUMANA Y EL SIDA
La sexualidad humana
? Las distintas formas de sexualidad humana
? Perspectivas culturales sobre la sexualidad humana
? Perspectivas bíblicas sobre la sexualidad humana
? Sexo, edad, raza, clase, y sexualidad humana
? Enfoque litúrgico de la sexualidad humana
Las enfermedades de transmisión sexual
? Definición de las enfermedades más corrientes de transmisión sexual y síntomas de las mismas
? Modos de transmisión, prevención y tratamiento
? Perspectivas culturales y bíblicas sobre las enfermedades de transmisión sexual
? Sexo, clase, edad y enfermedades de transmisión sexual
? La relación entre las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA
Hechos sobre el VIH/SIDA
? Definición del VIH y del SIDA
? La transmisión del VIH y su diagnóstico médico
? Síntomas y enfermedades relacionados con el SIDA
? Pobreza, sexo, juventud, raza y VIH/SIDA
? Perspectivas culturales y bíblicas sobre el VIH/SIDA
? El cuidado de las personas seropositivas, de los enfermos y de las personas afectadas
La prevención y el control del VIH/SIDA
? Información y enfoque educativo
? Cambios de comportamiento y prácticas sexuales más seguras
? Sexo, juventud, niños, pobreza y prevención
? Perspectivas culturales, bíblicas y jurídicas
? Enfoque litúrgico de la prevención y del control
Las mujeres, los jóvenes y los niños en relación con el VIH/SIDA
? Vulnerabilidad de las mujeres y los jóvenes a la infección
? Efecto en las mujeres, los jóvenes y los niños
? El cuidado de las personas afectadas por el VIH/SIDA, las mujeres y las niñas
? El fomento de la participación de los hombres en la prevención y el cuidado del VIH/SIDA
? Los derechos humanos y la potenciación a nivel jurídico y teológico
? El enfoque litúrgico de la potenciación
METODOLOGÍAS
Las enseñanzas de esta unidad se impartirán mediante material de lectura, investigaciones sobre el terreno, relatos, trabajo de biblioteca, trabajo en Internet, vídeos, experiencias de grupo en clase, y preparación de nuevas liturgias y otros materiales de culto.
MATERIAL DE ENSEÑANZA
Libros de texto, vídeos, encerados, textos policopiados, y proyectores.
EVALUACIÓN DE LOS ESTUDIANTES
La clase se estructurará de forma que proporcione a los estudiantes experiencias de grupo en clase.
Para evaluar sus conocimientos sobre estas lecciones, se pedirá a los estudiantes que escriban ensayos sobre temas que les parezcan especialmente importantes para ellos mismos y para sus comunidades.
TEXTOS EXIGIDOS Y/O RECOMENDADOS
Aprodev. HIV/AIDS: Grasping the Reality of Its Gender Dimension. Bruselas: Aprodev, 2000 (gender.officer@aprodev.net)
Byamugisha, Gideon. Breaking the Silence on HIV/AIDS in Africa: How Can Religious Institutions Talk About Sexual Matters in Their Communities? Kampala, Tricolour Designers & Printers, 2000.
Sitios Internets:
http://www.who.int/health-topics/hiv.htm ; http://www.unaids.org ; http://.www.worldbank.org/afr/aids ; http://www.jag.on.ca/hiv ; www.hivatis.org/guidelines/Pediatric/Dec12_01/peddrug.pdf .
MAP International. Growing Together: A Guide for Parents and Youth . Nairobi: MAP International, 1996.
NCA. Global HIV/AIDS Epidemic: Understanding the Issues . Oslo, NCA, 2000 (http://www.nca.no)
ONUSIDA, Report on Global Epidemic , junio de 2000 ( http://www.unaids.org )
PNUD. Botswana Human Development Report . Gaborone: UNDP, 2000.
PNUD & ONUSIDA. Fact Sheets: Global Crisis, Global Action. Junio de 2001.
CMI, “Facing AIDS”, 6-19. En Facing AIDS: The Challenge, The Churches'Response. Ginebra, CMI, 1997.
CMI, Special Report on the Integration of HIV/AIDS in the Curriculum . Gaborone: Botswana Christian Council, 2001.
Welbourn, Alice. Stepping Stones: A Training Package on HIV/AIDS Communication and Relationship Skills . Londres: Actionaid, 1995
|